Biopolítica de la Argentina (5)

18 enero 2018 at 9:15 7 comentarios

Milagro Sala es uno de los personajes políticos más importantes de los últimos años. Está más allá del bien y del mal, pero no por un supuesto amoralismo, por el contrario, su puritanismo extremo a lo Savonarola, o a la manera de los Templarios, han tenido que ver con su caída.

Su importancia se debe a que emprendió un camino totalmente inédito en nuestra tradición política, organizó una rebelión contra un orden establecido durante ¿siglos? ¿décadas? ¿años? que se mantuvo inexpugnable bajo todos los regímenes y gobiernos que se sucedieron en nuestro país.

Su figura dividió aguas, cavó trincheras, dividió a la opinión pública que por un lado la beatifica y por el otro la maldice.

Todos sabemos que en el NOA la vida de las poblaciones autóctonas fue siempre indigna. Se hizo costumbre en la región sostener que su condición no sólo era inalterable sino a pesar de todo soportable.

El paternalismo protege al débil, lo integra a la estructura de poder, lo somete y le hace creer que la vida es un destino que nunca ha de cambiar. Hace del pobre pobrecito, de la china chinita, del cholo cholito, del ser humano un diminutivo.

En mi adolescencia, en la década del sesenta del siglo pasado, hice un viaje a Jujuy y visité el Ingenio Ledesma. Entré a una proveeduría y vi como los trabajadores entregaban vales que recibían en lugar de salarios por mercancías, y a uno de ellos comprar una radio portátil que no era más que una caja con botones.

Lo que sucedió  partir del 2004, es que esta situación que no sólo era de pobreza y miseria para un gran sector de la población norteña, se modificara, y lo hizo de un modo temible porque desafió a la estructura de un poder provincial inconmovible.

Lo hizo con violencia, con excesos, con corrupción, con amenazas, con imposiciones, con autoritarismo, con todo lo que le proveía un contexto de un grupo de poder dominante desde siempre, que se imponía económica, política y culturalmente de un modo excesivo, corrupto, violento,  autoritario y racista.

La figura de Milagro Sala no emerge en una sociedad plural, diversa, con garantías a la libre expresión, con educación de excelencia para todos, equidad social, derechos humanos y estado de bienestar. Jujuy no se parece a Finlandia.

Milagro debió enfrentarse a una comunidad de aborígenes degradada, en la que los hombres alcoholizados castigaban a las mujeres, en la que el abandono y la marginalidad pasaba de padres a hijos.

Ella impuso por la fuerza de sus palabras, por la energía que trasmitía, por sus convicciones, una cultura del trabajo, de la higiene, del respeto a la mujer, del cuidado de los niños, de la importancia de la educación, de la necesidad de la cohesión comunitaria, de la dignidad de su raza.

Y lo hizo sin compasión, para la conmiseración ya se tenía suficientes dosis de consuelo espiritual con pastores de varias iglesias que predicaban la salvación del alma mientras se sometieran los cuerpos.

Todo era rigor y disciplina. O lealtad o castigo. Una vida dura, inclemente, para una comunidad para la que la molicie era la de los patrones, y la servidumbre para hacérsela  aún más grata era su deber.

Milagro era puritana pero no tanto. Su sentido del deber no derivaba de sectas ascéticas y culposas. Lejos de los evangelismos. Los famosos piletones con dibujos del Pato Donald en la loza, mostraba que no tenía pruritos en robarles los símbolos del placer y la diversión a los ricos. Por eso llamaba a su base del Alto Comedero, el “cantri”.

Pero se equivocó. Cuando Gerardo Morales ganó las elecciones de gobernador de la provincia, ella desconoció su investidura, ignoró que sus protectores del anterior gobierno nacional también habían perdido el poder, y se le plantó en medio de la ciudad capital, ocupando los principales espacios públicos, para exigirle al nuevo mandatario el reconocimiento, casi la subordinación, ante su figura y del movimiento que comandaba.

Evita, el Che y Túpac Amaru, como íconos de su banderío, expresaban una meta revolucionaria que apuntaba a la destrucción del estado republicano, la conquista del poder por el pueblo armado, y la extensión de su rebelión a todo el país.

Deliró. Ella no es Evo ni Argentina es Bolivia. Ni “Cambiemos” es un gobierno como el del kirchnerismo sin el cual Milagro no hubiera podido ser, sí nacer, pero no crecer.

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Biopolítica de la Argentina (4) Bitácora 103: Evo

7 comentarios

  • 1. Aldo  |  18 enero 2018 en 14:28

    Las prisiones injustas son para todos los tiempos ,,, lo cual nos lleva a pensar que hay ” temas ” que tambien son para todos los tiempos , que no podemos esconder ( si se puede ) de nuestra discusión moral ética y de la mas top de todas las discusiones ” la justicia “

  • 2. marlaw  |  21 enero 2018 en 9:15

    Aldo: Mucho me agradaría estar equivocado, y que usted me lo pudiera demostrar, pero tengo la íntima convicción que las personas que habitualmente hablan o reclaman “justicia” son incapaces de aclarar o expresar el significado de esta palabra.

  • 3. Gustavo  |  21 enero 2018 en 18:21

    Hizo mas cosas ella que el gobernador Felner. Que por ese entonces representaba al kirchnerismo. Por ahi habia corrupcion, negocios turbios. Como los hay con el actual Gobierno. Solo que se la quedan toda ellos

  • 4. Aldo  |  21 enero 2018 en 19:34

    puede ser marlaw pero eso no justifica dejar de preguntarse por la misma ,, saludos

  • 5. marlaw  |  21 enero 2018 en 21:24

    Aldo: Creo que justicia, o justo es algo que cada quién reclama, que esta se cumple en la medida en que las cosas suceden o ocurren del modo en que esta beneficia a quién la reclama ya sea de modo directo o indirecto. Ahora también resulta, que nuestro país tiene aproximadamente 40 millones de habitantes, y tambien posee 40 millones de significados individuales de la palabra justicia.

    Sí una palabra posee 40 millones de significados, a los que habría que adicionarle los significados individuales que esta tiene para el resto de la humanidad, habría que pensar que “justicia” es una palabra que carece de significado, dado que sería imposible tratar de satisfacer todos esos requerimientos, los que además en gran medida se tratan de requerimientos encontrados en la medida en que lo que resulta justo para mí resulta injusto para mi vecino. Ahóra vuelvo a la pregunta: ¿Qué sentido tiene agobiar con la utilización de una palabra, que de arranque, de movida, o ab-initio como se escribe en Latín, todos sabemos que no conduce a ningún lugar.

  • 6. marlaw  |  22 enero 2018 en 1:19

    Cuando hablamos de la Argentina como país, a muchos de nosotros se nos olvida, que estas tierras, como así también el resto de Hispano-América, todavía mantiene el estigma de llevar mas tiempo como Colonia Española, o territorio de ultramar, de la Península Ibérica, que como nación independiente.
    Por esta razón aunque nos resulte ardua, trabajosa, aburrida, o inclusive aunque hiera nuestro orgullo provinciano, resulta importante conocer la Historia de España, porque desde el Descubrimiento de América, hasta bien entrado el Siglo XIX la historía de España, tuvo que ver bastante con nuestra propia historia.

    Para quienes no les agrada leer historia, porque les resulta “embolante” les recomendaría la lectura del libro de Perez Reverte: “Patente de Corso” En este libro, que se trata de un libro breve,apto para leer en la arena, en breves pantallazos, y alternando con comentarios de actualidad, el autor da cuenta de la historia de España, desde los Reyes Católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla hasta nuestros días, en un lenguaje ameno, en algunos casos también histriónico o utilizando un humor ácido, que se le parece bastante a la ironía. No se trata de una historia erudita, pero alcanza y sobra para conocer lo que sucedió en la península española. Este libro además nos ayudara a comprender que muchos de los males que soportó España, también se vivierón ampliados o distorcionados en lo que ahóra son nuestras tierras, y que trescientos años de gobernanza, dejarón sus huellas, muchas de ellas indelebles, que todavía en el día de hoy continuan provocando sus efectos.

    Asimismo, existe un adverbio que el humorista Jorge Corona, utilizaba asiduamente, para sus cuentos mas procaces, en los cafés concert de Villa Gessell o Ramos Mejía, pero que en historia no suele tener aplicación, aunque este pudo llegar a dar lugar a algunas confusiones. Me refiero al adverbio: “automáticamente”

    Las cosas no suelen cambiar de un día para el otro, porque un Cabildo Abierto tome una medida, Una Asamblea, como la de 1813, disponga de otra. o un Congreso reunido en Tucumán en el año 1816 decrete la Independencia de un pais. En este último caso a modo de ejemplo, la última batalla contra un ejército Español en este Continente, tuvo lugar en Ayacucho, en el año 1824. Es decir que estos acontecimientos, y otros que se sucederán después, en muchos casos han tenido un carácter mayormente simbólico, pero la realidad, suele ser mucho mas compleja.

    Hace un par de días atrás, me encontraba leyendo, algunos capítulos, aislados de la Sagrada Familia, el libro de Carlos Marx en una re-edición de esta obra de Editorial Claridad, del año 1970. La anterior correspondía al año 1939. Mientras trataba de concentrarme en la lectura de esos textos, e independientemente de la sorna, las ironías, o la crítica abierta que Marx le dirige los miembros de la familia Bauer, lo que llamó vivamente mi atención, fue la contemporaneidad de las palabras, y la retórica de Marx. Los tópicos, los problemas que refiere Marx en ese libro tendrián muy poco que envidiar a un comentario de actualidad entre nosotros. En él se habla de derecho de reunión, de industria, de obreros, de talleres, de máquinas, de corrupción, de Estado, etc.

    Y mientras leía y además tenía en cuenta que ese libro fue editado originalmente en Alemania el año 1842, también intentaba forjar, una comparación, con lo que sucedía en ese momento, en ese proyecto de país que todavía era la República Argentina por esa fecha. , y mientras pensaba en estas cosas, también recordaba a Esteban Echeverria, por su prosa y sus libros como epónimo, de lo que estoy tratando de expresar. Observado en perspectiva y la distancia que dan los años, la diferencia que surge de esta comparación se me ocurrió sideral.

    Es por este motivo que pienso que una cosa es el tiempo astronómico que define el calendario y tiene un carácter universal y otra muy distinta el tiempo histórico o si se quiere el tiempo evolutivo que recorre cada país; en este caso nuestro país.

  • 7. marlaw  |  13 febrero 2018 en 0:28

    Me pregunto cual es la razón, por la que en países, que deben haber enfrentado los mismos problemas, que tiene la Argentina en el NOA, y también en la zona que se podría denominar el Gran Chaco, que compartimos con Paraguay, y en menor medida con Bolivia, este problema, provoca un menor ruido mediático. Me refiero tanto a los Estados Unidos de América, como a él Canadá

    Pese a la sangrienta historia que se encuentra por detrás, de la conquista del Oeste Americano, en esos países, aún diezmadas todavía deben existir comunidades aborígenes, descendientes de los pueblos originarios, de esa región. Cuales fuerón las soluciones que ellos adoptaron para resolver este problema, del mismo modo que los Australianos, con los Papúes. Tratarón de buscar algún tipo de integración, los aislarón en las llamadas Reservas Indígenas. ¿Que es lo que han tratado de hacer en esos países, para encontrarle una solución al problema? ¿O sencillamente optarón por deshacerse de los agitadores políticos, que ponián esos problemas sobre la mesa?.


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