Bitácora 25

20 agosto 2016 at 9:11 9 comentarios

Bitácora 25

Sandor Marai dice que hay que escribir treinta y cinco renglones por día. No debe ser un mal método ya que publicó decenas de libros durante la entreguerra del siglo pasado. Claro, además, eran buenos. Me recordaron que Stephen King también sostenía la necesidad rutinaria de escribir una página diaria. Mal no le fue. Sé que Graham Greene confirmaba la misma receta literaria. Así es que no salvando distancia alguna, debería hacer lo mismo.
Debe ser cuestión de no perder la mano, de mantenerse en estado, y en mi caso, de conjurar el fantasma que me acecha que en caso de no escribir por un tiempo, olvidar la ubicación de las teclas de la notebook, que es como olvidarse del alfabeto si se deja de leer un día. Será loco, pero me viene así, no soy responsable de mis pesadillas.
Estoy leyendo “El hombre rebelde” de Camus. Parece que ya lo leí porque lo tengo subrayado. Además escribí hace un par de décadas un texto, “Sabor a nada”, que habla de su contenido. Debe suceder lo que me temía: que el tiempo pasa, así es, pasa, no para, sigue su ruta, y nos lleva por el camino, no hace falta que diga hasta donde.
Uno de los encantos de este viaje es que en la medida que avanza su recorrido, el hombre ya mayor encuentra placeres en la relectura, y creo que es lo que me está sucediendo, es como los fideos con tuco, son más ricos recalentados.
No hay que dramatizar, releer, al menos por ahora, no significa necesariamente que nada nuevo hay bajo el sol. Por ahora mantengo el instinto de curiosidad, creo, no, no creo, estoy convencido.
Bien, voy a encargar el libro de Michel Onfray sobre Camus, el filósofo de la universidad de Caen que me parece un intelectual menor, un busca roña, encarnación de un resentimiento herido por no ser reconocido por la elite académica.
Escribe sobre Camus para difamar a Sartre, que parece que es lo que más le interesa, de un modo tal que Camus jamás hizo, porque lo respetaba y admiraba a pesar de sentirse injustamente y cruelmente tratado por él y su círculo con la publicación del libro que mencionamos.
Pero, voy a apostar a favor de Onfray. Dice que a Camus nunca lo han valorado, por el contrario, lo han despreciado desde el punto de vista filosófico. A pesar de que “El extranjero” es uno de los libros más vendidos en Francia – millones de ejemplares – porque los sucesivos responsables del Ministerio de Educación lo encargan para que sea lectura obligatoria de los programas de la escuela secundaria, su pensamiento, el duro, el bien elaborado, no la fábula encantadora del señor que bajo el sol Mediterráneo se carga a un tipo y que se destaca por no importarle nada, ni la muerte de su madre ni que lo guillotinen a las horas, no ese no, el otro, el que escribe páginas memorables sobre Nietezsche como las que leí esta mañana, ese Camus, ha sido ignorado por todos los popes.
Habría que comprar una lupa para encontrar alguna mención en Foucault, Deleuze, Barthes, Lacan, Derrida, o algún otro sabio de la modernidad tardía, del pobre escritor del absurdo.
Debe ser cierto que existen las batallas culturales, aunque no se mate a nadie, se entierra nomás. Cada miembro destacado de la cultura se hace dueño de una pala. La tarea de rellenado la comenzó Sartre, y siguieron los otros. Por eso leeré el libro de Onfray, espero que me guste.

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9 comentarios

  • 1. federicomiguelquinteiros  |  20 agosto 2016 en 10:03

    interesante profesor. Un pedido algo infantil me obliga a pedirle que no deje de escribir novelas.

  • 2. rodolfo lópez  |  20 agosto 2016 en 11:24

    Tal vez hay libros que necesitan madurar años en el estante. O nosotros -durante el viaje- para leerlos con gusto un día.
    Asombra Márai con “La herencia de Eszter”.

  • 3. marlaw  |  20 agosto 2016 en 17:07

    Pienso que uno sobre los autores, debe leerlos para formar su propia opinión.Estoy releyendo el Mito de Sisifo, y creo que Camus es un humanista, que utiliza al “suicidio”, nada mas que como un sudedaneo del absurdo que es el verdadero problema que se propone enfrentar.

  • 4. alma carolina  |  20 agosto 2016 en 18:30

    Hace tres semanas me compre ” Lo que no quise decir” Sändor Marai, ( para mi es un escritor deslumbrante, mägico), y Lo que no quise decir, esta relacionado con la autobiografïa de él,y que no permitió que fuesen publicados determinados hechos pues vivió el período 1938, cuando la Alemania nazi se anexa a Austria. Todo lo relatado es tan estremecedor y es Real, que se transforma en un viaje por la Historia vivida y sufrida por ël. Entre tantos horrores la persecución a la cultura y los ruines de siempre que transaban con el Nazismo para seguir ´publicando libros .Bueno este libro se trata de aquello que él noo permitió que se publicara ,y fue rescatado y descubierto por escritores y recientemente se da a luz.Sandor Marai se suicidö , en California ya que se tuvo que exiliar de Hungrïa, donde sus libros fueron prohibidos.

  • 5. la ananda de Ariadna  |  21 agosto 2016 en 13:18

    A mí no me parece un resentido, me parece un rebelde. Aunque, algunas, veces, cuando te indignas, eso puede acercarse mucho, y hasta confundirse.Y es posible que sí, que sea lo mismo.

  • 6. marlaw  |  23 agosto 2016 en 13:53

    Comparto y valoro su apreciación sobre la pala y los entierros Profesor. Al parecer este no ha sido un suceso infrecuente, en la historia de la filosofía

  • 7. marlaw  |  25 agosto 2016 en 9:06

    Acusar de resentido a Camus, no deja de ser, un lugar común del desdén, o del desprecio hacia un cogénere, para tratar de denostar a alguién, que fue huèrfano de padre, a quién perdió durante la Primera Guerra, a la edad de trés años, con una madre analfabeta; que debió sobrevivr durante sus primeros años de manera miserable en los márgenes de la Ciudad de Argel, en él lugar reservado para los nativos musulmanes y los pobres, y que además contrajo una enfermedad tan estigmatizante, en esos años como lo era la tuberculosis.Seguramente que con un Carnap que nació en un hogar bien pertrechado, ninguno se hubiera atrevido a tanto aunque lo hubiese sido. Probablemente algunos no le pudierón perdonar su popularidad con las damas, y su Premio Nobel.

  • 8. Paula Dominguez  |  31 agosto 2016 en 2:10

    Leí La Peste hace muchos años. Voy a seguirlo y releerla si se consigue en internet.

  • 9. Paula Dominguez  |  31 agosto 2016 en 2:26

    Leí La Peste siendo adolescente. Me atemorizó y nunca más volví a leerlo. Voy a seguirlo y releerla.


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