Costumbres 6

7 febrero 2019 at 16:37 3 comentarios

PADRES QUE AMAN DEMASIADO (Revista Madres y Padres . 2005)

Existe un amor desmesurado de  algunos padres por sus hijos. No me refiero a un exceso de mimos o actitudes condescendientes, sino a una pasión inmanejable.

Así como hay grupos de ayuda mutua de mujeres que aman demasiado, sin proponer para este caso una organización semejante, no es descabellado imaginar la existencia de grupos que reunan a padres que aman demasiado.

¿Qué sucede cuando un papá está enamorado de su hijo varón? Las consultorías psicológicas nos dan su léxico de nombres adecuados para los sistemas de identificaciones y su sintaxis edípica correspondiente. Pero no es necesario traducir un fenómeno humano, demasiado humano, en vocabulario de gabinete terapéutico ya que la densidad de los dramas humanos permiten la pluralidad de lenguajes.

Un papá que ama demasiado intenta dominar al hijo. Lo quiere para sí, su hijo es él y algo más. Ese algo más lo vuelve loco, y ese exceso es también un defecto. Quiere que el hijo sea como él, pero al mismo tiempo no quiere que el hijo sea como él porque su yo está herido. No quiere al hijo nacido de su angustia sino al hijo que lo saque de la angustia. Por eso su hijo se le debe parecer para que no le resulte extraño, lo quiere parecido, casi igual pero no igual.

Este padre enamorado nombra un heredero. El callejón sin salida del heredero es que para ocupar el lugar del padre debe desplazarlo, y si saca del lugar a su padre deja de ser heredero. Un verdadero heredero no quiere suceder a su padre, le basta con ser su preferido.

Es frecuente que a un padre enamorado le corresponda un hijo también enamorado. Un padre rey con un hijo paje que adora a su monarca. Es una pareja clandestina que al mismo tiempo vive a la luz de las miradas del resto de la familia. En principio tiene por testigo a una madre sola y marginada que puede llevar cabo un concubinato alternativo con otro hijo.

Las familias no están unidas, son confederaciones de pequeños grupos. Se reparten a los hijos de acuerdo a decisiones fantasmales y generan destinos oscuros e inquebrantables. Son pactos de fidelidad con sus respectivas acechanzas, odios mascullados, delirios de muerte, culpas profundas. Muchas familias viven la saga de una compulsiva repetición. Cuando muere la cabeza el cuerpo se agita y los miembros combaten entre sí. No son los hermanos los que se comen al padre como lo cuenta Freud. La verdad es más compleja. El padre que ya ha comido a alguno de sus hijos lo sigue devorando después de muerto. También ocurre que la desaparición del Totem, termine con el Tabú, y otro de los hijos, al fin liberado, grite de alegría.

Como en todas las pasiones se necesita llegar a un extremo delirante y psicotizante para pasar a otro plano, a la zona del extrañamiento, del fuera de sí, del nuevo aire. Se atraviesa una fase de enfrentamiento en el que algo se rompe. Hay una cara que se quiebra, un rostro que se vuelve tan otro que perdemos nuestra propia cara. Avanza el miedo, el terror de que la disolución del padre disuelva el cuerpo del hijo, y este pánico es recíproco. Es el mínimo filo de toda doblez que puede llevar a la gran cura.

¿Hay algo más poderoso en nuestra mitología que la Pasión de Cristo y el Sacrificio de Abraham? Padre, ¿por qué me has abandonado? No hay voz más dolorosa que llegue a los  oídos de un padre. Este fantasma del abandono, con su liturgia, su red escalofriante, su aguijón nocturno, es el fondo de la desesperación  paterna. Es el fantasma del padre abandonado el que es remitido al cuerpo del hijo y no lo deja vivir o lo vuelve loco. El espectro de Hamlet.

Hay amores profundos. Entre padres e hijos los hilos de la pasión se vuelven sogas. Todo un arte de la lucidez y de la generosidad es necesario para que no se enrosquen hasta la asfixia. Además del azar, de la bendita suerte que nos depara la sublimación y las pasiones inesperadas.

 

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3 comentarios

  • 1. Susana Ropero  |  7 febrero 2019 de 16:53

    No somos dueños de nada, mucho menos de nadie, se confunde el deber de progenitor, con derecho por lazo sanguíneo. Me ha gustado mucho . Un saludo.

  • 2. marlaw  |  8 febrero 2019 de 8:24

    ¡Excelente!!!

  • 3. marlaw  |  8 febrero 2019 de 8:33

    Esta nota la voy a copiar y la voy a guardar en mi archivo.


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