El gaucho (3)

7 marzo 2018 at 8:07 18 comentarios

Después de esta escasas y dispersas pinceladas, haremos mención de algunas versiones de los intérpretes de la figura del gaucho . La biopolítica, la vida como asunto político, y las poblaciones como conjuntos vivos,  estas unidades colectivas de identidad problemática tal como se dieron en nuestro país, nos presenta al indio, al gaucho y al inmigrante.

Después de dar un par de ejemplos de lo acaecido con los pueblos originarios en nuestra actualidad nacional, respecto de una población diezmada y absorvida, seguimos con el mediador.

1)

Leopoldo Lugones en “El payador”, nos presenta a un Fierro que le merece un sitial de privilegio junto a las cumbres del saber universal. Tulio HalperínDonghi dice que más allá de su pretensión exagerada, la versión que da del poema de José Hernández, es “amanerada”.

En la lectura de su ensayo, reconocemos ampulosidades verbales de estilo modernista, un regodeo en el léxico que busca la distancias con el habla vulgar, como lo haría unesmerado latinista, pero su prosa suntuosa, enjoyada, lujosa, no deja de ser rápida y agresiva. La combinación de una retórica inusual y un plan de lucha, cautiva al lector.

El libro de Lugones es de 1916, centenario de la Independencia. Nuestro país se ha convertido en un verdadero crisol de pueblos en los que la masa de inmigrantes y la de sus hijos equipara o supera a los de los nativos en las grandes ciudades.

No nos cansaremos de insistir en las consecuencias que debió haber tenido esta revolución social basada en el lema de “gobernar es poblar”, y el preciado material que nos deja para los estudios biopolíticos.

Una realidad irreconocible para los que aún podían rememorar el país de unas décadas atrás, y un verdadero cataclismo político y moral para quienes bregaban por mantener raíces y tradiciones de una Argentina poscolonial.

El tránsito de lo que sagazmente HalperínDonghi definió como el de la república posible a la república verdadera, presenta un puente roto en el trazo comparativo entre las dos imágenes.

El poeta está imbuido por la mística patriótica que lo llevará a invocar “la hora de la espada”. La ola inmigratoria que llama “plebe ultramarina” es acusada de indiferencia con la patria, de sólo ambicionar la posesión de riquezas que nuestro suelo generosamente le brinda, de no ser más que una entidad circulante tanto por sus circuitos que van de necesidad en necesidad, de merodear y transitar sin fin por tierras de conveniencia, como por su vocación comercial en la que prima la codicia y la puja por la ganancia.

A esta ola extranjerizante se le opondrá otra de criollismo. Se busca a la verdadera argentina anegada por lenguas y costumbres que deformanal ser nacional.

Para rescatar a la patria, se necesitará un símbolo que la condense en su pureza, una voz que devele su esencia, un canto común que una a los patriotas. El Martín Fierro será ungido como el poema nacional de los argentinos, y el gaucho, será el criollo que lo personifica.

El erudito Lugones pone en funcionamiento todas sus dotes de lector y traductor de obras clásicas, y con autoridad ubica la creación de José Hernández al lado de Homero y  Virgilio, poetas fundacionales de un  pueblo, con sus testimonios del nacimiento de una civilización, y el Dante por su cosmovisión trifuncional que integra el mundo y el trasmundo.

Estas creaciones constituyen para el herético Lugones la salvaguarda pagana del género humano ante un cristianismo que una vez apropiado por las legiones imperiales y por conversos sin escrúpulos, generaron la barbarie milenaria con sus sanguinarios cruzados.

Puede sorprender que un payador de las pampas se sume a los gladiadores de todos los tiempos, a los invocados por la Ilíada, la Odisea, la Eneida, la Divina Comedia – Lugones añade al Cid Campeador – y forme parte de las expresiones más sublimes de la historia universal.

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El gaucho (2) El gaucho (4)

18 comentarios

  • 1. marlaw  |  7 marzo 2018 en 9:11

    Habría que pensar, que en los tiempos,en que José Hernandez escribió el Martín Fierro, el autor detentaba un raro privilegio para su época: “saber leer y escribir”, privilegio que en esos tiempos, solamente detentaban las élites. Ese saber, le posibilitó a Hernandez, también ejercer el periodismo, pero no obstante, pese a sus íntimos deseos, y ambiciones de pertenencia, Hernandez, nunca pudo ser reconocido y aceptado, como uno mas por esas élites. En este sentido hay quienes presumen, que el Martín Fierro, fué la obra de esa frustración, o de ese desengaño sufrido por el autor. En cuanto a Leopoldo Lugones, me voy a abstener de escribir lo que pienso sobre este personaje, para no generar más polémicas, en este foro, pero en mi fuero íntimo, habría preferido, que se hubiera traído a colación la figura de Ezequiel Martinez Estrada.

  • 2. marlaw  |  7 marzo 2018 en 9:54

    La “Hora de la Espada” llegó para quedarse un rato largo en 1930, y mas tarde reaparecerá, en 1943.

  • 3. marlaw  |  7 marzo 2018 en 9:59

    Para ser mas preciso con las fechas debería haber escrito, el 6 de septiembre de 1930.

  • 4. Luis de Benedetti  |  7 marzo 2018 en 11:57

    Para fortalecer el “ser nacional” amenazado por la inmigracion es importante la obra de Bartolomé Mitre que entre 1887 y 1890 publicará cuatro libros que fundarán el mito argentino, “San Martin, el padre de la patria” “El Santo de la Espada”, etc Pienso que en ese momento era necesario la creacion de esta mitologia patriotica en plena generacion del 80.

  • 5. marlaw  |  7 marzo 2018 en 13:19

    Como nos cambia la vida. Ahóra resulta que el Juéz Germanos, al que yo apodaba el Juéz muzzarella, porque se dedicaba a combatir los negocios que vendián muzzarella en mal estado, en la década de los 80s, ahóra es el abogado del clán Moyano.

  • 6. marlaw  |  7 marzo 2018 en 13:47

    Señor Luis. Las élites gobernantes y sus allegados, en esos tiempos viajaban reiteradamente a Europa, especialmente a Francia, donde observaban sus plazas y parques pobladas, de monumentos a sus próceres. Un dejo de rivalidad y sana envidia les hacía preguntarse ¿Como puede ser que ellos tengan tantos, y nosotros ninguno? De ahí surgió la idéa de ponerse a fabricar próceres, aceleradamente, y a escribir libros de historia, para llenar el vacío existencial, que la ausencia de estos provocaba.

  • 7. marlaw  |  7 marzo 2018 en 14:03

    A Winter Storm Hits the City (Una tormenta invernal golpea la ciudad), dice el comentarista del New York Times, esta mañana, y en la imagén se ven muchachas, con sus paraguas, y bufandas, multicolores, aterídas de frío dirigiéndose hacia sus empleos.

  • 8. rodolfo lópez  |  7 marzo 2018 en 15:49

    Cuando leí el Martín Fierro (¿mis 30 años?) me impresionó su calidad literaria, sentí una gran emoción; pude ver el personaje y seguí sus andanzas, y el conjunto me pareció trascendente. (Como si se hablara del ancestro pampeano pobre de los argentinos, borroso, ya extinguido, pero por historia -o por otras razones- muy importante, y se lo recuperara para beneficio común, Un hombre perseguido y hostigado por poderes que sí son aún reconocibles).
    No leí a Lugones. Los argentinos no tenemos un imperio para sostener el Martín Fierro, no es comparable en eso José Hernández a Homero o a Virgilio. Pero literariamente sí lo es.

  • 9. Alejandro A  |  7 marzo 2018 en 18:05

    .El gaucho es la quinta esencia del ser argentino y Martín Fierro nuestro poema nacional por una desición política análoga a la del Estado novo que declara al Brasil un pueblo mestizo y al carnaval su fiesta nacional. Aquí y en gran parte del mundo La década del treinta fue prodiga en cosas declaradas nacionales y en horas de la espada.
    Mitre escribió la “historia de San Martín y la independencia sudamericana” y Ricardo Rojas “El santo de la espada” mucho tiempo después. La primera es una obra de características innegablemente monumentales muy respetuosa de los hechos a punto tal que, el revisionismo posterior tanto de derecha como el mas reciente de izquierda, escribe un negativo de aquel modelo, con los colores invertidos. La primera edición de la historia de la confederación de Adolfo Saldías fue ofrendada por este autor, padre de revisionistas, al mismísimo general Mitre. La segunda obra, de tono más elegíaco, tiene todas las virtudes y defectos de una obra escrita con una base documental mínima, destinada a exaltar la vida de un hombre que aún sin un solo biógrafo que se ocupase de su vida seguiría siendo uno de los tres grandes libertadores de américa. A causa de sus ideas políticas Ricardo Rojas fue confinado en la prisión de Ushuaía en el año 1934
    Lo de los viajes a París es seguro un buena metáfora. Una revolución contra el imperio español no fue poca cosa y fue y será siempre digna de ser cantada y contada . Si hubo necesidad de construír la nación con literatura y si esta fue adorno de los clubes que no pueden zafar del vicio de escribir para unos pocos, entre todos hicieron una épica bastante amplia, con deslizamientos -vistos desde el hoy- exquisitos como el de Leopoldo Lugones a quien es obligatorio recordar por la hora de la espada , recibiendo con un cálido discurso de bienvenida en la Sade al niño terrible del trotkismo norteamericano, y crítico feroz del capitalismo , Waldo Frank, el de Victoria Ocampo alojándolo en su mansión, o, por otra parte, el de “La Nación” acogiendo en sus páginas artículos de Carlos Mariátegui sobre el protosocialismo inca.
    Sarmiento es el primer autor del bom latinoamericano y Facundo el gaucho por antonomasia con sus vicios y virtudes, me gustaría saber que hay de malo en esa pintura; propio del llano y de sí mismo dá cuenta de la magnitud del desierto , de lo no poblado por inhabitable y sin ley aún hoy vigente. Compensa sus improperios y desmanes con escuelas y ferrocarriles –de esos que hoy no se pueden construir ni a razón de un kilómetro por año- la errancia, el exilio o los servicios forzados no estuvieron ni cerca de la violencia con que los capitanes del Matto salían a cazar negros fugados de las plantaciones del Brasil incendiando quilombos con sus habitantes adentro; Como Mitre, Sarmiento mandó gauchos y negros a la fuerza a la guerra, pero también a su hijo a quien perdió en Curupaytí .
    Despues de que Hamilton escribiese en el prólogo de la constitución de USA que Nacíamos de Dios todos iguales y con los mismos derechos, -él mismo tenía una plantación en Monticello con seiscientos esclavos- hasta la guerra civil, norteamérica registró cerca de doscientos levantamientos de esclavos, con un promedio de veinte ahorcamientos de cabecillas por cada uno- la guerra civil misma, fue una de las carnicerías mas cruentas de la historia.

  • 10. carlos  |  7 marzo 2018 en 23:40

    Para aquellos que no lo saben, la historia del Martín Fierro transcurre en el sudeste de la,prov. de Bs As.. Es decir, el lugar desde donde envío estos garabatos
    El único topónimo mencionado en toda la obra es mi vecina ciudad de Ayacucho ( Yo llevé un moro de número/ sobresaliente el matucho/ con el gané en Ayacucho/ más plata que agua bendita etc,etc,)

    Debe ser una de las pocas obras de la literatura nacional -al menos en esta zona- que la gente recuerda (fragmentos) de memoria.En mi lugar de trabajo siempre algún cliente me sorprende asociando un pasaje del M.F. con la realidad nacional. Me refiero a gente común, el frutero, el carnicero, es decir personas que por diversos motivos han leído unos pocos libros en su vida. No creo exagerar al decir que la única literatura que recuerdan de memoria es el Padrenuestro y el M.F.

    Digresión: hace poco leí que Borges falleció recitando el Padrenuestro, en latín, en inglés y en español ¿será verdad?

    Sabido es, que Hernández utilizó los versos octosílabos, por ser éstos, la cadencia natural que tenía en aquel entonces, la gente de campo al hablar.
    Aún en la actualidad se conserva esta forma en algunos antiguos paisanos. Lo digo yo, que soy más criollo que la pastasciutta,

    El gran libro nacional,
    el “Facundo” de Sarmiento,
    no ha sido hasta el momento
    lo que el pueblo ha elegido.
    Fue un gaucho perseguido
    quien quedó en la memoria
    y es para Hernández la gloria
    asegún lo acontecido.

    Quién sabe en algunos años,
    qué autores contemporáneos
    escaparán del olvido.
    Y como el payador perseguido,
    el que canonizó Lugones,
    validarán sus razones
    si así lo quiere el destino.

  • 11. marlaw  |  8 marzo 2018 en 18:52

    En la entrevista al Profesor FranÇois Chátelet, reaparece la pregunta sí puede haber una Filosofía Francesa. A mi modo de ver lo que no puede haber es una filosófía nacional Francesa. Pero indudablemente antes de que aparecieran los estados-nación, tal como los conocemos ahóra, la Francia yá existía, como también existía Alemania, pese a ser esta un conglomerado de estados semi-feudales. Lo que implica que culturalmente hablando, podía existir en este sentido tanto un modo de pensar francés, previo a la creación de la Nación Francesa, del mismo modo en que también existía, una lengua, y un modo de pensar Alemán, con anterioridad a Bismarck, y a la unificación de Alemania. Martín Lutero, junto con La Reforma, y su Iglesia, no podían haber aparecido en otro lugar que no fuera en Alemania. En este sentido es que creo que de hecho existe una filosofía Francesa, como así también las hay Alemana, Británica, y Americana (USA)
    Rusia no tuvo una escuela filosófica, ni dió al mundo filósofos destacados, pero en cambio tuvo escritores, como Chejov, Dostoyevski, Tostoi y Gogol, que en sus novelas, dejarón entrever una manera rusa de ver y pensar la vida. Del mismo modo en que indudablemente Wagner compuso, música Alemana, Giuseppe Verdi, música Italiana, y Tchaikovsky, música rusa.

  • 12. Alejandro A  |  8 marzo 2018 en 19:48

    Tengo entendído que Hegel veía a Europa como el momento cumbre de la historia, que nacida en Asia llegaba al cenit con la reforma luterana y la revolución francesa….Algo habrá tenido que ver ahí la filosofía de ambos países..o no?

  • 13. rodolfo lópez  |  9 marzo 2018 en 12:17

    Lindo comentario Carlos, cálido; e incisivos sus versos octosílabos!
    Sus vecinos me hicieron acordar de mi viejo (criado en el campo cordobés, media primaria) cuando nos recitaba encendidas estrofas del MF. Saludos

  • 14. carlos  |  9 marzo 2018 en 13:58

    Muchas gracias Rodolfo, muy amable de su parte.
    ¿Sabía usted que un gaucho llamado Melitón Fierro anduvo, hacia 1866, por estas serranías bonaerenses?
    historicus-daniel.blogspot.com/2011/08/martin-fierro-en-el-tandil.html

    Resulta llamativo que el Juez de Paz encargado de enviarlo a la línea de fronteras, no es otro que José Zoilo Miguenz, es decir el amigo de Hernández y destinatario de la famosa carta, mencionada en algunos de los post o comentarios anteriores.

  • 15. carlos  |  9 marzo 2018 en 14:03

    Léase: José Zoilo Miguens ( con s final)

  • 16. rodolfo lópez  |  10 marzo 2018 en 13:23

    Carlos, ¿quedará algún descendiente de aquel Melitón Fierro con quien conversar hoy?. Qué apasionante sería que nos recitara unos versos inéditos para entender el presente!. Ja ja Saludos.

  • 17. carlos  |  10 marzo 2018 en 14:36

    Estimado Rodolfo: no hace falta que queden descendiente de aquel pobre gaucho llamado Melitón Fierro que fue “condenado al servicio de las armas por el término de tres años y al batallón de Línea”. por haber herido levemente a Policarpo Vera en duelo criollo.

    Digresión: el duelo criollo no era necesariamente a matar o morir, podía ser, como en este caso, a primera sangre.

    Los versos de su alter ego literario, es decir Martín Fierro, después de más de 140 años de haber sido publicados, aún tiene plena vigencia::

    La ley es tela de araña
    y en mi ignorancia lo explico,
    no la tema el hombre rico,
    no la tema el que mande,
    pues la rompe el bicho grande
    y sólo enrieda a los chicos.

  • 18. rodolfo lópez  |  13 marzo 2018 en 16:05

    Carlos, es verdad, esos versos tienen aún plena vigencia. Por eso el autor y su obra son “clásicos”
    Pero el presente tiene desafíos que J Hernández no pudo prever.
    Y creo que los Gauchos del Profesor, varios comentarios suyos recientes, tienden a aportar elementos para intentar entender ese complejo presente. Nuestra difusa o perdida común identidad.
    Saludos y gracias.


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