El gaucho (5)

9 marzo 2018 at 12:28 5 comentarios

El gaucho es materia de historiadores. Ya no se trata del poema épico que define a la nacionalidad, sino del fenómeno histórico fundacional que resistió hasta donde pudo las campañas de los cruzados del puerto.

Hay palabras que definen al siglo XIX. Una es Frontera, otra es Puerto. El gaucho esta entre ambas. Es un individuo cercado por el desierto en el que debe incursionar como soldado o desertor, y además yace anegado por las aguas de río en el que circulan las riquezas que nunca le pertenecerán.

Ha sido un hábito secular en la enseñanza de la historia en los colegios secundarios acotar la historia argentina a las guerras de la independencia y a la organización nacional después de Caseros.

Fue la que debió estudiar mi generación en la década del sesenta del siglo pasado en los años que siguieron a la Revolución Libertadora, una versión de nuestro pasado que puede catalogarse en lengua facciosa de unitaria y gorila.

Luego las cosas cambiaron. Volvió Perón y el revisionismo histórico con el nuevo ropaje del socialismo nacional, reinvindicó a Rosas y la palabra “montoneros” fue sinónimo de liberación.

En todo caso, a los programas de historia les costaba ingresar al siglo XX en el que un roquismo y un radicalismo bajo sospecha, además de una década infame, difícilmente constituyeran períodos de tranquila investigación en las fases previas al peronismo.

Después del Proceso militar, y con el retorno a la democracia – la palabra “retorno” no deja de ser extraña en este caso – el siglo XX entra de cuajo en los manuales de historia porque el trauma nacional de lo ocurrido en los años setenta y ochenta imponía su estudio.

Desde ese momento se produce un fenómeno por el que se entabla una guerra contra las estatuas y contra ciertas calles y avenidas, se enjuician nombres y se acusan bronces, a la vez que se denuncia a un miserable bajo cada monumento, como recuerda Halperín Donghi.

Jorge Abelardo Ramos es el historiador preferido de lo que se llama la izquierda nacional. Como otros militantes troskistas imbuídos de internacionalismo, se trepa a un péndulo que lo lleva al otro extremo y encuentra en el peronismo el ancla que lo fija en lo nacional, y bebe de la fuente que colma en abundancia aquella vieja carencia de lo popular.

Una verdad sin pueblo no es verdad.

Lo que se mantuvo sin cambios entre ambas posturas militantes es la denuncia permanente del partido comunista, encono repetido aun cuando la prédica de la sucursal argentina del sovietismo mundial poco peso tenía en el debate nacional.

Ramos encuentra una explicación que permite aclarar esta pasión irrefrenable que tienen los argentinos en dividirse y cavar grietas respecto de personajes y acontecimientos de hace dos siglos. Se comienza por separar aguas a partir de Moreno y Saavedra para continuar con el mismo tijeretazo por el curso paralelo de nuestra historia con un criterio binario, tan sumario, aclara Halperín,  como el que usaba Carlomagno en las escuelas palatinas para separar a los niños buenos de los niños malos. Por eso concluye Halperín Donghi que dividir a las figuras claves de nuestra historia de este modo, “es la mejor manera de no entender nada de nuestra historia”.

Pero Ramos encontró una clave para abrir este candado aparentemente inútil de una eterna repetición. Dice en (“Revolución y contrarrevolución en la Argentina II. Del patriciado a la oligarquía, 1862-1914)”,  que “la pasión que tiñe nuestras polémicas históricas deriva del carácter inconcluso de nuestra revolución democrática y del predominio ideológico que ejerce aún la vieja oligarquía”.

La justificación como el mismo fenómeno al que se refiere no parece tener cercana fecha de vencimiento para los aficionados y profesionales especializados en la historia nacional.

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El gaucho (4) Ley de despenalización del aborto (para la revista Ñ)

5 comentarios

  • 1. marlaw  |  10 marzo 2018 en 15:28

    Los que estudiarón a fondo la Revolución Francesa, que es la matriz de las revoluciones sub-siguientes, tienen plena conciencia, de cual es el desarrollo de una revolución, y cuales son a la postre, sus resultados, por mas imponderables que se interporgan en en el camino. En la Física, existe un principio, que se denomina: “de acción y reacción” ; en las Ciencias Sociales, o mejor dicho, en las realidades sociales que las Ciencias Sociales, o las Humanidades, estan encargadas de auscultar, este principio de acción y reacción, a mi modesto entender también se verifica. Pero quizás en lugar de este principio, habría que tomar el ejemplo de oleaje del mar, sobre una playa, apreciar el trabajo, de las olas, que vienen y van, que cubren y que descubren, a esa playa. En este caso, donde se impone la dinámica de los hechos que transcurren, en el tiempo, nuestra vista debería apuntar a la Dialéctica.

  • 2. marlaw  |  10 marzo 2018 en 15:37

    Digo esto, porque bien mirado, una cosa es una fotografía, y otra muy distinta una película.

  • 3. marlaw  |  11 marzo 2018 en 17:16

    Yo cursé El Primer año del Colegio Nacional, en el año 1956, a pocos meses de los acontecimientos acaecidos en Septiembre de 1955. Según puedo recordar, la “nueva asignatura que se inconporó, por el gobierno Militar en los planes de estudio de esos años en los Colegios Nacionales, fué paradojalmente: Educación Democrática. En Segundo año, en esa misma asignatura, tuve a un profesor que se apedllidaba Ruiz-Reyes, al que todavía atraves del tiempo recuerdo con cariño. Este Profesor había ideado, dividir el aula por grupos o sectores, y que cada uno de esos grupos, representara, a un partido político, con representación parlamentaria. Nos hacía debatir en clase, como si se tratara de un Congreso, cada quién o cada bloque, representadon a un partido político. El debate se hacía, siguiendo los tópicos que aparecián en los medios de prensa,de esos años.Inclusive este profesor, nos había prometido, llevarnos a presenciar los debates de la Convención Constituyente, reunida en Santa Fé, en el año 1957.(Tengase en cuenta que la mayoria de nosotros no contaba con mas de 14 o 15 años de edad)
    No pudo hacerlo, porque la Convención, por disputas políticas entre sus miembros, se disolvió antes de poder llegar a completar su cometido, y el único artículo que se llegó a sancionar de la antigüa Constitución, fue el art. 14 (bis) de la Constitución Nacional, que todavía se encuentra vigente, y que reconoce el Derecho de Huelga de los trabajadores.
    Yo mantengo un buén recuerdo, de mi paso por el Colegio Nacional, pese a haber sido tan rebelde como todos los adolescentes, y haber intervenido en todas las huelgas y trifulcas callejeras, que se sucitarón cuando se derogó la Ley Nacional 1420, que prescribía la enseñanza Laica, gratuita y obligatoria en todo el País. Esta derogación sucedió, durante el Gobierno del Dr. Arturo Frondizi. La Nueva Ley propició la aparición de la Enseñanza Privada, primero en los Colegios Primarios y Secundarios, y mas tarde durante el Gobieno del General Onganía, la Ley se aplicó a las Universidades Privadas también, la mayoría de ellas regenteadas por la Iglesia Católica. A mi modo de ver este fue el comienzo de la debacle educativa en el país, que mas tarde se continuó profundizado, hasta la fecha, entre otras cosas, porque en los establecimientos de Enseñanza Privada, los alumnos dejarón de ser precisamente alumnos, para convertirse en clientes, de un negocio, en el que se convirtió, a la Educación Pública.
    En otro órden de cosas todos los que asistimos al Colegio Nacional en esos años, tuvimos la suerte de contar con una pléyade de buenos profesores, y se dió la conjunción que la mayoría de los adolescentes, de esos años también deseábamos aprender. Por tal motivo aunque algunos chitrulos, se asombren, o pongan el grito en cielo, porque uno es capáz de hablar de cualquier cosa, pienso que ese asombro debe provenir de la ignoracia, o el desconocimiento del modo en que se enseñaba en esos años. Ya en cuarto año, para que fuéramos poniendo la cabeza en remojo, algunos profesores, se encargaban de advertirnos, sobre las dificultades, que iríamos a encontrar al llegar a la Universidad, por tal motivo, el nivel de exigencia de estos docentes era aún mayor, para prepararnos para lo que vendría años mas tarde. Lamentablemente todo eso se há perdido, e inclusive para los padres de las nuevas generaciones de hoy en día, el paso por los Colegios Secundarios, se asemeja mas a un trámite de carácter burocrático, para que sus hijos de este modo puedan obtener, un certificado de estudios, que ir a la Escuela a estudiar y aprender.

  • 4. Gustavo  |  11 marzo 2018 en 17:56

    El gaucho es es ser que habita en las zonas rurales de la region. Argentina,Chile, Uruguay, sur de Brasil. Las vacas fueron traidas de Inglaterra, no son autoctonas, la yerba mate se consume tambien en Uruguay, Paraguay, sur de Brasil, y aca muchos de los que la producen son o descienden de polacos o ucranianos.

  • 5. marlaw  |  12 marzo 2018 en 23:51

    Mire Gustavo,yo no me puedo permitir que usted persevere en el error. Desconozco a que escuela habrá ido usted, y qué le habrán enseñado en ella, pero usted está totalmente equivocado. Con respecto al ganado vacuno, los primeros animales, que llegarón a estas tierras, lo hicieron con La Primera Fundación de Buenos Aires, realizada por la expedición, que partió de España, con catorce barcos, encabezada por el Adelantado Pedro de Mendoza, y que arribó a la costa del Río de la Plata , en las proximidades, de donde ahóra se encuentra el Parque Lezama en el año 1536. Con esa expedición, también llegarón los primeros caballos. En el año 1541, las precarias instalaciones, de la Primera Fundación de Buenos Aires que consistian en un fuerte con paredes de adobe, y algunas viviendas de barro y paja, fuerón abandonadas por los sobrevivientes, y estos fuerón trasladados hacia el Norte, hasta la Ciudad de Asunción.

    Pero el ganado vacuno, que había llegado en esos barcos, del mismo modo que los equinos, quedarón en él lugar. Con el tiempo estos animales se fuerón dispersando por las pampas, y se reprodujerón en abundancia, debido a los recursos naturales, que la pampa les prodigaba. Quizás alguna vez, usted haya oído hablar del “ganado cimarrón”. o salvaje. Este procedía precisamente de esos animales primigenios llegados con la expedición de Pedro de Mendoza.
    En cuanto a los vacunos, llegados desde Inglaterra, estos fuerón animales de raza, que se importarón, para mejorar la calidad del ganado bovino local. Recién en el año 1823, un ganaderó Inglés importa El Primer toro, que se llamaba: “Tarquino”,este se trataba de un toro de la raza Shorthom (cuernos cortos). Mas tarde arribarán, dos Toros más, de la raza Hereford: Virtuoso, y Niágara.

    Estos trés toros, que fuerón los primeros toros de raza traídos desde Inglaterra, también han venido apareciendo dibujados, en la etiqueta del Whisky Los Criadores, vulgarmente conocida, como Criadores, así que cualquiera que haya consumido esa bebida, los tiene que conocer.

    Saludos.


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