Bitácora 75

20 abril 2017 at 8:26 8 comentarios

Bitácora 75
Finalizada la película, yo no daba con el target exigido para sostener un debate. No salía de la consternación ni de mi tristeza. Pero la ceremonia estaba pautada. Director y guionista eran bastante jóvenes, dos húngaros de cuarenta y algo, uno mal afeitado, con jeans, pelo largo, el otro más formal pero vestido con lo que viniera. Con la historiadora podíamos tener la misma edad.
El director y el autor comentaban que la historia podía interpretarse como una tragedia griega, que se inspiraba en el cine norteamericano, en los western, que la primera y última escena en la estación de tren recordaba a “La hora señalada” con Gary Cooper, y que de ninguna manera se trataba de otra película sobre el Holocausto – consideraban que el género estaba saturado – sino de un film postholocausto. Los dos artistas dijeron que la generación de sus padres había dejado pasar la oportunidad de decir algo sobre lo que sucedió durante la guerra, y que les tocaba a ellos contar la historia tal como querían contarla.
Por lo menos es lo que yo entendí tratando de forzar mi oído húngaro sin ponerme todo el tiempo los auriculares para la traducción al castellano – había entre las doscientas personas del público, tres con audífonos mientras se hablaba en húngaro: el embajador argentino, su esposa, y yo – y luego habló la historiadora, pero no recuerdo nada. Creo que mencionaba algunos datos bibliográficos sobre migraciones rurales o algo así.
Me tocó a mí. Ciento noventa y siete auriculares en trescientos noventa y cuatro orejas me escuchaban mientra yo hablaba en castellano. Dije que después de ver una película así, uno tiene ganas de irse a su casa, comer algo y mirar televisión, o de caminar a lo largo de las orillas del Danubio, de no hablar con nadie, o de hablar con alguien.
Pero lo que no entendía era que se hablara de Gary Cooper, de westerns, de planos y contraplanos, ni de posholocausto, y menos de tragedia griega por más que los conflictos afloraran en una familia y una falta colectiva inundara de desdicha a una comunidad. Porque, por lo visto, el preestreno no se hizo en el Pireo ni en el teatro de Epidauro sino en un espacio recordatorio de un genocidio, un lugar que no tiene “post”. Es una tragedia judía más allá de alguna similitud de género, y, además, porque no hay posholocausto como se habla de posmodernidad, de la posverdad, o cualquiera de las preposiciones culturosas.
Por lo que la película me parecía extraordinaria, por el contrario, lo que sus creadores decían estaba por debajo de su praxis, y que lo que me interesaba era menos los premios que tendría, porque los tendrá, sino lo que pueden decir los húngaros que niegan su responsabilidad en la muerte de 400.000 judíos húngaros en los campos de concentración, qué pensarán cuando vayan al cine.
Y que lo que más me perturbaba era el odio, ése odio bruto que tiene el racista.
La verdad es que creo que estuve demás en esa mesa, y algo confuso. En las pocas palabras que intercambié luego con Török, le pregunté lo mismo, qué reacción imaginaba del público húngaro y de la crítica cuando la viera. Contestó que seguramente recibiría elogios por su premio en Berlín – había recibido una distinción hacía poco – que los húngaros eran unos patanes snobs que ni la hora le hora le darían de no tener éxito en el extranjero, y que, de todos modos, siempre se corría un riesgo con una película así. Qué suerte! le dije, cuántos más riesgos mejor, quiere decir que pasa algo. Es cierto, dijo, “tenés razón, qué más da”, y subrayó con un “fuck!”.

Anuncios

Entry filed under: General.

Bitácora 74 FELIZ DÍA DE LA MILANESA!!!!

8 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  20 abril 2017 en 9:38

    A diferencia de Alemania, que ha reflexionado sobre estos temas durante varias decadas, es triste saber que Hungria no ha hecho lo propio (mas alla de algunas ocasiones aisladas como esta). Ignoro si Polonia, Lituania, y otras sombrias comarcas de Europa han pensado en la gran parte de responsabilidad que han tenido. Sin embargo: Ham Israel Jai (vive).

  • 2. marlaw  |  20 abril 2017 en 12:11

    Cuando se producen “estos intercambios de idéas” uno se temina preguntando para que (coño) sirve el lenguaje-

  • 3. marlaw  |  20 abril 2017 en 14:50

    Marcelo: Sí mi memoria no me falla, (cosa bastante probable a mi edad) creo que el año pasado comente en este foro la película polaca, en la que la protagonista principal, a punto de adquirir los hábitos de monja en el convento donde residía, descubre que era judía. Quién se lo hace saber en el film, creo que es su hermana, de la que se encontraba distanciada.A partir de ese momento, la protagonista descubre toda la tragedia de su verdadero origen. Junto con su hermana se trasladan hacia la aldéa polaca donde habían nacido, llegan a la casa rural que fuera el hogar de sus padres, recorren lo que queda de él, reviven recuerdos infantiles ocultos en los pliegues de la memoria, y mas tarde se encuentran con el usurpador de la propiedad de su familia, quién también fuera el cobarde asesino de sus padres.Este último había actuado motivado por codicia, pero se valió de la oportunidad que le brindó la persecución racial antisemita desplegada durante la ocupación alemana para perpetrar su crímen.Cuando entran en contacto con el asesino, las dos mujeres lo obligan a este a que muestre el lugar en que había ocultado los despojos mortales de sus padres asesinados, quién los había enterrado en un bosque cercano a la finca rural. El asesinato de sus padres se produjo en un contexto de antisemitismo extremo fomentado por la ocupación alemana, que se superpuso, con el antisemitismo “latente” que ya existía entre los pobladores del lugar. Los padres de la joven habián sido dados sencillamente como “desaparecidos”. Las dos mujeres remueven la tierra del lugar que les había señalado el asesino, y logran recobrar los despojos mortales de sus padres. Con ellos en su poder se dirigen al cementerio Hebreo del lugar..Apartir de este momento, la narración guarda similitud, con el relato que nos hace El Profesor cuando nos cuenta como acudió a tratar de encontrar la tumba de su abuelo. En el film, el cementerio también era un lugar semi-abandonado, y las protagonistas deben buscar entre las tumbas cubiertas de maleza, la de sus ancestros, para proceder a dar descanso final a los restos de sus padres.

  • 4. Marcelo Grynberg  |  20 abril 2017 en 21:03

    Marlaw: no tengo dudas que existieron hombres justos en todos los tiempos y lugares. Como decia Adorno: los individuos son siempre mejores que las sociedades a las que pertenecen. Pero
    yo me referia a un tema estatal. Por ejemplo, en Alemania, la incitacion al antisemitismo es un delito penal que se castiga con
    multa o prision de hasta un año. Se aplicara’ eso tambien a
    Hungria, Polonia, Lituania, etc. ? No creo.
    Saludos

  • 6. Alejandro A  |  29 abril 2017 en 19:34

    Hace bien en no creer Grynberg; Los nazis fueron recibidos como salvadores en Austria y Checoeslovaquia y no hubo país europeo por pequeño que fuese que no tuviera sus carniceros propios Los últimos defensores del búnker del Führer era un batallón compuesto por Noruegos y Suecos llamado Nörland, Hubo parte de la nobleza de Inglaterra aliada secretamente a los nazis, y lo mas extraño de todo, nazis en todos los países de américa latina. El caso de Bolivia es quizás mas extraño que el de argentina, porque allí, un partido de inspiración nacionalsocialista como el MNR para la década del cincuenta se alió con el trotskismo vernáculo e intentó una revolución social con reparto de tierra, torturas y fusilamientos. Su máximo líder Paz Estenssoro, fue en los noventa,para completar el círculo, un precursor del neoliberalismo con venta de empresas públicas etc. etc. Es decir, para ser nazi o alguna cosa de ésas -ver resultados de la última elección en la otrora sufriente francia- no hacen falta grandes motivaciones, hay que ser simplemente coherente en la incoherencia.

  • 7. Gustavo  |  30 abril 2017 en 21:57

    En Argentina no hubo Holocausto, al menos judio. Si lo hubo con los pueblos originarios y afrodesendientes. Pero aca el gobierno de Peron entro dejar a no se cuantos criminales de guerra nazis. Hasta es cada vez mas probado el hecho de que Hitler murio en una estancia de Bariloche. Y en esa epoca dicen que tambien se prohibia el ingreso al pais de inmigrantes de religion judia

  • 8. Marcelo Grynberg  |  3 junio 2017 en 17:10

    Leyendo “El final de la modernidad judia”, ensayo de Enzo
    Traverso (Fondo de Cultura Economica, libro interesante aunque no estoy de acuerdo con muchos de sus puntos de vista), encuentro el siguiente parrafo que tal vez ilustre las diferencias entre Alemania y otros paises tan responsables como el.

    “Ahora bien, no cabe duda que la religion civil del Holocausto tiene sus virtudes. Es reveladora de una nueva sensibilidad por los derechos humanos y expresa una conciencia historica compartida acerca del pasado criminal de Europa. En Alemania la memoria de los crimenes nazis se ha convertido en un autentico pilar de la identidad nacional, como lo testimonia el Holocaust Manhmal emplazado en Berlin, muy cerca del Bundestag. De la
    misma manera que en el siglo XIX el antisemitismo era el codigo cultural que permitia definir negativamente la identidad alemana, en la actualidad esa funcion la cumple el Holocausto. Despues de Auschwitz, ha escrito Jurgen Habermas, el nacionalismo ya no tiene carta de naturaleza; solo es admisible el patriotismo constitucional.”

    Ignoro por cuanto tiempo sera estable tal estado de conciencia …


Archivos

Categorías

Comentarios recientes

r .nadaud en Bitácora 95
Marcelo Grynberg en Bitácora 95
r .nadaud en Bitácora 97
Aldo en Bitácora 97
Alejandro A en Bitácora 97

Calendario

abril 2017
L M X J V S D
« Mar   May »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

A %d blogueros les gusta esto: