El gaucho (1)

5 marzo 2018 at 13:02 8 comentarios

No hay palabra más anacrónica que “gaucho”. Un quinteto con poncho cantando bagualas es lo que puede quedar de él. Todo el resto es literatura, o una nostalgia dirigida, dosificada con resentimiento, para enarbolar su imagen en un mástil.

Pero hay una historia del gaucho, que en realidad, no deja de ser una linda palabra, por su tono, su música, para algunos quechua, variación de “huacho”, que significa huérfano.

Tenía madre, podía ser india o blanca, siempre violada. El gaucho es hijo de una cautiva blanca violada por un indio, por lo general cacique o derivado en la inmediata jerarquía;  o hijo de una india, violada por el conquistador, u otro derivado en la jerarquía.

La consecuencia está  a la vista: odia al padre, si tuvo la ventura de conocerlo, lo que no siempre es el caso.

¿Bastardo o mestizo? A veces los dos.

Hombre de campo, es un nómade, un individuo errante. Es uno de los personajes más importantes de la historia argentina del siglo XIX, de su primera mitad. La población gaucha protagoniza la guerra civil de un país que no es tal. Actor principal de un territorio al borde de fracturas. En cada uno de los puntos cardinales de lo que hoy llamamos Argentina, había peligro de fragmentación.

Ni el litoral, ni la mesopotamia, ni el chaco, ni el noroeste, o la Patagonia, eran parte de nuestro país. Porque el país estaba en discusión.

El gaucho es parte de los ejércitos de la Independencia, tropa de los caudillos, y soldado precario, mal vestido, humillado, internado en los fuertes de frontera en la lucha contra los malones.

Lucha contra el blanco y contra el indio.

Hay otra palabra cuya musicalidad no deja de tener encanto: criollo. Esta palabra intensifica el sentido del olfato. El criollo huele a cuero, a carne quemada y a caballo. Podía ser hijo de españoles, pero un criollo siempre es de ley, y su identidad es hiperbólica, criollazo.

Entre la vida precolombina y la ola inmigratoria, hay un período de una larga transición, entre 1820 y 1870, años más o años menos, en donde predomina la ruralidad. En este mundo rural y anárquico, la presencia del gaucho es estelar.

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Desde el diván El gaucho (2)

8 comentarios

  • 1. julioguzmancesar  |  5 marzo 2018 en 16:50

    Lindo es volver a leerlo…lindo tema con que iniciamos el año…y lindo es sentir que sol sigue saliendo.

  • 2. Claudia  |  5 marzo 2018 en 17:34

    Coincido con Julio Guzmán… Es volver a nuevos interrogantes, a pensar… Muchas gracias!

  • 3. marlaw  |  5 marzo 2018 en 20:08

    Comparto en general su opinión Profesor. Personalmente me he dedicado a investigar (en la medida de mis modestas posibilidades) esta cuestión, cuando surgió en mí esta idéa, que en principio tuvo un carácter semiótico por el origen de la palabra, pero que mas tarde, la extendí hasta poder llegar a preguntarme, el lugar que ocuparía la mujer, india, blanca o mestiza, en estas pampas, antes, durante, y después también del Siglo XIX

  • 4. Aldo  |  5 marzo 2018 en 20:20

    me acuerdo que David Viñas en algún libro ( ” no me acuerdo cual “,,, como dijo Moyano en la marcha del otro dia haciendo referencia a un premio nobel mexicano ” les voy a citar compañeros la frase de este poeta , no me acuerdo el nombre, dice así …) bueno , Viñas decía algo asi como que la literatura argentina gaucha tenia una fuerte marca de violacion inicial, etc,,, es para el estudio de esta cuestión, suma para el tema ,

  • 5. marlaw  |  5 marzo 2018 en 20:51

    Yo además pienso que este problema, entre nosotros ha tenido también, una derivación de carácter político. Porque lo que podríamos llegar a llamar: “la ausencia del padre”, reflejada en esos hombres que habitarón las zonas rurales de nuestro país, es lo que le hizo decir a José Hernandez en el Martín Fierro: ” hasta que venga un criollo a mandar” Porque indudablemente, la sempiterna búsqueda del “hombre fuerte” del caudillo, y su adhesión a él, también se relaciona, con la figura emblemática, de ese padre ausente, y la necesidad inconciente de su presencia.

  • 6. marlaw  |  5 marzo 2018 en 21:17

    Me corrijo: debería haber dicho: “la necesidad de su presencia en el inconsciente colectivo.

  • 7. marlaw  |  6 marzo 2018 en 0:35

    Con respecto a mi comentario nº3, tampoco se trata de hacer demagogia barata,en favor del feminismo,actualmente de moda. Dado que también sucede, que pese a todos los mandatos divinos, habidos y por haber, y muy a pesar de nuestro agrado o desagrado, la biología también se há valido de estas cosas, para la reproducción de la especie, humana???

  • 8. carlos  |  17 abril 2018 en 21:25

    ” De pronto se oye el eco del grito de la pampa
    brilla como una puesta del argentino sol;
    y un espectral jinete, como una sombra cruza,
    sobre su espalda un poncho, sobre su faz, dolor.”
    Rubén Darío

    Fuente: “Poesía gauchesca y nativista rioplatense” de Álvaro
    Yunque (Arístides Gandolfi Herrero)


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