Quién es Paul Veyne? (cinco)

4 septiembre 2017 at 9:04 3 comentarios

Veyne dice que con el cristianismo la moral de costumbres de la Antigüedad grecorromana se convierte en una moral de principios. No permite excepciones. Se dirige a todos los hombres y no sólo a una elite letrada. Es una moral que debe interiorizarse. Aquel que disfruta al ver un asesinato en las arenas del circo, es un asesino en el sentimiento.

Por eso, tal lo recuerda el profesor Peter Brown – otro de los referentes de Foucault en sus incursiones por el mundo antiguo – la consigna del primer  cristianismo es tener un corazón simple, transparente, y eliminar las duplicidades de la moral romana.

Gracias a la hermenéutica cristiana, dice Veyne, tenemos diez veces más ideas de cómo funciona el corazón humano que la aportada por el optimismo  intelectualista de los que admitían la ambigüedad. Para el ideal del corazón sincero, la justicia y el amor eran inseparables.

Este cristianismo de los primeros siglos no trasmitía la ternura que tiempo después fue su característica. No existe el Cristo crucificado en los brazos de la Virgen María. Las prohibiciones y abstinencias eran más importantes que la utopía de amar a su prójimo.

De ahí que el cristiano era un intelectual obediente de una doctrina de la que Cristo era el Doctor.

Veyne admira al cristianismo, y ve con desconfianza al estoicismo, mejor dicho, percibe sus límites. La “razón” grecorromana parece más débil que la “pasión” cristiana. Sostiene que en materia de religiosidad debería existir una meritocracia equivalente a la de la valoración de las obras de arte. Una escala en materia de creatividad. Reconoce la inventiva del primer cristianismo.

Una religión que decía que los esclavos en la mirada de sus amos eran iguales ante el Señor y que podían permanecer como tales en la Tierra, y que de acuerdo a la herencia judía se debía practicar la limosna a los pobres, mostraba que aceptar la condición de esclavo y preocuparse por los pobres no eran incompatibles. Podían coexistir bajo un mismo principio.

De extremar hasta el límite la lógica de las dos posturas, o se llega a la revolución social o al abandono de los pobres. Pero lo que Veyne llama “discurso” en sentido foucaultiano tiene cortes ilógicos y evita los extremos.

Los cristianos estaban en contra de todo tipo de espectáculos, no sólo el de los combates de gladiadores. Pedían la prohibición de la pantomima, de los baños termales y de los gimnasios porque eran meras búsquedas de placer. Condenaban el teatro porque en las obras se ponía en escena el incesto, el parricidio, se enseñaba el adulterio y se exhaltaba el impudor y la crueldad.

Tertuliano estaba en contra del atletismo porque modificaba de modo artificial el cuerpo dado por Dios. Veía demonios por todas partes, como si fueran virus o microbios. Las telas teñidas jamás debían usarse porque toda cosmética pretendía superar la obra divina.

Podemos preguntarnos, entonces, sobre los efectos milagrosos o positivos del cristianismo, de los alcances de su creatividad, de todo lo que debía inventar en materia de prohibición para contener su infinita fobia y sus efectos paranoicos.

También podemos preguntarle a Veyne sobre las relaciones entre lo que llama “balcanización” de la conducta humana y la duplicidad de la moral antigua. Y en relación al corazón sincero, recordamos que en sus estudios sobre la poesía en las elegías eróticas romanas, dice que ya no podemos apreciar aquel género literario, ni a la poesía clásica en general, gracias a la invención romántica de la “sinceridad”.

Baudelaire, Rimbaud, Hölderlin, Rilke, dice, nos dieron una poesía con alcohol poderoso que nos ha arruinado el paladar. Valorizaron el uso del nombre propio que remite a un alma reputada de interesante.

 

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3 comentarios Add your own

  • 1. Norma Sotelo  |  4 septiembre 2017 en 12:57

    Que disfrutes de la ceremonia de hoy. Merecido reconocimiento a tanto trabajo y estudio. Buen año!!!

  • 2. Aldo  |  4 septiembre 2017 en 13:33

    y que los pedofilos se abstengan de ir

  • 3. Nicolas  |  4 septiembre 2017 en 18:22

    Tomas como siempre increíble, gracias a vos encontré mi interés por la filosofía. Extraño tus análisis de la realidad política, aunque entiendo que con el clima patológico que sigue firme ahí (y en estos momentos exacerbado ya sabemos por que) elijas tomarte un descanso, como yo lo hago de las redes sociales en general en época de elecciones para no pudrir mi cerebro jaja, un saludo grande y mucha suerte!

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