LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 188

18 febrero 2016 at 10:24 25 comentarios

Volvemos a París. Aquel primer trimestre de 1980 fue intenso. Sartre, encerrado en su departamento frente a la Torre de la estación ferroviaria de Montparnasse, recibe todos los días a su secretario Benny Levy. Conversan, discuten, graban las sesiones. Preparan un escrito para enviar al Nouvelle Observateur dirigido por Jean Daniel.
El filósofo está ciego. No camina. Se duerme frente al televisor. Ya no viaja. Algunas amigas lo visitan. El comité editorial de Les Temps Modernes se reúne sin su presencia. Simone de Beauvoir lo ve cada día, se turna con la hija adoptada de Sartre: Arlette.
Han pasado siete años desde que Sartre no escribe ni lee. Su “Flaubert” no tiene su cuarto tomo, ni su “Crítica de la Razón Dialectica” su segunda parte. Su largamente meditado proyecto de escribir una “Moral”, ha sido sepultado.
Sólo le queda un interlocutor con quien meditar sobre aquello que no puede concretar pero al menos sí esbozar; y reflexionar, además, sobre su vida de escritor, sobre sus obras, las teorías, algunos recuerdos.
Ely Ben Gal, estudioso de filosofía e historia judía, nacido en Francia y emigrado a Israel, estuvo cerca de Sartre y fue testigo de los primeros momentos de la relación que se establecería entre el filósofo y el que sería su futuro secretario.
“Los martes, Sartre (un hebreo en París, 1967-1980)”, es el libro en el que cuenta las peripecias de su vínculo con una pequeña familia compuesta por Simone, Arlette y Benny, quienes alrededor de Sartre constituyeron su círculo durante los siete últimos años de su vida.
El relato señala que en el año 1974, Benny es el nuevo intermediario entre Sartre, Arlette y él, que frecuentaba al filósofo. Se introduce en aquel mundo una vez que “Sartre, ciego, privado de lo esencial, del sentido de la vida, de la posibilidad de pensar con un lápiz en la mano…”(208).
Benny Lévy con el pseudónimo de Pierre Victor era uno de los líderes de La Gauche Proletariènne (La Izquierda Proletaria), un grupo político de la extrema izquierda maoísta que se forma y consolida en el Mayo francés.
Al obrerismo de los troskistas y al anarquismo del movimiento 22 de marzo de Cohn Bendit, le oponen una estrategia radicalizada que no excluye la clandestinidad, el uso de la violencia sin desestimar actos terroristas.
Sartre que fue el único filósofo notorio llamado por el movimiento estudiantil para legitimar desde la alta cultura el estallido juvenil, se incorporó al maoísmo con su nombre en el frente editorial que publicaba “La cause du peuple”, el diario del grupo, distribuyéndolo él mismo en las calles.
Inmune e impune ante las fuerzas de la represión, el gobierno francés lo deja hacer a pesar de las provocaciones de Sartre. Ya lo había dicho el General de Gaulle: en Francia no se pide orden de arresto para Voltaire.
A principios de 1972 mueren en las puertas de la fábrica Renault un joven maoísta. Luego se produce la matanza de los atletas israelíes durante las Olimpíadas de Munich por el comando Setiembre Negro.
Pierre Victor, consternado, se retira del movimiento, intenta obtener la nacionalidad francesa sin resultados – de padres franceses había nacido en El Cairo, ciudad en la que reside hasta la ocupación por fuerzas israelíes, francesas e inglesas del canal de Suez – y no tiene trabajo.
Ben Gaal sostiene que Francia puede agradecerle a Benny Lévy el no haber padecido las acciones de Brigadas Rojas, de bandas como la de Baader-Meinhoff, o un terrorismo al estilo IRA.
Dice ante la actitud de Benny de renunciar a la militancia política: “Él me confiará que un horror judío a la sangre derramada le dictó imperativamente esta actitud” (ibid 259).
Es en ese momento que ante las dificultades que tiene Sartre después de un derrame que lo deja ciego y casi inmóvil, a una persona de su entorno, se le ocurra que un nuevo secretario además del que intenta ordenar su legado administrativo, puede serle útil al escritor en sus largas horas de soledad. Contactan al antiguo revolucionario.
Lévy abandona su pseudónimo y recupera su verdadero nombre. Sus visitas a Sartre son cada vez más fecuentes. Es poseedor de una serie de ventajas de suma utilidad para la acotada vida del filósofo. Tiene una sólida formación filosófica. Sus lecturas y estudios le permiten conocer la obra de los principales filósofos del momento: Althusser, Foucault, Deleuze, Derrida, Barthes y Lacan.
Althusserianos como Alain Badiou y Jacques Rancière, simpatizaban con el maoísmo y se convertían – en especial el primero – en su vanguardia teórica. Lacanianos como J. A. Miller y lingüistas como JC. Milner, eran parte de los adherentes académicos. Mao los reunía. Lévy dominaba ese pensamiento.
Pero a esta cultura de época, Lévy le agregaba su conocimiento minucioso de la obra sartreana. Desde los primeros escritos fenomenológicos de la década del treinta, a las novelas, cuentos y dramas de las décadas siguientes, el estudio pormenorizado de sus dos grandes textos filosóficos “El ser y la nada” (1943) y “La crítica de la razón dialéctica” (1960), hasta el seguimiento del pensamiento de Sartre sobre las coyunturas políticas publicados por Les temps modernes y en sus “Situaciones”, todo lo sabía y podía revisarlo con el filósofo.
Era un ayudamemoria ya que Sartre tenía lagunas y blancos sin completar respecto de sus propios trabajos. No sólo recorrían lo pasado, sino que proyectaban un porvenir en el que Sartre tendría posibilidades de desarrollar pensamientos en germen, preocupaciones que lo desvelaban, y la oportunidad de recuperar parte de su obra mediante la consolidación de nuevos enunciados.
Recordemos que no leía ni escribía, y su relación con la ceguera no era la de Borges que encontraba en sus otros sentidos un nuevo universo que sustituían al órgano anulado. Sin duda que el escritor argentino gozaba de una salud ausente en su colega con las arterias tapadas por inmensas cantidades de cerdo ahumado, litros de whisky y tubos de anfetamina. Pero lo que lo acercaba al poeta era la nueva amistad en esta última etapa de su vida, que como lo señala Bernard-Henry Lévy – futuro amigo de Benny -, en la relación entre ambos : “La huella era tan fuerte, la comunidad de lenguas tan completa, que parecen dos teólogos de Borges que descuben en el final de sus vidas, ser una sola alma en dos cuerpos diferentes” (Le siècle de Sartre, pag 654).
Sartre consigue que el presidente de Francia, el conservador liberal Giscard D`Estaing, le conceda la ciudadanía a Benny.

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25 comentarios

  • 1. r .nadaud  |  19 febrero 2016 en 12:51

    un teólogo con Passport francés.

  • 2. marlaw  |  21 febrero 2016 en 1:29

    Con respecto a Sartre, voy a hacer referencia a un punto, que probablemente resulte controversial (como se dice en las malas traducciones del inglés al español).
    Yo bien podría pasarlo por alto como sí el tema, no me instara a hablar sobre él, pero no es el caso.

    Me refiero a la adicción de Sartre a las anfetaminas. No trato de referirme a ello, ni desde una ética Calvinista, judeo-cristiana, o la moral de una señora gorda. Tampoco lo hago desde la farmacología, porque no soy bioquímico, ni desde la medicina, ni desde la psiquiatría.

    Lo hago desde mi propia experiencia, con este fármaco

    Hasta bien entrados los años 60s las anfetaminas y las meta-anfetaminas, fuerón de venta libre, entre nosotros.

    Sí uno leía el prospecto de alguno de los nombres comerciales con que este aparecía a la venta en esos años, se podía llegar a leer, por ejemplo, que este había sido utilizado con éxito por las tropas Americanas que combatierón en la Guerra de Corea. Poco y nada se decía acerca de sus efectos nocivos, e inclusive potencialmente perturbadores de la personalidad de los pacientes, que esta droga tenía.
    Cuando aparecierón las anfetaminas en el mercado local, estas comenzarón a ser utilizadas, tanto por camioneros sobre-exigidos que debían atravesar una ruta por las noches sin dormirse, como por estudiantes que trataban de arrancarle horas al sueño. También tuvo fines distractivos en algunas personalidades, que pretendían mostrarse exhultantes ante sus congéneres, por ejemplo en una reunión social.
    Por otra parte. las anfetaminas también formaron parte de los medicamentos destinados a reducir el peso corporal, por sus efectos sobre la reducción del apetito
    Creo que fue en esta última aplicación, donde esta droga llegó a provocar, un mayor número de accidentes fatales, debido a la libre comercialización de esos productos.

    Aunque yo ya conocía el uso de las anfetaminas desde, los finales de la Escuela Secundaria, sobre todo cuando en el mes de Marzo, se acumulaban los exámenes, alguna vez hasta de a dos, o tres materias, en el mismo día, comencé a tener un mayor caudal de información, cuando comencé a frecuentar un grupo de amigos, todos ellos estudiantes de Medicina. Con ellos inclusive llegué a compartir a principios de los 60s noches enteras en las guardias de un Hospital. Yá en el límite de mi osadía y la permisividad de ellos hasta llegue a acompañar a algunos en un auxilio a bordo de una ambulacia vistiendo un guardapolvo blanco y un estetoscopio en el bolsillo. Para aclarar un poco las cosas.En esos años el Médico Jefe de la Guardia por las noches dormía, y solo lo despertaban sí ocurría un hecho excepcional. La Guardia quedaba a cargo del practicante mayor o Mayor a secas, quién también era él estudiante mas aventajado
    En esos años, los Laboratorios Smith & Klein habián sacado un nuevo modelo, patentado de dosificación, aplicable a distintas especialidades médicinales. Se les llamaban “capsulas de liberación prolongada” o efecto “Spansule”

    Se trataba de pequeñas capsulas, la mitad de color oscuro y la otra mitad trasparente. En el interior de estas cápsulas se podía observar una gran cantidad de esféras de tamaño milimétrico, de color amarillento. Estas pequeñas bolitas, estaban recubiertas de una capa de cera, y en su interior se encontraba el fármaco. Una vez ingerida, esta cápsula tenía la propiedad de que el fármaco contenido en el interior de cada micro-esfera, se disolvia por separado en distintos momentos. En el caso de las anfetaminas esta disposición permitía que su efecto fuera mas lento y progresivo, y nó explosivo como sucedía con las restantes anfetaminas a la venta en el mercado.Este era el sistema mas apto para pasarse una noche sin dormir, sín grandes sobresaltos.

    Hay algunos especialistas que afirman que no existen adicciones, sino personalidades adictivas. Según esta opinión una personalidad adictiva puede llegar a fijar su dependencia tanto sobre un teléfono celular, una droga, o un tarro de dulce de leche.

    Asimismo habría que distinguir lo que se denomina “síndrome de abstinencia”; de una “dependencia”. Aparentan ser parecidos pero no son iguales.El síndrome de abstinencia, es una reacción de carácter psico-somático que padece una persona por ausencia del consumo de una droga, o un estimulante a la que ya se encuentra acostumbrado. Es algo que el paciente siente en su cuerpo, en muchos casos como en el del alcohólico con exteriorización de ira, y agresividad
    La dependencia en cambio es algo que habita en la mente, en la personalidad del sujeto.

    Para mayor abundamiento sobre el tema recomiendo un paseo por la página que Wikipedia le dedicó al ensayista español Antonio Escohotado, donde también hay reseña de su abundante bibliografía.

    Cualquiera de nosotros que alguna vez estuvo frente a alguién que bebió al menos un par de copas, habrá llegado a pensar para sus adentros: “No es él quién nos habla, el que nos está hablando por él, es el alcohol”

    Lamentablemente para mí por lo menos en uno de los casos por tratarse de un amigo, yo he conocido dos personas con una fuerte adicción a las anfetaminas. Uno de ellos se graduó de Mèdico, y el otro abandonó su carrera en los primeros años.

    El primero de los casos lo ignoré por largo tiempo. En el segundo no.
    Yo me enteré de esta adicción por otro Mèdico también amigo quién en una oportunidad me comentó que lo había venido a ver una paciente muy preocupada, a quién este había derivado para que la intervenga quirurgicamente.
    La paciente le vino a ver con una extensa lista de medicamentos, que el cirujano le había mandado a comprar, en esa lista se incluía una gran cantidad de anfetaminas.

    Sí un Médico valiéndose de la supuesta ignorancia de su paciente, la manda a comprar anfetaminas valiéndose de un engaño, estamos en problemas.
    No se trata solo de una adicción, sino de hasta adonde se es capáz de llegar por ella. Quizá debería narrar una cantidad de anécdotas, para mostrar, como se fue modificando a través del tiempo la personalidad de esta persona.
    Ahora me viene también a la memoria el caso de otro Médico jovén que conocía del Bar La Paz. Perdió su empleo en el Hospital, su departamento, y terminó detenído por la Policía cuando lo pescarón infraganti en un Bar de las inmediaciones vendiendo recetas para comprar anfetaminas después que su venta libre quedó prohibida.

    En definitiva, yo a Sartre no lo conocí pero me resisto a creer que este haya podido permanecer inmune a los efectos del consumo por largo tiempo de anfetaminas, y que su uso no haya llegado a perturbar en mayor o en menor grado su personalidad. Habría que pensar al menos, en cuantos de los enfrentamientos estériles que tuvo a lo largo de su vida, como en el caso de Albert Camus, estos no fuerón el producto de esa alteración.

  • 3. Tomás Abraham  |  21 febrero 2016 en 9:14

    marlaw
    las anfetaminas de sartre para escribir su crítica de la razón dialéctica, las manías de kant para sus propias críticas, la homsexualidad sadomasoquista (los sábados) de foucault para su historia de la sexualidad, el resentimiento del propio hegel para elaborar su dialéctica del amo y del esclavo, la paranoia de rousseau para imaginar a su emilio o escribir sus confesiones, los furúnculos de marx…no sigo.
    todos somos humanos y pecamos de excesos. el único momento en que yo diría que el estado psico-físico de sartre influyó en su obra, fue cuando dejó de tener obra, de 1973 al día de su muerte. cuando ni escribía ni leía, y dejó en manos de su secretario la edición de sus pensamientos.
    sin embargo, coincido con vos en que la anfetamina, corydran, quizás explique el tipo de escritura ilimitada e inacabable de los últimos años. ahora:”les mots”, parece escrita a lo sumo, con una copita de drambuie.

  • 4. r .nadaud  |  21 febrero 2016 en 9:43

    el thou not judge es un recurso importante, cuantas veces quisiéramos haberlo hallado en el ayer.
    trazar un derrotero de nuestra juventud, navegando desde Jonia, pasando por Hélades, latinos y feudales, sajones y germanos hasta las selvas negras del silencio.
    ecos en esa galería de pasos apagados, nuestro libro de las buenas palabras.
    por ej. gracias Sartre.

  • 5. philo  |  21 febrero 2016 en 17:17

    Adicciones…que tema

    Recientemente leí un informe , no se de que centro, si se que es de Gran Bretaña.

    Dice que las drogas imitan sustancias propias del cerebro. Ej heroìna–►endorfina, cocaìna–►dopamina, etc, etc
    Que estas actùan sobre sistemas habituales que regulan el funcionamiento. Por ejemplo: la atención.
    Dice que el efecto es tan potente que una vez que se prueban , los mecanismos habituales parecen insuficientes.
    Agrega una hipòtesis: Los adictos son personas con carencias en la química particular de su cerebro, la que compensan con la droga.

    Extraño, es un mundo que no conozco , ni me interesa conocer.
    Me alcanza con lo que logro con lo que tengo.

    Mi exceso…, alguno debo tener, aunque reconozco que mi mente racional gana casi siempre, solo cuando me he enamorado y he podido vivir ese amor mi mente racional quedò bloqueada.

    cariños

  • 6. Aldo  |  21 febrero 2016 en 19:28

    se nota en un video – entrevista a Sartre ya viejo , en los 70 la depresion de una Francia nublada , psicoanalisada , Lacaniana , Sartre habrá pensado en mas de una vez que su obra se oscurecía con tanta ceguera de otros pensadores ingenuos o no , murió Sartre viendo vencer , injustamente , a teoricos de lo micro lo diverso y de cosas raras , lejos de lo inminente
    El libro que la mujer-amiga le dedico sobre la cotidianidad de sus dias es un canto a la depresión , a la tristesa , a la derrota , que quizás ella saboreaba en silencio mientras Sartre jugaba al domino sin poder fumar unos cigarros ,,,, lo peor

  • 7. marlaw  |  22 febrero 2016 en 12:35

    Quizá no sea esta una idea muy original pero habría que preguntarse, o volverse a re-preguntar, sí así fuera el caso, sí toda esta pleyade de pensadores que ha exhibido Francia durante la última centuria, sí todo ese movimiento cultural y contra-cultural no son también una consecuencia, tardía y a su vez larvada, una secuela, de una Revolución Francesa no terminada de elaborar.

  • 8. marlaw  |  22 febrero 2016 en 14:31

    Turbio fondeadero donde van a recalar,
    barcos que en el muelle para siempre han de quedar…
    Sombras que se alargan en la noche del dolor;
    náufragos del mundo que han perdido el corazón…
    Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,
    barcos carboneros que jamás han de zarpar…
    Torvo cementerio de las naves que al morir,
    sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir…

    ¡Niebla del Riachuelo!..
    Amarrado al recuerdo
    yo sigo esperando…
    ¡Niebla del Riachuelo!…
    De ese amor, para siempre,
    me vas alejando…
    Nunca más volvió,
    nunca más la vi,
    nunca más su voz nombró mi nombre junto a mí…
    esa misma voz que dijo: “¡Adiós!”.

    Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
    bebe tus nostalgias en el sordo cafetín…
    Llueve sobre el puerto, mientras tanto mi canción;
    llueve lentamente sobre tu desolación…
    Anclas que ya nunca, nunca más, han de levar,
    bordas de lanchones sin amarras que soltar…
    Triste caravana sin destino ni ilusión,
    como un barco preso en la “botella del figón”…

  • 9. Elías  |  22 febrero 2016 en 23:12

    http://www.newyorker.com/magazine/2003/…/high-style-3

  • 10. Elías  |  23 febrero 2016 en 9:08

    High Style de John Lanchester es un interesante artículo sobre Sartre, el corydrane, otros autores y las drogas psicoactivas. Intenté subir el link pero, por lo visto no domino la técnica.

  • 11. marlaw  |  23 febrero 2016 en 9:38

    Hola Elias, gracias por el dato. En el home del New Yorker tipeando en el buscador el nombre del autor y el trabajo, se puede hallar el artículo.Gracias por la información.
    saludos

  • 12. marlaw  |  23 febrero 2016 en 13:02

    Elias después de leerlo coincido con usted que el artículo es interesante, y obliga a pensar.

  • 13. rodolfo lópez  |  23 febrero 2016 en 18:47

    El viernes último murió Umberto Eco, autor de “El Nombre de la Rosa”, en la nota de La Nación del sábado se dice que “en plena edad media se busca un conjetural segundo volumen de la “Poética” de Aristóteles. El encierro en los claustros monacales es el virtual sucedáneo del misterio del cuarto cerrado del policial de enigma” (desde que existe el género agregaría yo). Dice además la extensa nota que a Eco no le gustaba internet ni Wikipedia: “las redes sociales dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad”, expresó Eco a Hinde Pomeraniec.

    Repetir por internet lo que otros escribieron en internet aburre. Parece un conocimiento presuntuoso. Y me permito disentir también con Eco -o ampliar en todo caso su figura del tipo del bar-: es que el tipo con el vaso de vino en la mano no sólo no daña a la comunidad sino que, en una de esas, puede enriquecerla. Es posible que repita las pavadas que expresó tantas veces a su cansado -pero ileso- auditorio; pero puede que otras veces diga algo original, nutritivo, expresado desde el alma, algún conocimiento curioso de la vida, no sacado de los libros sino de la experiencia misma, en un hecho esencialmente vital. Como lo es tomar un vaso de vino (o dos…)

    .

  • 14. marlaw  |  24 febrero 2016 en 1:41

    Elias, el caso de algunos músicos de Jazz y algunas vocalistas como Billie Holiday a quienes también alude la nota, era conocido.En el caso de esta, causaba una gran pena sus últimas grabaciones, porque decididamente para mi gusto, ya se le iba la voz, no podía afinar. Pero lo que ignoraba es que estos músicos utilizaran la droga, como un medio para alcanzar interpretaciones mas sofisticadas. Yo creía que sus adicciones eran mas bien una parte de su vida bohemia.

  • 15. r .nadaud  |  26 febrero 2016 en 17:01

    otras músicas: a los soldados del matadero del 14 les daban buenas raciones de vino, coñac, ya en otras guerras píldoras, químicas al servicio de Ares.

  • 16. marlaw  |  26 febrero 2016 en 19:40

    Nadaud, el alcohol ha sido historicamente utilizado como un recurso para vencer el miedo, para recuperar el valor. Esta conversación me trae a la memoria un hecho anecdótico y personal, a propósito del uso del alcohol.Cuando cursaba Segundo Año del Colegio Nacional, el profesor de matemáticas que teníamos en ese entonces, el terrorífico “Negro Castillo” había mandado practicamente a toda una división de cerca de 40 alumnos a exámen. Solo se habián salvado de la medida unos pocos que sobraban los dedos de una mano, para poder contarlos.En mi caso el aplazo, me condujo directamente a Marzo sin remedio. Después del receso escolar, durante ese verano, no tuve mas remedio que acudir al auxilio de una profesora particular, para superar el trance.Esta profesora se trataba de una mujer de la que yo tenía muy buenas referencias, de una edad indefinida entre los 30 y 40 años, que vivía sola con su madre en un bonito chalet.
    El día anterior a la fecha del exámen, yo me encontraba preso de un ataque de pánico. La imagen de la siniestra cara de ese profesor, evaluada de ese modo, desde mis 15/16 años, paralizaba todo mi cuerpo, y no me la podía sacar de mi cabeza.
    En esa última clase antes del exámen, mi profesora particular, percibió mi lamentable estado. En un momento, esta se levantó de su silla, y se dirigió hacia una vitrina, del living ubicada en una esquina. Luego, regresó con una botella de formas rectangulares de un buen whisky escoces en su mano y de una copa que puso frente a mí. La llenó, me propuso que la bebiera, me trasmitió palabras de aliento, y así de ese modo, concluyó esa última clase de matemáticas.

  • 17. marlaw  |  26 febrero 2016 en 19:49

    Rodolfo, muy bueno su comentario. Rescato su frase:” pero puede que otras veces diga algo original “nutritivo”, expresado desde el alma”

  • 18. Elías  |  26 febrero 2016 en 23:05

    Estimado Marlaw, con todo respeto Biilie Holiday es un cuatro de copas. Vayamos a los grandes. Para muchos melómanos, Kind of Blue de Miles Davis, John Coltrane, Bill Evans & Co es la obra máxima, la piedra angular de la música “popular” del siglo XX.
    Esta obra: ¿pudo haberse compuesto sin la ayuda de las drogas? : eso es muy difícil saberlo.
    Creo que las sustancias “psicoactivas” potencian la creatividad de los grandes artistas y como dice Umberto Eco, un simple vaso de vino, potencia la estupidez de buena parte del resto.

    Sean éstos, músicos, pintores o escritores. El gran error de buena parte de los aspirantes a artistas, es creer que tomando varias copas de absenta uno puede llegar a pintar como Van Gogh. Inyectándose heroína uno pueda tocar la trompeta como Miles Davis y tomándose 4 litros de vino blanco uno pueda componer las zambas del Cuchi Leguizamón y el barbudo Castilla.

    Sin llegar a los extremos citados en primer término, después de tomarse 4 litros de vino, lo más probable es que uno se agarré una flor de mamúa y tenga que recurrir por varios días al Uvasal sin llegar a escribir ni una sola poesía ni componer ni una sola melodía.

    Los invito a escuchar All Blue de Miles Davis. https://youtu.be/JIfdYs8WErM

  • 19. rodolfo lópez  |  27 febrero 2016 en 10:18

    Marlaw, agradezco su generosa amplitud, cordial saludo.

  • 20. marlaw  |  27 febrero 2016 en 14:18

    Elias, le ruego que no lo tome a mal, pero me sorprende su comentario sobre Billie Holiday, dado que esta fue una vocalista, mas o menos contemporánea a Ella Fitzgerald, que además grabó acompañada en sus interpretaciones, por las mejores agrupaciones de Jazz de su tiempo, hecho que hizo que muchos aficionados a este género, la valoren aún mas que esta última.

  • 21. Elías  |  27 febrero 2016 en 14:56

    Ja Ja! disculpe Marlaw, tiene usted razón. Por confiar en la memoria, confundí a la brillante vocalista Billie Holiday con un cantante francés que escuchaban en mi casa cuando era pequeño. Mi comentario confirma la teoría de Umberto Eco.
    Saludos!

  • 22. rodolfo lópez  |  27 febrero 2016 en 18:54

    Estimado Elías, contra todos los pronósticos All blue de Miles Davis reinó en el living de mi casa sus 11. 35 minutos. Ni los monstruos en cartulina de mis sobrinos nietos en la biblioteca lograron intimidarlo.
    Ante la irrupción, del negro trompetista con su grupo, mi living se defendió: me hizo notar que nada había aquí -ni muebles, ni tele con imagen sin sonido, ni mesa sin levantar, ni CDS sobre equipo con latentes músicas distintas tenían algo que ver con el negro, nada había aquí que pudiese asociarse a su música. Pero lo escuché, hasta el final. (Durante un solo de trompeta me asomé a mirar el cielo de la tarde; eso sí tenía que ver).

  • 23. Elías  |  29 febrero 2016 en 14:37

    Estimado Rodolfo: usted es un poeta !!!

    Ruego que no le comenten a mi amiga Philo que confundí a Billie Holiday con Johnny Hallyday. Errare humanum est. No me merezco unas vacaciones, pero igual me las voy a tomar. Seguiré leyéndolos con fruición.
    Saludos!

  • 24. Tomás Abraham  |  2 marzo 2016 en 10:22

    elías, confundor a billie con johnny, es el mejor chiste del año.

  • 25. philo  |  2 marzo 2016 en 18:52

    jajaaj


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