Bitácora 51

27 octubre 2016 at 8:30 7 comentarios

Bitácora 51

Debo hablar de los radicales para que no se pongan celosos. Cada sector político tiene sus mañas y no son fáciles de definir. En este caso, la cuestión es de peso. Los radicales casi sin excepción son gordos. Lopérfido no lo es, ni lo devino, más afín a la estética metrosexual.
Quizás gordo no sea la palabra, más bien grueso. Son gruesos. Nada malo hay en engrosar, o engrasar, pero no deja de remitir a una forma de vida. Es decir, de almorzar.
No hay radical que no almuerce con otro radical, o con un colega parlamentario.
¿Plato preferido? Puchero.
Hay señoras radicales, no digo mujeres, sino señoras. La diferencia parte de un diminutivo. Son modicitas y hablan en susurro, bajito. Su estética se origina en la década del sesenta, en la zona del microcentro, bordeando el normal Lengüitas.
Hay muchos radicales cordobeses. Córdoba Capital, así le dicen, es un centro radical, con chistosos como Juez y serios como Mestre.
Los radicales innovaron en materia de caricatura. Gracias a los Alfonsín. Quiero recorrer la historia de la civilización para encontrar un caso similar a Rául y Ricardo, del clan de los Alfonsín de Chascomús, para compararlos en materia de dobles.
Por ejemplo los Douglas, es decir entre Kirk, o sea Issur Danielovitch Demsky, su nombre de origen, y su hijo Michael. Los dos se las traen, en materia de mujeres ni hablar, sin carecer de talento.
En el caso de los Demsky y de los Alfonsín, el padre supera al hijo, tanto en fortaleza física como en bigotes.
Los radicales son abogados y dicen “despacho”, y usan “chaleco”. Algunos cuando sonríen muestran un teclado.

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Bitácora 50 Aclaración

7 comentarios

  • 1. marlaw  |  27 octubre 2016 en 9:16

    Mire Profe. No se puede generalizar. Ni Frondizi, ni Illia fuerón gordos. El finado Alvarez Guerrero, ex Gobernador de Rio Negro y muy popular entre el género femenino, tampoco lo era, como así tampoco mas para aquí lo es Federico Storani, o el mismísimo De Larrua. Seguramente que existen otras virtudes y defectos, como la consuetudinaria impuntualidad de la mayoría de los miembros del Partido, -nunca una Convencion Radical fue celebrada a la hora que se había anunciado-, y probablemente existan muchos mas, como en la mayoría de los seres humanos.

  • 2. Gustavo Berti  |  27 octubre 2016 en 11:04

    Podría agregar que son cuasi cortesanos en el sentido que su mayor pasatiempo y mejor cualidad son las internas. Como bien se ha dicho:para ellos las elecciones son un impass entre dos internas. Saludos

  • 3. Carlos  |  27 octubre 2016 en 13:13

    Es de hacer notar que, en toda su historia, el centenario partido radical ha enunciado un sólo teorema: el teorema de Baglini. Un señor más bien grueso, abogado, gran devorador de pucheros y asados, tomador de buen vino tinto, simpático saludador de parrilleros en sus giras por los comités del interior, es decir el radical perfecto que reúne las características intelectuales, culinarias y antropomórficas mencionadas más arriba.
    Regresando al texto madre “Por qué la Argentina es Argentina” recordemos que Frondizi fue el último estadista y, a su vez,el político argentino más odiado de toda la historia del país. Cada sector tenía un motivo distinto para expresar su odio. Según T.A. los radicales lo odiaban: “porque no respetaba el primer principio ético del partido: no hacer nada” Ja!

  • 4. Sergio R.  |  27 octubre 2016 en 17:26

    marlaw Es una pincelada, un flash que refleja un estereotipo, un imaginario social. No tiene que ver con la estadística, si no con una percepción imperfecta pero bien afianzada del “ser” radical.

  • 5. marlaw  |  28 octubre 2016 en 15:54

    Sergio: Cada quién proyecta hacia afuera lo que puede, o lo que le sale, no es una cuestión estadística, se trata de un sentimiento, de una pasión. Yo en mi caso desearía ver encarnada a la UCR por mujeres como Florentina Gomez Miranda, u hombres como Arturo Umberto Illia

  • 6. Carlos  |  29 octubre 2016 en 17:36

    En “Por qué la Argentina es Argentina” T.A. elucubra una teoría acerca de cuál es el primer principio ético del partido radical. Siguiendo esa línea de pensamiento, permítanme teorizar sobre los siguientes principios éticos que deben cumplir los estimados políticos radicales.
    Cuando uno de ellos alcanza protagonismo a nivel nacional, antes del período eleccionario, deberá iniciar una extensa gira proselitista por los diferentes pueblos y ciudades del interior del país. Al llegar a cada uno de ellos el “doctor” se habrá de dirigir al respectivo comité partidario en el cual, en primer término saludará a su presidente, a las demás autoridades y luego -2° principio ético- al parrilero.

  • 7. marlaw  |  29 octubre 2016 en 22:31

    A la final llevarle el DT. al Globo no sirvió de nada.


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