El profesor Michel Foucault 1

10 junio 2017 at 10:56 12 comentarios

El profesor Michel Foucault

¿Es importante conocer la vida de los filósofos para el aficionado a la filosofía? ¿Es posible que las biografías complementen la elaboración de los sistemas de pensamiento? Para dirimir esta cuestión, ¿será necesario elaborar una teoría para dar la argumentación justa que incorpore o descarte la relación entre vida y obra? ¿O es suficiente con enunciar una declaración de principios por la que sólo debemos interesarnos por el análisis del texto, por la descripción semántica o sus grados de formalización, o, por el contrario, si el análisis estructural nos deja secos y rígidos, decidir una zambullida en la vida del autor ya sea con flotadores psicoanáliticos o con el vuelo inspirado de las intensidades románticas?
¿Y si sustituímos la palabra “importante” por la más modesta de “interesante”, y partimos de nuestras preferencias subjetivas en lugar de dar un veredicto académico con pretensiones de objetividad?
La pregunta por la identidad del creador, la del ¿quién es?, inquirir sobre la conducta del autor, parece una tarea policial. Pero no tiene por qué serlo. Un lector no es un inspector de justicia sino un individuo curioso. Mirar por el ojo de la cerradura es algo normal, una aventura ocular al borde de la insaciabilidad.
¿Pero “explicar”?, ¿quién quiere explicar? Sólo un necio reduce una filosofía a una tendencia sexual, a un conflicto con la madre, a una ideología política, a una discapacidad orgánica. Los sistemas de pensamiento viven por sí mismos, sirven o no sirven, tienen consistencia y belleza o son refritos de segunda mano, seducen o nos dejan indiferentes.
Es cierto que un hombre de una lucidez filosa como Sartre, emprende la doble tarea de escribir sendos ensayos filosóficos sobre Charles Baudelaire y Jean Genet, acumulando detalles biográficos. Pero lo hace porque que le interesa pensar en las siguientes categorías de su sistema filosófico: responsabilidad y compromiso del escritor, por un lado, y la de bastardía y autenticidad, por el otro.
No parece exagerado sostener que la vida de un artista, de un filósofo, de un científico, agrega un elemento en nuestra composición de lo que imaginamos del autor. De su retrato. Porque los seres humanos somos retratistas, proyectamos imágenes corporales, no podemos obviar que un texto ha sido escrito por alguien, es decir, por un “semejante”, somos algo más que máquinas alfabéticas o algorítmicas que operan con símbolos.
El inmenso libro que el biógrafo Ray Monk le dedica a Robert Oppenheimer no nos ayuda a descifrar el significado de sus ecuaciones algebraicas ni a develar el secreto de sus combinaciones físico-químicas, de las que lego sigue sin entender nada, sino a observar las peripecias de un personaje histórico alrededor del cual se fabricó una bomba letal para la humanidad.
En mi caso, emprendí la hasta ahora inconclusa tarea de leer el grueso volumen sobre el físico atómico para entender una categoría concebida por Michel Foucault en un breve texto: la que designa con el nombre de intelectual específico.
Lo que me interesaba era un problema teórico, y una biografía podía ofrecerme elementos para darle cuerpo a mi inquietud a través de las contingencias de una vida.
Es decir, poner en escena la labor de un intelectual cuya tarea científica se lleva a cabo al interior de organizaciones poderosas, en laboratorios y universidades, en relación con colegas y grupos de trabajo, contratado por organismos oficiales, vigilado por servicios secretos, como parte de una misión militar en medio de una guerra mundial.
Un intelectual que no se define por su conciencia universal, por su prédica moral, por su compromiso individual, ni por su prestigio cultural. Ni siquiera por su carácter de “orgánico” ya que su labor no se clasifica de acuerdo a su posición de clase ni por su ideología. En el caso del físico Oppenheimer se trata de un científico filocomunista, que trabaja para su país en guerra, y que mantiene relaciones con otros científicos de variadas creencias.
Es un intelectual, en todo caso, “organizado” al interior de megainstituciones cuya dirección, control operativo, financiamiento y decisiones estratégicas, ignora.

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12 comentarios Add your own

  • 1. federicomiguelquinteiros  |  10 junio 2017 en 11:49

    Muy buen escrito profesor Tomás, agradezco su compromiso intelectual también, que hace por demás Interesante el compromiso de los pensadores bajos.

    Pd: en su libro fricciones nos cuenta que ha seguido los escritos de Aira y Piglia. Con respecto al segundo, “El camino de Ida”(2013), ¿No seria un fiel reflejo de lo opuesto que usted acaba de mencionar? ¿O mas bien un complemento?, pues hay en el libro, (ademas de la relación amorosa entre Renzi e Ida y luego la muerte de esta), un presunto terrorista que SE ENCARGA DE ATENTAR CONTRA QUIENES LLEVAN LAS INVESTIGACIONES MAS SECRETAS DE TODA LA HUMANIDAD, y que es -el terrorista- un académico de altísimo nivel que como lobo solitario actúa desequilibrando el sistema y proponiendo otro.

  • 2. Ezequiel  |  10 junio 2017 en 12:35

    Hola Tomas como estas? necesito saber si me podes dar una una mano con el siguiente tema, recurro a vos, porque siempre te he considerado como una persona super seria y super preparada.
    La pregunta es la siguiente: Que lugar me recomendarías para estudiar filosofía a distancia. Muchas gracias

  • 3. rodolfo lópez  |  10 junio 2017 en 12:56

    Hace unos meses cirujee una caja con libros de historia de la colección de Félix Luna, un vecino los dejó al lado del container.
    Sólo así me hubiera encontrado con ellos, necesito dos ojos de cerradura para las biografías. Y me interesó la vida de Santiago de Liniers. La serie de avatares que lo llevaron desde su Francia natal a jurar lealtad al rey Fernando VII, y dar la vida aquí por eso.
    A uno le dan ganas de que, vencidos por su espada dos veces los invasores ingleses, triunfe también sobre los revolucionarios de 1810, que en la secuencia confusa de los hechos de la época, desde su perspectiva, eran sólo aventureros.
    Por eso acaso miró sereno el fusil.

  • 4. Aldo  |  10 junio 2017 en 13:13

    no deja de ser un cuadro filosófico dentro del sistema filosófico , un intelectual con su vida crea cuadros por intención, no puede ser indiferente a la banca o al marqueting , ” no se piensa solo ” ,,, de alli que es una curiosidad la biografia no mas que eso , comparto ,,,lo que hace al intelctual es el contexto , la persona en si ,,,, el sujeto ,, no existe ,

  • 5. silviacrescini  |  10 junio 2017 en 17:27

    Humberto Maturana decía que le alquilaban el cerebro en Pescadero

  • 6. Alicia ines  |  10 junio 2017 en 22:19

    Hola Tomas, luego de 40 años encontrė parte de mi colección de discos.Creo q puede agradarte tener un LP q supongo inexistente en el mercado. Se trata de Paul Eluard por él mismo y Luis Aragon por él mismo. Solo me tendrías q pasar tu conformidad por mail y te lo hago llegar. Sé q con vos estaría en las mejores manos. Saludos

  • 7. philo  |  11 junio 2017 en 7:40

    profe yo encontré la colección de “Violeta Rivas y Nestor Fabian”, pero por mail no creo que pueda enviarselos,le queda bien poste restante?
    también tienen como 40 años

    cualquier duda consultar por privado

  • 8. marlaw  |  11 junio 2017 en 9:07

    Leyendo Una indiscreción Formidable, a mi juicio aparece un Foucault, que en una apretada síntesis, “es como si” hubiera lamentado haberse dado a conocer. Abrir una ventana hacia su interior. En general quienes intentamos ser entendidos y comprendidos, por nuestros congeneres, tratamos, intentamos, darnos a conocer, para tratar de alcanzar de este modo, un punto de encuentro con el otro, a partir del cual la comunicación, se torne mas fluída, y saludable.

  • 9. Laura  |  11 junio 2017 en 10:48

    El que mas me gusta de Barthes es “Barthes por Barthes”y no tenemos que defenderlo ni excusarlo de nada, creo yo. Que sea parecido a un diccionario y tenga fotos es lo que mas me gusta. Si a Barthes le gustaba chonguear o no, no me interesa, pero que podia o queria decir el mismo de su…de su… (con el titulo de la entrada tengo que cuidarme antes de decir “obra”) de lo que escribio, eso si

  • 10. Juan Martin Masciardi  |  11 junio 2017 en 18:56

    hago lecturas biográficas, hice la de sartre de cohen-solal y la de deleuze y guattari de f. dosse. y de personajes históricos tengo varias. por ejemplo una sobre talleyrand. vi su libro de ensayos sobre admiración en la librería. estaba en vidriera. espero poder comprarlo pronto.

  • 11. marcelo  |  12 junio 2017 en 17:41

    estimado Thomas, por favor seria posible saber si en alguna de estos post de pan rayado ha escrito sobre Theodor Adorno

  • 12. Santos Krikorian  |  13 junio 2017 en 0:37

    A mi me choco mucho eso de Foucault por eso entre en estudios de la tecnologia . Y luego el devenir electronico como profetizando el hacking …

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