Bitácora 78

13 mayo 2017 at 14:38 6 comentarios

Bitácora 78

Es cierto que fue el Gobierno de Néstor Kirchner el que reabrió el juicio a los militares acusados de crímenes de lesa humanidad. Anuló las leyes de obediencia debida y punto final, y los indultos. De ese modo pudo condenar públicamente lo promulgado por los dos presidentes anteriores a su gobierno, Rául Alfonsín y Carlos Menem.
Pero sería saludable recordarle a quienes celebran esa reapertura que durante los primeros seis años de la democracia iniciada en 1984, hubo varios intentos de golpes de estado, y que no estuvieron lejos de lograr su propósito.
Porque muchos olvidan que en esa época había un ejército con poder, un poder que no sólo tenía por las armas, sino porque contaban con el apoyo en la sociedad civil y en grupos políticos.
Tanto los carapintadas de Aldo Rico, como las huestes de Mohamed Seineldín, se declaraban nacionalistas y católicos, adherían a la fracciones del peronismo de derecha, y condenaban la socialdemocracia semita de los radicales y el neoliberalismo de Menem.
Por lo que conseguían sus buenos frutos políticos.
Ya nos hemos olvidado de aquellos acontecimientos tanto hablamos de la maldita policía y de la gendarmería, nos hemos habituado a esta ausencia de generales y coroneles, como factores decisivos de poder.
Carlos Menem, ganó todas las batallas electorales internas del peronismo durante catorce años. Le ganó a Cafiero en 1989, y le ganó a Kirchner en el 2003. El hombre de los vergonzosos indultos fue el lider indiscutido del peronismo durante todo ese tiempo.
No fue obstáculo para que Néstor Kirchner lo homenajeara como uno de los más grandes estadistas de la historia nacional.
Todo esto no aconteció en la prehistoria, es parte de lo que hablamos hoy. Hemos olvidado los levantamientos en los cuarteles en el 87 y 88, lo que aconteció en La Tablada, la sublevación de Seineldín en 1990, y hemos olvidado que esas leyes condenadas y condenables, fraccionaron al ejército, lo debilitaron, y nos ahorraron otra dictadura.
La derrota de Seineldín puso fin al poder de las armas sobre la democracia argentina. Se lo debemos a Menem, y luego, cuando se abrazó con el almirante Rojas, con el ingeniero Alsogaray, cuando integró al gobierno a sectores de la llamada oligarquía, como los Born, cuando dejó la economía en manos del detestado Cavallo, esos intentos pacificadores, por más interesados que fueran, por más corrupción y soborno que distribuyera, obtuvieron el beneplácito suficiente para ganar las elecciones en más de una ocasión.
Además de ser protegido por el kirchnerismo hasta el 2015.
Hemos olvidado todo eso, y conmemoramos la apertura de los juicios, un hecho que fue posible porque ya no había amenaza armada; le adjudicamos el galardón a un gobierno presidido por un político que no le puso el pecho como Alfonsín a un ejército sublevado, que no mostró en público a jerarcas del Proceso como acusados, enjuiciados de acuerdo a la ley, cuando poco antes eran dueños de nuestras vidas, y que apoyó con entusiasmo al promulgador del indulto.
Sí, es cierto, hoy, muchos, sino casi todos, queremos que los responsables de secuestros y crímenes aberrantes sean juzgados, pero no fue un regalo del cielo.

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6 comentarios Add your own

  • 1. federicomiguelquinteiros  |  13 mayo 2017 en 16:09

    tremendo tomas,

  • 2. Edson  |  13 mayo 2017 en 19:00

    Es asombrosamente sencillo estar en desacuerdo con la interpretación de TA acerca de nuestro pasado. Su mirada de los acontecimientos políticos es tan discutible que me llama la atención que en un blog, que se presume de filosofía, haya tan poco disenso y tanto adulador que en el fondo solo esconde la incapacidad de pensamiento propio (hay excepciones).
    No tengo ninguna mirada idílica de Alfonsín. Las leyes de Obediencia Debida, que eximía a los subalternos (pero aun así responsables) que cumplían órdenes en la sucia tarea, y de Punto Final, que clausuraba la continuación de los juicios, fueron sacadas a punta de pistola y Alfonsín nos mintió a todos en la cara con aquello de “la casa está en orden”. No lo estaba en absoluto.
    Ya es lugar común señalar que ese fue el comienzo del fin de Alfonsín, y un proyecto democrático que había comenzado con tanto entusiasmo terminó con su presidente borrando con el codo lo que había escrito con la mano.
    En lo económico heredó de los militares una deuda externa exorbitante cuyos vencimientos de intereses atenazaban cualquier intento de autonomía económica. Fue valiente al no conceder el ajuste y las privatizaciones que desde sectores muy poderosos le exigían. Todo esto, y la híper, le abrieron el camino a la década menemista que no hizo más que aplicar el Consenso de Washington casi sin resistencias.
    Menem empezó a hablar de reconciliación, olvidando el detalle de que para que eso se suceda debería haber alguien que se arrepienta. En todo caso el perdón es un derecho de las víctimas. Como dice Jorge Asís, se vivieron entre el 89 y el 2004, casi quince años de una falsa reconciliación.
    Es verdad que Menem tuvo el acompañamiento de las urnas. Hasta que se hizo evidente cuáles eran las consecuencias de esas políticas. Lo que hizo Néstor Kirchner fue responder a esa demanda (entre otras) que la política tenía por parte de la sociedad. Para TA eso no fue más que demagogia y oportunismo político. Lo que importa es que se abrió las puertas para que se comenzara a hacer justicia. Ninguna sociedad puede comenzar a avanzar con demandas de justicia pendientes.

  • 3. Laura  |  14 mayo 2017 en 11:39

    Vamos de nuevo. Hice un comentario re largo, quise cambiar una cosa de redaccion y …se me fue. Me quedo con la estrategia del discurso en la ESMA: ridculizacion, ninguneo, bastardeo; con el gesto “revolucionario” de descolgar un cuadro. Esos gestos y formas de actuar formaron parte de la agenda y el modus operandi del kirchnerismo, que hicieron de la administracion publica y muchas facultades (que es de lo que puedo dar cuenta) un gran bailando lleno de difamacion y boludeo bajo la presuncion de que “eso” es discusion politica. Nada mas facil que disentir en un blog. Me toco padecer una capacitacion del tuitero de Boudou en temas en los que el tuitero de Boudou no tenia ni la mas puta idea, me toco soportar una manga de natcisistas que pensaban que cada cosa que escribia en un blog iba dedicada a ellos o hablaba de ellos, cada cuento, aunque fuera un ejercicio de taller HABLABA DE ELLOS! O ellas …de manera oculta Todavia padezco el remanente de los perversos que pensaban que mentia una enfermedad imposible de mentir para obtener una licencia medica, ellos/as solamente serian capaces de semejante estrategia.
    Todavia hay que escuchar que una le debe algo a alguien por tener trabajo, cuando quizas mucha gente le deba a los votos o al acomodo y las redes familiares y clientelares la.posibilidad de tomar decisiones. Los que empezamos a militar en tiempos de Alfonsin (y no precisamente en el radicalismo) no podemos creer que a algunas cosas se las llame “politizacion” o cumplimiento de demandas de justicia, y creemos que algunos espacios politicos no son viables, no tienen nada que ofrecer y son una estafa intelectual y moral por mas que se esfuercen en sacar redito de las interpretaciones del.pasado
    No de trata de grieta sino de maneras de entender la sociabilidad y la politica

  • 4. Laura  |  14 mayo 2017 en 16:49

    A todo esto…se arreglaron Gisela y Daniel?

  • 5. Gustavo  |  14 mayo 2017 en 18:00

    El mas coherente de todos fue Alfonsin padre. Despues los peronistas /aunque actualmente tambien lo copiaron de otros partidos) se acomodan a donde mejor les convenga

  • 6. marcelo  |  15 mayo 2017 en 14:56

    Comprendo el analisis de Thomas en tanto que a la hora de buscar meritos en las decisiones historicas vistas desde el momento presente es necesario visibilizar y entender esas determinaciones que tal vez en el pasado fueron vistas como neutrales o bien derrotas pero que en el presente toman brillo y su valor historico es resaltado a la luz de los nuevos logros Lo que es importante resaltar es que el mismo discurso tanto economico como politico que circulaba en los comienzos de Alfonsin y que parte del radicalismo mas conservador defendia ( y en parte llevandolo a su propia derrota), todavia es el que circula hoy en dia, por supuesto con nuevos matices historicos. Creo que mas alla de las personas lo que tenemos que discutir es cuales son los discursos en pug
    na y por que sectores de poder circulan esos discursos.

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