Bitácora 31

6 septiembre 2016 at 9:15 4 comentarios

Bitácora 31

Mientras en el mundo de los políticos el poder es un conflicto de intereses, en el mundo de la cultura, se dirimen litigios entre inexistencias.
Es cierto que el ideal revolucionario es una inexistencia. Su recorrido durante el siglo XX muestra el desenlance del proyecto fraternal en el terror. Aquello fue real, pero su lirismo invocatorio se despliega entre la buena y la mala fe Una creencia filorreligosa, por un lado, que se hace llamar utopía, y una cobertura mistificadora por el otro, con el nombre de relato. Pero también ha mostrado que el deseo reformista de un cambio sin violencia no ha tenido mejor suerte.
La palabra “progreso” empatana, como todo valor que hace bisagra entre la ética y la política. Discutir si el Estado de Bienestar, el New Deal, o la lucha de los derechos civiles de Luther King a Obama, muestra un progreso en democracia sin el costo de dictaduras y regímenes policiales, puede dar lugar a contraejemplos. En el análisis histórico, los ejemplos vienen contrastados.
Para evitar ese empantamiento, intentaré concretar. En mi caso, invocar al alfonsinismo y al frondizismo como modelos políticos deseables, presentan una doble inexistencia. Son nostalgias. Como lo son los sueños o pesadillas de todo el espectro de la izquierda que abunda en grupos y facciones que van desde el troskismo, el maoísmo, el guevarismo, al chavismo, el kirchnerismo, hasta el peronismo en su variante de espacio cultural. Muchos “ismos” dominan las artes prestigiosas ya que la mentada derecha apenas consigue su par de firmas en alguna solicitada. (La falta de “onda” en la nueva programación de la Biblioteca Nacional, muestra que no ser sectario no alcanza para ser interesante).
Por lo tanto: revolución fracasada y reforma imposible.
Me referiré a la Bitácora anterior.
Si bien el chavismo ha causado mucho daño, no fue menos el que se pergueñó desde la reacción contra Chávez en el intento de golpe de estado que lo detuvo con riesgo de ser asesinado.
Por algo en España insisten en demoler sistemáticamente al gobierno de Caracas. Tienen cola de paja.
Lo mismo podemos decir del castrismo. A la revolución del 59 se le respondió con invasión y sabotaje, el resto lo proveyó la guerra fría.
¿Hasta que medida es responsable la reacción de las derechas al aplastar las reformas democráticas, de la posterior constitución de estados policiales? ¿O hay algo que ya no deriva de sus momentos iniciales y conforma algo así como una inercia del terror?
¿Estamos seguros que discutir sobre inexistencias es inútil?

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4 comentarios

  • 1. marlaw  |  7 septiembre 2016 en 3:40

    Cuando se produjo la Revolución Castrista en 1959. en Estados Unidos transitaba su segundo mandato como Presidente de ese país el General Dwight D. Eisenhower, quién ejercía esa presidencia en representación del Partido Republicano. Algunos piensan que fue este obstinado general quién echó en los brazos de la URRS, a la Revolución Cubana

  • 2. marlaw  |  7 septiembre 2016 en 3:47

    Es difícil conjeturar, cual habría sido la suerte de la Revolución Cubana, sí sus líderes hubieran hallado una mayor comprensión por parte del Gobierno de los Estados Unidos en ese momento.

  • 3. roberto nadaud  |  7 septiembre 2016 en 12:44

    cual ala al soñar produjo monstruos?

  • 4. roberto nadaud  |  7 septiembre 2016 en 12:47

    cual de las alas con sus sueños produjo monstruos o es Alfonsín-Pepe un solo corazón.


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