LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 189

22 febrero 2016 at 10:06 16 comentarios

En un principio se reúnen una vez por semana para discutir diversos aspectos de la obra sartreana. No eluden ningún problema, y el tono de las conversaciones no tiene nada de  protocolar. Simone y Sartre se trataban de usted, y los amigos cercanos a Sartre no lo tuteaban. Benny sí lo hacía. Mantenía la irreverencia de los protagonistas juveniles del mayo francés, su irrespetuosidad y un modo agresivo de interpelar a toda autoridad investida como tal por la sociedad burguesa.

Como Sartre durante toda su vida embistió contra las jerarquías establecidas por “el espíritu de seriedad”, y pensaba que la etiqueta de `artista´ o de `intelectual´ convertían lo que ya era una comedia en una farsa, no sólo aceptaba ese trato sino que le agradaba.

Benny le pedía explicaciones sobre sus ideas provenientes de su formación fenomenológica y las producidas en la etapa marxista, con el objeto de mostrar sus contradicciones. Entre categorías como el “ser para sí” de una conciencia que se vacía permanentemente de las determinaciones tanto temporales como sociales – ni el pasado ni el contexto histórico podían ser causa de un comportamiento sin pasar por la intencionalidad de una conciencia en libertad – y el concepto del “grupo en fusión” que se constituye como un colectivo en el que la dinámica de la praxis barre con ese baile de conciencias proyectadas, Benny encontraba dificultades que era necesario aclarar.

Sebastien Repaire en “Sartre et Benny Lévy” (2013), dice que escritor y secretario estaban unidos en un juego de masacre contra las obras e ideas del autor.

Sartre se defendía, argumentaba, accedía a las razones de su asistente, replicaba nuevamente, volvía a vivir. Por eso su relación nada tiene que ver con otros casos en los se vinculan filósofos con asistentes como fue el caso de Betrand Russell con Ralph Schoenmann, que terminó con la ruptura anunciada por el filósofo. La de Goethe con Eckerman o la de Joyce con Becket, probablemente tampoco ayuden porque entre Sartre y Benny se llevó a cabo una serie de testimonios problemáticos que ponían en tela de juicio una obra y dejaban en puntos suspensivos su posible continuidad.

Sartre nuevamente estaba en movimiento aún sin escribir ni leer, sus actividades de toda la vida. La mera llegada de esa tromba intelectual que parecía saberlo todo con una firmeza sin baches, creaba el estímulo perdido por sus discapacidades y por un grupo de amigos eternos que lo admiraba pero que había perdido la inventiva para destrabar su bloqueo intelectual.

Benny no sólo recupera su nombre judío sino que se acerca con enorme entusiasmo a la tradición mosaica. Estudia hebreo, lee a grandes maestros del pensamiento judío, y puede compartir con Sartre ese interés.

El filósofo había escrito a fines de la década del cuarenta uno de sus libros más leídos y comentados: “Reflexiones sobre la cuestión judía”. Llevaba a cabo un montaje fotográfico para que pudiéramos contemplar el retrato de un antisemita. No concebía una identidad judía salvo la que se construía negativamente por el odio que se le tenía.

El conflicto árabe-israelí constituía una de sus principales preocupaciones políticas, y morales. Adhería a la creación del estado de Israel, pensaba que los judíos debían tener su tierra, pero, al mismo tiempo, apoyaba las reinvindicaciones árabes para liberarse de yugos coloniales y por no ser tratados de vasallos de poder alguno.

Bregaba por una paz entre árabes e israelíes, y quería colaborar como pudiera para que una tregua, y luego un acuerdo entre los contendientes, fuera posible.

Un momento importante de la distensión entre árabes e israelíes acontece en febrero de 1978 con la visita del líder egipcio Anuar el Sadat a Israel. Ya hacía tiempo que Ben Gal vivía en Jerusalem.

Le propone a Sartre organizar un viaje con el fin de trasmitir sus ideas a los principales líderes políticos. Acepta entusiasmado. Lo acompañan su hija Arlette, judía, y Benny Levy, que ya había iniciado una especie de iniciación religiosa a partir de estudios hebraicos.

Ben Gal que oficia de anfitrión, observa lo siguiente: “el entusiasmo lírico de Benny me pone incómodo (…) el esfuerzo incesante de Benny por descubrir el lenguaje `judío´ de Sartre, en vez de profundizar aquello que los diferencia, responde a una necesidad psicológica de totalidad que empobrece los dos pensamientos” (ibid, 263).

La visión que tiene Ben Gal de Benny Levy es de alguien que se precipita al fundamentalismo como a una droga contra la angustia. Ante un judaísmo descuartizado entre la voluntad de asimilación y la ortodoxia, Benny pasaba de la una a la otra sin recuperar el aliento.

Sus certezas eran eternas e intercambiables. Agrega que siempre se ubicaba en las alturas espirituales, por encima de lo cotidiano, y que era incapaz de solucionar los problemas más sencillos. No podía aportar nada en lo relativo a dónde dormir, qué comer, cambiar dinero, verificar horarios de avión.

Había que hacerse cargo de él. Ben Gal concluye con ironía que así eran las cosas con alguien destinado a ser un conductor de hombres, ya que para la labor de la intendencia o de la administración de las cosas, sobraba el personal.

No es otra cosa lo que decía Aristóteles al prescribir el entorno adecuado para la labor del filósofo. En este caso, por disfluencia de tradiciones, nos remite a la figura del `talmid haham´, el alumno de la `yeshivá´, el estudioso de la Ley, quien se casaba muy joven y era mantenido materialmente por su esposa.

Así, dice Ben Gal, el Talmud se convierte en una paráfrasis de El Capital. Le hubiera gustado que su amigo accediera a la lectura de la “Guemará” por ser un compendio de soluciones transitorias, algo que Benny descartaba. Necesitaba de un códice de soluciones totalizadoras que buscaba en la ortodoxia rabínica más caduca, que congeniaba con su anterior laicidad jacobina.

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16 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  22 febrero 2016 en 11:28

    “talmid haham” = alumno inteligente.

    Creo que el pensamiento judaico tiene dos grandes vertientes:

    (i) La “Haskalá” (literalmente “iluminacion”), con antecedentes en el Talmud de Babilonia, Maimonides y la tradicion rabinica. Mas afin a la Ilustracion Occidental (ver Hermann Cohen). “Mas vale encender una vela que maldecir a la oscuridad”.

    (ii) La “Kabalá” (literalmente “tradicion”), o misticismo simbolico. Tendencia que se remonta al libro del “Zohar” o esplendor, de finales del siglo XIII y con importantes contribuciones posteriores (ver Gershom Scholem).

    Ignoro si ambas vertientes son compatibles. Pensaria que no.

  • 2. marlaw  |  22 febrero 2016 en 11:44

    El fervor excesivo, los encandilamientos, son todos accidentes comunes, cuando se transita esa etapa de la vida llamada juventud.

  • 3. marlaw  |  28 febrero 2016 en 1:51

    Marcelo a raiz de su comentario, desearía hacerle una pregunta. Hace ya mas de 20 años atrás, yo asistí a una conferencia en Bs.As sobre la “Kabala” porque en esa época me encontraba interesado en conocer acerca de ella. Cuando finalizó la conferencia, los asistentes podíamos hacer algunas preguntas. Lo cuento de este modo porque mi recuerdo me resulta un tanto vago ahora. En un momento el conferenciante debió haber hablado algo sobre, yo no recuerdo si se trataba de un concepto,un principio o algo parecido de la tradición Hebréa, que se podría graficar como una lampara de tres brazos, lo.que luego motivó mi pregunta Sí recuerdo con exactitud la pregunta que yo hice:
    Probablemente yo también estaría pensando como analogía, en esa trilogía de la que habla el Nuevo Testamento: “tres personas distintas y un solo Dios verdadero”.
    La pregunta que yo hice, referida a esa idea que probablemente guarde alguna relación entre el número tres y la Kabala fue si Freud, se pudo haber inspirado en ella, cuando este concibió la estructura de la personalidad, dividida en tres partes: yo, superyo, y ello. Pero como trato de explicarle lo que no puedo recordar es cual era ese concepto.Saludos.

  • 4. rodolfo lópez  |  1 marzo 2016 en 12:17

    Estimados Marcelo, Marlaw, amigos, como los comentarios derivan hacia la religión, en alguna de sus formas, y se mencionó la forma “trinidad”, hago este aporte.
    En “Plataforma”, de Michel Houllebecq, que ya casi termino, pero no recomiendo: pese a la inteligencia del autor y la trama lograda sólo queda de cada capítulo vacío post moderno, es decir nada; desde una perspectiva empresarial turística el autor se permite hablar de “religión”. Dice un personaje egipcio, emigrado que hizo fortuna en Londres, al azar de vuelta en el pago: “¡Cuando pienso que este país lo ha inventado todo! -señala con un gesto el valle del Nilo- “La arquitectura, la astronomía, las matemáticas, la agricultura, la medicina… Desde la aparición del Islam nada más!. La nada intelectual…, el vació total!…Nos convertimos en un país de mendigos, …sólo Chusma”…. Al leer el Corán se queda uno impresionado por el lamentable aire de tautología que lo caracteriza: “No hay más Dios que el Ünico Dios” … El paso al monoteísmo no tiene nada de esfuerzo de abstracción, como algunos afirman; sólo es un paso al embrutecimiento… de todas las religiones el Islam es la que impone un monoteísmo más radical…
    Luego dice: “tenga en cuenta que el catolicismo, una religión sutil que yo respeto, que sabía lo que conviene a la naturaleza del hombre, se alejó rápidamente del monoteísmo que imponía su doctrina inicial. A través del dogma de la Trinidad, el culto a la virgen y los santos, el reconocimiento del papel de los poderes infernales, la admirable invención de los ángeles, reconstruyó poco a poco un auténtico politeísmo; y sólo con esta condición ha podido cubrir la tierra de innumerables esplendores artísticos (?)….¡Un Dios único! ¡Qué absurdo! Que absurdo inhumano y mortífero!…un dios de piedra, mi querido señor, un dios sangriento y celoso que nunca debería haber cruzado las fronteras del Sinaí”

    Claro dicho desde la moral (?) de Houllebecq….
    (ahora me pregunto por qué lo reproduje, y sólo puedo contestar que es porque quedé impregnado de su mugre y su vacío).

    Elías, cordial saludo, ambos apreciamos en su justa medida las palabras del gran U. Eco.

  • 5. r .nadaud  |  1 marzo 2016 en 13:05

    cristianos : eso de 3 en 1 es parte de una variada gama de combinaciones, el tema era poder . YO interpreto, YO me apropio de los libros Judíos y por empezar los llamo Antiguo Testamento.

  • 6. Marcelo Grynberg  |  1 marzo 2016 en 16:05

    Marlaw: francamente no sabria contestar su pregunta. Tal vez los simbolos mas interesantes o difundidos de la Cabala son los de Isaac Luria (siglo XVI). Entre ellos, el que me parecio mas relevante es el referido al ‘Ticun Haolam’ o ‘Reparacion del Mundo’ (o como dice un tango: “al mundo le falta un tornillo, que venga un mecanico, a ver si lo puede arreglar …”). Inlcuso me animaria a decir que se trata de una vision no-estatica de las cosas y en ese sentido bastante moderno (ilustrado ?), porque esa reparacion seria una responsabilidad humana y no divina. Otros simbolos en cambio, me han parecido muy oscurantistas y ya casi los he olvidado. Mis preferencias estan del lado de la “Haskala” …

    Anyway, todos estos temas estan amenamente expuestos en dos famosos libros de Gershom Scholem (un historiador riguroso, NO un cabalista y
    gran amigo de Walter Benjamin, mas que de Hannah Arendt de quien, creo, termino muy distanciado)

    – La Cabala y su Simbolismo (editado por siglo XXI, hay por lo menos 10 ediciones).
    – Las Grandes Tendencias de la Mistica Judia (Fondo de Cultuta Economica, creo que tambien tiene varias ediciones).

    Ignoro si Freud en sus escritos llego alguna vez mencionar alegorias tomadas de la mistica. Desde ya que “Totem y Tabu”, “Moises y el Monoteismo” hablan intensamente de la tradicion Judeo-Cristiana pero nada refieren a la mistica (hasta donde recuerdo). Saludos

  • 7. marlaw  |  2 marzo 2016 en 7:30

    No me aclaras nada Nadaud. Yo lo que quisiera recordar es el concepto o la idéa que mostraba la Kabala en relación al número 3
    Lo que hicierón los cristianos ahora me importa un pomo en relación a lo que trato de indagar.

  • 8. rodolfo lópez  |  2 marzo 2016 en 12:50

    Puede pensarse un mesiánico monoteísmo de Sartre, “con un dios único, cruel y despiadado” (Houllebecq), Marx. Y puede concluirse que ya en el fin de sus días, decepcionado de ese dios que le exprimió la vida y los sueños, a cambio de nada o mejor dicho a cambio de todo (vida y sangre de tantos); con la muerte cerca entonces tal vez Sartre renegó voluntariamente de ese monoteísmo, “inhumano y mortífero” (H). Y se inclinó por una “trinidad” más amable, que incluyó a su amigo biógrafo y naturalmente a su compañera Simón aunque pensaran distinto. Un cambio simple de religión en un hombre siempre creyente…

  • 9. marlaw  |  2 marzo 2016 en 16:14

    Muchas gracias Marcelo por su respuesta

  • 10. Marcelo Grynberg  |  2 marzo 2016 en 19:34

    Rodolfo: los comentarios derivaron hacia el tema religion tal vez por mi culpa. Espero me perdonen ya que casi siempre es un tema lleno de conflictos. Pero como el escrito de Tomas habla del interes de Sartre en el Judaismo, apunté a tratar de entender qué podria haberle interesado del mismo. Saludos y disculpen.

  • 11. rodolfo lópez  |  4 marzo 2016 en 11:39

    Saludos Marcelo; no tengo de qué disculparlo, los temas surgen.

  • 12. marlaw  |  7 marzo 2016 en 14:32

    Rodolfo yo no creo que Marx haya exprimido los sueños y la vida de Sartre o de ningún otro. Marx fue un pensador del Siglo XIX, cuando los chicos de corta edad, morian de tuberculosis, trabajando en las minas de carbón, tanto en Francia, como en Gran Bretaña. Este se encontraba inmerso en un escenario, muy distinto al que tuvo Sartre, o el que tenemos nosotros ahora, e inclusive también, al que tuvierón la mayoría de sus seguidores. Sí vemos al marxismo como una nueva fé, que en cierto modo lo fue, lo fue a pesar de del propio Marx. Por otra parte, las religiones, con sus excesos y sus fundamentalismos, suelen germinar con mayor fuerza en aquellos lugares donde prevalece el atraso, la postergación, la ignorancia, y la injusticia. En este sentido no fue casualidad que la Revolución de Octubre, tuviera lugar en medio de la Rusia Zarista. y luego se extendiera hacia la milenaria China.

  • 13. marlaw  |  7 marzo 2016 en 20:51

    Marcelo, lo mio no es un agradecimiento formal. Gracias a su comentario pude llegar a conocer de la existencia de un erudito, como: Gershom Scholem. Encontré una traducción del Alemán al Inglés de la Cabala y su Simbolismos, del año 1965 con una nota en su contratapa de Mircea Eliade, quién a su vez publicó varios libros, cuya lectura, tampoco tienen desperdicio. “Todo tiene que ver con todo” De paso también me enteré de la realización de un Congreso celebrado en Suiza a mediados de los 60s que reunió a todos ellos.

  • 14. Marcelo Grynberg  |  7 marzo 2016 en 21:48

    Marlaw: cada tanto Siglo XXI vuelve a re-editar “La Cabala y su Simbolismo”. Tal vez todavia se exhiba por las librerias de Corrientes o Santa Fe. Otra posibilidad es buscarlo por internet. Como se trata de un libro tan conocido quizas no sea dificil encontrarlo en español. Otro trabajo en parte relacionado con estos temas (oscuros pero poeticos) es: “El Angel de la Historia: Rosenzweig, Benjamin, Scholem”, de Stephane Moses (Editorial Fronesis, Catedra Universitat de Valencia, 1997). Imagino que tambien debe estar en Internet. Saludos.

  • 15. rodolfo lópez  |  8 marzo 2016 en 12:34

    Marlaw, agradezco su comentario, en parte coincidimos. Sartre dedicó su vida a Marx de una manera religiosa, sin contradecirlo, siguiéndolo como a un dios que ofrece la luz de la verdad. Marx no tiene la culpa de esa devoción o de que no se atrevan a criticarlo o contradecirlo. En varias Enseñanzas el Profesor nos dice que Sartre hacía un acto de Fe de la militancia marxista, y obligaba a la acción militante revolucionaria a todo aquel que lo leyera, por eso digo que le entregó “su vida y sus sueños”, (eso sí, él se abstuvo de la acción armada -que auspiciaba en los demás-, y no se sabe bien por qué). Se pelea con Camus, que introduce la Naturaleza, otra dimensión discursiva que lo saca de su plano.
    El último Sartre busca un amigo religioso y no es casualidad. Lo convierte en exegeta de sus nuevos religiosos pensamientos.
    La omnipresencia marxista, fuente de única verdad, que obliga a la acción armada, y condena la inacción por contrarrevolucionaria -y blasfema podría agregarse-, se parece bastante al dios del Corán de Houllebeqc: “no hay más dios que el único dios”. Dios que obliga.
    (Los marxistas occidentales, sesudos y ateos, nunca podrían aceptar que su fe y su obediencia ciegas exceden la sumisión que pide en oriente Alá).
    Marx es coronado, Dios de occidente, (el filósofo no tiene la culpa).
    Es posible que “El Capital” contenga muchas verdades incómodas para su época, pero atribuirle el avance de la humanidad desde la Revolución francesa hasta hoy es exagerado, es simplista, también es exagerado atribuírselo a su obispo, Sartre.
    Sin ir más lejos, en 200 enseñanzas del Profesor han desfilado cientos de pensadores que contribuyeron a esa evolución social; además de los laburantes que la construyeron con sus manos y sus propios pensamientos. Saludos.

  • 16. marlaw  |  8 marzo 2016 en 19:56

    Muchas Gracias por todo nuevamente Marcelo


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