LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 204

14 abril 2016 at 13:44 13 comentarios

Los invitados eran los que menciona Deleuze, los autores de “Contre la nouvelle philosophie”, Xavier Delcourt y François Aubral, junto a tres nuevos filósofos: Maurice Clavel, Bernard Henri Lévy y André Glucksmann.
La impresión que tuve una vez finalizado el programa es la inversa de la trasmitida por Deleuze. Los autores del libro contra los nuevos filósofos argumentaban más con insultos que con ideas. Lo que más los irritaba era el éxito de sus libros. Hablaban en nombre de una meritocracia que legitimaban en nombre de la ciencia, del pensamiento serio y de investigadores condecorados que nunca nombraron.
La juventud de Delcourt y Aubral, los emparentaba con Lévy que en el momento de la entrevista tiene veintinueve años, se luce con su estampa y su elegancia, y los mira con ironía. Clavel es un nuevo filósofo que ni es nuevo ni joven. Tiene más de cincuenta años, muere dos años después de este debate, y se caracteriza por un anarquismo que no ahorra en ideales de los más variados. Es gaullista, maoísta y ferviente católico. No adhiere a otros cultos, confesiones y fines trascendentes por falta de tiempo.
Es un petardista nato, generoso, franco y contradictorio. En mayo del 68 vió la luz paulina, y desde ese momento es un devoto seguidor de los jóvenes maoístas. Cuando los militantes de la extrema izquierda pro-china, padecen la dolorosa crisis aparejada por los acontecimientos internacionales que ponen en jaque a los socialismos de Europa y Asia, el se suma a la crisis y la intensifica de acuerdo a su dramatismo personal.
Dice en el programa que después de haber leído el Gulag de Soljenitzn ya no es el mismo hombre, no come lo mismo que antes, ni duerme, ni piensa del mismo modo.
André Glucksmann tiene casi cuarenta años, y ya es conocido por su militancia maoísta durante mayo del 68, tiene un porte canchero de caballero de la corte del rey Arturo de acuerdo con las ilustraciones de Harold y Foster en los libros que narran la vida del Príncipe Valiente en la colección Robin Hood, y ha escrito un par de libros de gran difusión sobre la política criminal de la burocracia soviética.
Los contradictores Delcourt y Aubral tienen toda la intención de mostrar que Benny Lévy es un payaso, y que Clavel es un personaje decrépito, nauseabundo, un cadáver teórico. Si los mencionados críticos querían mostrar que los nuevos filósofos eran superficiales, su propósito no fue coronado con el mejor de los éxitos. Destilaban un poco de envidia.
Lévy se siente un poco incómodo cuando sus críticos citan frase sueltas de su texto que pueden ridiculizarlo: la historia no existe, la naturaleza no existe, el proletariado no existe. Tiene que hacer el esfuerzo de contextualizar sus dichos en pocas palabras.
Clavel, Maurice, que me hace recordar a Clavel, Mario, el cantante melódico, lanza una extensa filípica sobre su ultimo libro en el que habla de un asesinato impune en la figura de Sócrates, sepultado por los ignorantes que no comprendieron su prédica a partir de la trascendencia, del alma, y de otros vuelos platónicos que han sido responsables de que la auténtica política socrática se convirtiera en la politiquería mediocre de la izquierda francesa.
Tiene razón en este punto Gilles Deleuze cuando dice que este tipo de debates convocan el interés de la gente cuando se viven tiempos electorales. Se aprecia en la discusión que los nuevos filósofos tienen especial encono contra Mitterand y la llamada “Union de la gauche” que se propone como alternativa al gobierno conservador de Valery Giscard. Los autores del libro en cuestión, por el contrario, parecen optar por la defensa del proyecto socialdemócrata.
A Glucksmann no lo atacan, no lo incluyen entre los nuevos filósofos, Delcourt y Aubray elogian sus libros, pero no pueden evitar que les devuelva sus consideraciones con un par de palabras fuertes.
El autor de “Les maîtres penseurs” está totalmente comprometido con atacar a la URSS, y a denunciar a la casta política francesa de todos los signos por ser cómplice con su silencio de la persecución de los disidentes polacos y de quienes luchan por su libertad detrás de la cortina de hierro.
Los deja en una posición incómoda cuando les dice que la forma en que se expresan, su modo de agredir, hasta de insultar, muestra una baja y penosa calidad intelectual. Más degradada aún de lo que ellos mismos dicen denunciar.
Añade que ese modo de polemizar con invectivas y ataques rastreros no hacen más que mostrar la banalidad de los debates entre intelectuales, en un medio en el que debatir pudo haber sido un acto valioso o más interesante en épocas de Victor Hugo, Gide, Malraux, o de Sartre y Camus. Por lo que alguna tradición existía.
Si el centro de la discusión pretendía girar alrededor de la orientación política de los nuevos filósofos acusados de pertenecer a la nueva derecha, el compás ideológico giró lo suficiente alrededor de sí mismo, como para recorrer todo un círculo y volver al comienzo.
Las críticas que hace Deleuze son certeras. El periodismo es más importante que la literatura. Es masivo. El marketing es una realidad que invade todos los ámbitos en donde se comercia, y se comercia casi todo. Para recordar algo básico: el dinero que se recauda para pagar los sueldos de los profesores que dan clases como Deleuze, resulta de los aportes de la gente que trabaja en unidades económicas que pueblan el mercado.
Es cierto que a todos nos gustaría que individuos creativos tengan más importancia y que los enanos que se suben a los hombros de gigantes, la tengan menos. Pero no hay excusas. El que quiere leer o escuchar una voz buscada, la encontrará, como yo que logré rescatar las palabras de los filósofos que atacaba Deleuze, y la misma voz de Deleuze, gracias a la megaempresa markinera que es you tube.
Hay que dejar de rezongar contra el mercado, aunque fuere para no ser tan burgués, es decir un señor respetable, serio, al que le gusta Brahms. Y ese asunto de aparecer en Playboy no es ningún escándalo para quien no anda con crucifijos o hoces con martillo engarzados en collares. Hacerse ver no es impúdico y no favorece una mala escritura como tampoco desmerece una buena.
Es cierto lo que dice Deleuze sobre el desinterés por los libros compensado por la lectura de las reseñas de los mismos. Hay mucha gente culta que sabe de todo porque lo único que lee son los suplementos culturales. Pero el hábito de la queja por la superficialidad del mundo nos vuelve viejos antes de tiempo, vejez que tiene que ver con la dureza arterial y el menor flujo de sangre al cerebro.
Mejor embestir, entonces, contra fuertes y no contra aquellos que decimos despreciar.

La década del setenta del siglo pasado tuvo convulsiones. En realidad, el mundo tal como podemos verlo hoy nunca deja de tener explosiones. Las visiones panorámicas empobrecen el presente y a la historia también. Cuando apuntan al futuro y pretenden anticipaciones y elaboran análisis prospectivos, por lo general se equivocan y pululan de anacronismos. Piensan el futuro con categorías del presente.
Sin embargo, tengo la sensación que los tiempos se aceleran y las mutaciones también. Sigo con los paréntesis y me digo si no tiene que ver con la edad, eso de la aceleración. Los años cambian la percepción y la memoria. Le dedicamos más tiempos a los recuerdos; para algunos las cosas no varían y la humanidad recorre siempre el mismo sendero, otros toman viagra, los que pueden solventarlo viajan, y muchos hacen lo imposible para que los jóvenes se den cuenta de que los viejos existen.
Pero se aceleran, estimo que es un dato objetivo. Será por la tecnología, el derritimiento de los polos, o porque aumentaron las expensas. Es un fenómeno sobredeterminado.
En la Argentina, en los setenta volvió Perón. Se organizaron las guerrillas, se murió Perón, los militares dieron un golpe de Estado e implementaron el terrorismo de estado.
En los EE.UU cae Nixon por Watergate, después de acordar con la China de Mao su incorporación a la esfera internacional.
En el ámbito al que nos referimos luego de mayo 68, hay un reflujo del movimiento juvenil, pero los elementos más extremistas pasan a la clandestinidad en Alemania, Italia, y en Francia también.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 203 La inteligencia divina de…

13 comentarios

  • 1. marlaw  |  14 abril 2016 en 14:35

    “Piensan el futuro con categorías del presente” Me parece mucho peor, juzgar al pasado con categorías del presente.-

    “Querida vuelvo otra vez a conversar contigo
    La noche, tiene un misterio que me invita a hablarte…
    Mario Clavel..

  • 2. Aldo  |  14 abril 2016 en 20:57

    no salen los comentarios

  • 3. Filocada  |  15 abril 2016 en 5:03

    Habría que preguntarse por el interés de cualquier tipo de debate normalmente teledirigido no solo del que menciona nuestro anfitrión que sucede en tiempos electorales, para Deleuze había dejado de tener mucho sentido.

  • 4. Filocada  |  15 abril 2016 en 5:23

    Por mucha información que posea de lo sucedido se tiene muchas veces un sentimiento de injusticia a la hora de juzgar a otros que obraron en el pasado.

  • 5. Marcelo Grynberg  |  15 abril 2016 en 13:09

    Y ahora cual es el problema con la Musica de Brahms ? Que tiene que ver con ser o no respetable, burgues, proletario, o campesino ?

  • 6. Juan Martin Masciardi  |  15 abril 2016 en 13:56

    profesor, no encuentro el video que ud. menciona, si lo puede pasar a través de un comentario más que agradecido.

  • 7. Tomás Abraham  |  15 abril 2016 en 14:45

    juan martìnçbuscá el programa Apostrophe en la fecha indicada y con los personajes mencionados.
    grynberg. ¿quién te robó la risa?

  • 8. Marcelo Grynberg  |  15 abril 2016 en 14:58

    Tambien escucho a Shostakovich muy seriamente 🙂

  • 9. Pablo Fasoli  |  15 abril 2016 en 16:03

    Aldo si algunos comentarios no llegan a salir ,para mi con escribirlos y sacaremos de encima ya esta ,,después si salen o no ,es cuestión del azar de la red

  • 10. Aldo  |  15 abril 2016 en 20:11

    Pablo ,antes de que salgan copiar y pegarlo en algún archivos ,, para no perderlo , que queden futados

  • 11. Pablo Fasoli  |  16 abril 2016 en 8:46

    Me parece que si los nuevos filosofos le gustaba la fama ,ir a las fiestas de playboy o almorzar con Mirtha Legrand ,no resulta trascendente ,,porque al final creo que lo que importa son los debates filosoficos entre buenos pensadores y de la manera mas despersonalizada posible ,,,,tambien me resulta repulsivo cuando filosofos se insultan entre ellos en los debates o se agreden ,ya que meter la emocion personal tambien es personalisar las ideas ,,,,,las ideas cuanto mas libre esten mejor ,,,

  • 12. Pablo Fasoli  |  18 abril 2016 en 11:08

    Por lo que pude leer a grandes rasgos de esa nueva corriente filosofica mediatica y enfocados pareciera mas por asuntos politicos generalmente que otra cosa , por lo leido
    en la web ,para colmo anti nietzscheanos ,,,escasa informacion sobre sus pensamientos mas que opiniones sobre las realidades geopoliticas y un anti totalitarismo ,,
    comparado a los tesoros que dejaron la generacion de Deleuze ,Foucault ,Derrida ,Sartre, Baudrillard, etc etc ,,, que abracaban varios asuntos mas de la vida o iban mas a las medulas

  • 13. marlaw  |  19 abril 2016 en 23:37

    Presumiendo que en general los comentarios que nosotros hacemos, guardan relación, con la exposición del Profesor, me surge la siguiente cuestión: ¿Cual es la mejor lectura que podemos hacer de un texto? Según afirma Roland Barthes, en la primera lectura, el lector se lee, a él.


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