El profesor Michel Foucault 4

16 junio 2017 at 12:05 4 comentarios

¿Conocemos mejor a Foucault ahora que sabemos que es masoquista y tiene un arsenal de cuero? Y sí, claro, por qué negarlo, no es que lo conozcamos mejor porque lo desconocemos absolutamente, sino porque ahora sabemos que tiene sus placeres….anormales!
Un filósofo anormal sólo puede escribir libros anormales…¿puede ser ésta banalidad casi idiota la que podemos deducir de emprendimientos biográficos audaces?
Pero lo importante no es lo que el autor se proponga sino lo que el lector disponga. Somos nosotros los lectores los que haremos de biografías como las de Miller el uso que se nos antoje. Por eso le damos la bienvenida, como se la damos a todas las biografías y memorias de filósofos de los que conocemos sus textos. Nos encantan los chismes y el “gossip”. En nada interrumpen nuestra tarea lectora, en nada nos decepcionan sobre la envergadura de un autor. Los libros de Simone de Beauvoir enriquecen los tratados de ontología fenomenológica de Sartre; las memorias de Raymond Aron también lo hacen respecto de sus ensayos de sociología histórica. En nada los explican, ni nos dan clave alguna, sino que los expanden.
La avenida por la que transita nuestra lectura se hace más ancha. Nos interesa quien escribe, su anecdotario le da cuerpo a su letra. Y en la vía crucis de sus vidas, en sus encuentros, fracasos, de sus vicios y virtudes, encontraremos los umbrales de pulsión, impulsos de conocimiento, inicios de energía productiva.
Es probable que a Foucault su homosexualidad, la marginación que padecía, la vergüenza que le daba su sexualidad, la dolorosa clandestinidad a la que lo sometía, le hicieron la vida difícil y marcaron su pensamiento. La locura y la sexualidad, como la política normativa y correctora teorizada por la medicina y el derecho que estipulan lo sano y lo legal como lo enfermo y lo delictivo, fueron objeto de sus investigaciones.
Sólo un lector mezquino, que odia a un autor, como tantos que odian a Foucault, puede llegar a sostener que a un hombre que le gusta que lo sometan en rituales sadomasoquistas, no hará más que elaborar una teoría del poder que todo lo puede, una afición por la violencia delictiva, y un encono contra las instituciones y la sociedad civil.
Es para ellos que un libro como el de Miller les puede servir para reforzar sus prejuicios y nutrir esa epistemología criminalística de los hombres de bien, de los analistas rigurosos, de los higienistas del saber.
A nosotros, que afirmamos que Foucault es el filósofo más inventivo, riguroso, respetuoso, etc, de nuestra contemporaneidad, lo que nos cuentan de su vida privada, hace más consistente nuestra lealtad epistémica e integral.
Era un hombre discreto, siempre lo fue.

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Entrevista a un gran filósofo Bitácora 81

4 comentarios

  • 1. Fugasigloxxi@gmail.com  |  16 junio 2017 en 12:59

    No, no lo conozco mejor y sigue siendo placentero e interesante leerlo y releerlo. No sabia nada respecto del masoquismo y sigue sin interesarme. Las distintas lecturas de sus textos, si, eso me interesa.

  • 2. marcelo  |  16 junio 2017 en 13:50

    epistemología criminalística de los hombres de bien, de los analistas rigurosos, de los higienistas del saber. ” que exclente frase”!!!!!!!!!!!!!

  • 3. philo  |  16 junio 2017 en 20:44

    Figuras que son puntas de lanza que abren caminos.

    A mi me encantan, vienen a romper los moldes.

    Lo que hacen con su vida es cosa de ellos. Pero no podemos negar que todos tenemos (más o menos controlado) un enano fisgón dentro.

  • 4. Eva Cristina Tara  |  30 junio 2017 en 9:51

    Me gusta con el respeto que escribis y como lo decís.


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