Bitácora 115

11 agosto 2018 at 14:29 7 comentarios

¿Kambiamos?

 

Resulta que ahora criticar al gobierno por haber puesto una bomba financiera bajo los asientos de millones de  argentinos es abrirle la puerta a la guerra civil o al golpismo. Este despropósito de quienes sostienen que de no ser reelegido Macri y ganar Cristina en el 2019 vamos camino de terminar como Venezuela, instala una nueva forma de extorsión que pretende hacer callar, o ponerle sordina a los llamados intelectuales.

A pesar de la sorna que produce la palabra – Foucault decía que jamás había conocido intelectuales sino, en todo caso, a gente que hace cosas como esculturas, películas, libros o algoritmos –  se refiere a miles de escritores que desde hace tres siglos intervienen en la opinión pública y son parte de la discusión de los problemas de su comunidad de pertenencia ya sea su aldea o el mundo.

Durante los tres gobiernos kirchneristas funcionó el modelo amigo/enemigo como matriz de la política. Era un lugar común de la falange de  intelectuales y otros adherentes protectores de la Patria Grande o de Cristina eterna, dividir las aguas y etiquetar con la palabra “destituyente” a cualquier opositor al relato oficial.

Este gobierno por carecer de un canon ideológico normativo que encuadra a sus cuadros y operadores, parecía más flexible y más apaciguador con quienes no participaban ni acordaban con sus políticas. No jugaban al todo o nada.

No dejaban de repetir que lo más importante era el diálogo, la diversidad y el pluralismo. Sin embargo, hay quienes con el virginal propósito de blindarlo para bien de la República, en este momento sostienen esta tesis arriba mencionada, la de denunciar a quienes supuestamente ponen el dedo en la llaga en momentos de crisis, a lo que otros agregan con ironía la advertencia que trata de rebeldes sin causa a quienes analizan la situación del país de un modo no funcional al poder.

Nos tratan de masoquistas que preferían pasarla mal con el gobierno anterior que esta libertad y tolerancia que parece que sólo ahora disfrutamos.

Otros tampoco pierden el tiempo y resentidos ante quienes criticaron al gobierno anterior, dicen no dejarse engañar por estos supuestos panqueques filomacristas que cabalgan en dos monturas.

En suma, la grieta que aplana cerebros, a los que no les haría daño un poco de trabajo intelectual.

Un economista de las filas ultraortodoxas del neoliberalismo como Miguel Broda afirma que este gobierno deja un país en peores condiciones que el heredado en el 2015. Mejor no leer al economista Walter Graziano que da un breve encuadre financiero para este y el próximo año, dijo mejor no leerlo si se quiere dormir de noche sin pesadillas ni pastillas.

Dice que reducir el déficit fiscal ahorrando en personal público, comparado con la deuda contraída el exterior sumada a los papeles emitidos por el estado, es enfrentarse a un tiburón con una palita.

Graziano muestra que el dinero del FMI no alcanza para nada, y que hay derrumbe financiero si no hay otros abundantes préstamos de banca privada siempre y cuando el Tesoro de los EE.UU no siga el plan que inició hace poco que chupa los dólares del mundo que nosotros necesitamos como agua bendita.

En la última entrevista al economista Guillermo Calvo que se puede leer en el diario Perfil, dice que la crisis es profunda. Sostiene que una inflación como la que tiene  nuestro país es inaceptable en el mundo, y que no se la reduce bajando el déficit fiscal ni con el ajuste en el gasto público. Da los ejemplos de Brasil y Ecuador, entre otros, con un déficit fiscal bastante más abultado que el argentino, y una inflación de tres y pico por ciento.

Teme que la única salida sea un nuevo plan Bonex para las Lebacs,  y/o, una dolarización de nuestra economía y un retorno a la Convertiblidad.

Opiniones como las citadas más el riesgo país y la tasa de interés que están pagando los bonos argentinos nos remiten a las peores crisis hiperinflacionarias con default de nuestra no tan lejana historia.

¿Decir esto significa que queremos que vuelva Cristina o alguno de sus adláteres? ¿Nos obliga acaso a condenar en bloque lo hecho en cada una de los aspectos de su gestión a este gobierno?

Cuando los intelectuales que somos interpelados por el periodismo, manifestamos nuestra alarma por el estado actual de la coyuntura económica y por las consecuencias que puede provocar, ¿debemos ser juzgados por deslealtad a vaya a saber qué causa? ¿Es necesario satisfacer a la tropas de maniqueos que pululan en las redes sociales? El haber librado una batalla cultural contra el kirchnerismo ¿obliga a callarse la boca bajo amenaza de favorecer su retorno?

Ya que hablamos de intelectuales, debería saberse que su función crítica no le permite la moral del vestuario que ventila los problemas puertas adentro ni justificar o disculparse por decir lo que piensan.

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CURSO EN LA BIBLIOTECA NACIONAL Bitácora 116

7 comentarios

  • 1. marlaw  |  12 agosto 2018 en 19:36

    No conforme con nuestras “maladies” endémicas, nuestra sociedad se apresta a desarrollar una nueva peste hacia su interior, me refiero al “fanatismo” ,Cualquier causa y cualquier escusa puede ser buena para auto-proclamarse un fanático intemperante, así sea sobre la religión, la política, el aborto, las conductas sexuales ajenas, o el gran Messi.

  • 2. raoul  |  13 agosto 2018 en 19:37

    Que quiere decir dejar un pais peor que el 2015? Es ridiculo hacer un analisis de algo que esta en proceso. Tipico de la ansiedad propia de nuestros males nacionales. Ademas en la politica no existe eso de el pais que voy a dejar: Se van mas o menos emparchando las cosas como se puede, Primero por la total carencia de politicas publicas a largo y mediano plazo, segundo por una cuestion electoralista, diseñada por un tipo de democracia formal imperfecta que celebra elecciones cuasi plebiscitarias cada dos años.
    Saludos. y gracias.

  • 3. marlaw  |  14 agosto 2018 en 3:30

    En cuanto a la opinión de los economistas, las que casi siempre, las hay para todos los gustos, pienso que estas no deberián tomarse muy en serio, si las mismas no se encuentran acompañadas, de una detallada información sobre el estado de las Cuentas Públicas del Estado (valga la redundancia)
    Asi, sueltos de cuerpo, cualquier opinión resulta equivalente a lo que en filosofía conocemos como “doxa”.-

  • 4. marlaw  |  14 agosto 2018 en 19:02

    Volviendo a la economía, nuestro país, comenzó a perder “su” rumbo, en el plano económico, con las directivas impuestas, con “forceps” durante la gestión de Martinez de Hoz, sostenida por el régimen de terror, que impuso la dictadura militar. Ese rumbo económico que comenzó con Martinez de Hoz, se termina de consolidar durante el gobierno de Carlos Menen, y la gestión de Domingo Cavallo

    Habría que agregar que estos últimos, fuerón votados (a cuatro manos) por las grandes mayorias nacionales y populares. no solo en una, sino en dos oportunidades.
    Mayorias estas, que durante esos años se fumarón sin ningún empacho, las “relaciones carnales”, la intervención de la República Argentina, en la Guerra del Golfo, intervención esta, qué quebró una larga tradición de nuestro país, en materia de política exterior, fundada en la nó intervención, y la neutralidad frente a los conflictos internacionales.
    Además de todo esto, esas mayorías también se fumarón “sín decir esta boca es mia” el desguace de todas las empresas del Estado, y su posterior venta a precio vil.

    En este acalorado y alegre consentimiento, incluyo también a toda la muchachada conchabada, en Aerolínea Argentinas, devenidos últimamente, en nacionalistas tardíos.

    Para los sectores medios de nuestra sociedad, la vuelta a la posibilidad poder de vacacionar en Miami con asiduidad, y del “deme dos”, con un dolar barato al 1=1; que ya se había iniciado durante la gestión de la Dictadura Militar, eran motivos mas que suficientes, para justificar con insana alegría, los desmanes ocurridos.
    Decir la verdad en esos tiempos, hubiera sido equivalente a tener que romper “la ilusión” de las capas medias y altas de nuestra sociedad, de que la Argentina en esos años, “por la magia” de Menen y Cavallo, se había convertido en un país del “Primer Mundo”.

    Así las cosas, él globo inflado durante diez años, se terminó de pinchar en el 2001, y como suele ocurrir en estos casos, las caídas precipitadas, a la dura realidad, siempre provocan dolores de traste.
    Continuará. (sí me deján…)

  • 5. marlaw  |  15 agosto 2018 en 8:50

    La Historia del Dolar en la Argentina: ( a partir del año 1950) En un célebre discurso pronunciado por Perón, ante una de esas asambleas multitudinarias de trabajadores, congregadas en la Plaza de Mayo, convocadas para celebrar algún acto con connotaciones político-partidarias, el General Perón, se dirigió a la multitud allí reunida, con mas o menos estas palabras: Perón Les decía: – ¡ Para qué queremos Dólares!!! y a continuación repitió dirigiendose desde el balcón de la Casa Rosada: -¡ Ustedes acaso han visto alguna vez un Dolar!!!

    Estas palabras así dichas, no tenián absolutamente nada de baladí, porque en esos años el Dolar era controlado por el Estado Nacional, através de un Organismo del Estado, que actuaba en la esfera del Banco Central de la República Argentina. Las siglas de este organismo erán el IAPI, Instituto Argentino de Promoción del Intercambio. Através de este Organismo, el gobierno regulaba y controlaba, la entrada y salida de divisas del país. Las divisas eran en esos años patrimonio del Estado Nacional, y nó de los particulares. De este modo el gobierno lograba, que las fluctuaciones de las monedas extranjeras, en los mercados internacionales, no impactaran en los precios de los productos del mercado interno, de consumo masivo.
    De este modo durante esos años, para la mayoría de los argentinos, el precio del Dolar, no era una preocupación para ser tenida en cuenta porque además los veraneos se hacián mayoritariamente en Mar del Plata, o en las Sierras de Córdoba, y pará de contar.

  • 6. marlaw  |  15 agosto 2018 en 10:58

    La sociedad de esos años, era mucho mas austera, que la actual, con muchos menos de los berretines y delirios de grandeza, que nos fuerón metiendo, poco a poco en la cabeza, de manera interesada, pero que la economía real de nuestro país, no se encuentra, posibilitada de solventar.

    Se puede y se debe ser todo lo liberal que se quiera, en materia de Derechos Civiles, y libertades individuales, pero en materia de la economía del país, esta debería estar orientada a promover el bien común, la felicidad y el bienestar de las grandes mayorías, y nó solamente la de unos pocos.

  • 7. rodolfo lópez  |  15 agosto 2018 en 16:40

    Es la historia de una frustración, propia y mínima, ya no puedo ni escribir un comentario, todo se -me- confunde, escribo tres frases y las borro, desconcertado, no eran en realidad lo que yo quería decir, pero, ¿qué es lo que yo quiero, o querría, decir?. es confusión de contenido, de espacio y de tiempo la mía, para empezar nada más. Porque, ¿cómo decir en el propio blog de TA que uno cree que M Foucault ha dejado una impronta negativa en los intelectuales argentinos, Fanlo un botón de muestra, y tiene “colonizados” a los argentinos, M F., a través de intelectuales que han hecho de su “Poder Absoluto y Manipulador” un fatídico Satán, que impide respetar hasta el poder pobre de un gobierno ocasional votado, y uno no sabe si ese “Gran Poder Satánico” es el que en realidad “…manipula.. hace de los sujetos entidades de masilla, arma espacios de clausura ,,, etc, etc” o si es el propio Foucault el que lo hace desde de su tumba en París o dónde sea.
    Y además, ¿cómo decirle al estimado Tomás que a uno le parece que es mucho ya el tiempo de su defensa irrestricta, sin crítica, de su amigo, admirado profesor, en momentos formativos, guía?. Muestras de sincera lealtad que uno valora. Y uno cree que puede llegar a ser un mal educado, acaso un provocador, si se le cruza por la cabeza insinuar -en su espacio- que Abraham y Foucault deberían mutuamente soltarse ya las manos, a esta altura, a esta hora, algo que puede ser beneficioso para todos, empezando para ellos. Que han dicho lo que han dicho cada uno, y han ejercido la influencia intelectual que han ejercido, tan diferente, diferencia que tiende a agrandarse con el tiempo de manera exponencial.
    Abraham, arquitecto-albañil del país que eligió como propio, al que dedica sus mejores esfuerzos, paisito, que da dos pasos y se cae. Foucault, pensador de la humanidad, producto de la Gran Francia, de los “Pensadores”, de la que brotan filósofos como peces en un lago fértil, que no tienen ni tuvieron idea de la existencia de un país austral lejano, distinto, engendro que siempre está a punto de abortarse a sí mismo, donde no valen los “preceptos universales de las mayúsculas, y solo es cierto el barro oscuro de sus calles o sus campos…..,donde la alegre y juvenil primavera parisina es allí solo crudo amargo invierno
    Y para ir terminando, uno, el infeliz delirio de estas palabras… mal conjugadas… a los tumbos…, de pronto repara, uno, en el original uso que de los acentos ortográficos hace Marlaw, a primera vista errores pasajeros de tipeo, pero al seguir esa particular cadencia por un rato, se revelan inaudito y poderoso Lenguaje Subterráneo, misterioso, y uno cree descubrir en esos mensajes cifrados la inimaginable coherencia que todos, sin poder alcanzar, anhelamos.


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