Bitácora 98

12 diciembre 2017 at 10:53 9 comentarios

Bitácora 98

 

Fui invitado por una comisión organizadora de un evento en conmemoración de 35 años de democracia a realizarse en el 2018, con la finalidad de dar sugerencias y pareceres para llevarlo a cabo.

Era en el CCK. De paso vi algo de una muestra internacional sobre la mística tenebrosa de David Lynch curada por Kuitka y financiada por Cartier.

Para no sumarme al mundo de los ortivas y de los quejosos que suelen agrupar desastres desde 1983 a la fecha, estilo Tablada, hiperinflación, privatizaciones, embajada de Israel, Amia, Cabezas, Yabrán, Banelco, default, corralitos y corralones, corrupción, Nisman, grieta, etc, recomendé hacer un listado de buenas obras en estas tres décadas y media, que, finalmente, las vivimos en democracia y no bajo dictaduras siniestras.

Lanzé al aire hechos positivos como el juicio a las juntas, un Menem pacificador, unos satélites que se vendieron a Australia, los mundiales de Pekerman, la tv cable, Casero y Juana Molina, los superávit gemelos, los triunfos de Vélez, el mismo edificio en el que estábamos reunidos, la nueva sede del Conicet, y así, con buena voluntad terminé mi recitado.

Y vino la pregunta: ¿y qué podés decirnos de estos dos últimos años?

Miré a mi interlocutor. Miré a los otros miembros de la comisión organizadora. Respiré hondo. Suspiré. Intenté sonreir. Nada. No se me ocurría nada (¿por qué me olvidé de Campanita a la que otros llaman Heidi?) Debí haber preguntado donde estaba el baño, pero ni eso pude decir. Si ponía cara de constipado y decía que el tema me parecía “complejo”, corría el riesgo de convertirme en un Ricardo Forster, por eso me callé y me rendí.

No sé, dije. A ver   a ver   a ver….oscuridad. Me retiré desconcertado. Creo que una de las responsables del asunto sospechó en mi alguna hostilidad.

Ahora, dos semanas más tarde, tampoco sé responder aquella pregunta. Pero al menos se me ocurre algo. Los intelectuales y académicos antik le piden al gobierno de Macri un relato. Y dicen que no lo tiene. Lo claro y distinto, es que a falta de un poder K vigente, son ellos, los ilustrados, los que no tienen relato. (Sarlo en su diagnóstico de estos dos años le rinde homenaje a Alfonsín y al relato de Parque Norte, que considera una pieza ineludible de las expresiones políticas del siglo XX…Lindo relato, aquel, un sueño, inspirado en una socialdemocracia a la italiana….preBerlusconi….para convertirnos en una Argentina plural  preMenem….)

Yo tampoco tengo relato, aunque no le pida a este ni a ningún gobierno que me fabule nada. Soy escéptico tanto de las cosmovisiones como del “carpe diem”.

La manía de denunciar y resistir ofició de pensamiento durante más de diez años. Las penas era de nosotros, los relatos eran ajenos. Fueron tiempos  de toma y daca, de toma y daca daca daca. La combinación de hegemonía vocinglera y libertad de expresión, puede ser muy irritante para los solitarios. Es como remar con un solo remo contra la correntada. Pero funciona como un anabólico.

Cuando no hay mucho que denunciar, cuando los jefes, jefas y jefecitos, no mandan y se los encana, se escuchan apenas unos murmullos. Escasea la adrenalina. Los intelectuales críticos hacen la plancha. Algunos a lo sumo se atreven a dudar. Los justicieros que piden paredón se esfuman porque se mimetizan con su objeto odiado.

Se cumplen dos años de gobierno, celebremos, yo tengo fe, sí, se puede, al menos, anunciar un kambio.

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9 comentarios

  • 1. marlaw  |  12 diciembre 2017 en 16:16

    “Yo Tengo fe” se convirtio en una mala palabra desde que la comenzó a utilizar Palito Ortega, para cantarle al General Onganía.

  • 2. Marcelo Grynberg  |  12 diciembre 2017 en 21:35

    Tomas: si no recuerdo mal, la idea de “relato” o mas bien de “fin de los grandes relatos” la inicio Jean Francois Lyotard. Podria, en algun momento, comentarnos algo de ese filosofo ? Creo que nunca
    lo menciono en el blog.
    Saludos.

  • 3. dosztal  |  13 diciembre 2017 en 19:23

    Carpe diem, suena fuerte si es solo aquí y ahora. Algo huele mal en la política argentina, querido Tomás

  • 4. marlaw  |  14 diciembre 2017 en 10:38

    Durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, no hubo relato. En el espacio donde militaban los mas jóvenes liderado, por Franja Morada, y la Junta Coordinadora Nacional, en lugar de relato se hablaba de: “mística” que reemplazaba a este. La mística era mas bién un estado de ánimo, un sentimiento destinado a los mas jóvenes. El relato si llegó a haber alguno, este fue la palabra de Raúl Alfonsín. En este sentido personalmente me sucedía algo curioso, e inclusive inédito para mi en esos años.. Cada vez que Raúl Alfonsín tomaba una decisión política, mentalmente me ponía en su lugar, y concluía pensando, que de haber sido yo, habría tomado la misma decisión. Eso me sucedió muchas veces, inclusive con los controvertidos acontecimientos de Semana Santa. Probablemente porque conocía mas de cerca, las limitaciones, y la fragilidad del poder político, que detentaba Raúl Alfonsín.

  • 5. marlaw  |  14 diciembre 2017 en 11:19

    En cuanto a Parque Norte, sí estamos hablando del mismo Parque Norte, creo recordar, que quién tomó la palabra, en esa oportunidad fue el dirigente radical, ex-Gobernador de Rio Negro Osvaldo Alvarez Guerrero. Este dirigente era dueño de una oratoria, fluída y cautivante. Pero para ese momento, el Alfonsinismo ya exhibía una línea de fractura, hacia el interior del partido. En esa oportunidad Raúl Alfonsín estuvo ausente.

  • 6. r .nadaud  |  15 diciembre 2017 en 17:06

    “soy escéptico tanto de” al parecer hemos sido acunados con músicas de tango y letra de Ciorán.

  • 7. kevbd  |  16 diciembre 2017 en 19:30

    Hay cosas positivas en este gobierno. Como la hija del presidente, que le escribe los discursos políticos y que le enseña a leer al padre. Que a mi me va a enseñar a redactar mejor. Como la armamentización de las fuerzas del desorden. Achico la grieta en la sociedad militar, tres fuerzas unidas (gendarmeria, policía y la aeroportuaria) reprimiendo a abuelos rebeldes con bastones y muletas. Lograron la reencarnación de Galtieri, versión femenina, la Generalísima P. bullrich, eso si, el vicio no se lo pueden sacar aun. Y tantas cosas mas, que ya ni me acuerdo.

    Saludos cordiales Kev.

  • 8. kevbd  |  17 diciembre 2017 en 23:06

    Tomás Abraham ante todo es un placer leerlo y su último libro: “El deseo de revolución” es una obra maestra que se debería leer en los colegios, en los terciarios y en las universidades. Y especialmente me fascino, porque habla de mis héroes, Sartre, Beauvoir, Merleau-Ponty… Ahora bien, me pregunto en estos momentos de la Argentina, donde esta pasando cosas terribles que ni el innombrable caudillo, hacia y donde noto que los sindicatos Argentinos están haciendo lo mismo que en la década del 90. No sería bueno, que los estudiantes salgamos a la calle, como un Mayo Francés Argentino o un Cordobazo, y hagamos despertar a una sociedad adormecida. Creo que es un momento digno para que salgan los intelectuales a la calle con los estudiantes y que a la larga se suma los sindicatos. ¿O estoy muy equivocado o estoy fantaseando?

  • 9. marlaw  |  19 diciembre 2017 en 9:28

    Nadaud, sí continuamos en la línea del escepticismo tanguero, bien podríamos recurrir a la letra del tango: Mano a Mano, que interpretó desde Carlos Gardel hasta Julio Sosa, en la parte que esta reza: “Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones, te engrupierón los otarios, las amigas, el gavion”…, reemplazando a la minusa, hacia la que va dirigida la letra, por ejemplo, por una sociedad dada..

    De lo contrario continuando con lo que propone mas arriba Marcelo Grymber, quien hace su aporte citando a Jean Francois Lyotard, un pensador Francés que posee una biografía muy interesante, leer este párrafo que yo me encargué de bajar de Wikipedia

    “En “La condición posmoderna: informe sobre el saber” (La Condition postmoderne: Rapport sur le savoir) (1979), propone lo que él llama una simplificación extrema del “posmoderno” como una “incredulidad hacia las metanarrativas”. Estas metanarrativas, a veces “grandes narraciones”, son grandes teorías y filosofías del mundo, como el progreso de la historia, la cognoscibilidad de todo por la ciencia y la posibilidad de una libertad absoluta. Lyotard sostiene que hemos dejado de creer que narrativas de este tipo son adecuadas para representar y contener a todos. Él señala que nadie parecía estar de acuerdo en lo que, si es que algo, era real y todos tenían su propia perspectiva y la historia. Nos hemos puesto alerta a la diferencia, a la diversidad, a la incompatibilidad de nuestras aspiraciones, creencias y deseos, y por eso la posmodernidad se caracteriza por una abundancia de micronarrativas. Para este concepto Lyotard se basa en la noción de “juegos de lenguaje” que se encuentra en la obra de Ludwig Wittgenstein. Lyotard señala que se basa en el mapeo de la sociedad según el concepto de los juegos de lenguaje.”


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