LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 180

30 enero 2016 at 12:58 10 comentarios

Para Sartre existen las órbitas del Ser y las del Hacer. Las divide de acuerdo a los siguientes predicados:
Categorías del Ser: objetividad, fatalidad, tragicidad, mortalidad-desvanecimiento, heroicidad, ser amado, principio macho.
Categorías del Hacer: subjetividad-conciencia, libertad, voluntad, comedia, voluntad de vivir, santidad, ser amante, principio hembra. (75)
Si se me diera la posibilidad de elegir dos atributos entre los citados que remarcan el contraste entre ambas esferas de esta ontología de la existencia, remarcaría el de la tragicidad, y el de la comedia.
Sin embargo, la primera no es fácil de comprender. Hay un cuento de Sartre, “El muro”, en el que se describe una situación semejante a las escenas de las tragedias antiguas, por el que un prisionero del ejército de Franco, ante la tortura decide delatar a su compañero sólo que lo hace inventando un escondite, que, sin que lo sepa, es el refugio elegido por el camarada.
Es una tragedia a la vez irónica, en el que la libertad está subsumidad en la fatalidad.
No es fácil hallar elementos de tragicidad en Sartre, se trata de un filósofo que afirma que “estamos condenados a ser libres”. Por lo que plantea una paradoja. “Somos” para otro, y “somos una vez muertos”, además estas presencias de la muerte y de la alteridad, se conjugan juntas en la intervención de la historia y en los efectos de lo social en nuestra existencia.
Las guerras, las clases sociales, la cuna, se cruzan y condicionan nuestra “situación”. Con esta última palabra, Sartre marca su impronta y le da un contenido político al “ser en el mundo” de la fenomenología y troca destino por situación.
El aspecto `comedia´es permanente en la obra de Sartre. Tiene que ver con conceptos como los de mala fe y espíritu de seriedad, es decir con la mullida mentira de las circunstancias atenuantes a las que se recurre para justificar nuestras acciones y negar nuestra libertad; y con la condición ontológica que hace que nos veamos actuar, que jamás estemos adheridos a nuestros actos, y que la puesta en escena de la que participamos nos vuelva actores de nuestra vida.
Por otra parte, la comedia, es el género por excelencia del arte de vivir burgués, otra manera de calificar a la hipocresía que suelda las relaciones humanas en la sociedad capitalista.
La búsqueda de la autenticidad será una tarea perenne de la obra sartreana, tarea compleja ya que autenticidad y comedia son incompatibles. Se resolverá con la idea ganzúa de `ambigüedad´.
Genet está destinado a ser un marginal, un desfavorecido por las circunstancias, un inferior. Existe el destino, pero no es fatal por la existencia del Hacer, y del efecto de la estructura intencional de la conciencia. Todo reside en lo que decidiremos hacer con nosotros mismos de lo que han querido hacer de nosotros.
Desde la moral del Hacer, que resulta del mundo del trabajo y del punto de vista de la praxis, “decimos que una posibilidad es nuestra cuando la hemos elegido y le hemos dado por lo menos un comienzo de realización. Pero para las morales del Ser, las que, blancas o negras, emanan de las clases parasitarias, mi posibilidad reside en mi índole a priori” (108).
Entre los supuestos parásitos hay dos que Sartre selecciona. Uno es el santo, el otro, el ladrón. Los diferencia en que sólo en el primero hay un desprecio de los bienes de este mundo, en el otro es la propiedad la que no importa. Un sentido aristocrático de la vida hace que el santo se coloque por encima del reino de la necesidad y se convierta en `una flor exquisita de una sociedad de consumo´. Desprecio de los bienes de quien los tiene en exceso. (220).
Sartre no olvida de señalar que el sueño fúnebre de una sociedad autodestructora que se levanta sobre valores de santidad, tiene por oposición, sociedades en donde funcionan otros mitos. Nombra el caso de la URSS, en donde la generosidad no es de gasto como en el potlach – hace una referencia a la obra de Marcel Mauss – ni de despojamiento – cita versos de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Ávila – , sino de `producción´. Se produce para `dar´ y en lugar de un fin del mundo, el ideal es la creación de mundos.
E insiste con la siguiente imagen escatológica reforzada con una dosis de stalinismo: “si el stajanovista trabaja hasta morir, no es que la muerte sea el mérito buscado, sino el trabajo”.
Trabajar y dar valor al producto que luego se distribuye en una sociedad sin clases, es la nueva ascesis positiva. Se muestra como una réplica de la santidad, que le dice que No a este mundo, pero, señala, es un falso `no´, ya que se revierte en un `si´ del mundo del más allá.
La santidad y sus ramificaciones en heroicidades similares, constituyen la sofistica del No.
Sartre invierte toda su artillería sapiencial para escribir sobre Genet. Va y vuelve entre datos biográficos y largas disquisiciones fenomenológicas. El personaje no existe, no es más que cientos de miles de palabras que desfiguran todo intento retratista. Ni siquiera hay una foto, pero lo conocemos. Parece un ex boxeador de peso gallo, o mosca. Tiene algo de delincuente, es bajo, oscuro, ñatón, huidizo, y dice que no leyó el libro de Sartre, lo aburre. Hay entrevistas en you tube.
Hay quienes dicen que este ensayo lo paralizó de tal modo que dejó de escribir, por un tiempo. Son leyendas. Pero Sartre recoge todo, no deja nada fuera de la bandeja. Por ejemplo, dice que Genet es antisemita porque ve que los judíos son sumisos, mansos, aguantadores e inteligentes. Jamás se dejaría culear por un reptil así. Le repugna el humanismo hebreo, lo que le gustan para una buena acostada es un verdugo, por eso jamás podría hacerse sodomizar por una víctima. “Lo que le repugna a Genet en el judío es que encuentra en él su propia situación” (226).
Sartre hace un estudio paralelo de la obra de Genet con la de Marcel Jouhandeau. Esta curiosa selección se origina en el hecho de que los dos son pederastas, pero uno es ateo y ladrón, y el otro un devoto cristiano. Por supuesto que los dos son escritores. Le interesan los dos porque los dos ilustran una de las formas de la ascesis negativa.
Las doctrinas místicas, los diversos ascetismos conocidos, tienen por objetivo un ascenso. Nadie se flajela o ayuna para pasearse por el infierno. Todos quieren salvarse. Pero sucede que también existen en nuestro curioso mundo, quienes buscan diversas formas de dolor, o de intensidades corporales que lindan el sufrimiento, para degradarse.
Encuentran que la degradación los eleva por encima de los santurrones y de la gente decente, y exageran su maldición para hacerla bendita. No es fácil entender lo que es la búsqueda del “menor ser”. Ser menos. O, lo que Sartre llama “la ascesis descendente”.
Un católico pederasta es una contradicción, al menos según la Biblia, y de acuerdo a la conciencia oficial. Dejemos de lado la difusión que ha tenido en nuestra contemporaneidad la denuncia de los pastores pedófilos. Hablamos de una conciencia cristiana que cree en el pecado de la carne.
Juhandeau no sólo no renuncia al amor humano por el amor de Dios, lo que permite que su sacrificio lo salve, sino que se entrega a la sodomía sin dejar de amar a Dios. Pero Genet no busca amor alguno, por el contrario, su conducta suscita el odio de los hombres.
¿Cómo lo hace? Mediante una conducta que no tiene justificación y que jamás logrará la aprobación de nadie. Nos referimos a la delación y la traición. Genet se hace pagar el dinero de su delación frente a su amigo delatado. Le nuestra en bruto su ser vil.
El arte de Genet tiene que ver con la traición, situarse en el lugar que todos condenan. Tracionar es darles la razón a todos contra uno solo. “¿Quién eres tú para confiar en mí? ¿Con qué derecho, alma bella, me tientas con el Bien?” (234). Es para hacerse indigno de amar, concluye Sartre, por lo que ha traicionado.
El mayor mal, para Genet, es la traición, es el único delito del que no se compadece la historia. (258).
De esta peculiaridad, el filósofo extrae una consecuencia universal: “en el fondo de ciertos amores hay una tentación de traicionar que proviene del amor mismo (…) El amor trata al mismo tiempo de mantenerse, ponerse a prueba, superarse y destruirse”.
Paracen palabras sabias sobre el amor pasión. Porque amor no pasional es un sentimiento a descubrir. Puede ser el amor a los hijos, pero grave error, el amor parental o filial es una de las pasiones más oscuras, aún más allá de Freud. La filantropía, caso sospechoso, imbuído de injusticias y vanidades. El humanismo…la fraternidad, veremos.
Por ahora, si no hay peligro, el amor se apaga.
Dice Sartre que traicionar es aplicar a contrapelo la más abstracta de las morales, la del imperativo kantiano: “obra de modo tal que trates siempre a la humanidad en tu persona y en la persona de los otros como un medio y nunca como un fin”. (237).
Nos recuerda a las cientos de páginas dedicadas admirativamente al Marqués de Sade cuando Sartre se alejó de la escena cultural, y la ocuparon Pierre Klossovski, George Bataille, Maurice Blanchot, y los que lo siguieron poco después, Foucault y Lacan (Kant con Sade) entre otros.
Encontramos en Genet – continua Sartre – y en muchos otros pederestas, un humanismo estéril y de inmanencia pura. Humanismo de infierno.

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10 comentarios

  • 1. philo  |  30 enero 2016 en 13:46

    que tremendo que para algunos el amor filial sea una pasión oscura, pobres hijos!

    no se profe..jamás sentí la tentación de poner a prueba ni traicionar a quien amo…me parece que si se pone a prueba es porque se duda..o porque jamás se sintió el verdadero amor

    y ahora le escribo algo que leí , no se por donde, por supuesto no es transcripto, tal vez le agrego algo mio

    -lo que quieres saber es :¿que es estar enamorado?, es una pregunta muy importante…
    fue a un claro del bosque donde brillaba el sol… y encendió
    una vela y la sostuvo frente al sol
    y pregunto ¿puedes ver si esta encendida o no?
    -su acompañante le contestó: la luz del sol es tan brillante que no se ve la llama de la vela, pero que tiene que ver con el amor?
    – Así como la llama se torna invisible con la luz del sol con la fuerza abrumadora del amor tu ego se disuelve

    me encanta eso de que el ego se disuelve…parece la muerte, pero es el momento más intenso que se puede vivir

  • 2. marlaw  |  30 enero 2016 en 19:02

    La libertad, considerada en el sentido “del libre albeldrío” del sujeto, es un recurso que proviene del campo de la teología. Desde un punto de vista científico no hay nada que acredite su existencia.
    Mas bien se trata de una presunción, aceptada o trastocada como verdad. Esta frase se encuentra al servicio de poder responsabilizar al sujeto por la comisión de sus propios actos. Sí no se partiera de esta “presunción” muchas argumentaciones, se desmoronarian como castillos de naipes.La acción de responzabilizar a un sujeto por sus crímenen en Derecho Penal se le llama imputación, en lengua española, imputatio, en Latín, e imputation en inglés y en francés

  • 3. Marcelo Grynberg  |  31 enero 2016 en 12:12

    “obra de modo tal que trates siempre a la humanidad en tu persona y en la persona de los otros como un medio y nunca como un fin”. (237).

    Esteee, no es al reves ? (medio fin)

  • 4. Marcelo Grynberg  |  31 enero 2016 en 12:19

    Perdon, ya entendi. Es que todo aqui es muy sutil …

  • 5. marlaw  |  31 enero 2016 en 16:29

    .Imagino que Sartre con respecto a Genet, se había topado con su propio espejo, en el que se sentía reflejado. Sartre habla mucho mas de sí mismo, que de Genet

  • 6. Marcelo Grynberg  |  31 enero 2016 en 20:02

    En relacion a:
    “Existe el destino, pero no es fatal por la existencia del Hacer, y del efecto de la estructura intencional de la conciencia. Todo reside en lo que decidiremos hacer con nosotros mismos de lo que han querido hacer de nosotros.”

    la idea de Satre resulta atractiva y liberadora (Beethoveniana). Pero me pregunto si no adolesce de un exceso de voluntarismo, ingenuidad, o de una subestimacion de la llamada “situacion”. Es libre realmente el hombre, al punto de triunfar sobre su destino ?

  • 7. Pablo Fasoli  |  31 enero 2016 en 21:52

    Hay algo de Sartre en esta condena de ser libres y y esta cuestion del deber de construirnos ,,,,casi una insistencia ,,que cuanto es menor la posibilidad por nuestra fatalidad hacerlo, como el hecho de quedar cuadriplejicos ,,no se que libertad queda ,,y no seria muy aplicable ,,pero el consejo es estimulante ,,noto que Sartre usa de Genet materia prima para entender a los personajes que no se ,desde mi ignorante conocimiento que podriamos decir que desterritorializan ,,un especimen que el cientifico Sartre le hace varias autopsias con sus buenos microcoscopios , ,,adonde puede llegar ,,que dibujo va a trazar y plantea un mapa de incertidumbre tensa pero atractiva ,,tal vez uno de los jugos que saca de el es ese “`hay una tentación de traicionar que proviene del amor mismo´´´ ,a proposito de Genet ,me vino a la cabeza la sorprendente re actualizacion de la alta burguesia artistica con esta admiracion cool por el “lumpen”,,,,no solo muchos directores hacen peliculas de lo que ellos frivolamente y para divertimento personal extraen de los `personajes´´,, para que llamar a un actor ,,si este freak hace a la pelicula ,,como toda burguesia discreta no lo dice asi ,el codigo va entubado y bien guardado ,un caso mas es la cantidad de gente que se a hecho amiga de Robledo Puch ,,,,me parece fantastico ser amigo del angel de la muerte pero me da un poco de desagrado cuando la neo burguesia canchera de nuestro tiempo haciendose la renovadora de nuevos y mas abiertos valores e intimamente nose si sienten ninguna empatia ,,solo es un banderin pintoresco en sus amistades de facebook,,,por eso esta tan bueno la filosofia ,,para aprender a decodificar ,,

  • 8. marlaw  |  1 febrero 2016 en 7:18

    Al parecer en una oportunidad consultaron a Sartre a cerca de su opinión sobre:Cornelius Castoriadis. Sartre expresó:”Castoriadis siempre tuvo razón, pero en el momento equivocado”; a lo que Castoriadis replicó:”En cambio Sartre siempre estuvo equivocado en el momento justo”

  • 9. marlaw  |  2 febrero 2016 en 10:18

    Me encuentro comenzando a tratar de leer el último libro que escribió Eric Hobsbawm titulado “Nación y Nacionalismo desde 1789, programa, mito, y realidad”.En el prólogo de esta obra Hosbsbawm afirmó que sí un historiador extra-galactico desembarcara en la tierra tiempo después de un Holocausto Nuclear, y encontrando un planeta muerto, este quisiera comprender el sentido y el significado de la palabra: nación, el mismo se vería en dificultades para poder saber con exactitud el significado de esta palabra. Hobsbawm afirma que todos nosotros comprendemos de que se trata el término nación, pero que sí nos encontráramos obligados a dar una ràpida definición de esta palabra, nos veríamos en dificultades para poder hacerlo.

    A mi se me ocurre, qué con la palabra “amor” que aparece en esta clase del Profesor T.A. ocurriría algo similar, y que como suele ocurrir con otras tantas palabras consideradas de sentido común y vulgarmente repetidas a diario, al tratar de hacerlo, no nos sería fácil escapar de la red de las definiciones tautológicas.

    A mi modesto entender y tratando de no extenderme demasiado, pienso que en una muy apretada síntesis, esta dificultad proviene del hecho de que todavía no tenemos muy en claro de que se trata la condición humana, que es ser hombre, (en sentido amplio) cuales son sus verdaderos atributos, y cual es el origen de estos, despojados de mitos y leyendas.

  • 10. r .nadaud  |  2 febrero 2016 en 17:00

    ‘la más abstracta de las morales’ no será formal?, diría un kantiano.
    un principio formal.
    qué nos dirían aquellos tomados por de Sade como un medio para mostrar quizás ‘La otra cara del amor'( Ken Russell).
    podemos ver que con Kant la cosa se pone dificil.


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