El profesor Michel Foucault 13

3 julio 2017 at 11:38 25 comentarios

¿Pero qué podía hacer en este mundo un joven que soñaba con la mujer de su vida, que no creía en ninguna propuesta pagana, que no podía desprenderse de la idea de que si a alguna sustancia celestial tenía que rogarle un poco de ayuda debía ser Una y no una multitud anónima, que no dejaba de ser un caballero que le abría la puerta a una dama como se hacía desde el medioevo, que quería casarse y tener hijos sin por eso llevar la vida de un perito mercantil, que era celoso y  padecía la enfermedad de la monogamia?

Nada…o leer a Foucault.

Hay pocas cosas más agradables para el aficionado a la filosofía que estudiar los textos de Foucault. Se trata de un filósofo que se inserta en los problemas de contemporaneidad, que no se escapa por la escalera idealista, que no da consejos, no cree en la felicidad, no tiene una versión conspirativa del mundo, no dice que todo es una basura, que el planeta se pudre, que el hambre del tercer mundo es lo único que importa, que no tiene horror al uso de las tecnologías, que no emplea el sintagma “crisis de los valores”, y que no cree que la filosofía sea una sabiduría de elegidos ni un entretenimiento para ancianos.

Y no cree en utopías, no habla de igualdad de géneros, no es un obsesivo por el derecho de las minorías, no se victimiza, y si bien dedicó ingentes energías a darle un lugar teórico y político a los locos y a los presos, tampoco cree que unos y otros tengan alas.

Todo bien y agradecido, aunque de ahí a decir que el abuso sexual de los niños no toma en cuenta que hay una seducción de los menores que desestabiliza la libido de los adultos, que los chicos no siempre rechazan sino que nos buscan, que pueden pasarla bien, y que no sabe por qué debe promulgarse una ley que quiere proteger a tantos niños que consienten en tener relaciones con los adultos, que hay seres de diez años que se nos tiran encima y que acceden a juegos eróticos con entusiasmo, de ahí… no se vuelve…

La señora Faye dice que se está hablando de una desigualdad difícil de definir. Foucault confiesa que está tentado de decir que desde el momento en que un niño consiente y no rechaza tener una relación con un adulto, no hay ley que sancionar.

Agrega que todos aquellos que dicen que los adultos “abusan” y manipulan, pretenden ignorar que la función de autoridad que en verdad abusa de su poder sobre los niños, la ejercen los padres, los profesores, los pastores, los pediatras, los preceptores. Y nuevamente está tentado de decir que duda bastante que se pueda obtener de un niño algo que no quiere dar.

La señora Faye tampoco cree en una especie de campaña de ayuda al niño mártir, y observa que desde un punto de vista sociológico, en la medida en que el poder de la familia se restringe, mayor presión ejerce sobre los menores.

Y señala ahora desde un punto de vista histórico, que en otros tiempos los niños estaban a cargo de la comunidad.

A todo esto, y para concluir con este ágape algo perverso – ¿por qué no decirlo? – el antipsiquiatra Cooper dice que anhela una vida comunitaria en el que haya un espacio de intercambio “relativamente” libre entre niños y adultos. Que incluyan intercambios sexuales. Sin embargo, advierte, que es muy difícil reconstruir una comunidad así en el contexto del capitalismo avanzado.

Esta reunión que acabo de reseñar es lo que llamo la delgada línea roja que es muy riesgoso cruzar. Creemos comprender los alcances y el propósito del proyecto foucaultiano de poner en tela de juicio la avanzada de una cultura que se apropia de un valor de verdad para identificar a los individuos y convertirlos en subjetividades selladas de acuerdo a un género, tendencia o preferencia sexuales.

Es interesante su intento de mostrar el ejercicio de poder que está adosado a la enunciación de una verdad, y su perspectiva desde la cual la filosofía es una política de la verdad, pero…¿los niños?

Desde cuando en el juego erótico de niños y adultos comparten fantasmas y fantasías. Los adultos tienen el placer anticipado del goce que ya conocen, mientras los niños no tienen orgasmo, no acaban. ¿Qué hacen con su excitación? ¿Se la llevan al limbo?

Foucault encomia el erotismo sadomasoquista porque desgenitaliza los vínculos y propone una creatividad que el apuro orgásmico evita y reprime. Pero en algún momento los actores del juego gozan, desagotan y se relajan. ¿Y los niños? ¿Cepita con valium?

Pero además de esta disimetría que los sexólogos, psicólogos, psiquiatras, podrán explicar, habría que dejar a los niños y niñas tranquilos y no inventar un jardín de las delicias en un jardín de infantes a cargo de antipsiquiatras.

Agradezco que Foucault a mediados de los años setenta se haya cansado del tema, que la relación sexo y poder, estuviera agotada, que se sintiera decepcionado por la recepción de su primer libro sobre el tema: “La voluntad de saber”, y que iniciara un nuevo ciclo que lo llevaría del poder a la estética de la existencia y el arte de vivir, inspirado en una cultura como la griega en la que los adultos a cargo de los niños podían  mantener relaciones amorosas con sus protegidos sin que nadie los molestara, ni que los distrajeran las mujeres violadas, ni una rebelión de esclavos, ni…yo.

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Emtrevista

25 comentarios Add your own

  • 1. marlaw  |  3 julio 2017 en 15:33

    Esta bueno y es muy original de su parte Profesor , para motivarnos a la lectura de Foucault, eso de :”nada o la lectura de Foucault” que Usted deja picando para sembrar la intriga que despierta el interés por la lectura.

    Profesor sí usted no se ofende voy a contar un cuento que en una oportunidad me lo conto una amiga, que posee dos licenciaturas en letras y psicología de la UBA, que es una persona de nuestra edad. El cuento tiene que ver con la seducción:

    “En una oportunidad un Comisario de pueblo detuvo a un paisano por haber violado a una gallina. El Comisario había comenzado a interpelar al paisano con recriminaciones varias, y este último para defenderse respondió: “Qué quiere señor Comisario, tanto coco, coco, al final uno no es de fierro”—

  • 2. Juan Chaves  |  3 julio 2017 en 16:09

    Las relaciones sexuales entre adultos y niños podrían ser aceptables si se debatiera e investigara el tema lo suficiente, y además se las tendría que consensuar. Mientras tanto, no se las debe realizar. Además, están mal denominadas, porque no son “pedófilas”, sino “pedosexuales”. La etimología de la palabra “pedofilia” remite a la afinidad y el cariño, porque “philia” es “filiación”.

    La vida privada de los autores es un asunto tan debatible como sus obras, porque incide, como ejemplo, en el comportamiento humano.

  • 3. marlaw  |  3 julio 2017 en 16:45

    Señor Juan Chaves, los niños para la Ley son incapaces por definición, es decir que esta presume “de iure”, que estos carecen del discenimiento necesario para consentir. No hay manera que pueda exixtir ninguna clase de consenso entre un adulto y un niño.

  • 4. Juan Chaves  |  3 julio 2017 en 18:46

    No me refiero al consentimiento de acuerdo a la legislación vigente. Lo que quise decir es que, en el caso de que alguien quisiera tener relaciones sexuales con niños de buena manera, primero tendría que consensuarlo, y no sólo con los niños, sino también con los adultos que los quisiesen; pero además habría que investigar si sería posible un tal consenso, porque los niños no tienen el discernimiento de los adultos. De no ser posible, este tipo de relación sexual debiera mantenerse prohibido.

  • 5. Juan Chaves  |  3 julio 2017 en 19:02

    En lo que existe seguro la posibilidad del consenso es en las relaciones sexuales entre adultos y algunos adolescentes, que también están prohibidas. Mi postura es la de que se pueda debatir el tema en el marco del cumplimiento de la ley.

  • 6. Juan Chaves  |  3 julio 2017 en 19:17

    Aclaro lo siguiente. Pensé en el tema porque está en el posteo y porque sé que su discusión puede servir para prevenir el abuso sexual de infantes y para ordenar el relacionamiento sexual que pudiera ser aceptable, en el caso de adolescentes, pero no es un tema que me interese en particular. La edad de la adolescencia puede ir entre los 10 y los 24 años, por lo que hay un período dentro de ella en el que el sujeto puede estar maduro para las relaciones sexuales, incluso antes de los 18 y hasta de los 15 años. No sé si correspondería modificar la ley para permitir este relacionamiento sexual, pero sí que es un asunto tratable.

  • 7. Juan Chaves  |  3 julio 2017 en 21:43

    Perdonen la insistencia, pero me acordé que yo, cuando tenía 9 o 10 años, tuve deseos sexuales, a los que me hubiera gustado concretar de buen modo, tal vez sin genitalidad directa. No digo que por eso haya que legalizar la sexualidad con infantes, pero sí que cabría analizarlo a mediano o largo plazo.

  • 8. marlaw  |  4 julio 2017 en 1:25

    En realidad la opinión de Foucault, tampoco es tan escandalosa, como se podría suponer. Entre nosotros, un jurista cordobes de nota, que había escrito tratados de Derecho Penal, como para llenar varios anaqueles de una biblioteca, me refiero a Ricardo Nuñez, sostenía. y su opinión fue contemplada por algunos fallos judiciales que para que exista el delito de violación debe haber penetración vaginal, y que en el caso de la penetración por via anal
    a esta le correspondería la calificación de: “abuso deshonesto, que es una calificación menor dentro de los delitos sexuales que se corresponde con tocamientos, frotaciones,etc. Probablemente para sostener esta opinión, Nuñez tenía en miras, mas el problema, digamos de la contaminación de la prole sobre todo en el caso de la mujer casada, no lo recuerdo con exactitud en este momento. Pero probablemente el Derecho comparado nos pueda conceder un rayo de luz en todo esto. Tomemos por caso, el asunto Assange (no se si esta bien escrito el apellido). A este señor un Tribunal Escandinavo lo persigue por un delito de violación. Pero qué se considera violación en estos países? Bueno, como muchos de ustedes conocerán, violación en este caso, es no haber utilizado condon, o profilático en el momento del coito. Ignoro las razones que pueden haber tenido los escandinavos para sancionar este delito pero las puedo imaginar. Probablemente se base en el problema del peligro del embarazo no deseado por parte de la mujer, porque aunque no exista eyaculación en el interior de la vagina, en algunos casos basta para fecundar a una mujer una gota de la secreción que se genera en el interior del glande, en el momento del coito, para que esta se produzca. Siempre hay algún espermatozoide perdido, navegando por allí. Asimismo si revisamos las condenas que merece este delito en el plano internacional, estas tampoco son coincidentes. No en todas partes existe la misma valoración de la genitalidad y no todas las personas participan de la misma opinión. Pero en realidad esto mismo lo podríamos decir, no solo sobre la violación, sino también sobre el delito mayor: El Homicidio. Objetivamente sí nos atenemos a “la acción típica” como lo llama la Teroría del Delito, un homicidio es siempre un homicidio, pero también suele ocurrir, que si este hecho objetivamente idéntico, se produjo en las selvas de Vietnam en medio de una guerra, este puede llegar a recibir una condecoración. en cambio si este acontece en la ciudad de Nueva York, el resultado podría llegar a ser la silla eléctrica. Sin llegar a casos extremos las valoraciones mudan, de tiempo en tiempo y de lugar en lugar. Es de imaginar que el comunismo Soviético no estaría muy interesado en sancionar los delitos contra la propiedad, a no ser que el objeto fuera la propiedad del Estado. Ante estos desencuentros y falta de coincidencias, alguién podría llegar a proponer: ¿Que tal sí suprimimos el órden, dejamos de sancionar, y viva la pepa.? Bueno esto ya sucedió, en cierto modo sin necesidad de acudir a la prehistoria de la humanidad, lo podemos comprobar viendo las películas del far west. Deberíamos salir a las calles todos armados, y prevalecería la Ley del mas fuerte. A la pregunta sí es necesario un órden, diría que sí, que no hay otra. A la pregunta de sí podríamos llegar a construir un órden justo, me pronunciaría por la negativa, en la medida en no poseemos un concepto unívoco de la palabra Justicia. Ni el genio Romano, que naufragó en tautologías, como:”dar a cada uno lo suyo”, ni el marxismo, con “su dar a cada uno según su necesidad” (o algo así)fueron capaces de crear un régimen justo. Todos sabemos como finalizó esta novela. Creo que podríamos llegar a debatir estos temas durante quinientos años y arribaríamos a resultados similares.

  • 9. Laura  |  4 julio 2017 en 7:57

    QUE ENFERMOS!

  • 10. Juan Chaves  |  4 julio 2017 en 10:30

    Es un debate. No estamos pensando en llevar a cabo este tipo de práctica, por lo menos no en mi caso. Lo que sí le pido es que no me agreda. El tema de la sexualidad infantil y adolescente es materia de la psicología y del derecho.

  • 11. marlaw  |  4 julio 2017 en 11:13

    Esta madrugada después de haber escrito mi comentario, me acoste en mi cama, pero en lugar de conciliar el sueñp continué pensando sobre todo esto, y cuando desperté continué pensando, tratando de que no se me escapara la liebre. Y recordé algo mas, que créo que los sajones utilizan mas amenudo, en estos casos. Me refiero a la figura del “observador imparcial”, para tratar de validar una opinión. Me pregunto y les pregunto sí podríamos convocar a un cleptómano para preguntarle su opinión acerca de la pena que le correspondería a un sujeto que comete un hurto. ¿ Qué valor puede llegar a tener la opinión de una persona, que de un modo u otro se encuentra comprometida, o involucrada con el tema que se debate?
    Ayer o antes de ayer la señora Beatriz Sarlo, fue convocada por el diario La Nación, para que exprese su opinión sobre la actualidad política del país. Esta señora que desde luego, ab-initio estaba dispuesta a cargar las tintas sobre el gobierno actual, como para blindar lo que diría después, comenzó diciendo: “yo de economía no entiendo” ergo con un plumazo borró del mapa, el tema de la corrupción económica heredada, y la penosa situación financiera en que se encuentra el país. En este caso habría faltado la voz del ex-presidente Clinton, para que le espetara su conocida frase: “Es la economía…

  • 12. marlaw  |  4 julio 2017 en 11:40

    A la pregunta sobre si existen los observadores imparciales, respondería que no lo sé.

  • 13. Aldo  |  4 julio 2017 en 13:22

    el capitalismo no quiere pensar , tanto es asi que algunos festejan que pensadores no toquen cierto ” temas ” ,,, es como ojear la bibliografia y decir ,,, ” vamos ,, no va a tocar el tema de la violencia estatal ” etc ,,, es muy fácil , tambien , decir que Hegel escribio esos mamotrecos de libros sola para la consolidación de Guillermo no se cuanto ,,, la filosofía de ficción es vaga , peresosa , poco competitiva , ociosa , miedosa, rutinaria hasta la depresion , hostil y autorefencial para colmo ,,,,, hay que cambiar las cosas !!!

  • 14. Juan Chaves  |  5 julio 2017 en 10:02

    Marlaw, no entiendo bien qué relación hay entre tu comentario y el tema del debate, porque te expresaste mediante una comparación con otro asunto. Los observadores imparciales existen: son aquellos que en una disputa no están con ninguno de los disertantes, o sea, los que no toman parte por ninguno, pero eso no quiere decir que sean infalibles, porque también tienen sus ideologías, que tienen tanto aciertos como fallas.

    El tema de la “pedosexia” es controversial porque está poco elaborado y por los prejuicios religiosos en torno de la sexualidad, que se agudizan al respecto de la infantil y adolescente, aunque la religión también tiene sus razones. De allí que quepa exigirnos a los adultos que nos abstengamos de tener relaciones sexuales con infantes y adolescentes menores, pero el asunto es analizable porque la humanidad podría educarse bien como para adoptar alguna permisividad, en el caso de aprender a hacerlo bien, lo que permitiría responder satisfactoriamente al hecho de que la libido sexual existe en los humanos desde el nacimiento, lo que ya fue descubierto por Freud hace cerca de un siglo. Por ahora lo que se hace es sublimar esa libido en formas amatorias no sexuales, o de sexualidad leve, como los besos en los cachetes y en la boca que se les dio a niñas y niños, o violar la prohibición, lo que suele ser muy traumático porque la humanidad no está preparada para procesar bien al tema.

    Los pederastas tienen algo de razón al suponer que los niños los provocaron, porque los niños son seres sexuales, por lo que incitan intuitivamente al amor sexual, pero aún así cometieron una falta grave al tener relaciones sexuales con ellos, que debiera merecer una reprensión justa en vez que la condena supercastigadora que se les hizo, a la vez que hace falta que la humanidad aprenda a enfrentar bien al tema.

  • 15. Juan Chaves  |  5 julio 2017 en 10:13

    Al orden justo se lo seguirá buscando. Algo de justicia ya conseguimos, pero mucho otro tanto nos falta. El problema es el sentido de la existencia, o sea, la cuestión de para qué vivimos. Las religiones pervierten la cuestión porque al plantear que hay que subordinarse a sus preceptos, porque así lo quieren los dioses, le impiden a sus adeptos organizarse para buscar la felicidad común, pero al marxismo le pasó algo parecido, al pretender mandar a las naciones según sus malos planes, pero aún así ambos grupos de sistemas doctrinarios también ayudaron a que mucha gente sobreviviera, durante lo cual hubo las penas y las alegrías.

  • 16. marlaw  |  5 julio 2017 en 13:43

    Juan Chaves sí usted quiere saber que piensa y qué siente un niño, no se contente con sus propias apreciaciones, lea a Freud, a Melanie Klein, a Anna Freud, a Piaget, y si no comprende lo que yo escribo lea a Wittgenstein, quién probablemente lo puede llegar a explicar mucho mejor que yo.

  • 17. Juan Chaves  |  5 julio 2017 en 15:51

    Es mucha tarea, y no entiendo bien qué quisiste decirme con la respuesta.

  • 18. marlaw  |  5 julio 2017 en 22:10

    mas claro echale agua :
    te quise decir que sos un ignorante, que hablas por boca de ganso

  • 19. marlaw  |  6 julio 2017 en 3:29

    Denuncio que él último comentario N 18 no me pertenece y que alguién desconocido usurpó mi nombre.

  • 20. marlaw  |  6 julio 2017 en 3:34

    Hasta que no se resuelva este problema lamentablemente voy a tener que dejar de participar en este Foro.

  • 21. marlaw  |  6 julio 2017 en 16:52

    Acabo de descubrir que el sistema de Word Press nos pone a salvo de las adulteraciones en la medida que le concede a cada uno de los participantes un logotipo, que es individual para cada uno de ellos, los que figuran a la derecha al comienzo de cada comentario
    Yo mantengo ese mismo logo desde el primer día en que ingresé a este blog.

  • 22. marlaw  |  6 julio 2017 en 17:05

    Vamos a ver como se las arreglan para adulterar el logo.

  • 23. Carlos  |  6 julio 2017 en 22:27

    He leído que para curar estos casos graves de usurpación de la identidad, los médicos de algunos países del primer mundo han practicado una interacción de la medicina con la publicidad llamada: logotomía.

    PD: permítame el chascarrillo Marlaw y no se preocupe que, para usurpar su identidad, se necesita una gran cultura universal y una interesante prosa que muy pocos tienen.

  • 24. Juan Chaves  |  8 julio 2017 en 9:33

    Gracias Marlaw por aclarar la cuestión.

  • 25. Juan Chaves  |  8 julio 2017 en 10:16

    No es que no me interesaría leer a Anna Freud, a Melanie Klein, a Piaget o a Wittgenstein, lo que pasa es que estoy enfocado en otros temas.

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