LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 201

3 abril 2016 at 15:59 5 comentarios

Ahora bien, una vez hecha esta síntesis del pensamiento de Lévinas, corroboremos la fórmula empleada por BHL de ser testigo de una de las operaciones filosóficas más importantes del siglo XX: la del implante de un pensamiento como el de Lévinas en el circuito neurofilosófico de Sartre.
Resultado: Lévinas injertado en Sartre, nos da un híbrido llamado Benny Lévy. Era obvio. Jamás podía darnos un nuevo Sartre, aunque es posible aventurar que el filósofo de la libertad y de la angustia, de la fraternidad y de los grupos en fusión, en el estado de debilitamiento psicofísico que padecía, le diera su bienvenida a Lévinas como podría haberlo hecho con algún otro filósofo.
Pero Sartre y Lévinas no tienen nada que ver entre sí. Sartre es un pensador navaja, corta al ras, odia el espíritu de seriedad de la gente que cree que algo ES y que SON alguien. De estar en el desierto del Sinaí hubiera sido un idólatra al servicio de Moisés, un feligrés paradójico. Por un lado no escamotaba comprometerse con un campo y un jefe en un mundo bipolar. Pero por el otro, sólo hubiera sido un compañero de ruta y nunca un cancerbero de un santuario. Al escuchar la identidad que el Dios hebreo forjó para sí mismo: SOY EL QUE SOY, habría hecho una mueca sardónica.
Su filosofía transita entre el individuo solitario y el militante revolucionario de los grupos en fusión, la crisis que asume de estas dos identidades no lo acerca a la idea de una trascendencia en la que el otro evoca un infinito innombrable.
El judío errante es una figura que lo atrae porque se acerca a su idea de bastardía. Son figuras de la ilegitimidad.
Tenía razón cuando decían sus amigos que el Sartre de la esperanza no era del todo auténtico. Sólo debilitado. Aunque su intención era proseguir el proyecto filosófico con su joven secretario. No porque avalara todas sus tesis, sino porque le interesaba el camino emprendido. Era el único estímulo de su vida filosófica.
Su hija como Simone anulaban sus placeres en nombre de la salud que en realidad ya no tenía. Le sacaron la bebida, las anfetaminas, para prolongarle la vida. Pero Sartre no quería que se la prolongaran, quería vivirla hasta el fin. Y para él, vivir era pensar y escribir.
En “Un fils rebelle” (1981), Olivier Todd cuenta su encuentro con Sartre el 9 de febrero de 1980, un poco un mes antes de su muerte.
Olivier ingresa al edificio frente a la Gare de Montparnasse. Sartre espera el ascensor, mal afeitado. Deciden salir a almorzar. Están en La Coupole. El filósofo bebe un vino blanco de Bordeaux y pide un café irlandés. Hablan de un conocido común Jacques Laurent Bost, alguien que acompañó a Sartre durante décadas. Dice que su amigo debe estar en el campo junto a su mujer, seguramente leyendo a Zola.
Le cuenta que está preparando un libro con Pierre Victor – prefiere nombrar así a su asistente – sobre filosofía que entregará por partes al Nouvelle Observateur.
Vuelven al departamento. Está desordenado. La mucama está contratada para dos horas diarias, pero se va antes de la hora. Pero no le importa: no soy un patrón, dice. Además no le molesta el desorden, “igual no veo nada”.
Le cuenta a su amigo que se levanta a la 9 de la mañana, y se le pasa el tiempo hasta el almuerzo. Salvo los días en que Benny llega a las 11hs y se retira tres horas después. Sale a dar una pequeña vuelta, vuelve y escucha música. A veces recibe la visita de alguien que le lee.
A la noche escucha televisión, sigue los diálogos de películas viejas. Rechaza los noticiosos porque lo aburren. Dice que no deja de ser feliz, “de qué sirve ser desdichado”.
Olivier Todd lee la publicación de la que le había hablado Sartre en su encuentro. “Son burradas”, escribe. Está indignado: “El insoportable tuteo de Benny-Victor en este texto (…) Simone de Beauvoir: ¿cuando dirá usted la verdad sobre estos tres reportajes sinestros, esa estafa pretenciosa, esa traición de Sartre por Sartre? ¿Cuál es el placer oscuro de ese escriba para estar frente a Sartre a borde del insulto? Un Sartre que en el fondo masoquista que no le conocíamos, se hace decir que jamás conoció esa angustia, que siempre pensó que el hombre vive de la esperanza!
“Todo esto apesta. Rebajado a ser un judío honorable! A hacernos creer que pasaban el sábado a descifrar el Talmud! Ridículo! Acuso a Victor de abuso de confianza intelectual, de manipulación de un anciano…
“Claude Lanzman me dirá (después de la publicación de la obra): Sartre se dio cuenta después de que todo eso era muy malo y que no reflejaba su pensamiento y que iba a ser muy mal recibido. Incluso pensó que ése había sido un golpe de gracia”.
Lévy nos dice en “L`espoir maintenant” que Sartre estaba conmovido y alarmado por la posibilidad del estallido de una tercera guerra mundial. Más aún, a veces creía que era inevitable. Ignoraba que podía hacer para que tal calamidad no sucediera. Pero no quería morir o vivir sus últimos días habiéndose rendido.
Su asistente nos dice haber anotado estas palabras del filósofo: “Con la tercera guerra mundial, con su posibilidad, me desespero. La idea de que nada acabará nunca, que haya sólo desastres y luego pequeñas revoluciones sin que se llegue jamás a un fin en el que lo humano sea humano (…)
“Es posible pensar así, en especial, al envejecer. Puedo morir en cinco años, a lo sumo diez, en todo caso el mundo me parece feo, malo, sin esperanza. Ésa es la tranquila desesperación de un viejo que sabe que ha de morir así. Pero no lo acepto, resisto, y sé que moriré en la esperanza, aunque para eso deberé fundamentarla” (ibd 76).

La muerte de Sartre le da un sello a una época convulsionada para la cultura filosófica francesa. A mediados de la década del setenta terminan las ilusiones generadas por mayo del 68. Los movimientos políticos que nacieron con la rebelión juvenil se quedaron sin letra. Fundamentalmente , se disuelve el grupo más extremista conformado por el maoísmo. El jefe de la izquierda proletaria, el contingente maoísta más conocido, Benny Lévy, deja la militancia. Su mentor intelectual, Jean Paul Sartre, ya no da su nombre y su presencia testimonial para reforzar el ideal revolucionario frente a la represión del Estado francés.
Acontecimientos mundiales de enorme envergadura anticipan lo que será años después la disolución del campo comunista. Por los escritos de Soljenitzn, el Gulag deja consternados a los intelectuales por la minuciosidad de los detalles de la vida en los campos. Las masacres y el genocidio en el sudeste asiático son revelados en todo su espanto por la prensa internacional.
Se le suma la lucha de los disidentes polacos que enfrenta al poder soviético, y se difunden los datos que ilustran los asesinatos masivos producidos por los guardias rojos durante la revolución cultural china.
No hacía mucho más para provocar una crisis de identidad en la intelectualidad de izquierda. Escritores, filósofos, pensadores, artistas, antes confrontados por la ideología y la elección del campo político internacional, se juntan para solidarizarse con las víctimas y los resistentes ante la opresión.
La revista de Sartre, “Les temps modernes”, se hace eco de los debates que estos acontecimientos provocan. El número 402 de enero de 1980 está dedicado al desastre en Indochina, se llama: `Guerra de socialismos, muerte de los pueblos´. La publicación le dedica otros números a Polonia, a la guerra de Afghanistán y el retiro de los soviéticos, al fracaso cubano.
Algunos de estos se publican en vida del fundador de la revista, otros, poco después pero en el mismo año de su muerte.
El filósofo era testigo en sus últimos meses del mundo que lo rodeaba, y lo desesperaba a pesar de su rebeldía.

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ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 200!!! LA ENSEÑANZA D ELA FILOSOFÍA 202

5 comentarios

  • 1. David  |  4 abril 2016 en 19:48

    Mucho dato poca medula

  • 2. Pablo Fasoli  |  4 abril 2016 en 22:31

    Aca hay mucho y de la buena ,,,claro que hariamos cualquiera de nosotros si nos cortan la gasolina que nos hace vitales ,,llamemosle dopamina ,,cafeina o colorohidrato ,,,y tenemos que buscar en un otro esa substancia ,,poruqe en vez de buscar fundamentaciones que vengan de un gran lider o pensador ,podemos tener el derecho de hacerlo sin mencionarlos ,,,al fin ,,cuando la idea es lanzada ,,no es de todos ??? para que buscar su genesiss ,,,sigamos adelante ,,,la corrriente y la suddestada es tan fuerte que no da pie a una reflexion horaria ,,vayamos con la corriente ,,vayamos inventando al mosntruo a la medida de su ritmo ,,con la intuicion de Bergson ?? no se ,,,prefiero con el animo de mi conciencia vespertina que me da mas fundamento a un recuerdo literario ,,,,dicen que la inmanencia esta mas con la memoria corta que con la larga ,,,se me enfrian los fideos con tomates ,despues vuelvo

  • 3. marlaw  |  6 abril 2016 en 5:44

    Me resulta muy interesante la biografía de Olivier Tood, publicada en Francés, por Wikipedia. Hijo de padre Austro-Hungaro y madre Británica, nacido en Francia en el seno de una familia que posibilitó, el desarrollo de sus cualidades intelectuales. Evidentemente las personas afortunadas, no son una ficción y también estas existen.

  • 4. marlaw  |  6 abril 2016 en 13:46

    Muy buena y muy completa la entrevista publicada en Trés Arroyos, Profesor. Alguanas veces las cosas también dependen de quién es el que pregunta.

  • 5. Tomás Abraham  |  8 abril 2016 en 10:20

    Gracias Marlaw, abrazo


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