LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 181

2 febrero 2016 at 12:06 11 comentarios

Haremos un paréntesis en la lectura del libro de Sartre. El filósofo proseguirá con su análisis y hará ingresar en el reservorio interpretativo a un sinnúmero de personalidades que le permitirán un excedente teórico. Presenta a la figura del poeta dramaturgo. Kierkegaard (271) como ejemplo de la unidad no sintética de sus propias contradicciones, o Albert Camus (290) quien mediante la intuición metafísica de lo absurdo es conducido a sostener el nominalismo mientras Genet se orienta hacia el realismo platónico. Para el primero los cuerpos y sus acciones se convierten en palabras y para el segundo en esencias y significados.
Así también Descartes o Bergson son citados a la mesa de las disgresiones filosóficas y podemos comprender a Genet cuando dice no haber leído el libro, al menos, hasta el final, como tampoco lo han hecho tantos otros, idem quien aquí escribe.
Pero consideramos suficiente para nuestro propósito detenernos en el punto subrayado por Sartre para describir a Genet: la bastardía, y la traición.
Si reconsideramos el título : “Saint Genet, comediante y martir”, percibimos a dos entes antagónicos. Se supone que el mártir es el que acepta morir en nombre de su fe o de sus ideales, y que un comediante no tiene otro principio que el de jugar al `como si´. Este antagonismo no se refiere únicamente a Jean Genet sino a la condición humana tal cual la describe Sartre. Nunca somos nosotros mismos como una roca es una roca, hay un ojo que nos ve, el nuestro, y que nos considera, y nos juzga.
No es sólo una moral superyoica aunque todo Sartre puede ser pensado como un gran dedo acusador, sino el certero señalamiento de que el ser humano tiene conciencia, y que ésta conciencia no es una máscara pegada al rostro sino colocada sobre él.
El rostro de Sartre no es como la cara de un filósofo con el que deberá cotejarse en los últimos años de su vida, Emanuel Lévinas que habla del “rostro como condición de humanidad, no es una cara sino un perfil. La conciencia en Sartre es un costado, el aspecto contorneado por todo espíritu vigilante. Se vigila desde un costado, cualquier película con detectives lo muestra.
La mirada del otro nos paraliza, dice Sartre, y la propia no deja de ser nuestro otro sesgado.
Términos como “ambigüedad”, “paradoja”, de uso común en los filósofos de la existencia desde Kierkegaard hasta Sartre y Merleau Ponty, le dan un nombre filosófico a esa doble condición ejemplificada por la comedia y el martirio.
Pero lo que aquí nos interesa es la traición porque la traición es real, verdadera, dura como una piedra, es inflexible. Nos identifica sin ambivalencia. La delación.

Cuando nos referimos a los sartreanos argentinos, hablamos de un grupo de intelectuales jóvenes nacidos en los años treinta. No corresponden a la genealogía generacional establecida por Héctor Leis que explicaba los acontecimientos de la década del setenta como una guerra generacional entre los nacidos en la década del veinte y los de los años cuarenta. Ésta a la que nos referimos es la intermedia. No participa de la lucha fratricida interpretada como parricida y filicida por Leis. No lo hacen al menos los tres nombrados: Masotta, Correas, Sebreli. Son sartreanos, es decir, intelectuales que se definen a sí mismos en términos de bastardía y traición.
Sin embargo en este período que va desde mediados de los años cincuenta hasta diez años después, hubo un hecho que cambió el horizonte ideológico de los jóvenes intelectuales del posprimer peronismo. La revolución cubana. Y en los años en que Masotta publica sus primeros escritos como también lo hacen Sebreli y Correas, en el norte de la Argentina, en Salta, se establece aquella primera guerrilla comandada por Jorge Ricardo Masetti, en la que los fusilamientos de dos miembros del grupo por orden de su jefe, dio lugar a la carta de Oscar del Barco y a la polémica suscitada en el espectro de la izquierda nacional.
Pero lo que se conoce menos es que el hijo del guerrillero, su homónimo Jorge Masetti, escribió “El furor y el delirio (itinerario de un hijo de la revolución cubana)”, publicado en Francia en el año 1993 para traducirse al castellano en 1999 (Tusquets).
Se trata de la historia de su vida de guerrillero por toda latinoamérica entre 1974 hasta 1989. Masetti nació en Argentina en 1955, pero fue criado en Cuba en donde su padre se radicó para fundar Prensa Latina antes de viajar a Salta para dar el primer paso de una estrategia ideada por el Che. La noticia de la muerte de su padre le llega a los nueve años. Por el prestigio de su progetinor es mimado por las máximas autoridades cubanas, a pesar de que su madre tiene graves problemas mentales.
Ingresó al servicio de espionaje cubano, y fue parte de la red que intentaba burlar mediante acuerdos comerciales clandestinos el cerco creado por los EE.UU alrededor de la isla.
Combatió en Nicaragua junto a Gorriarán Merlo, estuvo largo tiempo en Angola bajo las órdenes del general Patricio de la Guardia, héroe de la revolución junto a su hermano el coronel Antonio, con una hija con la que se casó.
El parricidio cometido por Masetti hijo poco tiene que ver con el elaborado por Leis. Por el contrario admiró a su padre a quien quiso emular. Pero en el año 1989, el gobierno cubano acusa al general Ochoa y a los hermanos de la Guardia, a quienes acusa de narcotráfico y fusila a Antonio y a Ochoa, con cadena perpetua para Patricio.
Jorge Masetti que convivía con ellos y trabajaban en común para sortear el embargo norteamericano, dice que todo fue una patraña de Fidel para desembarzarse de los críticos al régimen. Pedían un cambio en la época en que la Perestroica ya era un hecho, y el desbande del imperio soviético una realidad.
Ya estaba harto de lo que veía en uno de sus dos países, Cuba, el otro es Argentina, de los privilegios, las injusticias, la persecusión a disidentes, de la megalomanía de Fidel, sentimientos que lo atormentaban porque seguía creyendo en los ideales revolucionarios.
Nos dice que se comienza por creer en una causa y se termina por adorar y someterse a un monarca. La figura de su padre, y los padrinos revolucionarios que lo educaban, crearon el entorno por el cual hacer la revolución se convertía en una vocación con promesa de gloria. El sacrificio valía la pena. La lucha armada tenía un punto geográfico excluyente: la montaña. Por sus excursiones al monte conoció a los principales dirigentes de la guerrilla en la década del setenta. La victoria sandinista fue la cima de la esperanza, y la maniobra de Fidel que culmina con los fusilamientos, la decepción final.
Volvió a Buenos Aires en la época de Alfonsín, a quien consideraba un político pequeño burgués. En ningùn momento le interesó lo que llamaba la política `legal´. Pero quedó espantado ante el ataque a La Tablada. Ya pensaba con anterioridad que algo fallaba con Gorriarán, a pesar de su fama y su condecoración luego del atentado contra el dictador Somoza en el Paraguay. Aunque nunca supuso que hubiera podido organizar semejante aventura a costa de la muerte de tantos jóvenes inexpertos que eran parte del MTP, Movimiento Todos por la Patria.
Por esta operación insensata afirma que “al pelado hay que hacerlo un monumento de mierda”.
El libro de Masetti se destaca por su sinceridad, por su honestidad, en ningún momento escupe sobre sus ideales, y mucho menos sobre sus compañeros de lucha. Pero nos hace testigos de su decepción, y, además, lucha contra la sombra de un padre a quien acusa de haberlo abandonado junto a su hermana, en pos de una idea que suponía que a la gente se la cambia a punta de fusil y que el pueblo seguirá a una vanguardia iluminada por una verdad incuestionable.
Masetti ha sido ignorado en nuestro medio. Alguna presentación en la Feria del Libro, unas pocas entrevistas, y por lo que sabemos, fue silenciado o ignorado en la discusión entre del Barco, sus adherentes y contrincantes. El testimonio de Masetti, es pieza infaltable en un tema que nacía de las acciones de un grupo guerrillero y de los fusilamentos ordenados por su padre.
Debe ser un testigo incómodo, no pide perdón, no se desdice de sus ideales, pero acusa al ideal revolucionario de producir muertes vanas y sociedades desdichadas.
Dice algo muy bello de una Buenos Aires a la que volvió por primera vez a principios de los setenta sin poder arraigarse: “Buenos Aires siempre me ha parecido como esas prostitutas viejas que en un momento fueron preciosas, pero que en el transcurso de los años, y de mucho trasnochar, sólo les queda el maquillaje; caricaturas grotescas de ellas mismas, que conservan, sin embargo, el encanto de lo que alguna vez fueron” (34)
Haremos una acotación respecto al tema de La Tablada. Cuando se produjo el hecho, la angustia fue real, tanto como sus consecuencias en el campo de batalla. ¿Por qué? No sólo por el hecho de sangre sino porque se vivían tiempos de insubordinación de las fuerzas armadas que ya llevaban dos años imponiendo su poder. Alfonsín concedía terreno, pero la conspiración no era silenciosa.
Se sabía que el coronel Mohamed Seineldín tenía un alto predicamente en la fuerza, y lograba adhesiones en la civilidad por su postura antiimperialista. Su nacionalismo parecía justificar al grupo carapintada. MPT con el liderazgo de Gorriarán Merlo y su accionar ante su certeza de que el coronel preparaba un golpe de estado. Y fue cierto, no mucho después lo intentó con Menem en la presidencia, y su derrota terminó con el poder de las fuerzas armadas en la política argentina, al menos hasta hoy , 2016, y con la amenaza de los golpes de estado.
Nada de esto pondera positivamente levantamientos armados de grupos minoritarios que a veces sólo parecen buscar una derrota sangrienta para fortalecer su posición a futuro tras una asegurada represión y giro a la derecha.
No ocurrió ni el golpe que parecía buscado por sus enemigos recolucionarios, ni cambio alguno en la política de Carlos Menem. El riojano no hizo más que seguir su estrategia política de relaciones carnales establecida antes del hecho, y su giro a la llamada derecha no le impidió dividir a las fuerzas armadas para debilitar así un golpe de estado a la Galtieri que hubiera hundido al país en una nueva dictadura siniestra.
Este paréntesis que nos hace volver a la época en que Masetti denuncia el aventurerismo de Gorriarán, sirve para ver a lo lejos la importancia de lo que aconteció en los finales de los ochenta, para percibir que el gobierno de Raúl Alfonsín no había podido – a pesar de sus intentos como el juicio a la Junta, el Nunca más, y su prédica democrática – terminar con el poder de quienes habían gobernado durante el Proceso.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 182

11 comentarios

  • 1. Pablo Fasoli  |  2 febrero 2016 en 15:22

    Con respecto a la primera parte del enunciado ,la cuestión de la mascara ,,,el amigo Pessoa ,creo esta de acuerdo con Sartre ,cuando en una de sus poesías dice algo como Me puse esta mascara que me hice para los demás y cuando pasaron varios anios me fui al espejo y al sacarme la mascara no había nada o nadie ,,,,porque a veces entre lo que somos por lo que nos hicieron ser ,,entre nuestros yoes caóticos ,,que porcentaje le quedara nuestro ser ,,también una interpretación de la metamorfosis de Kafka puede ser el hombre que se despierta cucaracha ,,es ese hombre que toda la vida hizo lo que había que hacer y ser y un día se le acaba el maquillaje ,,el poder de ser un ser para otros y se despierta con las antenas ,,,en el mundo real es necesario un cierto disfraz por sobrevivencia ,,el problema es cuando el disfraz se apodero de tu todo ,,,,,,también creo que Pessoa adhiere con Sartre cuando dice esta otra poesía

    Empiezo a conocerme. No existo.
    Soy el intervalo entre lo que deseo ser y los demás me hicieron,
    o la mitad de ese intervalo, porque además hay vida…
    Soy esto, en fin…

  • 2. marlaw  |  2 febrero 2016 en 19:35

    Hay quienes sostienen que Gorriaran Merlo fue un doble agente, se apoyan para afirmarlo, entre otras consideraciones, en el hecho de que este siempre salió asombrosamente ileso, de todas las intervenciones violentas, en las que participó. Otro tanto se afirma también de Firmerich.

  • 3. marlaw  |  2 febrero 2016 en 20:22

    “se establece aquella primera guerrilla comandada por Jorge Ricardo Masetti, en la que los fusilamientos de dos miembros del grupo por orden de su jefe, dio lugar a la carta de Oscar del Barco y a la polémica suscitada en el espectro de la izquierda nacional.”

    Sí la memoria no me falla, creo que en el Norte de nuestro país, apareció un primer alzamiento guerrillero en el año 1964.Su comandante se hacía llamar Uturunco (o algo así) Este movimiento fué disuelto en breve y tiempo después aparecerieron en la prensa local algunos artículos que narraron la actuación de ese grupo.Por lo que trascendió este fue un hecho mas bien de carácter policial. Bastó con la intervención de la Policía local para sofocarlo.

    Yo no sé sí el Profesor en el párrafo que cito mas arriba hace referencia al mismo hecho.

  • 4. philo  |  2 febrero 2016 en 23:41

    El gran problema son las creencias.

    Yo gracias a Dios soy atea.

    καληνύχτα

  • 5. philo  |  3 febrero 2016 en 16:49

    Interrumpo para dejar un video. Es Damon Horowitz, un filosofo que habla de educación. Me parecieron buenas sus reflexiones y en cierto punto coincidentes con las suyas profe.
    Pregunta ¿cuanta educación necesitas tener antes de morir?
    para quien quiera verlo

  • 6. r .nadaud  |  3 febrero 2016 en 20:21

    si lo de cuba fue guerrilla (con el visto bueno de la CIA y otras agencias) lo de tucuman fue una mezcla de delusión y parodia.
    se podría hacer la historia de la izquierda a la luz de parámetros payasos: ej: una foto de Firmenich y otros dos con uniforme, boina y saludo en la Habana o la entrevista de Gabo al citado comandante Pepito el Pistolero.
    a veces la historia la escribe D.Lynch, a veces Woody Allen.

  • 7. Pablo Fasoli  |  4 febrero 2016 en 10:41

    hola r. nadaud ,,,bueno tal vez te interese un libro de Jean Baudrillard que dice que la guerra de iraq fue hecha por CNN,aunque hubo varios bombardeos ,el dice que fue mas que todo un show televisivo ,,,aunque en general creo que Baudrillard exagera un poco ,,,tiene algo que le creo ,Mas hoy en dia que el marketing , la publicidad y los medios pueden mas que varias bombas ,,,,,

  • 8. r .nadaud  |  4 febrero 2016 en 16:23

    qué fluye : en ‘Ace in the Hole’ Wilder nos dice que las noticias de ayer sirven para envolver pescado.
    un puñado de personajes somos, los únicos que se preguntan por la memoria: los que cuentan para el complejo militar-industrial son los que pueden emitir sufragio, y solo en tiempos electorales.
    luego, vuelta a las galeras, a remar.
    qué permanece: para saber ojear revista Fortune, The Economist y algún diccionario de Ecomonía, Administración y Empresas.

  • 9. marlaw  |  4 febrero 2016 en 22:28

    Nunca creí en Gorriaran Merlo, probablemente las cosas fueran exactamente al revés. El descabellado ataque al cuartel de la Tablada fue una invitación, un incidente, una escusa creada artificialmente, para tratar de justificar el Golpe Militar en ciernes de Seneildin. En cierto modo es como decir: No es que fue Dios quién creó al hombre, sino que fue el hombre quién creó a Dios a la medida de su imagen y semejanza. Pero el alzamiento militar no tendría lugar no solo porque Menen buscó el reaseguro que le podían llegar a deparar “las relaciones carnales” sino qué, sí ampliamos el àngulo de la mirada (wide), podríamos llegar comprobar qué a partir de El Consenso de Washington, la caída del muro de Berlín, y la eclosión de la ex-Unión Soviética, ningún otro alzamiento militar prosperaría en toda América Latina desde el Cabo de Hornos hasta el Río Grande. Qué inclusive hasta el mismo Hugo Chavez fracasó con su asonada militar en Venezuela en el año 1992, y que este para alcanzar el Poder no tuvo mas remedio, qué re-andar el mismo camino, que ya había señalado el General Perón en 1945.

  • 10. marlaw  |  4 febrero 2016 en 22:31

    Nadaud Eso de envolver el pescado con las noticias viejas me parece una idéa bastante original.

  • 11. r .nadaud  |  5 febrero 2016 en 18:55

    el film es de 1951, original hubiera sido que dijeran poliestireno.

    ERP y yerbas afines : la cosa era ‘agudizar las contradicziones’.
    basados en Debray podrían haberlo echo inspirados en John Ford Hawks, pero eligieron una especie de Chaplinesque sangrienta.
    muchos vieron convertida la victoria en mascara del horror, como Heathcliff en Cumbres Borrascosas.
    el silencio es su legado.


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