Los profetas del pasado

16 septiembre 2018 at 7:34 14 comentarios

Perfil setiembre 2018

Los profetas del pasado

 

¿Quién puede estar de acuerdo con una inflación del 40%, tasas del 60%, una deuda en dólares con sombras de default, con un ajuste recesivo que tiene efectos letales en los puestos de trabajo y en la producción, con un aumento de la pobreza y todos los etcéteras que se quiera?

Nadie.

¿Pero todos los que ponen el grito en el cielo qué proponen? ¿Cómo pretenden financiar el crecimiento de la economía con un estado deficitario, una balanza comercial en cero o negativa, fuga de divisas al exterior o a cajas de seguridad, un ahorro interno inexistente  y una puja distributiva con resultado nulo y brecha social profunda?

Los profetas del pasado dicen que se debió hacer el ajuste apenas asumido el gobierno de Cambiemos. Saben que no era posible, salvo que se lo hiciera con un helicóptero en marcha en los techos de la Rosada.

Macri ganó las elecciones por un poco más de un punto gracias a la estrategia de Cristina Fernández que como es tradición peronista quería la eternidad no sólo a costa del país sino de sus propios compañeros. Perón lo hizo a través de María Estela, Menem lo hizo, Néstor también, ¿por qué no ella?

Fue por la derrota de Aníbal Fernández y la irrupción de Maria Eugenia Vidal en el panorama político nacional que asume un grupo porteño en franca minoría en el Congreso con un mensaje de fundar un nuevo país y presentar una nueva dirigencia.

¿Qué había dejado el kirchnerismo? Un país cerrado sobre sí mismo salvo las buenas relaciones con Venezuela, Irán y convenios de infraestructura con China. Un Banco central sin reservas después de una fuga galopante de divisas, una inflación y una pobreza distorsionados por la intervención del Indec, un mercado del dólar paralelo en blue y en negro que aceleraba la desfinanciación de la producción, el cierre de las importaciones que impedía todo proyecto de inversiones, un estímulo a la demanda que ya estaba agotado a pesar de los planes de crédito con intereses disfrazados en los precios… en suma una economía del engaño sino del fraude.

¿Cómo podía Macri iniciar una reconversión de la economía sin fortalecerse en lo político y llegar a las elecciones intermedias con chances de equilibrar un congreso mayoritariamente opositor?

Se sabía y muchos profetas del pasado lo confirmaban que una política de shock inmediata no era políticamente posible, más aún porque el grueso de la ciudadanía había tenido a su disposición una canasta de bienes subsidiados a los que no quería renunciar  a pesar de no poder solventarlo con lo que ya no se tenía, es decir, con dinero. Se inventaba lo que se podía para aguantar y dejarle a Scioli un mamarracho a la espera de un paso de mando.

Ese mamarracho lo ligó Macri.

Ahora bien, formar un gabinete sobre la base de un llamado “equipo”, con una consigna  de entregarse al grupo y dejar de lado ínfulas narcisistas, y florecer todos juntos con un himno al entusiasmo, no daba ni para media Marsellesa.

Querer cambiar la Argentina atravesando el desierto de la mano de Mauricio para llegar al paraíso de la pobreza cero, era un mensaje algo hiperbólico. Pero perdonable si es que se viene de promesas como el salariazo, la revolución productiva, con frases memorables como “con la democracia se come” y el halago de la  juventud maravillosa.

El problema no era el mensaje presidencial ni siquiera la torpeza comunicacional de un mandatario que confunde al pueblo argentino con un grupo terapéutico de Esalen, California, sino la confusión de metas que son propias de un oxímoron semántico y económico.

Soñar con un Banco Central  a la alemana presidido por un funcionario que tenía por meta fundamental bajar la inflación, un responsable de Hacienda que no reduce sino que aumenta el déficit fiscal,  la liberación del mercado cambiario con la consiguiente devaluación del peso, un dólar congelado que nutre la voracidad de los capitales golondrinas, una emisión sideral de títulos en pesos para distraerlos de la moneda verde, y un ministro de energía y otro de transportes que anuncian que al fin se pagará lo que realmente cuestan los servicios, da por resultado el FMI.

Así que errores suponemos que hubo, y muchos, y gruesos, que van más allá del concepto ganzúa de populismo, y también suponemos que los errores eran dífíciles de evitar en un contexto en que todos van por todo y salvan la ropa antes que sea tarde.

Pablo Gerchunoff dice que Macri estaba desde un comienzo en una situación en la que estaba obligado, tenísticamente hablando, de jugar al fleje, con el riesgo que implica en una sociedad a la que define con cierta gracia de “no dócil”.

¿Podemos decir que el gobierno fracasó? Evitemos la imagen un poco remanida de la foto y la película, y no olvidemos algunos detalles.

Uno es el de la corrupción. No me refiero a las acciones de los jueces, aunque no nos distraigamos. Es una novedad que haya empresarios presos. Siempre se dijo que nunca se detenía por fraude a un empresario y los que lo pedían tienen a varios encerrados. No me refiero a la corrupción del pasado, tema espinoso y quizás sin fondo, sino a que me atrevo a afirmar que los ministerios de obras públicas y de transporte de hoy, llevan a cabo sus políticas de un modo tal que inauguran una etapa inédita en el país.

Frigerio y Dietrich no son De Vido y Jaime.

La corrupción y el uso de los dineros públicos es un problema del presente y del futuro, en eso radica la novedad por más gritos de “que devuelvan la plata” se escuchen en distintos coros.

Por otra parte el mensaje de este gobierno que tanto inquieta a profesores y profesoras de castellano cada vez que habla el presidente, al menos nos ahorra el “relato” del kirchnerismo con sus juegos de “amigo/ enemigo”, su épica de lucha armada sin tragedia, y su nacionalismo popular de manual sepia.

Tan viejo es que nunca pudo digerir la caída del Muro del 89, ni se atreve a elaborar que entre 1972 y 1975 algo grave aconteció en el país, que nos llevó a lo que ya sabemos.

¿Entonces qué? ¿A quién apoyar? Lo decidiremos en un año, pero más allá de los nombres la alternativa se da entre dos caminos.

O levantamos la vara y aspiramos a ingresar a la modernidad sin alardear de sociólogos intinerantes que hablan de vida líquida, sociedad del cansancio y otras banalidades. Una modernidad que no es la de emprendedores millonarios en zapatillas haciéndose una selfie que pegan en instagram,  ni a un ministerio de salud degradado a secretaría, sino, por el contrario, a pymes competitivas, niveles de educación exigentes y sin paternalismos, a hospitales con tecnología de avanzada, a transportes veloces, a empleos calificados.

O, si nos espantan los placeres de una demonizada sociedad de consumo, nos queda la otra vía que nos aferra a la justicia de la dádiva, la de la pureza y la pobreza, sin otro modelo de vida que una olla popular universal.

Lo primero puede llevarnos a la frustración si no nos da el cuero, pero al menos hemos intentado superarnos con trabajo y estudio, la otra a la violencia y a la miseria.

 

 

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14 comentarios Add your own

  • 1. Daniel Lesnaberes  |  16 septiembre 2018 en 8:58

    Me gustó Tomás! breve y muy claro! Adelante!!!

  • 2. Crotti  |  16 septiembre 2018 en 9:25

    En afán constructivo, agregaría que luego de décadas de ser sodomizado de pie, un pueblo no concibe dejar de serlo repentinamente para vivir a lo Esalén. Hacían falta locuras reorganizativas que sacudan al país. Un poco al estilo de esas propuestas forestales de R. Saa antes de defoltear. Desarmar C. Py. Federalización intensa. Promoción de la chacra agroecológica familiar en todo el país, de manera tan conveniente, que 3/4s del hacinamiento conurbano se quiera mudar a las provincias en busca de un nuevo futuro. Fabrica de baterías de litio en el NOA. Auto eléctrico nacional. Planes por trabajo. Auto construcción de viviendas sustentables. Y un gran etc. que intentase evitar estar nuevamente pendiente del dólar o la gran olla popular, como bien Ud. dice. Faltó y falta creación e imaginación., aunque no estén garantidas de ningún modo.

  • 3. Sergio Rossi  |  16 septiembre 2018 en 11:00

    Me pregunto cuán decisivo es el personaje, quiero decir “quien esté” ahi arriba. Viene un Churchill, un De Gaulle, ¿pueden cambiar el sistema? ¿No hay una matriz que se lleva puesto a los presidentes? Tuvimos buenos, para algunos Frondizi, para todos Illia, un Alfonsín… no muchos pero hubo ¿y?
    Hay una red sistémica que se extiende más allá de los popes políticos y jurídicos a quienes les adjudicamos la razón del mal vivido.
    Esa red se manifiesta en la manera de operar del empleo público, las contrataciones del estado, la dinámica de los sindicatos y de los clubes de fútbol…
    Le próxima será Vidal, Massa, Carrió, o Milei… Pero el que venga, si quiere cambiar algo, va a tener que romper esa tela de araña cuyos últimos hilos nos toca a todos.

  • 4. santos krikorian  |  17 septiembre 2018 en 10:20

    Totalmente esquizoide tu esfuerzo para éste cachivache de gobierno. Pero vos sabés que “pasaron cosas”. Como el clientelismo de clase media “dólar barato”, que se lo llevaron fondos buitres de grandes bancos. Ahora 150.000 000 000 de USD de deuda (cuando había la mitad hace 2 años).
    Un par de zapatillas en Chile = Deuda para tus ñietos (es la igualdad mostrada).
    La vida es un problema de financiamiento. Y si pudiera comprar un terreno y tener una huerta (con internet) bucólica, comería guiso.

  • 5. Déborah  |  17 septiembre 2018 en 14:28

    Excelente !
    Conciso concreto fácil de interpretar.
    Y la esperanza como posible.

  • 6. marcelo  |  17 septiembre 2018 en 15:11

    alguna vez habria que hablar de los favores de “la mesa de central” dando dolares a 20/21 a sus amigotes….

  • 7. Luis maria  |  17 septiembre 2018 en 19:17

    Respecto de esta nota tuya me parece que debiera señalarse : la primera alternativa no existe en el país para 2019. Estamos frente al camino alternativo entre una austeridad miserable sin ideas atada a una concentración económica cartelizada privilegiando los caminos de la competencia imperfecta, la negativa a industrializar pretendiendo que el país sea un supermercado y la otra alternativa sería la segunda que mencionas. Pero por favor, en nombre de la decencia no puede ser que alguien confunda tu primera alternativa con el actual gobierno y su proyección futura. En otro orden de ideas, te comento que acabo de regalarle al Coordinador General de Políticas Agrarias francesas tu último libro.

  • 8. marlaw  |  18 septiembre 2018 en 11:04

    Con relación al General Perón no descarto, la idéa ínsita en el yá anciano General de eternizarse en el poder, pero en ese año 1973, otras razones rondaban la mente de Perón. Este se sabía: ” amortizado”, es decir próximo a su muerte, y en este sentido el principal problema de Perón era, quién lo sucedería después de su fallecimiento en la condución del Movimiento Nacional Justicialista.

    Perón dirimió este problema sucesorio que seguramente le preocupaba, de dos maneras o con dos expresiones de su voluntad que utilizó de manera casi simultanea.

    Por un lado colocando a Isabel Perón en la formula presidencial, pero se debe entender, que esta designación, era casi como colocarlo a Perón dos veces, en la fórmula presidencial. La formula era Perón- Perón, porque “la Chabela” era solo un apéndice de la voluntad del General

    Yo esta discusión, ya la había mantenido con quién fuera mi psicoanalista en ese entonces, y me costo una sesión completa, porque este, que se comportaba, como si fuera una señora alterada del Barrio Norte, bramaba muy ofendido argumentando: ” que escándalo, que vergüenza, que una copera de cabaret, fuera designada Vice-presidente de la Nación” : Mientras que yo trataba de argumentar lo que estoy haciendo ahóra, porque mas de cuarenta años después, continúo pensando exactamente lo mismo..

    La segunda cuestión, para cerrar y ponerle un punto final al dilema sucesorio, tuvo lugar cuando Perón en un acto público en la Plaza de Mayo de frente a sus seguidores, afirmó con estridente claridad: ” mi único sucesor es el pueblo”

    O sea que tanto la inclusión de Isabel Perón en la fórmula presidencial, como asimismo las palabras vertidas en ese histórico momento, tuvierón una sola y única finalidad.

  • 9. marlaw  |  18 septiembre 2018 en 11:10

    Me corrijo: En lugar de “sucesor” para ser textual, Perón habia utilizado la palabra: “heredero”; o sea que la frase fue: “Mi único heredero es el pueblo”

  • 10. marlaw  |  18 septiembre 2018 en 11:18

    En definitiva: Que todos los que se adjudicarón la representación de Perón y del Peronísmo después de su fallecimiento, fuerón solamente personajes de cartón-pintado.

  • 11. marlaw  |  18 septiembre 2018 en 13:46

    Addenda: Mi analista era otodoxo, así que ustedes imaginense, el cuadro “dantesco” yo acostado en un diván gesticulando, y el pelado de mi analista sentado detrás mio en un sillón. Pero fuera de broma, esa psicoterapia era muy buena, porque cuando me levantaba del divan y salía a la calle, me sentía liviano como una pluma, y era como si todos mis pesares, se hubieran quedado depositados, en ese divan. Saludos a todos, incluidos los correctores de estilo y gramática.

  • 12. santos krikorian  |  19 septiembre 2018 en 17:52

    Los comentarios son monólogos inentendibles. Está bien, entendí el espíritu modernizante de Abraham.
    Entendí el mérito de estos millonarios apoyados por financistas internacionales por poco tiempo.
    Y el mérito de desplazar al kirchnerismo, otra minoría intensa como el PRO.
    Las ideas modernizantes las tienen ambos. El kirchnerismo reflotó bastante el sistema CyT. abusando del poroto verde que cayó y del petróleo.
    Macri supuestamente traía desarrollismo y ambientalismo (energías alternativas). No hizo absolutamente nada de eso y nos endeudo para 20 años llevandonos a una crisis sistémica.

    Tus ideas modernizantes están truncas, vos lo dijiste, porque aca no hay corporaciones nacionales con subsidiarias pymes (como Alemania).
    Ideas hay , pero están en un mundo que nadie escucha, en algunas universidades perdidas del Conurbano sobran ideas urbanisticas, de desarrollo regional y local (sustentable), etc.
    Pero a gran escala sería tan chocante como una Reforma Agraria si no las lleva alguien “hábil”. Tendrías que filosofar sobre la “habilidad”, que la semi-inoperancia de este gobierno demostró.

  • 13. marlaw  |  20 septiembre 2018 en 14:17

    No se le pueden pedir peras al olmo, pero otros árboles frutales, tampoco abundan en la política doméstica.

  • 14. Santiago  |  26 octubre 2018 en 1:47

    Esto es muy bueno, muy sutil, y muy lacerante para quien no está negado y todavía puede entender, los negados no pueden entender. Ojalá le haya llegado a muchos. Un saludo.

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