Bitácora 130

21 octubre 2018 at 9:38 14 comentarios

Yuval Noah Harari

 

En estas semanas estoy leyendo y releyendo varios libros de Slavoj Zizek. Le agrego una última entrega de Peter Sloterdijk. Son dos filósofos que están en los setenta años, como yo, y que combinan formación filosófica con análisis de actualidad, como yo. Y no diré salvando las distancias.

Además prosigo con mis trabajos sobre Foucault, que dejó de escribir en vida hace treinta y cuatro años, y que sigue publicando libros póstumos gracias a sus editores.

Me dije que bien podría interesarme por el pensamiento de intelectuales más jóvenes, o de  aquellos que concitan la atención de los lectores de nuestros días. Es así que llegué al autor de best sellers como Homo Sapiens y Homo Deus.

Como no tengo tiempo para leer sus libros ya que debo leer a Zizek, a Sloterdijk, a Foucault, y de reojo a Terry Eagleton, y con gran entrega el hermoso “El Giro” de Stephen Greenblatt, me dispuse a escuchar sendas conferencias de Harari en You Tube. Una con la actriz Natalie Portman, connacional del autor.

Resumo mis impresiones. Al autor no le interesa la politica. No habla de ella. Todo es tecnología, y cultura. Los modos en que los avances de la tecnología modifican la vida de los hombres. En especial está centrada su atención en la yunta entre la Inteligencia Artificial con la Biotecnología. Supone que nuestro libre albedrío pergeñado por el pensamiento ilustrado desde el siglo XVIII, se va a disolver por la acción del poder de mecanismos tecnocientíficos que sabrán qué es lo que deseamos, lo que tememos, lo que evitamos y cuánto tenemos o carecemos.

Habla de “stories”, de ficciones, y sostiene que la cultura es un compendio de ficciones que tomamos por realidades. Allí se embarulla un poco, sabemos que es un terreno resbaladizo. Cuando le piden distinguir ese mundo de relatos de algo real, destaca la autenticidad del “sufrimiento”. Lo humano se diferencia de lo no humano en que sufre. Google, por ejemplo, no sufre, dice. Debe incluir, suponemos, a los animales en este mundo vital que se distingue por su padecimiento.

Por lo visto y escuchado, unos cuarenta minutos, no más, me resulta como uno de esas conferencias Ted ampliadas. Una enciclopedia breve como aquel “Lo sé todo” de mi infancia. Pero el personaje me resulta agradable.

Para compensar tantos lugares comunes recordé el encuentro de hace casi medio siglo entre dos luminarias como Foucault y Chomsky, a la que poca atención le presté, y fue gracioso ver gracias nuevamente a You Tube, como se las arreglaban para confirmar que hablaban en dos idiomas no traducibles. Uno en francés, otro en inglés, como si uno y el otro supieran un único idioma.

Foucault hablaba de su libro “Las palabras y las cosas” y su colega de “La lingüística cartesiana”.

Lo mejor fue la intervención de alguien del público que irritó a Focault al punto de pedirle al moderador que lo hiciera callar. Tenía razón, el tipo era un plomazo, a la vez un poco impertinente, que le preguntaba no sólo por “la muerte del hombre”, sino por sus razones personales para nunca hablar de sus razones personales por las cuales escribía los libros que escribía.

Foucault sólo dijo que en verdad todas esos comentarios que se interesaban por la relación entre el destete prematuro de Isaquito Newton y el descubrimiento de las leyes de gravedad, le importaban bastante poco.

 

 

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Bitácora 129 ZIZEK

14 comentarios Add your own

  • 1. Daniel Lesnaberes  |  21 octubre 2018 en 9:59

    El final muy bueno Don Tomás! me hizo reir!! Gracias!!!

  • 2. marlaw  |  21 octubre 2018 en 11:25

    No sé, mis gatos, (tengo siete, pero tenía ocho. A fines de Agosto un automovil atropello al que mas quería. Nos habíamos elegido recíprocamente. Lo encontre una noche en medio de la calle con las orbitas de sus ojos salidas hacia afuera, por la presión que ejerció sobre él, el neumático del automovil que lo reventó) , no son humanos, pero creo que también sufren.

    En cuanto a Newton, quizá no se trató de un destete prematuro, sino, que este de bebé era muy voraz, y su madre, para colmo de males Inglesa, no sabía como hacer, ni que recurso utilizar, para desprenderlo al niño de su pezón. Asimismo por tratarse de un drama intra-familiar, tipicamente inglés, hasta resultaría posible que siglos mas tarde, cuando Melanie Klein sacó a la luz, su teoría sobre: “el pecho bueno y el pecho malo” se haya inspirado en él.

  • 3. albromero  |  21 octubre 2018 en 11:36

    Coincido con el lector que rió con el final. Desde ya quedo a la espera de sus comentarios sobre los libros por demás interesantes que está leyendo. Gracias.!!!

  • 4. sergio rossi  |  21 octubre 2018 en 22:57

    Dos chismes sobre I. Newton. El 80 % de su producción estuvo más relacionada con la magia y la alquimia, que con la física como la entendemos ahora. Algunos sostienen que murió virgen.

  • 5. roberto nadaud  |  22 octubre 2018 en 7:02

    26 letras, 37 fonemas, 130 grafemas : a mezclar, explicar la entropía a nos debida, y sonrientes, sutilmente compertir por la corona de laurel arrebatada por Apolo a las Bacantes.

  • 6. Santiago  |  22 octubre 2018 en 17:40

    Para neutralizar, compensar como usted dice, los lugares comunes y lo políticamente correcto de este autor -Harari- que no leí, pero que imagino, me animo a recomendarle otra cosa: La “psicopolítica” de Byun Chul Han. En algunos puntos sigue muy inmiscuido en la lógica y el lenguaje de las grandes Urbes, pero en muchos otros es muy agudo el señor.

  • 7. Alejandro A  |  23 octubre 2018 en 11:37

    Captado el sutil mandato Abrahamico de desasnarse, sugiriendo algunos libros, he encontrado en Rosario “21 lecciones para el siglo XXI” del mencionado Harari; Coincido con las apreciaciones de que atribuye rasgos humanos a los objetos: -“Google no sufre”- en una de las primeras páginas aserta “la historia no es justa”. Bueno bueno, no hay ninguna razón para que sea justa o injusta. Coincido tambien en que resulta un personaje sumamente interesante. Dedica el libro entre otros a su marido. Como no sé distinguir entre la escritura de hombres o mujeres volví a la solapa y me encontré con la foto de este brillante profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Refrescante.
    Uno debería anotar los diálogos con los vendedores de libros, particularmente cuando son veteranos y leen lo que venden. En oferta había una edición de las polémicas de León Rozitchner, cuando le dije que tambien me lo llevaba me espeta: gran escritor Rozitchner, lástima el hijo….
    Para no perderme el descuento, no le dije que para pensar y escribir como el padre, estaba el padre.

  • 8. Aldo  |  23 octubre 2018 en 13:40

    ojo que el tema de la gravedad hace al poder tambien ,,, de hecho se escribio sobre las piramides ,,, la gravedad que se yo , por ahi el dia de mañana se descubra otra cosa , que pasa con la gravedad ? aquello que queda silenciado y totalmente aceptado es lo que mas hace ruido en nosotros , en silencio

  • 9. Aldo  |  23 octubre 2018 en 13:42

    pero en verdad que la fisica tiene una frialdad que la hace totalmente aburrida

  • 10. roberto nadaud  |  24 octubre 2018 en 11:00

    Aldo : puede pedir unas medias de lana y una pantuflas a un tal Einstein

  • 11. Aldo  |  24 octubre 2018 en 12:57

    lo tendré en cuenta roberto nadaud seguramente va ser todo un tema ,

  • 12. rodolfo lópez  |  24 octubre 2018 en 16:36

    Me disculpo por irme para otro lado. Y por vulnerar el silencio, que según leí hace poco es el más Sabio de todos los sabios.
    Pero Leonardo Padura ha despertado mi curiosidad, acabo de leer su “Herejes”, complacido con esa lectura como hacía tiempo no lograba con otras. Y además intrigado: ¿es en realidad L. Padura un gran escritor?, su Mario Conde ¿es el sagaz isleño detective privado que puede rivalizar con los de la serie negra estadounidense?, sus descripciones de la Cuba actual (1990-2010), ¿pueden ser tomadas como referencia informativa -social, política- de lo que pasa puertas adentro de un país cerrado al mundo todavía?
    No alcancé a responderme esas preguntas y ya me habían surgido otras, y más inquietantes. Padura, nacido en La Habana en 1955, ¿es hijo intelectual de la Revolución del ´59? ¿es hijo intelectual y natural de sus padres? ¿o él es su propio padre?, y único padre de una literatura crítica e irónica de la revolución que intentó el “Hombre Nuevo”, al que él se toma en broma todo el tiempo, en largas y documentadas parrafadas o en finas piruetas de ocasión.
    Y además, de los tantos premios obtenidos por Leonardo Padura en todo el mundo, los conferidos en Cuba, ¿son galardón y reverencia que el régimen criticado le ofrece a su pesar?; ese régimen -rígido y socialista-, ¿intenta así contener a un destacado intelectual que vive en La Habana cuando podría hacerlo en cualquier otra parte del mundo?, como tantos que se fueron, ¿o es en realidad Padura un representante asumido -un exponente- de lo que la revolución socialista cubana ofrece orgullosa al mundo: “un escritor nuevo”? .
    .

  • 13. J  |  27 octubre 2018 en 3:59

    Zizek? Tengo un libro de Zizek en el estante. No lo termine. En vivo suena diferente:

    No se por que pero me parece que tiene acento hungaro. Y que esta bajo los efectos de cocaina.

  • 14. rodolfo lópez  |  27 octubre 2018 en 16:01

    Después de ver a Slavoj Zizek en el video de J me dieron ganas de leerlo! Lo tendré muy en cuenta!, en un futuro imperfecto, soy muy lerdo, no me da el balero para mucho, y menos de cosas complejas o abstractas (aunque tal vez no sea este el caso).

    Y espero no ser impertinente al insistir con L. Padura, pues: “la novela policial negra es un texto socio-político que afecta a todo el mundo”, como afirma el francés Oliver Norek en estos días en Bs As para participar del BAN!. Y agrega: “esos textos son los que están más cerca del público común” (mi caso). Y más si la trama pasa en Cuba, país misterioso (curiosamente cercano), y único sobreviviente del utópico socialismo del siglo anterior del que tanto sabemos.
    El “policial negro” pisa la mierda de las sociedades, da cuenta de ella, afortunadamente no es sociología, pero muchas veces es más riguroso y elocuente que esa disciplina en describir una sociedad.
    Al ser el Ché argentino, dicho en presente porque para muchos aún vive, y Cuba un espejo en el que los argentinos solemos mirarnos (o ir a pasear), si no queremos ver la ridiculez venezolana, de pronto la figura de Padura cobra inusitado relieve y actualidad.

    Se me ocurre que Cuba está en una lenta transición política, intenta acercarse al sol occidental capitalista sin perder la compostura, ni una historia de 60 años, que haría mal en tirar a la basura rápido.
    Leonardo Padura puede ser -quizás- funcional a ese proceso, sin proponérselo, sin quedar comprometido ni con el pasado ni con el futuro; siendo un eximio escritor del que pronto leeré otras obras, por puro disfrute, y porque su prosa me resultó trascendente..

    El “héroe policial negro” se revela siempre a todo sistema, no reconoce legítimos ni régimen ni autoridades de su país (D Hamett).
    Así Padura, a través de M. Conde, denuncia con ironía o con rigor bustos del “máximo Líder” ubicados en lugares miserables habaneros ya sin esperanza. O foto sonriente del mismo líder colgada en casa de un funcionario corrupto, bajo la cual grita la consigna; “DONDE SEA; COMO SEA; PARA, LO QUE SEA; COMANDANTE EN JEFE; ¡ORDENE!”. Así, de a poco, nos revela Conde una sociedad que conoce bien, allí fue policía oficial 20 años, y vio con sus propios ojos suficiente mierda.

    Pero hoy “el sistema” cubano no mete a Padura en cana! como a tantos antes (y varios notorios autores “negros” norteamericanos terminaron presos en los 40s y 50s denunciados comunistas), lo premia en cambio!, sin importarle que Conde -Padura- goce con los Beatles, Creedence Clearwater Revival o con muchos exponentes de la cultura pop occidental capitalista. Conde no menciona salsas, merengues ni sones suficientes veces (ni hablar de socialismos! de los que parece burlarse), el ron que toma a cada rato es de Haití, de pésima calidad. Solo se salvan el café que bebe luego de “colar” cada 20 líneas, y los cigarros locales que fuma como chimenea.

    Creo que Cuba necesita hoy de Padura, ojalá el compatriota les sirva, para bien, sobriamente, que a Cuba le vaya bien.

    Amigos, disculpas de nuevo, me pareció oportuno mencionar en este espacio a este autor, en blog donde nuestro generoso anfitrión expone ideas autorizadas, que tienden a comprender, y nos permite también expresarnos. Yo lo hago ahora con una consigna reciente que aprendí de la experiencia hace poco, a golpes: ser tolerante y no pre-juicioso con ningún régimen político (por lo menos a priori), en cualquier momento.. el sol …¡sale del lugar menos pensado!, intentar entender al que piensa distinto y no a ofender de manera soberbia y apresurada (es decir tener a raya mi propia soberbia, mi ansiedad, las fluctuaciones y titubeos de mi propia, inflada, rastrera, autoestima) (la mierda objetiva antes mencionada igual decanta sola), y dar además su justo y tan importante lugar a la intuición.

    .

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