Bitácora 126

14 octubre 2018 at 10:22 11 comentarios

 “Autocrítica” (14/10)

Estoy en Sao Paulo. Visita familiar, ningún trabajo. Estoy en un dpto. en el que no sé prender la televisión. Leí “Veja”, el más importante de los semanarios. Recibí algunos post sobre las elecciones brasileñas. Hablé con pocos residentes locales.

La prensa anti PT, aún la más furibunda en su encono contra Lula, no está feliz. Aquí se usa mucho la palabra “feliz”. En Argentina podemos estar bien o mal, mejor o peor, pero no nos medimos en términos tropicales de alegría y felicidad. Ni en el futbol.

Se quiere explicar lo inexplicable. Es lógico, la misma palabra “explicación”, no sirve. Es inútil buscar causas, no hay causas, las cosas suceden. Hay encuentros, convergencias, cruces, casualidades, sorpresas.

Se viralizó un texto: “¿De dónde surgió Bolsonaro?”, de un profesor de filosofía brasileño, Gustavo Bertoche Guimarães, que se presenta como “autocrítico”. Dice algo cierto. Las calificaciones de machista, homofóbico y racista, no da cuenta de que la mayoría de las mujeres, de los gays y de los negros  – de acuerdo al articulista – votaron a Bolsonaro. Considera que esa actitud es propia de su marco de referencia, de su partido, el PT, que llegó al derrumbe por su “soberbia”.

Culpa al PT de haber iniciado la grieta al descalificar a quienes no pertenecían a su propio espacio político, por no acercarse a otros grupos de centro-izquierda que podrían haber fortalecido el proyecto lulista.

Afirma que lo que ocurrió en la primera vuelta fue un voto anti-izquierda, y que de ninguna manera el 47% de los brasileños es fascista o racista.

El verticalismo y el dogmatismo del PT son entonces los responsables no sólo de su derrota sino de la victoria de Jair Bolsonaro y sus hijos.

Pobre análisis. Este asunto de la autocrítica, así como el de la conocida “autocensura”, por lo general son pretextos para no analizar nada.

Hace pocos años los brasileños pensaban que eran una nueva potencia mundial. Lula firmaba autógrafos en Davos. Organizaban Mundiales y Olimpíadas. Brasil proponía una nueva estrategia global frente al conflicto nuclear que enfrentaba a EE.UU con Irán. Tan grande se creía que jugaba con fuego. Y se quemó.

Las teorías conspirativas no son todas falsas ni delirios de autojustificación. No considero una fantasía irrisoria que los servicios secretos de los EE.UU quisieran darle una lección a esta pretendida potencia del patio trasero que se daba aires impropios de bananero agrandado con su Odebrecht global y su Lula iranizable.

La potencia del norte es republicana, federal y con una red institucional con cierto grado de autonomía. Desde el poder judicial a la CIA. México y Brasil deben ser seguidos de cerca.

Pero de ser cierta y activa, está presunción está lejos de agotar el fenómeno Bolsonaro.

Considero las siguientes variables. El PT organizó un sistema de recaudación de dinero clandestino para las arcas del partido, de sus dirigentes, de sus asociados, de una magnitud “excesiva”. Había mucho dinero. Todo populismo depende de un comercio exterior favorable, ya sea por guerras europeas o, como en nuestra época, por la irrupción de una potencia mundial de 1500 milllones de habitantes como la China.

Bajan los precios de las materias primas, la potencia compradora modifica su estrategia comercial, se desinfla el populismo pero se lo extraña. Queda el recuerdo de una distribución de riquezas que perdura en el tiempo porque las derechas con sus planes de austeridad no disminuyen la pobreza sino que agrandan la brecha social, salvo pocas excepciones.

La megacorrupción hace que al PT no se lo extrañe. La campaña de denuncias ha sido  feroz. El juez Moro fue una figura estelar que le barrió el terreno a un candidato antisistema. Hoy en Brasil se habla de fracaso, como antes de éxito; ayer en el cielo, hoy en la lona. Ni la derecha democrática – existe – ni la izquierda, quieren a Bolsonaro. Pero los herederos del culto y elegante Fernando Henrique han sido ampliamente derrotados, y un Ciro Gomes suena a ni chicha ni limonada, y la gente quiere chicha, de la fuerte.

Otro factor tiene que ver con lo que hemos llamado “inseguridad”, que es la violencia urbana, en Brasil también rural, que se manifiesta en una criminalidad incontrolable.

Los aliados políticos de Bolsonaro son los evangelistas – predican la salvación y el odio  a los políticos – , los ruralistas – imagino que tienen que ver con los fazendeiros que se sienten amenazados por los sintierra – , y los armamentistas – quienes a falta del monopolio de la violencia estatal, llaman a defenderse a los tiros – .

Pero hay otro factor. Es el del poder social y económico. Fui un par de veces a un supermercado paulista, en el coqueto barrio Jardims. Además de apreciar la enorme oferta de productos, de su variedad, del triple de precio respecto de los nuestros – aún con nuestra inflación – , vale la pena incursionar por el asombro que provoca ver a la cantidad de personal para hacerle la vida fácil a los clientes. Personal de seguridad a rabiar, en cada caja de las decenas que hay, un muchacho de uniforme para colocar la mercadería en bolsas de papel, supervisores en cantidad, grandotes con  paraguas que acompañan a los clientes hasta los taxis o uber en caso de chubasco.

Sin duda de que los sueldos deben ser (….) – no quiero usar una palabra ofensiva -, pero a una clase obrera asalariada, y a la cantidad de gente que pide dinero en la calle, se le suman millones de personas en una situación de un capitalismo arcaico, en una semiservidumbre funcional a los sueños de grandeza de su elite económica.

Por algo llaman a Brasil “Belindia” (Bélgica e India).

Si es cierto que el PT disminuyó la pobreza, no modificó esta situación, dependió de una oportunidad externa que al cambiar de rumbo tumbó el mazo de cartas favorables.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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COLOUIO INTERNACIONAL EMIL CIORAN Bitácora 127

11 comentarios Add your own

  • 1. roberto nadaud  |  14 octubre 2018 en 15:09

    tanta materia gris dedicada a Brasil, paciencia.

  • 2. marlaw  |  14 octubre 2018 en 17:36

    Que disfrute su estadía en Brasil Profesor. Sus agudas observaciones sobre la realidad brasileña, son muy bien acogidas. Brasil puede llegar a ser un espejo en el cual deberíamos de poder mirarnos los argentinos.

  • 3. Santos Krikorian  |  15 octubre 2018 en 8:45

    Amar a un líder fuerte paternalista es normal.

    Ahora que este sea un payaso que trae atrás de si al neoliberalismo recalcitrante….No da ni para decir a lo Hume “veremos”.

  • 4. J  |  15 octubre 2018 en 15:29

    Que? “los servicios secretos de los EE.UU quisieran darle una lección a esta pretendida potencia … que se daba aires “?

    La CIA no da lecciones.

  • 5. marlaw  |  15 octubre 2018 en 19:29

    Claro claro, era muy “normal” que los Alemanes amaran a Hitler.

  • 6. Santos Krikorian  |  15 octubre 2018 en 21:11

    Aunque respeto tu pensamiento “diagonal” y por eso te leo hace años, creo que Claudio Katz tiene más claridad en su estructuralismo: http://www.laizquierdadiario.com/Katz-Hay-que-prepararse-para-enfrentar-un-peligro-como-el-que-implica-Bolsonaro

  • 7. marlaw  |  16 octubre 2018 en 14:02

    Ché preguntale a los que habitan “la escuelita” que la CIA tiene en Guantánamo, sí alli no se imparten lecciones.

  • 8. marlaw  |  16 octubre 2018 en 14:19

    Tristeza no tein fin. Felicidade si…

  • 9. roberto nadaud  |  17 octubre 2018 en 14:02

    el Adolf de 1932 no fue el mismo, para el ciudadano medio, del Hitler de 1939.
    no hubo multitudes ante el paso de las tropas para el frente oriental.
    claro que el tema es complejo y esta es una opinión nada más.

  • 10. Tomás Abraham  |  19 octubre 2018 en 7:47

    santos
    leí la reseña de la entrevista a Katz. Adolece de la pobreza de todo análisis de izquierda: no ve dificuitad alguna que le plantee la realidad política para perturbar sus enunciados ideológicos. Como en todo discurso religioso cualquier manifestación o dirección que tomen los aconteimientos no hacen más que confirmar sus creencias.
    Los mismos del PT intentan analizar las razones del rechazo de la sociedad brasilera a sus años de gobierno, y Katz sigue hablando de confabulación.
    No es que lo que diga sea todo falso, sino que debe anular un sinnúmero de aspectos, variables y contradicciones, para sostener su canon: una conspiración del gran capital nacional e internacional para implementar el neoliberalismo encuadrado en la estrategia de dominación de ….China!

  • 11. J  |  30 octubre 2018 en 5:38

    “Ché preguntale a los que habitan “la escuelita” que la CIA tiene en Guantánamo, sí alli no se imparten lecciones.”

    Oh, si, me olvidaba. De 8 a 10 AM es la leccion de Brazil. Aula Magna, Universidad de Guantanamo, Cuba. Maestra: Gina Cheri Haspel, Directora de la CIA. Tema: “El Orgullo Mata”.

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