LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 183

6 febrero 2016 at 19:26 12 comentarios

Oscar Masotta en “Sexo y traición en Roberto Arlt”, que comenzó a escribir en 1958 y publicó en el año 1965, enuncia una serie de afirmaciones del “clasismo” de la época: a) no hay vida individual por fuera de la vida colectiva. b) La economía es el sello de las aventuras de la colectividad en el espíritu del individuo. c) Hay un todo indiscernible: vida, política y arte. d) Escribir es un acto de trascendencia política, y debe hacerse con cuidado porque se puede hacerle el juego a las derechas.
Este cuidado es el que tiene Masotta al elegir escribir sobre Arlt, por una razón evidente: el escritor de “Los siete locos” no es marxista. No tiene conciencia de clase. Pero puede ser rescatable, es lo que al menos intenta hacer el crítico. Dice que Arlt como Carlitos Chaplin, muestran que una visión anarquista del mundo puede ejercer una influencia positiva. Se consuela con que “Arlt puede ser totalmente recuperado por la izquierda”.
Ve en el el hombre de Arlt a un ser atrapado por la gran ciudad, víctima de su burocracia y de la estupidez de su moral. El estigma que sufre se llama “humillación”. De ahí el parentesco de su obra con la de Jean Genet (22).
Otro rasgo común entre ambos escritores es la figura del bastardo, no sólo eso, sino la guerra entre bastardos, frente a las cuales se despliega el aburrimiento y la angustia propias de las clases altas.
“El tema de la relación de repulsión, en Sartre, entre bastardo y bastardo, el de la traición necesaria en que se deben resolver las situaciones entre homosexuales, entre negros o entre sirvientas, en Genet; y la traición, la delación o el asesinato en que necesariamente se resuelve la relación entre humillados, en Arlt, no es más que el reverso de lo social” (28).
Masotta dice que Arlt nos introduce en el sendero de la “contrasociedad”, y que la asociación que hace entre revolución y crimen, le hace pensar en “El hombre rebelde”, de Albert Camus.
Con la salvedad, ya que hablamos de Camus, que el escritor francés, lo hace para denunciar el aspecto nefasto del ideal revolucionario, y no para ensalzar el lado redentor de la criminalidad, como lo han hecho lectores e intérpretes de vanguardia de la obra arltiana.
Hay un submundo de fealdad y suciedad, al que se refiere Masotta, pero la verdadera humillación es la de pertenecer a la clase media:
“Estos humillados que pertenecen por su extracción a la clase media, se alejan de ella e intentan convertirse al lumpenproletariado pero no terminan de hacerlo. Y como la conciencia que tienen respecto a la clase de origen les impide volver a ella, permanecen, por decirlo así, en el aire. Son fantasmas, emanaciones; a fuerza de querer hundirse en lo real no consiguen más que trepar hacia el espíritu” (35)
Un hombre perteneciente a la clase media que odia a su clase y no se decide a ser ladrón o criminal ni a ser un empleado bancario o comerciante, no tiene otra alternativa que la de ser intelectual. Esta es palabras más, palabras menos, la idea de Masotta del humillado de clase media y su destino sublime sobre bases denigratorias.
Esta idea con fundamentos clasistas que intenta comprender el comportamiento del pequeño burgués, tiene su marco filosófico y su inscripción en una utopía social:
“Para Arlt, el espíritu no es el instante del `encuentro´ del hombre con el hombre, sino el del desencuentro. Como en Hegel, aquí el espíritu es negatividad y, por el momento, cubierto con una película más o menos tenue de comedia, no es más que esto: delación, crimen, traición, cinismo” (36)
Para el pesimismo de Arlt, no hay, entonces, fraternidad, sino un desencuentro que bien podría terminar en un fratricidio – esta última hipótesis todavía no era contemplada en la visión histórico-política de los sartreanos de los sesenta – una vez que se elija el camino de la revolución. Pero al incluir este aspecto de comedia, las salidas de la negatividad son menos extremas, aunque pueden llegar a transgresir ciertos límites, al menos, los de la ley.
Dice Masotta que la acción mala es purificadora, un respiro que separa de la tristeza. Hay un elevarse a la trascendencia por el camino del mal. La depresión nace por una falta, que se llena con una contraefectuación por la que ya nada se pide al que nos despoja de nuestra dignidad, se ataca al poseedor de lo que no se tiene y nos reafirmamos en nuestra exclusión.
Masotta cita una pregunta de Astier, personaje arltiano de “Amor brujo”: ¿acentuar, entonces, lo que soy? ¿Acentuarlo artísticamente?
Por otra parte la purificación no es sólo individual: “los enfermos de Arlt, lo están porque la sociedad los ha enfermado, y a la vez, la enfermedad es una perspectiva privilegiada abierta sobre esa sociedad; por fuera de esa perspectiva no existiría ningún color local, ninguna pintura verídica y vívida de lo social” (61)
De acuerdo a la lectura que Masotta hace de Arlt, hay una miseria del cuerpo y una miseria de la conciencia. Tanto uno como la otra son envases en los que la sociedad vuelca su fealdad, la suciedad y la enfermedad. Pero mientras que en el proletariado existe la conciencia de su sometimiento al poder, en la clase media hay un ocultamiento de su permanente alienación por su desesperación en aparentar, en mostrase a la altura de la respetabilidad burguesa, en disimular sus magros salarios con un buen par de zapatos y un costoso cinturón de cuero comprados en cuotas, para “parecer” lo que no se es.
Dice Masotta que el hombre del sector terciario desconoce la resistencia de la materia. Son esclavos de cuello duro sometidos a cálculos y símbolos, ensartados en la moral ascética resumida en la desesperación por vestirse con decencia. Así quieren disimular que son descendientes de aquellos vanagloriados inmigrantes que bajaban de los barcos, quienes, finalmente, no eran más que rudos campesinos cuasi analfabetos.
Borrar el pasado y soñar con la irrealidad de un futuro que nunca será más que una pretensión, son los rasgos típicos del hombre de clase media como síntesis de la hipocresía social. ¿Qué hacer para huir de semejante destino?
“Para percibir de manera distinta sería preciso la realización de un proyecto revolucionario. Una moral colectiva que nos saque de nuestro solipsismo”. Esta solícita percepción no se da de un modo espontáneo ya que la conciencia pequeño burguesa está envenada por las estructuras de una sociedad que la manipula. Será necesaria una conversión ideológica mediante el saber. La teoría marxista franquea el vallado burgués mediante el conocimiento de las estructuras económicas, y nos lanza a un porvenir transformador “en que los hombres podrían encontrarse entre sí en una relación abierta que pasa por los cuerpos, donde el cuerpo no sea el instrumento de extrañamiento de sí mismo en el otro, sino el vehículo de la relación auténtica de cada uno consigo mismo y con cada uno de todos los otros y con todos los otros” (97)
De este modo, mediante la integración del hombre de clase media en un proyecto revolucionario, se evitará la actutud escéptica, la salida por la sorna, el estoicismo por el que simulamos que el ser esclavos no nos afecta, sumado al hecho de que nuestra conciencia nos cobija en su nicho de intimidad desde el que difundimos nuestras breves frases irónicas, todas estas compensaciones pendencieras son propias de “una clase que carece de conciencia de sí, y sólo tiene un turbado sentimiento de sí, que no sabe confesarse que su clase es ya el fruto podrido que se separa del árbol social”.
Todo esto está en la obra de Roberto Arlt, salvo el proyecto revolucionario.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 182 LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 184

12 comentarios

  • 1. philo  |  6 febrero 2016 en 20:33

    Me gusto mucho profe.

    “en la clase media hay un ocultamiento de su permanente alienación por su desesperación en aparentar, en mostrase a la altura de la respetabilidad burguesa”

    TAL CUAL!!!!…..y las tremendas contradicciones que ello provoca y las visitas en forma permanente al psicoanalista, que no esta en los usos del proletario.

    No he leido toda la obra de Arlt, pero no me queda la impresion de que sufra “humillacion”

    Leyo sus aguafuertes? tienen su cuota de humor

    Y ahora un comentario al margen, mi amiga del secundario el otro dia me dijo: vos no perteneces a ninguna clase. Me parece que profe que a usted como dice la cancion: ♫♫ A MI ME PASA LO MISMO QUE A USTED♫♫ le pasa lo mismo

    disculpen la falta de acentos, pero no se que toque en mi nueva notebook que desaparecieron,jaja

  • 2. Pablo Fasoli  |  6 febrero 2016 en 22:08

    es como el conflicto del ser humano ,,que es un poco mono y un poco humano ,,luchas interiores ,,,el hombre de clase media que tiene tiempo para pensar y plata para comprar libros y otras posibilidades psico activas para comprender su realidad y las de los mas oprimidos ,,,siente culpa, responsabilidad y asco de adonde pertenece ,,que hacer ,,en realidad lo que sufre el intelectual de clase media no se si es tanto su pavor de la injusticia social que su clase en parte es responsable sino mas bien su sensacion de no pertenencia ,,,una situacion de `ìndefinicion social´´´ ,creo que marcelo cohen habla algo al respecto ,,,una orfandad y soledad social ,,,y tratar ,,realizar actividades en contra de las leyes burguesas ,,,es fantastico como lo siente Arlt ,desde la espontaneidad y no desde la ideologia ,,desde la experiencia sensacion y no desde el analisis politico o intelectual ,,el va trazando,,,va haciendo el mapa ,,,porque si ,,porque le parece ,,no ,,porque alguien escribio algo abstracto sobre la lucha de clases ,,el vive el barrio ,,,,escribe la calle ,,,la decora con sus escritos ,, ,,el que se da cuenta del mundo tiene dos opciones ,ser un espiritu triste por el cual tiene sentimientos de odio revancha queja y posicion politica que queda en la nada total etc. por su casta a la que pertenece ,,o buscar la indefinicion ,,,ser un apatrida social ,,un indecifrable ,,,,y gozar de las libertades que esas cualidades dan

  • 3. marlaw  |  7 febrero 2016 en 2:05

    Desencuentro Tango Música de Anibal Troilo Letra de Catulo Castillo (Yo siempre creí saber que este Tango fue una obra inconclusa de Discépolo que terminarón otros)

    Estas desorientado y no sabes
    Que trole hay que tomar para seguir
    Y en ese desencuentro con la fe
    Queres cruzar el mar y no podes
    La araña que salvaste te pico
    Que vas a hacer?
    Y el hombre que ayudaste
    Te hizo mal dale que va
    Y todo el carnaval
    Gritando pisoteo
    La mano fraternal
    Que dios te dio

    Que desencuentro
    Si hasta dios esta lejano
    Lloras por dentro
    Todo es cuento, todo es vil

    En el corso a contramano
    Un grupi trampeo a Jesús
    No te fíes ni de tu hermano
    Se te cuelgan de la cruz.
    Quisiste con ternura, y el amor
    Te devoro de atrás hasta el riñón
    Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
    Te hundieron con rencor todo el arpón

    Amargo desencuentro, porque ves
    Que es al revés
    Creíste en la honradez y en la moral
    Que estupidez

    Por eso en tu total
    Fracaso de vivir
    Ni el tiro del final
    Te va ha salir

  • 4. marlaw  |  7 febrero 2016 en 3:48

    A Masotta no lo he leído, pero por la crítica, a la clase media que se manifiesta en esta clase del Profesor, no existe a mi juicio una gran diferencia, con la que hizo J.J, Sebrelli en la edición de su libro:”Buenos Aires Vida Cotidiana y Alienación” publicado en 1964. En cuanto a Arlt leí Aguas Fuertes Porteñas a finales de los 50. En esos años colmó mi atención el uso del “lunfardo” y el inventario de los personajes marginales que habitaban la fauna porteña que hizo Arlt en ese libro, pero desde una perspectiva actual, reconozco que yo en esa época, no me encontraba en condiciones de poder extraer mayores frutos de cualquier lectura que hubiera hecho. En cuanto a “Los siete locos” como ví la película y después compré el libro, dado el tiempo transcurrido, se superponen en mi memoria, ambos recuerdos. Recientemente intenté volver a releer Aguas Fuertes, y ahóra Arlt me resultó literariamente hablando, un escritor bastante tosco. (con este adjetivo, no estoy intentando hacer mención del lider sindical Agustín Tosco, a quién en su momento creí ver como el lider sindical mas esclarecido, con que contó el sindicalismo argentino en la segunda mitad del Siglo XX)

  • 5. philo  |  7 febrero 2016 en 9:03

    me gusto eso de gozar de las libertades que esas cualidades dan…

    el problema es que la mayoria de la gente sufre si no encaja, y de todos modos hagamos lo que hagamos nunca terminamos de encajar

    ser tosco no sera en parte una intencion de romper con las reglas ? (de la escritura pero reglas al fin)

    siempre digo , no hay mejor cosa que patear tachos,jajaj, ya mismo salgo

    ☺☺☺

  • 6. philo  |  7 febrero 2016 en 9:35

    Si Sebreli hace una reflexion similar en su libro. Pero lo he leido en otras partes, ademas se cae de maduro, una clase fuelle para amortiguar las diferencias extremas entre la alta y la baja, sufre con agravantes.

    Sufre como vasallo. Y se muestra socialmente como par. Mira con horror para abajo, pues un paso en falso los lleva directamente a ese lugar
    Y dentro de su grupo, a diferencia de los otros dos, no encuentra ningun grado de apoyo, sino lucha permanente.

    A muchos de sus integrantes les pasa lo que Pablo describe, a otros no, el arbol les tapa el bosque

    Ojo que las otras clases tampoco son la panacea. Pero es para otro capitulo

    Ahora si este dia de ☼ ….a pasear

  • 7. Aldo  |  7 febrero 2016 en 14:14

    cuando se dice que en cada ministerio hay un CEO de transnacionales es preocupante, si la clase media porteña , cordobesa y santafesina (los porteños ya no están solos , hay mucha clase media en córdoba y santa fe ) si esto la clase media no lo mastica va a estar en problemas , cuando venga el caos los santafesinos van a rezar , los porteños a escribirr literatura desgarrados y los cordobeses , bueno , tenemos los antecedentes del cordobaso como tambien lo del 55 ,,,,, córdoba , dos paso para adelante , tres para atrás , pero no deja de marcar la historia

  • 8. Gustavo  |  7 febrero 2016 en 15:47

    Tambien a veces, como en Juguete rabioso invita a pensar. Gente que trabaja, camina durante no se cuantas horas solo le alcanza para vivir. Y lo falso, lo fuera de la ley, el dinero facil por ahi termina siendo una tentacion. Por ahi el Estado deberia ayudarles a aquellas personas, que quieren estudiar, tienen talento para hacer algo grande pero se ven obligadas a trabajar para mantenerse ellos o a su familia

  • 9. Elías  |  7 febrero 2016 en 18:19

    “Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande y a `acomodarme’ mejor.
    “Mi finalidad no es salvar al país de la ruina en la que lo han hundido las anteriores administraciones de compinches sinvergüenzas; no, señores, no es ese mi elemental propósito, sino que, íntima y ardorosamente, deseo contribuir al trabajo de saqueo con que se vacían las arcas del Estado, aspiración noble que ustedes tienen que comprender es la más intensa y efectiva que guarda el corazón de todo hombre que se presenta a candidato a diputado.
    “Robar no es fácil, señores. Para robar se necesitan determinadas condiciones que creo no tienen mis rivales. Ante todo, se necesita ser un cínico perfecto, y yo lo soy, no lo duden, señores. En segundo término, se necesita ser un traidor, y yo también lo soy, señores. Saber venderse oportunamente, no desvergonzadamente, sino “evolutivamente”. Me permito el lujo de inventar el término que será un sustitutivo de traición, sobre todo necesario en estos tiempos en que vender el país al mejor postor es un trabajo arduo e ímprobo, porque tengo entendido, caballeros, que nuestra posición, es decir, la posición del país no encuentra postor ni por un plato de lentejas en el actual momento histórico y trascendental. Y créanme, señores, yo seré un ladrón, pero antes de vender el país por un plato de lentejas, créanlo…, prefiero ser honrado. Abarquen la magnitud de mi sacrificio y se darán cuenta de que soy un perfecto candidato a diputado.
    “Cierto es que quiero robar, pero ¿quién no quiere robar? Díganme ustedes quién es el desfachatado que en estos momentos de confusión no quiere robar. Si ese hombre honrado existe, yo me dejo crucificar. Mis camaradas también quieren robar, es cierto, pero no saben robar. Venderán al país por una bicoca, y eso es injusto. Yo venderé a mi patria, pero bien vendida. Ustedes saben que las arcas del Estado están enjutas, es decir, que no tienen un mal cobre para satisfacer la deuda externa; pues bien, yo remataré al país en cien mensualidades, de Ushuaia hasta el Chaco boliviano, y no sólo traficaré el Estado, sino que me acomodaré con comerciantes, con falsificadores de alimentos, con concesionarios; adquiriré armas inofensivas para el Estado, lo cual es un medio más eficaz de evitar la guerra que teniendo armas de ofensiva efectiva, pondré impuestos a las moscas y a los perros, ladrillos y adoquines… ¡Lo que no robaré yo, señores! ¿Qué es lo que no robaré?, díganme ustedes. Y si ustedes son capaces de enumerarme una sola materia en la cual yo no sea capaz de robar, renuncio “ipso facto” a mi candidatura…”
    Con este discurso, la matan o lo eligen presidente de la República.
    Roberto Arlt (“un escritor, literariamente hablando, bastante tosco”)

  • 10. marlaw  |  7 febrero 2016 en 19:16

    Profesor le confieso que sus últimas clases me resultan altamente movilizadoras.Usted no se podría llegar a imaginar la cantidad de vivencias, recuerdos, imàgenes e idéas que ellas logran despertar.

  • 11. marlaw  |  7 febrero 2016 en 23:07

    Gustavo: Sepa disculparme por entrometerme en sus disquisiciones. Lo hago en la inteligencia que usted es aún una persona jóven y quizás mis palabras le puedan llegar a ser de alguna utilidad.En principio le diría, y de ello existen ejemplos a carradas, que sí un persona dispone realmente de talento alcanza lo que se propone, salvo el caso de un accidente fatal, ya sea para bailar en el Bolshoi, ser un Favaloro y comenzar su carrera como médico estableciendose en un pueblito perdido de la Provincia de La Pampa, ser un Maradona o un Messi, un Astor Piazzola, e inclusive para llegar a ser un buén ladrón, como los delincuentes que protagonizarón el robo al Banco de Acassuso, que en un hecho incruento donde no se derramó una gota de sangre, ni se disparó un solo tiro, lograrón alzarse con una gran suma de dinero. El talento se requiere tanto para llegar a ser Un Cesar Milstein, como para jugar al fútbol, pero precisamente este deporte le demuestra a diario que el talento es algo excepcional, no abundan los Maradona, los Messi, Los Pelé la mayoría de nosotros nos deberemos conformar con transitar una medianía.
    Pero transitar una medianía no nos impide alcanzar en la vida aquello que nos proponemos siempre y cuando el objetivo sea razonable como graduarse en la Universidad. Lo que ocurre es que para alcanzar ese objetivo, los seres “normales” aquellos que estamos en la media y no nos destacamos del resto, deberémos establecer un òrden de prioridades tanto para graduarse en la Universidad como asimismo para alcanzar cuaquier otro fin. Lo que no podemos es estar arriba del escenario con la orquesta, y querer estar abajo bailando al mismo tiempo. Mientras estuve en la Universidad yo tuve compañeros que me confesaban que no podían disfrutar de la infancia de sus hijos, que se iban de sus casas cuando estos aún estaban dormidos, y regresaban por las noches cuando ya estaban acostados, pero su esfuerzo les valió la pena, lograrón alcanzar lo que se propusierón. En cuanto a la ayuda del Estado, usted pretende aún mas ayuda qué poder acceder a una Universidad libre y gratuita. Debería valorar la posibilidad que tiene en sus manos, tenga en cuenta que en todo el Mundo existen muy pocos países en los qué los jóvenes y los no tan jóvenes disponen de este beneficio. Del otro lado de la Cordillera tiene nomás el ejemplo de lo que ocurre en Chile.

    Saludos

  • 12. Santos Krikorian  |  8 febrero 2016 en 9:42

    Nunca creí que leyendo ese libro que siempre estuvo en la biblioteca, un libro de 10 pesos sacado por Clarín. Ahí los 7 Locos, el mejor libro que he leído…estaba tan emocionado que convencí a varias personas de leerlo, incluso releerlo…. a ver si decía lo que interpretaba.

    Siendo de zona sur encima, los mismos trenes de Temperley las mismas observaciones … se nota arqueólogicamente lo que era. Y lo que supervive…

    Hoy hay muchas herramientas para sublimar esa sensación de vacío. Mayormente importadas, celulares, computadoras , música. Aumentan la velocidad de la traición y el sin sentido, haciendonos estar en un estado de reparación constante y para ser revolucionario en cualquier sentido hay que ser una persona entera..mente cuerpo.


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