LA ENSEÑANZA D ELA FILOSOFÍA 202

8 abril 2016 at 10:13 6 comentarios

En aquellos años se publican los libros de una nueva corriente filosófica que rápidamente fue apodada con el nombre de “los nuevos filósofos”. Tienen no más de treinta años y todos tuvieron una militancia de izquierda. Llevan a cabo una descarnada crítica al marxismo y al progresismo en general. Guy Lardreau, Cristian Jambet, Bernard Henri Lévy, André Gluksman, Benny Lévy son algunos de ellos.
Gluksman, pocos años mayor que esa camada, logra que Sartre y Aron se reunan para denunciar la opresión soviética en Polonia y la tragedia de los “boat people”.
Una de las características de los intelectuales franceses es la aceleración con la que pueden superar una crisis. Casi en el mismo momento en que se les caen ídolos e ideales, tienen a mano la materia prima y la matricería para moldear otros nuevos. No pueden vivir sin forjarse nuevas identidades, ocupar nuevos lugares, instituirse como autoridades inapelables, proferir sentencias siempre desde altas cumbres, a pesar de que su tono nunca deja ser el de un rebelde y sus posturas políticas y teóricas, enunciarse en nombre de una resistencia al poder.
Cada vez que lo hacen, para darle consistencia a sus dichos y escritos, vuelcan el bagaje de sus conocimientos, nunca abandonan nada de lo aprendido en sus años de formación, llevan a cabo un sincretismo altamente selectivo de sus maestros filosóficos, y escriben textos de extrema complejidad.
Leer, por ejemplo, uno de los textos fundadores de la “nueva filosofía”, “L`Ange”, de Lardreau y Jambet, es una muestra de la exigencia, en realidad, una iniciación, que el lector debe atravesar para entender de qué hablan.
Quisiera decir entre paréntesis, y a propósito de este fenómeno, algo relacionado a los efectos nefastos que ha tenido la enseñanza de Jacques Lacan en los filósofos de la década del setenta.
Leer el texto de Jambet del libro recién citado es un dolor de muelas. No podemos evitar la sensación de presión, de irritación, que produce su lectura. Escribe a las escondidas como si su pretensión fuera la de no ser atrapado en su pensamiento. Quizás haya alguna figura retórica, de esas que habitan los diccionarios del género, que nos ubique en lo que se supone una estrategia, algún gongorismo, una obsesión elíptica, que al menos identifique su propósito. Pero de hacerlo, en nada calmaría esa sensación de incomodidad ante la lectura.
No tiene sentido seleccionar citas o párrafos de sus textos porque sería una operación demasiado sencilla, podríamos comenzar por el primer renglón y terminar por el último. No vamos a reproducir este texto imposible. Y esta operación se fundamenta en las palabras de Lacan.
Jambet aplica la matriz lacaniana a su extinguida voluntad revolucionaria. Una vez Mao desaparecido como modelo político y teórico, instituye como figura señorial a Lacan, lo dice continuamente. De sus figuras teóricas extrae una que estima imprescindible: semblant.
No es fácil traducirla. Todo un seminario ha sido dictado en su nombre. La palabra “semblante” es un galicismo con el cual se puede generar retruécanos a la carta, pero sólo sumaría delirios interpretativos a los ya existentes.
Deleuze en los años de “La lógica del sentido” usó la palabra “simulacro” para deshacerse del paradigma representativo que dependía del binarismo platónico de original y copia.
Tanto simulacro como `semblant´ pertenecen al mundo del “como si”, el de la apariencia, el del engaño, y el de la seducción. Por lo que pone en cuestión todo intento de referencialidad directa, de un basamento de lo real o de lo natural que nos permita un contacto de raíz con lo auténtico o lo verdadero. No hay realidad sin artificio, no hay sexualidad sin ceremonia, ni reproducción sin un gasto en apariencia `inútil´ de exhibición de formas estéticas.
El pavo se pavonea y abre sus alas en una muestra de encanto que no hace a la eficacia de la multiplicación de la especie. Es un regalo, una ofrenda, que parece ir más allá del instinto. Es un ejemplo abusado que por supuesto no lo vemos en el perro o en el gato, pero sí en los humanos.
Porque de eso se trata, de nosotros, los humanos, que para proseguir con las sentencias del psicoanálisis lacaniano, al “semblante” le agregamos la frase “no hay relación sexual”, con lo que la falta de fundamento vinculante con lo real se extiende a la supuesta comunión del entredos de la pareja.
Concluir que “estamos solos y al pedo” es un apotegma filosófico que no estaría mal para dar por terminado este infantilismo ventricular. La metafisica insiste. Sin una concepción del mundo o de la vida que funciona a la manera de un placebo muchos se quedan sin habla.
Para compensar la retórica de Jambet que luego hallará un terreno institucional más allá del lacanismo, en su adhesión al Corán y a los estudios de la sabiduría islámica, Guy Lardreau más a tono con la sintaxis idiomática, dedica sus textos a presentarnos un cristianismo condimentado con maoísmo francés.
Líder intelectual del mismo grupo de Benny Lévy, luego de la crisis política provocada por los sucesivos desastres del campo socialista, decide un giro de ciento ochenta grados que pueden llegar a ser el doble, y volver al origen.
Se trata de interpretar al cristianismo como una revolución cultural que pone patas para arriba al mundo antiguo, y subvierte sus categorías de pensamiento así como el aspecto práctico de la vida cotidiana. Las nuevas concepciones relativas al sexo, al trabajo, al cuerpo, son los ejes de una nueva forma de vida. Lardreau opone la revolución cultural cristiana a la revolución ideológica que partiendo de la misma raíz, nace en los círculos del maniqueísmo y otras formas de gnosticismo en los primeros siglos de nuestra era.
Dice que los primeros movimientos cristianos conformaron un movimiento de masas. Poblaciones enteras y no individuos ejemplares, partieron de sus lugares de origen, rumbeando por los caminos, bordeando y atravesando desiertos, mendigando en las puertas de las ciudades, miles de marginados de un imperio en crisis agrícola y empobrecimiento generalizado, deciden por una doctrina que pregona la salvación de las almas, la práctica de la mendicidad y de la misericordia, que se hacen eco de la condena del cuerpo y del pecado de la carne, que hacen un culto de la virginidad que materializan en la autocastración, esta base popular es la que compone aquel primer cristianismo de un modo anárquico, disperso, conflictivo y a-institucional.
Fue necesaria una centralización de estas prácticas diseminadas y múltiples, una labor que estará a cargo de la Iglesia a partir de la creación de una nueva institución: el monasterio.
El paradigma monástico será el modelo de disciplinamiento que intentará que ese mundo extremo y suicidario, tenga un lugar fijo, un método de formación, una jerarquía organizativa, y asegure así su supervivencia mediante una actitud negociadora con las necesidades terrenales.
El enfrentamiento del cristianismo de tipo agustiniano junto a los fundadores de órdenes monásticas como Benito, o los teóricos de la patrística como Jerónimo, Clemente o Crisóstomo, frente a las innumerables corrientes maniqueas, es leído por Lardreau como una lucha entre el Amo (le Maître) y el Rebelde o Ángel.
Esta concepción del cristianismo parece leída con una lupa contemporánea que opuso, durante el siglo XX, de acuerdo a estos militantes, a las masas revolucionarias y los aparatos partidarios en los socialismos de estado.
Para el “nuevo filósofo”, el rebelde no es alguien que se le subleva a un amo que lo oprime porque no se trata de una reacción, sino de una coexistencia bélica. Amo y Rebelde son dos figuras contemporáneas que se generan simultáneamente, pertenecen a universos confrontados y proponen mundos inconciliables.
Por lo que, creemos, Lardreau se inviste con la visión maniquea que parte de una anarquismo de masas que por medio de una revolución ideológica subvierte el mundo existente.
Así es como la corriente llamada de los “nuevos filósofos”, en al menos algunos de sus integrantes así catalogados, celebra el retorno de Dios, ya sea en el cristianismo, como en la Torah o en el Corán. Y lo hacen sin echar por la borda el lastre acumulado en sus años de formación en las más rigurosas de las instituciones de la elite filosófica. Unos vuelcan sobre sus nuevas adhesiones lo aprendido con Althusser, otros con Lacan, o con Sartre. Recorren así nuevamente la historia de la filosofia y de la civilización occidental, mueven las piezas de los acontecimientos históricos, y encumbran nuevos ideales a la vez que frescas denostaciones.
Sin duda, que este panorama de la filosofía de una región particular como la francesa, o, como precisan con ironía, de un distrito como el del Barrio Latino o Saint Germain des Prés, da sobrados motivos de risa, en especial para los contingentes intelectuales de otros lares. No los toman en serio, lo podemos apreciar en textos como los de Mark Lilla y Tony Judt, o el desprecio que desde Oxbridge a Berlín les tienen a estos eternos revolucionarios y contestatarios que componen la familia francesa.
Que sigue siendo, desde mi punto de vista, la más interesante de la filosofía contemporánea. No sólo porque me formé con ellos, no es una razón suficiente ya que cualquiera puede cambiar de ámbito académico y de guías intelectuales como de lecturas, sino porque aún en sus despropósitos hacen que la vieja filosofía aún siga viva, se entrometa con lo que pasa en el mundo y proponga nuevas lecturas de la memoria colectiva.
Por supuesto que el hecho de que intelectuales con formación filosófica siempre necesiten de un espíritu militante, de cánones en los que enmarcarse o de enemigos a denostar, puede parecer irrisorio. Pero es suficiente con leerlos sin el desprecio que nos da un supuesto saber inexistente – un conocimiento al que pretendemos con investiduras aún más ridículas que aquella de las que nos burlamos – para encontrar más de un aspecto interesante.
Quienes enarbolan la rigurosidad y la seriedad de la formación científica son de una pedantería de circo. Filósofos anglosajones se rien de Freud y de Marx, siguen con el cuento de un Nietzsche fascista antediluviano, espíritus con problemas de dispepsia creen desde un frankfurtismo lavado, que la posmodernidad es una fiesta prostibularia, por lo que me quedo con mis amigos franceses.
No por eso doy mi voto a favor de la intepretación italiana que entre las Brigadas Rojas al reino de Berlusconi, han decidido inspirarse en el revolucionarismo de Deleuze o en un siniestrismo foucaultiano, para darnos su propio diagnóstico del mundo.

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6 comentarios

  • 1. marlaw  |  8 abril 2016 en 15:00

    ¿Qué lo parió! Dijo Mendieta.

  • 2. Pablo Fasoli  |  9 abril 2016 en 14:43

    Que bien le vino y nos vino el antiedipo para deslacanizar el deseo y la psicologia post freud ,,lastima que la argentina no se salvo ,al ser el segundo pais con mas psicoanalistas lacanianos en el mundo despues de francia ,,como dijo alguno ,ese tipo de psicoanalista viene a reemplazar el papel del sacerdote .

  • 3. marlaw  |  10 abril 2016 en 11:23

    Estuve leyendo algo acerca de los “boat people” que se refiere a los mas de 800mil personas, que tratarón de huír de Vietnam en precarias embarcaciones a partir de 1975 y hasta bien entrados los años 80s debido a la guerra y sus innumerables secuelas.

  • 4. marlaw  |  11 abril 2016 en 5:00

    Mas sobre los “boat People”
    The survivors of another boat in which most of 21 women aboard were abducted by pirates said that at least 50 merchant vessels passed them by and ignored their pleas for help. An Argentine freighter finally picked them up and took them to Thailand.[23]

    UNHCR began compiling statistics on piracy in 1981. In that year, 452 boats carrying Vietnamese boat people arrived in Thailand carrying 15,479 refugees. 349 of the boats had been attacked by pirates an average of three times each. “578 women had been raped; 228 women had been abducted; and 881 people were dead or missing.” An international anti-piracy campaign began in June 1982 and reduced the number of pirate attacks although they continued to be frequent and often deadly until 1990.[5]

    Estimates of the number of Vietnamese boat people who died at sea can only be guessed. According to the United Nations High Commission for Refugees, between 200,000 and 400,000 boat people died at sea.[19] Other wide-ranging estimates are that 10 to 70 percent of Vietnamese boat people died at sea.[24]

  • 5. marlaw  |  14 abril 2016 en 16:09

    Se suele decir, en muchos casos con razón, que intentar aclarar el contenido de las palabras, suele oscurecer su significado. No obstante voy a intentar hacerlo, dado qué el comentario 4# está redactado en Inglés
    El primer párrafo, se refiere al relato de unos naúfragos, quienes narran que después de haber visto pasaar cerca de ellos a mas de 50 buques que hicierón caso omiso a sus pedidos de auxilio, fuerón rescatados del mar por un buque carguero Argentino, que los llevo hasta un puerto en Thailandia. Asimismo estos también expresarón, que mas de 21 mujeres fueron secuestradas por embarcaciones piratas durante el transcurso de su navegación antes de ser rescatados.

    El segundo párrafo se refiere a un informe vertido por por la Alta Comisión de Refugiados de las Naciones Unidas. Este informe revela que durante el año 1981 arribaron a las costas de Thailandia 452 botes conduciendo 15.479 refugiados. Qué del total de esos botes, al menos 349 sufrierón el ataque de piratas en un promedio de 3 oportunidades cada uno.Asimismo se informa que 578 mujeres proveniente de esas embarcaciones, fueron violadas por los piratas, y que 228 fuerón secuestradas.También se informa que 881 personas fuerón muertas o permanecen desaparecidas. Por último este informe agrega que a partir del año 1982, se lleva adelante una campaña para combatir la piratería, pero que esta continuó actuando con frecuencia hasta 1990.

    El tercer párrafo alerta que el total de vietnamitas muertos en el mar solo puede ser presumido, pero que la Comisión de Refugiados de las Naciones Unidas estima entre 200 mil y 400 mil el número de personas muertas en el mar. Por último un informe de rango extendido estima que entre el 10 y el 70 por ciento de los botes vietnamitas, desaparecierón en el mar junto con las personas, que transportaban.

    Mas adelante este mismo informe, que omití copiar, también rebela, que tiempo mas tarde, una parte de las mujeres secuestradas, fueron liberadas de los prostíbulos existentes en Tailandia, a los que habian sido conducidas a la fuerza por los piratas.

  • 6. marlaw  |  14 abril 2016 en 16:28

    Mundo Cane.


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