LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 186

13 febrero 2016 at 9:51 23 comentarios

El último miembro del trío porteño es Juan José Sebreli. A pesar de estar siempre gruñendo no deja de despertar la simpatía de este lector que entiende su indignación ante todo lo que acontece a su alrededor. No es fácil vivir en una gran ciudad, en una Buenos Aires que pasa de la vida alienada a la crisis de todos sus valores. (“Buenos Aires, vida cotidiana y alienación”, 1964; “Buenos Aires, ciudad en crisis”, 2003)
No sucede lo mismo con el mundo, eso que acontece fuera de Buenos Aires, porque ese mundo es un reflejo de lo que pasa en nuestras calles. Sebreli es un porteño-céntrico que pasó de sus bellas descripciones del barrio en el que nació: Constitución, a su malhumor por ser un vecino de la zona de la Recoleta, altura Junín entre Las Heras y Santa Fe.
Pasó de sus invectivas a la clase media en los años sesenta que se volcaron en su tantas veces reeditado libro de cuatro décadas atrás, a sus futuros libros en los que se hace portavoz de todos los odios hacia la urbe, a sus costumbres, a su falta de valores, a su decadencia, a sus ruidos, a su basura, a sus bocinazos, a sus hinchadas domingueras, a su nueva gastronomía, a su juventud, a sus hábitos en el vestir, sus modas ridículas, y hasta la “la adopción masiva de la fellatio y la cunnilingus”.
Y todo esto sucede antes de que Sebreli nos entregue algún escrito relacionado con la manía colectiva relacionado con las redes sociales y los aparatitos con visor del que todo el mundo goza mientras se saca una selfi.
Por eso Sebreli es divertido, porque es un comensal cuya indignación es caricatural y ostentosa, que expresa sin odio. Sebreli no odia, se queja, lo que lo distancia del Masotta joven, y del Correas de toda su vida.
Lo que sí lo emparentaba con sus dos amigos, fue su anti- antiperonismo de los sesenta. A mediados de esa década publica “Eva Perón, ¿aventurera o militante?”. (1966)
Una noche, en mi adolescencia, cuando salía de un teatro después de ver alguna obra del `teatro independiente´, en una escena que no sé por qué no olvidé, antes de doblar por la calle Uruguay esquina Corrientes, veo a un hombre flaco con campera negra, caminado apurado, seguido por un par de personas, una de las cuales, de importante tamaño, lo sigue a los gritos: “para, Evita, pará…”, era el gran David Viñas detrás del pequeño Sebreli que emprendía su fuga.
Nada sabía en ese entoces de la publicación del libro de Sebreli, que, además, no es muy recordado cuando se habla de su obra. Es un texto descriptivo de la biografía de Evita, y no deja de ser un libro valiente. Lo digo por el contexto. ¿A quién podía interesarle un libro sobre una mujer a la que los gorilas odiaban, los marxistas ninguneaban como si perteneciera a una época paleolítica, que a nadie le importaba?
Evita no era nadie, salvo para la clase obrera que no hablaba porque se le tenía prohibido rememorar y mencionar el pasado. El nombre de Eva ni siquiera era silenciado. La censura estaba dirigida a Perón, al tirano prófugo, quien, además, ya tenía nueva mujer, la futura presidenta María Estela Martinez.
Sebreli siempre fue a contracorriente de las costumbres argentinas y de sus idolatrías. Pero en este caso, no ataca la figura de un ídolo – ¿se podrá mantener el femenino o es necesario incluir el “ídola” adolescente? – femenino sino que lo integra en una pregunta: ¿aventurera o militante?
Su antigorilismo, su marxismo, y su amor por Simone de Beauvoir y el libro “El segundo
sexo”, fueron el aliciente para su investigación sobre la abanderada de los humildes.
Para Sebreli, pensar la figura de Eva Duarte, debía apartarse de los moralismos reaccionarios de la burguesia, y de la beatificación urdida por los demagogos, su comprensión, “sólo nos la proporcionará un psicoanálisis integrado en la totalidad histórica del marxismo que muestre la interrelación dialéctica entre la subjetividad individual y el mundo objetivo del proceso económico” (27).
Es el recetario metodológico de Sartre, que aplicado a Flaubert produjo una obra inconclusa de tres tomos. Por suerte para Sebreli, y para sus lectores, su libro es breve.
Define a Eva como una bastarda, otra figura del bestiario sartreano, junto al antisemita, el colonialista, el colonizado, el escritor comprometido, el escritor pasatista, el niño mimado, la mujer fatal, y Stalin.
Dice Sebreli que el bastardo tiene una sensibilidad especial para captar los dolores y las debilidades del prójimo. Luego de recorrer su infancia, su entrada a la gran ciudad, su relación con Perón, y de extraer frases de “La razón de mi vida”, y citar a biógrafos que la odian o a la adoran, nos entrega su tesis: “el problema está en saber hasta qué punto la aventura o la militancia son actitudes opuestas entre sí, como lo pretende el espíritu de seriedad pequeño burgués de la izquierda tradicional” (87)
Trata de desmarcarse de la oposición entre “la rebelión sin porvenir del aventurero y el acto eficaz del militante”. Pero lo que no acepta es su sometimiento a un hombre al que trata como a un Dios, y que conserve todos los defectos del individualismo burgués: orgullo, vanidad, egoísmo, narcisismo, exhibicionismo, exitismo.
En un prólogo a una nueva edición de “Vida cotidana…” cuarenta años después, Sebreli hace una autocrítica a su marxismo sesentista, en la que confiesa un “uso excesivo de ciertos sustantivos” como burgués, revolucionario, reaccionario, emancipación, palabras que juzga fetiches en la jerga de la época.
Critica su esencialismo clasista que hacía de las clases sociales entidades ontológicas y que por un onnisciencia teólogica y un mesianismo redentor, convertía al proletariado en un salvador de la humanidad.
Menciona también a sus críticas a la clase alta, su desprecio a la clase media y su fascinación “literaria” por el lumpenaje.
Pero rescata su batalla a favor de su modelo de intelectual encarnado en Sartre, el arquetipo del escritor libre, apartado de las instituciones y de los partidos políticos, que sólo habla en su propio nombre.
Dice Sebreli que el francotirador, el outsider, a partir de 1958, iba a ser desplazado por el intelectual académico, el tecnólogo de las humanidades integrado al sistema oficial. Como jamás quiso renunciar a su función de ensayista libre, fue atacado por todos los frentes. Eliseo Verón lo hizo desde la sociología académica; Masotta lo ignoró desde su nuevo rol de jefe de una secta del estructuralismo psicoanálitico; pero además, se vió aislado por la rémora del ensayismo intuitivo de Héctor Murena – no fue una sorpresa luego del pésimo libro de Sebreli sobre su maestro Martinez Estrada, que contenía todos los clichés de la jerga mencionada – y de Jauretche al que juzga con buen humor, un sociólogo de estaño.
Al estar “alejado del centro del mundo”, es decir, París, “me deslizaba del existencialismo sartreano de los tempranos cincuenta, al hegelomarxismo de los cincuenta tardíos”.
Luego menciona su adhesión al maoísmo, y omite mencionar a su nueva bandería que se inspira en las críticas de Jurgen Habermas y su democratismo liberal, y en un universalismo que le sirve para seguir con su crítica al populismo nacional y sus consecuencias en lo que podemos llamar “la derrota argentina”, que incluye, para Sebreli, toda la historia nacional, salvo unos pocos años de la década infame. Una condena que extendió al romanticismo, al surrealismo, al movimiento Dadá, a la música dodecafónica, a la pintura abstracta y el cubismo, a todas las vanguardias estéticas, sin mencionar porque de hecho es una basura, al rock.
No sé qué pensaba del jazz, aunque en el programa de televisión, “Papeles sueltos” que compartíamos con Sebreli y Antonio Carrizo, el locutor un día le dijo. “pero Juan, para vos el mundo se acabó en 1914!”. Sebreli se ofendió.
Una vez despachadas todas las modas del siglo, agrega que estuvo apartado del nuevo paradigma de fines de los sesenta, es decir, de acuerdo a su enumeración; de la antropología estructuralista, la semántica, semiología, lingüística, pop, happening, vanguardia, telquelismo, nouvelle vague, neonitezcheanismo, neoheideggerianismo, psicoanálisis lacaniano, barroco tropical, todo lo que vino en un único paquete en cuanto expresión de una lamentable cultura, hasta el realismo mágico.
Nuevamente, no menciona al rock y a la contracultura en poesía o teatro, porque ni siquiera pueden ser consideradas cultura sino productos de la ignorancia y de mercaderes del espectáculo.
Señala en su calendario el inicio de lo que llama “el culto a la juventud”, en el mayo francés del 68, desde ese momento la idolatría se apodera de los jóvenes convertidos en adoradores enajenados de la imagen de sí mismos que “les imponen los medios de comunicación y los publicistas del fetichismo de la mercancía”.
Dice que en los setenta la fusión entre peronismo y estructuralismo causó estragos. Acercarse al pueblo con los manuales de Althusser, pensar que la espontaneidad de las masas obreras podía transformarse en voluntad revolucionaria de acuerdo a una idea de la cientificidad del materialismo histórico, fue letal, sin duda, como también lo fue, aunque no lo diga, la prédica de la lucha armada nutrida por otras fuentes.
Este ninguneo y deprecio por “el nuevo paradigma” lo asocia a Carlos Correas, que tampoco quiso comulgar con esas “frivolidades” sin consistencia. De ese modo se hicieron eco de la reacción negativa de Sartre de mediados de la década del sesenta, quien definía al estructuralismo como la última defensa de la burguesía.

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23 comentarios

  • 1. r .nadaud  |  13 febrero 2016 en 12:56

    A los mentados por Sebrelli los ha llevado el viento lejos, al Este del Edén? será con Mallea que tod verdor perecerá?

  • 2. marlaw  |  13 febrero 2016 en 17:43

    Señala en su calendario el inicio de lo que llama “el culto a la juventud”, en el mayo francés del 68, desde ese momento la idolatría se apodera de los jóvenes convertidos en adoradores enajenados de la imagen de sí mismos que “les imponen los medios de comunicación y los publicistas del fetichismo de la mercancía”.

    Sebrelli tiene estas cosas. Es capáz de encontrar entre un cúmulo
    de acontecimientos que ocurren a diario, el momento preciso en comienza una nueva moda, un nuevo paradigma, y ¿Quién le podría refutar que en los hechos eso fue así? Quién se podría oponer a la idéa que fue ese movimiento juvenil nacido en Francia, que tenía como una de sus consignas la frase: “la imaginación al poder”que luego se expandió por gran parte del mundo, fue el que dió el punta pié inicial para que diera comienzo al “culto a la juventud” que todavía persiste entre nosotros, pero ahóra yá en forma de grotesco.

  • 3. marlaw  |  13 febrero 2016 en 18:12

    En tanto sucedian estas cosas, en otro lugar, en ese mismo año, Jorge Difrieri representante argentino en la CEPAL y profesor adjunto de la càtedra de Economía Política a cargo del Dr. Allende, en la Facultad de Derecho de la UBA, mientras enseñaba la curva de Distribución del Ingreso, tomando el ejemplo de varios países, y estableciendo la relación existente entre la distribución desigual del Ingreso con los países que soportaban “guerra de guerrillas” señalando en especial el caso de Colombia, también afirmaba en esa noche de año 1968 : “La Argentina se acerca peligrosamente a esta curva” – para luego agregar- Pero los que nos encontramos reunidos en este lugar creemos firmemente en el Derecho.

  • 4. philo  |  13 febrero 2016 en 22:11

    ♫♫Todo pasa y todo queda
    pero lo nuestro es pasar♫♫

    me voy a hacer caminos

    a la vuelta nos vemos

    cariños

  • 5. Elías  |  13 febrero 2016 en 22:38

    Estimada Philo, creo que los “deseos imaginarios” del Profe es que por un tiempo todos nos vayamos a hacer caminos. Saluti a tutti.

  • 6. Pablo Fasoli  |  14 febrero 2016 en 9:24

    Bueno increible que despues de escribir Buenos Alires alienacion y quejarse del burgues consumista y neurotizado se haya mudado a Barrio Norte ( centro neuralgico de los personajes que a el parecian irritarlo ) ,, en vez de haberse ido a una granja en Adrogue ,,…Igual creo que era complice de esa alienacion que critica porque preferia la alienacion urbana con sus atracciones y vivir cerca de los que tenian su condicion sexual a tener que padecer la alienacion de la siesta campestre y las charlas de pueblo,,,Despues tambien creo vale la pena de destacar que habiendo tenido una trayectoria larga simpatizando con variedades de la izquierda no se haya prestado a ser un bufon intelectual de la ultima era kirchnerista ,,,porque posiblemente cumplia con todos los requisitos ,,,digo mas alla de las diferencias que uno pudiera tener con los ultimos años del kirchnerismo, hay que reconocer que muchos aunque no adhirieran o creyeran realmente en el modelo y despues de andar toda su vida en el desierto,, aceptar cargos ,,,trabajos en los canales publicos ,,ser parte de la secta , no venia nada mal y tambien daria miedo quedar afuera y solo o ser enemigo de los de tu casta ,,,,para solo ir a dar charlas a canal 13 o America tv ,,,los unicos canales que se podia criticar al gobierno ,,,Sin duda un personaje que dado, por su era generacional se dio a un cierto tipo de estoicismo favorecido por su facilidad de indignacion casi puritana ,,,,

  • 7. Aldo  |  14 febrero 2016 en 15:30

    Lo que leí de Sebreli es odio al peronismo-populismo , hablo desde la lectura , nunca me lo cruce en ningún bar , ni esquina ni la calle de esa gran ciudad q es Bs As , a esa vida cotidiana a la que aspiran muchos , ¿ alienados pero por Corrientes ? chauu me voy a tomar un ” feca “

  • 8. r .nadaud  |  14 febrero 2016 en 15:47

    supongo que Sebrelli habrá dejado temas, inquietudes en jóvenes lectores . no está mal.

  • 9. Pablo Fasoli  |  14 febrero 2016 en 18:37

    perdon por la ignorancia y las especulaciones a priori pero parece qe el suicidio de Correas vino mas por su situacion economica desesperada en un monoambiente de la calle pasteur qe no ayudo a su situacion alienante y desesperada,,,los sintomas molestos de la vejez desolada y una predisposicion a la depresion y a la angustia,,cualidades que el amigo Sebrelli parece no padecer en su habitat de recoleta haciendolo lucir como el bon vivant del trio,,,Correas teniendo fama de borracho pesado y catartico igualmente gozaba de fama de senior muy modal y educado entre sus vecinos de edificio ,acompaniantes de viaje de ascensor,,,,,mi conclusion pregunta es ,,no existe tambien aparte de la burguesia qe estos intelectuales cuestionan ( Sebrelli etc ) y padecen,, o sea la burguesia chata ,,conservadora,moral ,,, monotona ,cristiana,,descomprometida etc., Este trio y toda la contracultura mundial no han creado otro tipo de burguesia contracultural ,,intelecto burguesia ,,contracultura burguesia, ya que vienen de la misma clase media con contra normas ,valores anti valores ,,costumbres anti costumbres ,codigos ,una intelecto burguesia o biblio burguesia?,,,el no turismo de deleuze,,,el cual me incluyo,nuestro anti shopping cultura desagrado,,,una moral y prejuicio de la cultura dominante,,
    Que pessoa muriera de pancreatitis a los 40 en una pension y se haga de eso una proeza ,,,,,que arlt odiara la calle florida y solo se juntara con sabatto y sus secuaces,,,qe la hija de fogwill me dijiera oligarca porqe mis padres viven en recoleta,,,,qe a la pintora robirosa no le hayan perdonado su alvear etc etc etc ,,,como hay un consumismo del no consumismo ,segun baudreillard ,,no se arma tambien una burguesia de la contra burguesia? con claras leyes sectarias e identificaciones de sus adeptos ,,,, seguramente a la enorme bibilioteca de sebrelli le pasa el plumero una empleada domestica inmigrante ,,,solo puede haber analisis y no denuncia cuando todos alguna piedra siempre tiran ,,,igual para que sirven los heroes y los puros? …para la estatuas,,, y solo queda nadar solo con beneplacito

  • 10. philo  |  15 febrero 2016 en 10:45

    Yo si lo crucè a Sebrelí en la calle.

    Cuando me mudé a Buenos Aires me pareciò seguro alquilar un monoambiente en Callao entre Còrdoba y Santa Fe , habia trafico a toda hora y tenia subtes cerca, que iba a saber yo que ese se preciaba de ser un barrio concheto, para mi era como cualquier otro. El vivía cerca de allì , mi hijo menor me contaba cuando lo cruzaba.

    Un día lo cruce y como le grite “maestro” se detuvo y nos pusimos a conversar de bueyes perdidos, me contó cosas tan minisculas como que tenía que ordenar sus papeles, en un momento se dió cuenta que estaba hablando nimiedades con una extraña y con la excusa de tenìa que encontrarse con alguien partió.
    Nunca màs lo vi.

    Luego le conté a un amigo que me conoce bien. Al decirle : en un momento se sintó incomodo y se fue. Mi amigo me dice: Lo que pasa es que habrà pensado “que estoy haciendo yo, hablando con esta loca”

    No puedo analizarlo tanto, para mi es un hombre estudioso con las mismas contradicciones que cualquier otro, que tambien puede hablar de trivialidades como cualquier otro.

    Profe…el dìa que escuche un grito “PROFEEEEEE” soy yo, detengase y hablemos de bueyes perdidos,jja, esta bueno cada tanto hablar sin decir nada

    ☺☺☺

  • 11. Marcelo Grynberg  |  15 febrero 2016 en 12:34

    Pablo: siguiendo a Weber (“Que es la burocracia”), hay cada vez menos lugar en las sociedades modernas para el llamado “hombre cultivado” (de cualquier ideologia o contra-ideologia). La “racionalizacion” de la educacion y de la instruccion propenden a la formacion masiva de especialistas (sean estos privados o estatales), con miras a una mejor supervision y control de una economia cada vez mas compleja. Lamento que Correas no se haya dado cuenta de esto (o si ?). Saludos.

  • 12. marlaw  |  16 febrero 2016 en 3:36

    Hay un libro posterior de JJ Sebreli, Asedio a la Modernidad (2004), por cierto difícil de leer, (al menos lo fue para mi) por la diversidad de temas que este se propuso abordar en esa obra.

    Me parece que ya en el prólogo de este libro con las dos citas de Hurgen Habermas, Sebrelli trata de abordar el problema contracultural, que preocupa al señor Fasoli

    “pues pudiera ser que bajo esa capa de posilustración no se oculte otra cosa que complicidad con una ya vieja e incluso venerable tradición de contrailustración”

    jurgen habermas :”El discurso filosófico de la modernidad”

    Me parece que en lugar de abandonar el proyecto de Modernidad como una causa perdída, deberíamos aprender de los errores de aquellos programas extravagantes que tratarón de negar la Modernidad

    Jurgen Habermas : Modernidad: “Un proyecto incompleto”

  • 13. marlaw  |  16 febrero 2016 en 3:44

    Acerca de la llamadas “contradicciones” me pregunto que hubiera pensado de ellas un amigo de este Blog como Witold Gombrowicz quién pregonaba la máxima: “vivir y dejar vivir”

  • 14. Pablo Fasoli  |  16 febrero 2016 en 11:04

    Contradecirse es vida¡ sino que aburrida seria la realidad

  • 15. marlaw  |  16 febrero 2016 en 12:12

    Hay un ejercicio que se puede realizar para leer o re-leer el libro de JJ. Sebreli: ” Los deseos Imaginarios del Peronismo”

    Los diarios de hoy, publican la noticia del asalto por unos cacos a la vivienda de la Senadora Nacional FPV María Laura Leguizamon, en el Partido de San Isidro.

    Analicen la brillante carrera política, de esta mujer que se inicia en el año 1991, la ceremonia de su casamiento, en Puerto Madero, con el empresario farmaceutico y financista Marcelo Figueras en noviembre del 2013 que aparece publicado en la Revista Hola.

    Leán la lista de las personas, que participarón de esta ceremonia.

    Después preguntensé por: “que es ser peronísta”.

    Por último: releán : Los deseos imaginarios…

  • 16. Elías  |  16 febrero 2016 en 12:59

    Philo, la próxima vez que te cruces con un escritor famoso, te recomiendo hacer “la gran Grombrowicz”. Es decir, gritarle al famoso “Eh Sebreli !!, acá Philo” (si es de vereda a vereda, mucho mejor) y seguir tu camino como si nada hubiera ocurrido ni nada habría de ocurrir jamás.

  • 17. Elías  |  16 febrero 2016 en 13:02

    Tenía razón Witoldo, cuando vivió algunos años en Tandil, su apellido es muy difícil para los criollos…

  • 18. philo  |  16 febrero 2016 en 13:26

    Elías , eso es lo que se dice “dejarlo pagando”. Las mujeres por lo general no actuamos asì, siempre estamos en ese rol de querer empatizar con el otro si nos interesa conversar con èl

    Eso se lo puedo hacer a algùn gavilan que tiene oscuras intenciones,jajaj.

    Pero tengo las mìas
    Una que adopte y me da buen resultado cuando no quiero hablar con alguien y dado que caminado por la calle voy con pinta de turista, es decir “I´DONT SPEAK ENGLISH” y si me hablan en ingles digo “I`DONT SPEAK SPANISH”
    Y para los que ofrecen internet por telèfono , poniendo vos gangosa de abuelita , les digo, es que yo no uso internet…terminan pidiendo disculpas
    Y bueno solo se trata de reir un rato por dìa

    Uno de mis hijos el día de mi cumpe hizo una lista de mis travesuras del año por face( ME DESCHAVO) ahora no se las cuento

  • 19. rodolfo lópez  |  16 febrero 2016 en 13:32

    Me gusta imaginar al Profesor como a un Maestro de Médicos, que separa y analiza -cuidadosamente- las vísceras de la argentina enferma, ante los alumnos, en el aula magna, las describe en detalle (se permite ciertas ironías en su labor científica pero no solemne-), y hace pensar el tratamiento necesario posterior.
    Tomás nunca lo aceptará, su trabajo es erudito, noble y reparador.
    Y para hacerlo, para llegar al caracú, cáncer o lo que sea del paciente enfermo, debe tener absoluta sangre fría y ser neutral, cierta lejanía de las cosas que puede confundirse con frivolidad.

    Respecto de J J Sebreli, leí y conservo: “Los deseos imaginarios del Peronismo”, “El asedio a la modernidad” (un tributo a C. Menem) y “Comediantes y Mártires” subtitulado “ensayo contra los mitos”, donde se ocupa entre otros de Gardel, Evita, El Ché y Maradona.
    Es posible que algunos de sus conceptos perduren todavía en mí, pero por sobre ellos Sebreli está en living de Mirta, sonriendo con una flor en el ojal.

  • 20. Marcelo Grynberg  |  17 febrero 2016 en 20:39

    En relacion a encontrarse con “celebridades” , les cuento que a los 13 años le hice un reportaje a Borges cuando todavia era director de la Biblioteca Nacional (en la calle Mexico). Todo ello en relacion a un ‘trabajo practico” del 1er año de la secundaria. Cada vez que me acuerdo me quiero tirar por el inodoro. No habia leido absolutamente nada de el, y solo me interesaba terminar el listado de preguntas pelotudas que habia preparado, las cuales el siempre respondia amable y pausadamente. Como cada tanto se abrian silencios, yo trataba de ir a la siguiente pregunta, pero Borges me interrumpia continuando con parte de la contestacion anterior. Recuerdo que en tales circunstancias tenia ganas de matarlo … pero mi aunto-control por suerte funciono bien … Que pelotudo que es uno cuando es joven, y despues tambien … (atribuyo esa pelotudez a la falta de verdaderos maestros. Todo fue y sigue siendo a pulmon para mi).

  • 21. marlaw  |  18 febrero 2016 en 19:00

    Marcelo, comprendo perfectamente, la frase “a pulmón” A mí no me agradaba, porque mi padre la utilizaba con demasiada frecuencia, entre otras razones. Yo la sustituí por “ascender la cuesta en primera, y en baja; y tambien creí que nada me fue muy fácil. Pero sí usted no lo hubiera dicho, pienso que nadie podría imaginar apriori esa circunstancia en usted. Aparenta ser una persona muy inteligente. (Uno tiende a imaginar que para los mas inteligentes todo resulta mas fácil) Creo que hay momentos en la vida en que uno siente como que está escalando una pared muy rugosa, que nos hace sangrar hasta la yema de los dedos. Mas o menos esas palabras le decía a un analista allá por el año 1973, pero también recuerdo que al cabo de un corto tiempo, la pesadumbre, comenzó a ceder y a quedarse en el diván del analista. Comencé a salír de la sesiónes de terapia, como si caminara sobre un colchón de gomapluma

  • 22. marlaw  |  18 febrero 2016 en 20:21

    Cuando yo era chico, había una edad, entre el final de la niñez, y el comienzo de la adolescencia, que los mayores le llamaban la edad del pavo. Que no tiene nada que ver con pavone, como lo desearía el profesor.Esa edad en que ya dejamos de ser niños en la apariencia física, que crecemos de golpe, que nos sonrojábamos a menudo, que no sabíamos que hacer con nuestro cuerpo, como pararnos en una reunión, como hablarle a una piba, en que bolsillo meter las manos, que nos podíamos llegar a despertar por las mañanas con los calzoncillos húmedos.. Para hacerla corta, la edad donde aparecen todos los instintos en tropel. Far away and long ago.

    El que me la recordó fue Hernán Lorenzino, cuando lo entrevistó
    la periodista Griega.

  • 23. Marcelo Grynberg  |  18 febrero 2016 en 21:03

    Gracias Marlaw por su comprension. Le conteste tambien en el
    33 del 182. Saludos.


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