Quién es Paul Veyne? (ocho)

18 septiembre 2017 at 9:13 5 comentarios

5) Hay un caballito de batalla con el que los filósofos bienpensantes arremeten contra Foucault. Es el de la universalidad… ¿de qué? ¿De la Razón? ¿Del Bien? ¿De la Verdad?

Si nos sacamos la máscara de la Lógica y desnudamos lo que oculta: ¿con qué nos encontramos? Con Papá, es decir con la Teología, en fin: Dios.

Después de Lutero que lo hizo conciencia, de Marx que lo derivó de un narcótico, de Nietzsche que anunció su muerte, de Freud que le diagnosticó una neurosis obsesiva, la Mayor de todas las Mayúsculas se quedó sin alfabeto.

Si no hay UNO, pasa de todo. Conocemos el libreto.

Acusan a Foucault de ser relativista. Como si no lo fuera toda la humanidad que decidió aceptar la pluralidad y la diversidad de creencias y culturas. Las religiones universales cohabitan entre sí. Las Iglesias decaen y las sectas proliferan. Veyne dice que se nace en una religión y su Iglesia, pero uno se asocia a una secta.

Se “es” católico, nos “hacemos” mormones. Por este acto de voluntad elegimos una fe. Queremos creer. Cuando hay voluntad es porque hay fisura. Por eso dice Veyne que vivimos entre valores y creemos a medias.

En fin, en el sepulcro nuevamente no hay nadie, el resurrecto es un fantasma, matamos a quien nunca existió.

A este malentendido sacro, Bataille lo llamó “risa”, o ateología.

Veyne llama “gadget sofisticado” a los juegos  por los cuales se demuestra la falsedad una proposición que se pretender negadora de lo universal. Por ejemplo, decir que no hay verdad es enunciar una verdad. Éste es el cepo semántico.

Por lo que la universalidad de cualquier proposición ya está implicada en el mero acto de afirmar. Ser asertórico nos hace apodícticos.

Veyne dice que, por lo contrario,  por negar la validez de verdades universales, Foucault no duda de todo. Estaría loco. Sería un pusilánime agudo. Una víctima del Genio Maligno.

Para aclarar su punto de vista, nuestro historiador distingue los juicios universales de los juicios colectivos.

¿Qué es un juicio colectivo? Para comenzar no se trata de una demanda judicial de un grupo de personas. Es un tipo de juicio que sin partir de un principio lógico cuestiona la validez de las ideas generales.

¿Cómo opera? Se hace un balance contable de los bienes acumulados que termina en un juicio numéricamente colectivo. No hay axiomas. No se sabe de antemano que no hay verdades generales. El balance crítico da cuenta de lo que hay en un depósito (Veyne dice “boutique”) de verdades y el resultado no es satisfactorio.

Se cierra el boliche por balance y comienza el recuento. Ordenamos la historia de lo que Foucault llama “veridicciones”, los modos de decir la verdad en distintas épocas (la verdad en la Grecia arcaica, en la Grecia clásica, en la sofística, en los cínicos, en el paradigma monástico y en los rituales de la confesión, de acuerdo a los parámetros cartesianos, en los diversos procedimientos de una hermenéutica del sujeto, en la economía política naciente como los fisiócratas, en el sistema de identidades de género de la historia de la sexualidad, en los peritajes psiquiátricos, en la filosofía que distingue error e ilusión, en el discurso científico que excluye como “absurdos” descubrimientos científicos por no estar en la verdad –  casos Semmelweiss y Mendel – para dar algunos ejemplos de los análisis que llevó a cabo Foucault), una vez clasificada los productos epistémicos, hacemos un muestreo y nos percatamos de que son criticables.

Por eso Foucault preguntaba: ¿Qué es lo que hace que la verdad sea tan poco verdadera?

Dice Veyne que constatar que los elementos de un balance son criticables uno por uno, no descalifica hacer balances, por el contrario, confirma su validez. El balance y el depósito son cosas distintas.

La conclusión es definitiva: no hay pasto en sí. ¿Por qué? Porque existe la perspectiva bovina, así como la del botanista, no existe un “geometral” herbáceo llamado Idea.

 

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Entrevista ¿Quién es Paul Veyne? (nueve)

5 comentarios Add your own

  • 1. marlaw  |  18 septiembre 2017 en 15:52

    Presumo que quizá algún semiólogo le podria llegar a encontrar la vuelta al juego planteado

  • 2. Aldo  |  18 septiembre 2017 en 20:21

    por que no un Dios Cotidiano como el titulo de la novela de Viñas ,,,el periódico ( el nuevo rezo ) , los portales de noticias , america tv , todo eso y aun la gente se acuerda de Dios en algun cartelito de facebook ¿ como era la cotidianidad hace 2 mil años ? es imposible pensar desde nuestra cotidianidad ,,, estamos líquidamente liquidados

  • 3. Aldo  |  18 septiembre 2017 en 20:26

    las peliculas muestran a la gente andando a caballo en la antiguedad , los caballos eran un lujo ,, ni hablar de las yeguas que traían continuidad y venta a futuro

  • 4. marlaw  |  18 septiembre 2017 en 22:03

  • 5. marlaw  |  20 septiembre 2017 en 14:54

    La canción de mas arriba, se titula: Dreams , sueños, esperanzas, y fue grabada en el año 1944. En ese momento, un terremoto como el que recientemente asoló a Méjico, pero en este caso provocado por la mano del hombre, recorría casi todo el Continente Europeo. Era la guerra. Resulta notable observar la pena contenida, el dolor que reflejan los rostros de los interpretes, en especial la mirada de la vocalista. Es esta mi manera de ilustrar el tema que estamos tratando.Gracias al profesor por permitirlo.

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