Ley de despenalización del aborto (para la revista Ñ)

10 marzo 2018 at 9:35 8 comentarios

Ley de despenalización del aborto (para la revista Ñ, escrita el 2/3/2018)

Ni los diputados, ni los senadores, tienen la autoridad moral para decidir por ley un tema como la despenalización del aborto. Esa facultad no la tiene nadie. No es delegable.

Los políticos se guían por conveniencia, compromisos con determinados poderes, duplicidades inconfesas, y acuerdos de trastienda. Pero vivimos en una república y la  voluntad ciudadana se expresa en el Congreso.

Es inevitable que el enunciado del proyecto trascienda el ámbito de políticas de higiene, de profilaxis y de salubridad. No alcanza la voluntad positivista a pesar del medio millón de abortos clandestinos en nuestro país y los seis millones y medio en América Latina y el Caribe, ni la voluntad emancipadora y los derechos de la mujer sobre su propio cuerpo.

Nada es suficiente frente a una prédica que se arroga hablar en nombre de la “vida” y marca el surco por el que condenan a los que están del lado de la supuesta “muerte”.

Siglos de una cultura que en nombre del Monoteísmo esconde el rostro de la mujer, maldice el placer, sospecha del cuerpo, oculta los feminicidios, que silencia la historia de los niños expósitos en todas las épocas, que unge a una sagrada familia basada en el culto  a la virginidad, levantarán una barrera para que no se despenalice el aborto.

Esperamos que esta vez se promulgue la ley.

 

 

 

Anuncios

Entry filed under: General.

El gaucho (5) Entrevista

8 comentarios

  • 1. Silvia Vale  |  10 marzo 2018 en 17:21

    Estimado dr. T Abraham. Mi nombre es Silvia y tengo 60 años. Estoy de acuerdo con Ud. respecto de los niños abandonados, el derecho sobre nuestro cuerpo o el horror de la practica clandestina. Pero el chivo expiatorio no es el nuevo ser que se esta gestando, desde su concepcion. Se deberia, en el Congreso, inevitablemente, politicas para evitar el desamparo de niños no queridos o el comercio de los abortos y darle proteccion, seguridad y amor a la mama, que en su cuerpo respetó y defendió con su carne, el derecho de otro cuerpo, y quizas de un alma, para experimentar la vida. Silvia Vale

  • 2. Aldo  |  11 marzo 2018 en 12:30

    En estos últimos días me siento tan pero tan progresista que me puse a pensar si realmente el gral San Martin habrá hecho alusión a la libertad o al progresismo como su idea definitiva ¿? ,,,, los historiadores presentes tendrán que revisar si es que San Martin realmente dijo “Seamos progresistas y lo demás no importa nada” en ves de aquella otra frase a la libertad que aprendimos durante años

  • 3. Gustavo  |  11 marzo 2018 en 17:41

    Algun dia lo van a tener que despenalizar. Como ocurrio con el divorcio, matrimonio igualitario, etc. La sociedad avanza, mas alla de sus contradicciones.
    Ademas de deberia darle mas prensa a lo que opinan profesionales, medicos, profesores, etc que tiene mucho mas conocimiento que a curas, arzobispos que viven encerrados en su dogma

  • 4. Marga  |  11 marzo 2018 en 19:38

    Es un tema complejo por las variables que se encuentran alteradas, ya sea por sus consecuencias o sus obsecuencias… Comparto que los pretendidos representantes de la ciudadanía están lejos de cumplir esta función… Cuando pienso en situaciones limites de las mujeres como una violación, comprendo que es muy injusto obligarlas a eternizar esa desgracia no permitiéndoles el aborto,; pero cuando cambia el contexto hacia mujeres con plena cultura que llegaron a esa situación por comodidad e irresponsabilidad, sin ningún hecho violento, me pregunto ¿Qué derecho les puede permitir interrumpir una vida?, ¿tan solo el de su cuerpo?… Somos responsables hasta de nuestros sueños… Seguiré pensando….

  • 5. Franco Leonel  |  11 marzo 2018 en 20:40

    Es todo un tema, problemático por decir lo menos. Estoy de acuerdo con usted, profesor, pero me parece que hay que profundizar en lo que está ocurriendo.
    Actualmente, parece, hay tres propuestas mayoritarias, dos a favor y una en contra del aborto. A futuro, creo que la mejor solución será algún método para extraer sin matar la vida que acaba de gestarse en el cuerpo materno. Si no, seguiremos cayendo en el mismo dilema de siempre: o bien hay que estar a favor porque así se disminuirían los abortos clandestinos, o bien en contra, porque se está matando una vida. La mujer que dice que tiene libertad sobre su cuerpo, en realidad está negando su condición de bulnerabilidad que enlaza su cuerpo con los de los demás, y mientras maneja su propio cuerpo como si fuera una máquina, destruye un futuro otro cuerpo; para evitar concebir una nueva vida y contraer una nueva responsabilidad, las mujeres, hombres y los otros -visexuales, transexuales y otros ignorados por el poder hegemónico- utilizando anticonceptivos, por ejemplo. Se trata de una lucha que aún está por darse, banalizada e ignorada para dirigir el odio a las mujeres, y sobre todo a aquellas mujeres de sectores empobrecidos, más vulnerables que otras mujeres en su condición social inmediata: es por la de los que están por nacer, los pre-nacidos o ya nacidos, cuya acción es virtualmente imposible, porque aún no han adquirido cuerpo ni voz, y por eso su lucha se asemeja un poco a la de los desaparecidos y asecinados durante los totalitarismos europeos y dictaduras latinoamericanas, que ya no pueden hablar y por eso cuyo dolor testimonia por boca de otros, como decía Primo Levi, y que por tanto su demanda puede ser capturada y reinterpretada por madres y padres que, cada año, por distintas circunstancias, han perdido a sus hijos antes de verlos nacer; una lucha que, ahora más que nunca, tiene que darse y reconocerse por la sociedad, una sociedad que parece empeñada en caer siempre en los mismos herrores y fatalidades, encantada por un poder antidemocrático e inhumano, y que veve todos los días de la superpluidad de los debates de los medios concentrados, que cuando este problema aparece, hablan solamente del aborto y de la violencia de género, dejando de lado que se trata de problemas que revasan los tópicos sociales y culturales abituales, mientras recriminan y encarcelan lesvianas y trans, por vesarse en plena calle o por devolver los insultos que les lanza la policía.

  • 6. marlaw  |  11 marzo 2018 en 20:59

    Creo recordar, que una de las primeras personas que habló de este tema y del del derecho al manejo de su propio cuerpo por la mujer fue la Doctora Eva Giberti. Lo que no puedo recordar es sí ella mencionó este tema cuando todavía estaba casada con el Dr. Florencio Escardó, o sí fue tiempo después.

  • 7. Sergio Rossi  |  11 marzo 2018 en 22:54

    Programa de debate sobre el aborto que hizo Paenza en el 2011, en dónde se tienen en cuenta ambas posturas.

  • 8. Ramiro Millan  |  17 marzo 2018 en 9:44

    El homo sapiens se diferencia de las demás especies animales por su capacidad de dar otra función al cerebro además de su primitiva función de buscar los mecanismos para satisfacer los deseos de nuestros instintos.
    La razón que compartimos con las demás especies encargada de satisfacer nuestras primitivas pulsiones como la pulsión sexual, por ejemplo, que nos prepara para ir a un boliche y una vez en él, buscar una pareja que se considera adecuada, evaluar que decir para caer simpático y finalmente llegar a la meta, el acto sexual.
    Nada muy diferente de lo que hacen los chimpancés.
    Pero las otras especies carecen de la razón que nos permite abstraernos de los instintos, la que nos permite ser humanos.
    Esta razón, entre muchas de sus capacidades, nos permite discernir si los deseos instintivos son provechosos o dañinos, hasta dónde podemos dejarnos guiar por ellos y dónde comienzan a perjudicar el interés general.
    La ley del aborto la veo como un artificio más de la razón encargada de satisfacer nuestras más primitivas pulsiones sin traba alguna. Pero con el inconveniente de que se llevan puesto nada más y nada menos que una vida en el medio.
    Muchas veces, nuestra capacidad es incapaz de oponerse a determinados instintos y debemos convivir con ellos y limitarnos a aprovechar sus facetas positivas evitar las negativas.
    Pasa con el instinto que nos presiona insistentemente para que los demás adviertan la presencia de nuestro ego, utilizando la exposición de riquezas para ello, de lo que deriva nuestro sistema económico llamado capitalismo. Así como no nos es posible abstraernos de este Instinto (el que lo intenta está condenado al fracaso como pasa toda vez que se quiere utilizar el comunismo anulando este Instinto) tampoco podemos evitar al sexual, pero es de verdadero progresista evitar las facetas negativas de él, como la de tener que acabar con una vida para darle “rienda suelta”.


Archivos

Categorías

Comentarios recientes

marlaw en Bitácora 127
marlaw en Bitácora 127
marlaw en Bitácora 127
marlaw en Bitácora 127
marlaw en Bitácora 127

Calendario

marzo 2018
L M X J V S D
« Feb   Abr »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

A %d blogueros les gusta esto: