El profesor Michel Foucault 22

12 agosto 2017 at 9:34 8 comentarios

Hubo un filósofo que tuvo su otro yo. Ese otro le da alergia. Le pica todo. Ardor en el estómago, resoplidos de impaciencia, hasta bostezos sin disimulo.

Que un ser humano sea “todo lo contrario” de otro, no sólo diferente sino opuesto, que a uno le gusten sólo los dulces y al otro lo salado, a uno las mujeres y al otro los varones, a uno viajar en avión y al otro en tren, que uno se bata el pelo con un secador y que el otro se rasure el cráneo, que uno siempre hable en serio y que el otro no pueda contener sus bromas, que no se llame David y el otro Jean Jacques, ni Fritz y el otro Karl, que la pareja de uno se llame Daniel y que el otro se case con una señora de nombre Ute, que el padre de uno sea un cirujano de provincia que adoraba amputar y el otro el hijo de un directivo de una cámara empresarial que adhería al nazismo, y que finalmente se crucen gracias a la torpe y malintencionada idea de un tercero, todas estas premisas anuncian este programado desencuentro allá en París un día de invierno entre el Uno y el Otro.

Por si esta introducción no resulta clara, recordamos el mito de Aristófanes en “El banquete” en el que describe el nacimiento del amor por la escisión de la primera raza humana de individuos redondos pegados por la espalda que al separarse y darse vuelta encuentran a su media naranja, salvo que –  insistimos nuevamente – su otra mitad sea aborrecible y genere si no odio al menos deprecio.

Esta historia comienza cuando un partero de las antípodas un dieciocho de junio de mil novecientos veintinueve en la ciudad de Dusseldorf  entrega a su madre un niño rollizo. Lo bautizaron Jürgen mientras  su doble Michel con dos años y medio jugaba en un jardín de las afueras de una calle de Poitiers en la vecina Francia.

Pasa el tiempo y  medio siglo después el genial Paul Veyne invita a Habermas a disertar en el College de France, comprometiendo a su gran amigo Foucault a respetar las reglas de la hospitalidad sin restricciones.

Para amenizar la estadía según cuenta Didier Eribon en su biografía de Foucault, fueron a cenar. Durante la comida el alemán hablaba con soltura mientras el francés buscaba con una sonrisa irónica la complicidad de los otros contertulios para aligerar la presencia de aquel plomazo.

Eso de comer y disertar era una especialidad de Habermas con antecedentes importantes como aquel almuerzo con Herbert Marcuse en el que milanesa mediante le preguntó como definía lo que es “vivir mejor”. El filósofo de “Eros y civilización” respondió: “si alguien no sabe que es una vida mejor, entonces no tiene remedio”. (Perfiles filosófico-políticos, Ed Taurus, pag 256).

Y Jürgen no lo tiene, el remedio, está encaprichado en definir todo y que el mismo todo se defina en nombre de la Razón con mayúscula y singular, ya que esta facultad es la que nos diferencia del género animal. De no hacerlo nos convertimos en seres perversos que quieren renunciar a su condición de sapiens en nombre de una intensa vida instintiva que nos lleva al crimen y al incesto, además del mentado sadomasoquismo.

Así de terrible es para Habermas la filosofía francesa hija del surrealismo, vástaga de los escritos del monje negro Georges Bataille, invocadora de la megalomanía de Nietzsche y de ese engendro llamado postmodernidad corporizado en Michel Foucault.

Para Jürgen la razón se ejerce emitiendo juicios que se clasifican en verdaderos o falsos, y de esta prueba de veracidad depende el éxito o fracaso de nuestras acciones. Quien piensa mal hace mal aunque crea sentirse mejor.

¿De qué estamos hablando? Vuelvo atrás. Ponemos en escena a quienes interpelaron a Foucault, lo incomodaron, lo cansaron, lo condenaron primero y le exigieron pruebas de su inocencia después, lo trataron de charlatán, de irresponsable, de poujadista, es decir populista pequeño burgués, demagogo, perverso, sadomasoquista, reaccionario, tecnócrata, misógino, pedófilo o casi pedófilo, de cínico y frívolo. De histérico, atributo que el filósofo, esta vez sí, admitía.

Esta tarea de acorralamiento estuvo organizada por varios grupos. Mencionamos  a los althusserianos representantes del marxismo científico, a los mochileros lacanianos, al gremio de los historiadores molestos por ese polizón entrometido, y ahora al filósofo de la socialdemocracia, un renovador de la escuela de Frankfurt que convirtió el desencanto de sus maestros, aquellos fatalistas de la entreguerra y pesimistas de la segunda posguerra, en canto de esperanza racional para un mundo en paz.

O sea, Kant.

Anuncios

Entry filed under: General.

Entrevista Telam El profesor Michel Foucault 23

8 comentarios Add your own

  • 1. Aldo  |  12 agosto 2017 en 14:42

    no se esta gente por que buscaban esperanzas ( eso es de pequeño -medio burgues, se diría ) .Que haya un cambio de regimen politico cultural no significa la paz de los cementerios y de que todos seremos buenos ,,, al contrario , a muchos no les va a gustar ,,, la fuerza hace al poder y también la desquicia ,,, el camino a la virtud se esta evaporando de a poco ,, no se este siglo pero el próximo ,, esta bestia bípeda estará mas cansada que todos los siglos juntos ,, “solo la destrucción puede elevarnos” ,, lo dice la historia ( reciente ) en cuanto a lo tecnico -salud-orden

  • 2. marlaw  |  12 agosto 2017 en 16:17

    “Y Jürgen no lo tiene, el remedio, está encaprichado en definir todo y que el mismo todo se defina en nombre de la Razón con mayúscula y singular, ya que esta facultad es la que nos diferencia del género animal. De no hacerlo nos convertimos en seres perversos que quieren renunciar a su condición de sapiens en nombre de una intensa vida instintiva que nos lleva al crimen y al incesto, además del mentado sado-masoquismo.”

    A Foucault, en este contexto,lo veo, como formando parte, de ese terceto de muchachos piolas, y cancheros, que integraban JJ Sebrelli, Oscar Massota, y Cia.

    Probablemente la verdad absoluta no anide en ningún lugar, y esta sea como el oro, que aparece en la naturaleza en pequeñas partículas mezclado con muchas otras impurezas, que se deben desechar para poderlo obtener. Max Weber también criticaba el exceso de racionalismo aplicado a la política.

    Pareciera que se critica a la Razón porque esta no ofrece garantías suficientes contra el mal, pero acaso el irracionalismo, sí las dá.???

  • 3. marlaw  |  12 agosto 2017 en 16:34

    Cambié la CPU, cambié el sistema operativo, y también combié el navegador, y aparezco en el foro con otro logo, no obstante sigo siendo yo, Marlaw.

  • 4. Marcelo Grynberg  |  12 agosto 2017 en 21:48

    Es preferible aburrirse con Habermas a divertirse con Foucault.

  • 5. federicomiguelquinteiros  |  13 agosto 2017 en 1:34

    segun zizek; como dijo moneseiur Tomas, un papanoel de la filosofía (junto con sir alain); foucault y habermas fueron “socios” en el sentido del pensamiento, o no se que miercoles lei de esa intro en ese libro de zizek “el sublime objeto….” y no cito mas porque no lei el libro y porque el deseo de revolcion, y foucault, y por que no habermas, tal vez no me lo perdonen.

  • 6. Juan Chaves  |  16 agosto 2017 en 15:46

    Pero Kant era pietista. Yo no sé mucho de Habermas como para defenderlo, pero sí sé que la socialdemocracia es diferente del pietismo burgués. Tampoco pienso que haya que absolutizar al racionalismo, pero sí que somos seres tanto emocionales como racionales, al igual que los otros animales, que también razonan, aunque no lo hagan en los términos del lenguaje humano. Razonar es pensar.

  • 7. Juan Chaves  |  18 agosto 2017 en 11:24

    Perdón. Me equivoqué. Razonar no es pensar, sino hacerlo lógicamente, ya que existe el pensamiento ilógico, y los entrecruzamientos entre ambos.

  • 8. Juan Chaves  |  18 agosto 2017 en 11:30

    Respecto del racionalismo, hay que tener en cuenta que el predominante es fideísta. La razón ilustrada y sus sucesoras, en general, fueron piadosas, aunque estuvieron en conflicto con los credos en algunos asuntos. El racionalismo ateo es minoritario. Es más verdadero que el otro, pero también tiene sus fallas, y muy grandes en el caso del socialismo marxista, por su mala productividad, pero aún así es superior al fideísta. Se necesita que el racionalismo sea bueno, y sensible, y también que sea socialista, pero de buena manera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Subscribe to the comments via RSS Feed


Categorías

Calendario

agosto 2017
L M X J V S D
« Jul    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

A %d blogueros les gusta esto: