LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 197

22 marzo 2016 at 9:41 12 comentarios

Bernard Henri Lévy en “Le siècle de Sartre” llega afirmar que Benny llevó a cabo una proeza que marcará a la filosofía moderna. Juntó a dos filósofos que no sólo se ignoraban sino que se situaba en las antípodas en cuanto a sus principios. Inventa un concepto para explicar la operación por la que Lévinas y Sartre estarán comunicados de aquí en más. ¿Comunicados? Nada de eso, en realidad, mutuamente encarnados. El concepto es “transplante” (Greffe).

Un injerto de Lévinas en Sartre; nada sabemos de un injerto de este último en el primero. Lo que se ha transplantado gracias al neurofilósofo Benny, es un trozo inorgánico levinassiano en el circuito teórico de Sartre, con la aquiescencia y beneplácito del filósofo convaleciente.

BHL cuenta que hizo una visita a Emmanuel Lévinas, en su pequeño departamento de las afueras de París. Se encontró con un hombre pequeño, de piel rosada, y voz en sordina. Amable y sumamente humilde. Cuando Bernard le cuenta que Sartre en la última fase de su obra da cuenta de la valía de sus reflexiones filosóficas y si se reconoce en tal influencia, responde: “no, no, no lo crea…de ninguna manera he influenciado hasta tal punto al honorable y eminente filósofo francés…no me hubiera atrevido…no tomaría tal riesgo” (pag 650).

Para una primera lectura, se trata de una respuesta humilde de alguien que no pretende compararse con un grande, pero a la segunda o tercera, parece una excelente manera, de una cortesía sádica, de decir que prefería no hacerlo, y menos merecerlo.

¿Qué quiere decir “francés? ¿Desde cuando Sartre es grande y francés a la vez para un colega que a pesar de haber nacido en Lituania, escribe sus libros en francés, nacionalizado francés en 1931, y que para nadie en el mundo no es otra cosa que otro filósofo francés?

¿Riesgo? ¿Cuál es el riesgo? ¿No debería ser un honor? BHL está tan contento con la respuesta que reafirma la capacidad magistral de su amigo Benny de haber tendido un puente antes imposible entre las dos luminarias, que nada podía alterar su felicidad.

Se pregunta. “¿Tenía conciencia Lévy de llevar a cabo un transplante entre dos pensadores?”.

Benny Lévy, el primer agente doble de la historia de la filosofía.

Analicemos el injerto levinassiano en la mente sartreana. ¿Qué forma tiene el dispositivo inoculado?

En el capítulo “La philosophie et l`idée d`infini” (1937), de la recopilación de sus trabajos en “En découvrant l´existence avec Husserl et Heidegger” (1974), Lévinas dice que en Platón se originan dos ideas de la verdad. Una remite a una exterioridad,  una trascendencia o heteronomía. Se corresponde con el ideal de lo divino.

Pero la verdad, señala, también significa adhesión libre a una proposición, afirmación que culmina en una investigación cuyo eje principal es el problema de la libertad.

Para el filósofo lituano-francés, la filosofía occidental se ha inclinado con frecuencia del lado de la libertad y de “lo mismo”. Resalta este atributo de mismidad por relacionarlo con el ideal de autonomía, de una integración de lo otro en lo mismo, que sintetiza con la palabra admonitoria de “egología”. Ya ingresamos en el terreno del egoísmo.

Dice que en una civilización que se refleja en la filosofía de lo mismo, la libertad para concretarse se concibe como riqueza, y la razón para cerrar esta mismidad debe reducir al otro, con lo que se concibe a sí misma como una apropiación. Un poder.

Este disfrute de la posesión, permite que el pensamiento nunca se sepa como injusto, que no se mida en términos de justicia.

Percibimos que el filósofo habla de lo mismo y de lo exterior, de la autonomía y de la heteronomía, y no enuncia el problema a la manera de sus colegas del giro lingüístico, en términos de identidad y diferencia.

Relaciona a Platón con quien considera la última versión de un gran filósofo: Heidegger. Pondera en el filósofo alemán su crítica a la figura del Hombre ungido por la racionalidad occidental en una posición dominante. Sin embargo, el concepto de `dasein´, existencia, repite la misma falacia, mantiene una exclusividad no transferible, y se lo permite por la definición del hombre como el de un ser para la  muerte.

La dominación, para Lévinas, de la razón occidental, se mantiene en Heidegger, por este atributo aparentemente apolítico que hace del hombre un ser mortal, de una mortalidad en nada natural, sino una manifestación de un poder de autoinmolarse (s`anéantir), un hacerse nada como constitutivo del dasein. Dice. “nadie puede sustituirme para morir. El instante supremo de la resolución es solitario y personal” (ibid,169).

Por lo que hay en esta actitud resolutiva y exclusiva, un enaltecimiento de la voluntad, en lugar de avergonzarla.

No es la única vez que aparece en sus escritos la palabra “vergüenza”. Un poder del hombre que se  refuerza por el hecho, de que para Lévinas, en Heidegger, no sólo la decisión de morir lo encumbra, sino que el Ser es inseparable de su comprensión, el ser invoca a la subjetividad.

El ser que  vale se autoabastece en el pensar. Todo es palabra humana, escucha humana, morada humana.

El filósofo lituano-francés vuelve a su idea preliminar. De las dos vertientes que emanan del pensamiento de Platón, la una hacia la trascendencia y a la divinidad, y la otra hacia la libertad y el poder, Heidegger opta por la última. Con lo que no parece acordar con la interpretación tradicional de “La carta al humanismo”.

Dice: “La conciencia de su finitud no le viene al hombre de la idea de infinito, no se revela como una imperfección, no se refiere al Bien, no se reconoce como malvada”.

Remarca que esta deficiencia sólo se piensa en términos de debilidad, para no interrumpir ni poner en tela de juicio una larga tradición de `orgullo heroico, dominación y crueldad´ (ibid 170).

Por lo que concluye: la ontología heideggeriana continúa la exaltación de la voluntad de poder. En su filosofía, el ateísmo es un paganismo, el ser precede al ente, la ontología a la metafísica, lo mismo a lo otro, la libertad a la justicia.

El pensamiento presocrático a las sagradas escrituras.

En “Totalidad e infinito”, Lévinas elige un punto singular por el que la trascendencia se manifiesta al hombre. Trascender es irse más allá, lo que difiere con tomar contacto con el más allá. Quien cree que es posible establecer una relación “subjetiva” con el ser trascendente, sueña con un estado inexistente por más deseable que parezca. Es como quedarse en una butaca de un cine y ver una película sobre el cosmos. Perderse por unos momentos y volver a casa con un recuerdo galáctico.

Dice el filósofo. “En la concepción clásica, la idea de trascendencia se contradice. El sujeto que trasciende se transporta en su trascendencia. No se trasciende”. (pag 282). Nos habla, entonces, de una trascendencia a la que no llegamos con todo lo de siempre puesto. No hay quien nos transporte. Debemos dejar ropa y accesorios en el vestíbulo. Depositamos la identidad y nuestras señas particulares.

Nos preguntamos a qué se refiere Lévinas. No es budista sino un filósofo judío. No habla de iluminación ni de Nirvana, sino del Libro, de la letra y de la palabra divina. Quizás se refiera a una conversión, a una `metanoia´, de la cual aún no tenemos una descripción.

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Entrevista de jf.diaz LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 198

12 comentarios

  • 1. Aldo  |  22 marzo 2016 en 14:14

    no se en otros tiempos pero en los de hoy la muerte nos neurotisa , la trascendencia esta degastada , ya no tabulada ,,,, queda la distracción o la re-flexión en otros — temas , los humanos corren ante el peligro – hasta donde sabemos-

  • 2. Aldo  |  22 marzo 2016 en 14:18

    es interesante lo del pensador lituano-francé sobre la conciencia y la infinitud

  • 3. Marcelo Grynberg  |  22 marzo 2016 en 18:15

    No entendi nada.
    Levinas fiosofo lituano-frances ? Lo de lituano esta demas, parece un insulto macabro. De los 200.000 judios que vivian en lituania antes 2da. guerra, sobrevivieron menos de 10.000.

  • 4. Tomás Abraham  |  22 marzo 2016 en 19:36

    borré mi comentario anterior por exceso de bronca. lévinas no sólo nació en la segunda ciudad de lituania sino que ahí tuvo su primera fomación filosófica. en mi escrito desestimo la palabra “francés” en sus dichos sobre Sartre porque sostengo que es tan francés como Sartre.
    escribir todos los días para que algunos lectores se despachen con una supuesta indignación que mezcla chicana con un profundo sentido dramático, es duro de domar.
    marcelo, si no entendés nada, no es mi culpa.

  • 5. Marcelo Grynberg  |  22 marzo 2016 en 20:50

    Y que formacion filosofica o cualquier otra digna de mencion tuvo Levinas en lituania ? (fuera del ambito estrictamente Judaico). Pero dejemoslo asi. Todo esto es muy doloroso.

  • 6. marlaw  |  23 marzo 2016 en 3:49

    Profesor yo tengo dificultades con la palabra Libertad y no es la única, pero tengo presente su recomendación sobre el:Personal Trainer y me quedo chito.Marcelo sí le interesa tengo el link del film El Lobo Estepario (1974). El protagonista principal es Max Von Sydow, el mismo que juega al ajedréz con la muerte en el Septimo Sello de Igmar Bergman.

  • 7. Tomás Abraham  |  23 marzo 2016 en 8:02

    Marcelo: más allá de los insultos macabros y tus padecimientos, te propongo el siguiente remedio.
    Poniendo el cursor en google y luego en lévinas, podés leer lo siguiente:

    “Nació en 1906 según el calendario gregoriano, el 30 de diciembre de 1905 según el juliano, hoy en desuso, en Lituania, en el seno de una familia judía y burguesa acomodada. Esta circunstancia marcará toda su obra. Según Lévinas, Lituania es el país en el que el judaísmo crítico conoció el desenvolvimiento espiritual más elevado de Europa.”

    Esta cultura judaica que acompañó al filósofo toda su vida, más las lecturas de los clásicos rusos que conoció en Ucrania ( en donde también mataron a millones de judíos) conformaron la base filosófica de Lévinas antes de ir a estudiar a Estrasburgo y luego a Friburgo.
    Viste que no duele tanto?

  • 8. Marcelo Grynberg  |  23 marzo 2016 en 9:43

    Tomas: en lituania, los judios simplemente eran “tolerados”. Aun asi, desarrollaron un gran ambito de estudio muy cercano a la Haskala (un Litvish Yidishkeit), y propiciando siempre por una mejor integracion en la sociedad lituana. Ya sabemos como termino ese esfuerzo.

    Ver: http://www.yadvashem.org/
    Lithuanian nationals welcomed the German occupiers, seeing them as liberators from Soviet occupation. In the days prior to the German occupation of Lithuania local paramilitary groups initiated pogroms against the Jews. The systematic murder of the Jews led by the Germans began on July 2, 1941, and most of Lithuania’s Jews had been murdered by December 1941. The remaining Jews were in ghettos. A significant part of the murders was carried out by Lithuanian auxiliary forces. Even in 1943, when Lithuanian enthusiasm for collaboration with Germany subsided, hostility towards Jews and denunciation persisted.

    Levinas no le debe nada a esa sociedad, solo a su esfuerzo personal.
    Pero reconozco que tambien hubo Hombres Justos alli. En fin, agardezco su respuesta.

  • 9. Tomás Abraham  |  23 marzo 2016 en 10:03

    marcelo
    con quièn estás discutiendo? quién dijo que debía terminar bien o mal? vas a descubrir el nazismo o el genocidio? sos el portavoz de sus víctimas? No seas ridículo. El texto trata sobre las difíciles relaciones entre Sartre y Lévinas y sobre las ideas de libertad y trascendencia, que no entendiste nada, por lo que decís.
    Podemos seguir con el tema o me vas a seguir llorando lágrimas por el Holocausto?

  • 10. roberto nadaud  |  23 marzo 2016 en 12:15

    Marcelo: en un film, ‘un hombre llamado viernes’ el salvaje le dice a Robinson que en su tribu cada tanto está el día del dolor, del .recuerdo. si eliges el otro camino, tenerlo(al dolor por el Holocausto) como denominador común de todas las producciones culturales europeas quizás tengas que fundamentar tus observaciones más allá de lo geográfico.
    P. Celan? es un camino de exilio, suerte y respeto para vos.

  • 11. Marcelo Grynberg  |  23 marzo 2016 en 15:18

    Gracias Roberto por sus palabras. Las pensaré.

  • 12. Pablo Fasoli  |  23 marzo 2016 en 18:03

    Caramba


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