Bitácora 110

20 julio 2018 at 12:29 11 comentarios

Una mañana después de un mate amargo

 

En la década del 30 del siglo pasado, hace casi un siglo, intelectuales argentinos se preguntaban quiénes éramos los argentinos y hacia dónde íbamos. No se daban cuenta que justamente en aquella época la respuesta estaba  a la vista, el país se había integrado después del aluvión inmigratorio, y los argentinos éramos eso, esa hibridez hecha nación.

Pero como la Carta Robada de Poe y Lacan lo que estaba a la vista era lo invisible.

¿Hacía adónde íbamos?, esa sí que era una buena pregunta, especialmente para una nave con las velas arriadas y un timonel borracho. El Imperio Inglés se despedía, la potencia yanqui asomaba, y nosotros no sabíamos qué hacer con nuestro ombligo, salvo mirarlo y rascarlo.

Pero dejemos la historia antigua, y concentrémonos en el presente. Ya no nos preguntamos quienes somos, es una cuestión apática, salvo para revisionistas histéricos. Y seguimos preguntando para dónde vamos, lo hacemos en especial cuando vamos mal.

Esta es mi tesis: la decadencia argentina se debe a que los conflictos nunca se han resuelto sino que persisten agravados. No hubo guerra civil cono en los EE.UU con un vencedor, ni guerras europeas con un vencedor, sino cientos de batallas en el siglo XIX sin vencedores, hasta que ganó uno, Roca, y hubo medio siglo de explosión hacia arriba.

Después no ganó el peronismo ni el antiperonismo, no ganó la republiqueta franquista de Onganía ni el Cordobazo, no ganó la maravillosa juventud guerrillera ni el terrorismo procesista, no ganó la democracia alfonsinista ni el golpismo carapintada, ni el menemismo ni lo que le siguió, ni el kirchnerismo ni el macrismo. Todos empataron cero a cero, una y otra vez, hasta que las tribunas se vaciaron.

Sólo la maravilla llamada tierra, esa que Dios nos regaló, nos salvó de una miseria que en lugar del 30 podría ser del 70% de la población.

La burguesía nacional se hizo timbera. Las pymes sobreviven  por el subsidio de una economía cerrada y por la evasión, el estado trafica influencias y captura los ahorros de la gente, la dirigencia sindical es una corporación poderosa que se reproduce como toda burocracia, y hay millones de excluidos de la sociedad salarial a cargo de movimientos sociales que presentan a una nueva elite de dirigentes políticos.

¿Quién tiene la culpa de todo esto?

Para mí: el general Uriburu, el radicalismo personalista, el antipersonalista, la democracia progresista, los conservadores populares y los patricios, los filonazis del GOU, la demagogia peronista, el gorilismo reaccionario, la izquierda autointoxicada, los criminales videlistas y masseristas, la frivolidad menemista, la nulidad progresista, la mentira kirchnerista, y la vacuidad macrista.

Y los seres humanes.

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11 comentarios Add your own

  • 1. Eduardo Daniel Bustos  |  20 julio 2018 en 12:54

    Si desde setiembre de 1930 que descarriamos, y aparecen todos los “ismos” salvadores de la patria (todos salvan la patria y ninguno la proteje de sí mismo, valga la contradiccion) entonces podremos poner fecha a un Renacimiento argentino, o refundación o como quieran llamarlo? o tal vez sea un aburrido proceso lento y gradual de aprendizaje de que no tenemos ombligo y sólo nos salvamos si producimos bienes y servicios que podamos vender al mundo y ganemos en un intercambio comercial beneficioso, o sea TRABAJAR, que implica trabajar para estudiar, trabajar para comer, trabajar para entretenerse, trabajar para cuidar la salud, trabajar para tener un techo, trabajar para poder tener bienes materiales con alto valor agregado que podamos vender al mundo…es aburrido pero creo que no hay otra… (y de paso trabajar para poder tener un buen equipo de fútbol, que nos dé alegrías)…TRABAJAR NO COMO EMPLEADO PÚBLICO, que el empleo público sea lo justo y necesario para organizar y administrar la nación y dejar los privilegios de lado, que hay muchísimos en este país.-

  • 2. ana marc  |  20 julio 2018 en 16:21

    Así sea. Todo eso mezclado con los aborigenes (ab origen) que vivian felices de aqui para allá, para donde mejor calentara el sol, frente a los lagos de argentina, viviendo de la caza y de la pesca. Bisnieta de sanavirona.

  • 3. ana marc  |  20 julio 2018 en 16:22

    Perdón tataranieta

  • 4. rodolfo lópez  |  20 julio 2018 en 17:38

    Creo que sigue pendiente la apática ¿quiénes somos?, si no, tarde o temprano llegará la violencia, la que parece extrañar el análisis histórico deTomás, con el que estoy de acuerdo, pero me revelo a la necesidad de esa violencia, y además quizás pasó el tiempo de su utilidad, y es sólo otro camino a la decadencia.
    Amigos busquemos alternativas. Saludos Aldo.
    .
    .

  • 5. Aldo  |  20 julio 2018 en 20:08

    saludos Rodolfo … la incertidumbre crece ,,,

  • 6. marlaw  |  21 julio 2018 en 4:45

    Voy a hacer una cita del libro de Clifford Geertz, que a mi modesto entender guarda relación con este tema. El mismo contiene una idéa central en el pensamiento del autor, la que también comparto a través de las experiencias recogidas, a lo largo de mis 75 años de vida.

    “El hombre necesita tanto de esas fuentes simbólicas de iluminación para orientarse en el mundo, porque la clase de fuentes no simbólicas que están constitucionalmente insertas en su cuerpo proyectan una luz muy difusa. Los esquemas de conducta de los animales inferiores, por lo menos en mucha mayor medida que en el hombre, les son dados con su estructura física; las fuentes genéticas de información ordenan sus acciones dentro de márgenes de variación mucho más estrechos y que son más estrechos cuanto más inferior es el animal. En el caso del hombre, lo que le está dado innatamente son facultades de respuesta en extremo generales que, si bien hacen posible mayor plasticidad, mayor complejidad y, en las dispersas ocasiones en que todo funciona como debería, mayor efectividad de conducta, están mucho menos precisamente reguladas. Y ésta es la segunda fase de nuestra argumentación: si no estuviera dirigida por estructuras culturales —por sistemas organizados de símbolos significativos, la conducta del hombre sería virtualmente ingobernable, sería un puro caos de actos sin finalidad y de estallidos de emociones, de suerte que su experiencia sería virtualmente amorfa. La cultura, la totalidad acumulada de eso que mas que estructuras, no es sólo un ornamento de la existencia humana, sino que es una condición esencial de ella.”

    Interpreto que lo que nos dice en apretada síntesis Clifford Geertz, es que el ser humano, requiere ser conducido, al menos de de algún modo, para que este no se rompa la crisma de manera reiterada contra una pared.

    En este sentido debo coincidir con el General Perón. Algunos de ustedes podrán recordar que uno de los apelativos con el que este se auto-definió o fue definido por sus seguidores, há sido: “El Gran Conductor”.-

  • 7. marlaw  |  21 julio 2018 en 5:04

    La sociedad Argentina, no se trata de una sociedad primitiva, pero sí reciente. Poblada de conflictos y contradicciones, debido a su historia también reciente, a la manera en que esta en definitiva se há ido constituyendo. Conflictos y contradicciones que en definitiva la paralizan y que requieren de un ordenamiento.

  • 8. marlaw  |  21 julio 2018 en 5:28

    Perón no le decía a la gente: “hagan lío” , como ahóra lo propone el Papa Francisco. El General Perón les decia: “de la casa al trabajo y del trabajo a casa.”

  • 9. marlaw  |  21 julio 2018 en 9:51

    No han sido pocos, los Argentinos que al llegar a Londres por primera vez se maravillan, por la puntualidad de los Ferrocarriles Británicos. Pero por detrás de esa puntualidad, existen seres humanos, (trabajadores) habituados, entrenados, con conductas internalizadas, para cumplir con sus obligaciones a pié juntillas.

    Pero seguramente que esos trabajadores cuando llegan a sus hogares pueden descansar en paz, estos no cuentan en los lugares donde viven con jóvenes alocados que ponen música estridente, a altas horas de la madrugada, para provocar la discordia en el edificio en el que habitan, ní deben abundar los energúmenos que dejan las puertas de los ascensores abiertas para joder a los que viven en los pisos superiores, y a estos últimos que después de una jornada de trabajo, para llegar a sus hogares deban ascender por las escaleras del edificio.

    Muchos de nosotros desearíamos vivir como en Londres, donde los policías no utilizan armas de fuego, estos, los Tommies, así les llama, como arma solo cuentan con un bastón, porque se supone que la tenencia de un arma de fuego incita a la violencia, pero como contra-partida, ningún inglés osaría rozarle un cabello a ese agente con la punta de sus dedos.

    También una vez, en su programa que iba por Radio del Plata, Pepe Eliaschev contaba a su audiencia con un dejo de asombro y admiración, que los automovilistas ingleses, en las calles que no contaban con semáforos, detenián de mutu propio, la marcha de su vehículos, por unos minutos, para dejar cruzar a los peatones.

    Seguramente que en esos países tampoco abundan las señoras y señores, que de manera compulsiva con una mano manejan y con la otra hablan por su celular; o los caballeros que en un atasco de tránsito de un par de kilómetros en una ruta cualquiera, creyendo que ellos son mucho mas que todos los demás, avanzan raudamente por la banquina con su 4 x 4 cubriendo de polvo a todos los automovilistas en la fila, a los que pretenderían, aún pasar por encima de sus cabezas, sí también eso les resultara posible.

    El catálogo de los argentinismos es muy extenso y no se agota en estos pobres ejemplos. También tenémos desde los motoqueros, que “puestos con una dósis de cocaina” no dudan en hacer fuego con su arma, sobre el cuerpo de una mujer ostensiblemente embarazada para robarle unos pesos, hasta los que vacián de mercaderías a su negocio, dejando solo las cajas, a las que una noche le prenderán fuego, para cobrar un seguro, o provocarán una quiebra fraudulenta, cuyo paga-dios, resultará prorrateado en toda la comunidad, para democratizar el perjuicio causado.

    Otra conducta que se pudo advertir muy frecuentemente, fue la que solía suceder al poco tiempo de haber llegado la democracia presidida por el Gobierno del Dr. Raúl Alfonsín. al menos en la Ciudad de Buenos Aires, en su zona Norte. A Muchas personas especialmente a las damas, la llegada de la democracia le hizo conjeturar que libertad y democracia, era una carta abierta para estacionar su vehículo en doble o triple fila, en arterias tan congestionadas como la calle Paraguay entre la Avda. Pueyrredon y el bajo porteño.

    Se podrá arguir, que junto al aserrin, con el pan rayado, o simples contravenciones, con delitos mas graves, pero a mi manera de ver, entre nosotros, cada quién viola la Ley en la medida de sus posibilidades, y hasta adonde le permite el cuero.

    Tiempos Viejos: El historiador Británico-Canadiense, Profesor en la Universidad de Birmingham, H.S. Ferns, en su obra: Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX (1960) sostenía que los embajadores y ministros plenipotenciarios Británicos, en detrimento de la opinión de los restantes embajadores de las Potencias extranjeras, quienes consideraban al Brigadier Juan Manuel de Rosas, como a un sanguinario Dictador, opinión esta, que también se había difundido entre la mayoría de los países europeos, estos, los Británicos, siempre elogiarón la figura de Rosas, y consideraban que este era necesario para poder gobernar un país habitado por personas díscolas, levantíscas y anárquicas, como lo eran quienes habitaban estas tierras en esos tiempos.

  • 10. Sergio Rossi  |  22 julio 2018 en 10:17

    Ja ja. “Los humanes”. Y como decía Tato, un poco de culpa tenemos nosotros, o sea, los humanes particulares argentinos. Illia fue un buen gobernante, ¿qué le hacían? El “hacían” incluye el apoyo social.
    Actualmente, ¿cuánto de nuestro tiempo dedicamos a algo que no sea, la familia, los amigos, o el trabajo? A alguna contribución social. No digo afiliarse a un partido, solo “alguna contribución social”.
    Leí por ahí que la mayoría no quiere libertad, si no, a un amo justo. Bueno, parece que no hay muchos amos justos. La mayoría de los amos suelen beneficiar a su familia, a sus amigos, a sus negocios…

  • 11. marlaw  |  22 julio 2018 en 19:40

    Cuando el Golpe militar del General Onganía contra Illia ya era un hecho cantado, en la Tapa de la Revista Primera Plana, dibujarón una tortuga.Se utilizó la argumentación falaz del dinamismo, y la modernización (El viejo truco de lo viejo y lo nuevo) para fogonear el Golpe de Estado. Pero lo que no tiene desperdicio, para ver mas de cerca a nuestro país, y contemplar quienes son y a donde van, no hay mas que mirar la fotografía de todos los personajes, que salierón en la foto, el día que el General Onganía asumió el poder.(arrepentimientos mediantes)

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