LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 167

2 enero 2016 at 11:01 13 comentarios

Pero lo que vale la pena discutir es el propósito de Aron de inscribir la filosofía sartriana en la tradición del idealismo. Lo que nos daría un nuevo monstruo filosófico, adosado al anterior; se trata del marxismo liberal que pone Aron en funcionamiento como una yunta entre el análisis de la instancia económica y de los modos de producción del capitalismo moderno junto a su adhesión a la democracia republican, sólo que esta vez el fuera de especie teorico es un marxismo leninismo incluido en la hermenéutica neokantiana.

Dice Aron: “La conciencia sartriana engloba a la vez la racionalidad final de Weber y la experiencia vivenciada de Dilthey”.

La finalidad en el caso de Sartre se manifiesta en su idea de `proyecto´, por la que todos los condicionantes que determinan una situación pueden ser modificados. Para Sartre, dice su ex amigo, el ser viviente no puede perseverar sino renovándose.

El idealismo del que habla Aron no se diferencia de lo que el mismo Sartre confesaba como su optimismo, con la salvedad de que postulaba que su filosofía lejos de basarse en un estado de ánimo, se elaboraba en nombre de una verdad.

Hay una articulación entre los conceptos de Sartre de totalización, proyecto, conciencia y porvenir. Este tandem teórico se opone a un fantasma negativo que Sartre tiene por contrario al pensamiento dialéctico y que llama “analítico”. La conciencia y la praxis son los ejes del primero, en el que cuenta la intencionalidad de los agentes; el segundo por un método de descomposición y posterior rearmado, muestran un conjunto de acciones sin agente.

Es una discusión entre dos formas de pensar que parece remedar la crítica que hacía Hegel de la crítica kantiana que se definía por establecer entre los elementos de un sistema relaciones de exterioridad sin exponer el proceso de transformaciones por las cuales las unidades están imbrincadas para dar lugar a nuevas entidades.

El trabajo de lo negativo connota interioridad, es un movimiento germinativo y creador.

Este vínculo llamativo entre el marxismo filosófico de Sartre y el idealismo de la hermenéutica, es confirmado por el mismo Sartre en la serie de entrevistas concedidas a principios de la década del setenta, a John Gerasi, al hijo de su gran amigo, el pintor Fernando Gerassi – en “Los caminos de la libertad” es el personaje Gómez -, quien le pregunta sobre su colaboración en la traducción del “Tratado de psicopatología” de Karl Jaspers, y si el filósofo alemán, influyó en su pensamiento. Sartre responde: “De ninguna manera. Aunque en realidad, retuve una idea – para hablar de dialéctica – la diferencia que hace entre intelección (o explicación) y comprehensión. La primera se presenta como una fórmula matemática, está ahí, sólo hace falta aceptarla, mientras la comprehensión es un acto, un movimiento dialéctico del pensamiento. Esta idea provino de Jaspers, y no de Husserl o Heidegger, y fue la base de mi “Crítica de a razón dialéctica”. (John Gerassi, “Talking with Sartre”, pag 51).

Aron destaca, además, que hay algo más en común entre Sartre y Dilthey, que es la ambición de escribir un texto en el que confluyan la biografía de un gran hombre y la historia universal, el sueño de una totalización con una aventura singular.

Es lo que intentará Sartre en “El idiota de la familia”.

Pero el grueso del arsenal que Aron pone en funcionamiento se destina a mostrar las aporías sartreanas al colocar lado a lado dos obras fundamentales: “El ser y la nada”, y “La crítica de la razón dialéctica”. De las dos extrae dos figuras que son ejes conceptuales en cada una de ellas: conciencia, y praxis. Se les oponen sus dos polos anitéticos: el Otro, y la Serie.

La conciencia tiene todos los atributos del dios cartesiano. Es un absoluto que se vale por sí. La idea de transparencia, el empecinamiento en sostener que ninguna opacidad puede limitar la intencionalidad que la define, se comparan con el dualismo cartesiano entre sustancia pensante y sustancia extensa. Por eso Sartre desconfía de una dialéctica de la naturaleza. Aron dice que en la filosofía existencial, Sartre descubre la dialéctica de la soledad; y que en su obra posterior con la praxis que también se manifiesta como una fuerza creadora, produce una nueva pregunta metafísica. Al tradicional ¿por qué algo en vez de nada?, enuncia la siguiente interrogación: ¿por qué la humanidad tiene una historia?

Aron afirma que hay un nominalismo dialéctico: la praxis individual es y sigue siendo modelo y origen de toda praxis. Por un lado es irreductible. Cada sujeto decide su acción. La decisión de plegarse a un movimiento de masas, hace que las praxis individuales constituyan los grupos en fusión. Es una especie de bomba explosiva que rueda al azar y demuele lo que encuentra a su paso. Una imagen del acto revolucionario, sinónimo de libertad.

Frente al dinamismo creador de la conciencia y de la praxis, se levanta una alteridad contenedora que impide su libre expansión, pero que a la vez evita su disolución en el mismo acto de su creación.

Para juntar los dos hijos de la madeja sartriana, dice Aron que por el  `para sí´ en tanto nadificación y la praxis cono totalización innovadora, conforman ambos una negatividad ontológica al lado de una positividad óntica.

La libertad de la conciencia y la acción revolucionaria de la praxis, se potencian en un arrebato incontenible. Hay un ímpetu suicida en esta idea de un acto que sólo existe por su barrido destructor. En “El ser y la nada”, dice Aron, el descubrimiento del Otro, es un hecho trágico. La mirada del Otro congela, objetiviza el movimiento del sujeto, hace del para sí un en sí. Da testimonio de un ser cuyo aparecer se detiene, nos petrifica, y lo vuelve inocuo al no poder adueñarse de esa mirada para obligarla a concordar con una imagen de sí.

El Otro aparece como un destino, como la muerte, es una mirada mosaica, de alturas, legitimida por una ley.

La estructura fenomenológica de este juego de miradas evoca a la dialéctica del reconocimiento de la “Fenomenología del espíritu” de Hegel.

En “La crítica de la razón dialéctica” este Otro es una entidad neutra. Los hombres relacionados por el trabajo, no se descubren como amigos ni enemigos, sino como parte de una humanidad.

Este descubrimiento no parece ser significativo. Lo será en la medida en que por la dinámica propia de la naturaleza – de acuerdo a la filosofía clásica  o de las epopeyas históricas – la humanidad se fraccione y sus miembros sean parte de una lucha y que una competencia se desarrolle por eliminación.

Este fenómeno se debe a lo que Sartre llama – de acuerdo al lugar común de la economía política – la “escasez”. Hay violencia porque hay escasez. Existe, por este motivo, un imperativo destructivo derivado de la necesidad.

Aron cita la “Crítica…”: “Se debe definir la violencia como estructura de la acción humana bajo el reino del maniqueísmo y dentro del marco de la escasez” (CRD, 209).

Para Aron Sartre quiere resolver un problema que le plantea su propia filosofía: ¿por qué el hombre de acuerdo a derecho reconoce al hombre en el otro, y de hecho lo niega a cada instante?; ¿por qué la Historia se desenvuelve en la violencia sin que el hombre sea violento por naturaleza?

Este tipo de preguntas no tiene respuestas, en realidad, las puede tener infinitas, lo que no es muy distinto. Debemos distinguir pregunta de problema en un sentido matemático. En el colegio primario, en los cuadernos de clases debíamos copiar los problemas que la maestra nos dictaba en la hora de aritmética. Y teníamos que resolverlos. De ahí que aprendimos que en esta área específica, a cada problema le corresponde una solución.

No es así en filosofía. Bergson hablaba de falsos problemas. Muchos filósofos lo hacen. Recuerdo que parte de los modismos de los althusserianos y del mismo Althusser, era descalifcar un interrogante diciendo que es un problema falso.

¿En qué consistía la falsedad de un problema? En que encubría verdades preestablecidas y no cuestionadas. Se presentaba con la ingenuidad de la interrogación, y protegía un supuesto saber que delimitaba un territorio.

Por eso la respuesta pertinente consistía en no ingresar al convite que en realidad era un cepo del que no se saldría más. Es la trampa filosófica. Con frecuencia quien acepta la lengua-mundo que le ofrece un filósofo, llámese Hegel o Heidegger, para sólo mencionar a dos filósofos que tienen un especial poder laberíntico y un despliegue retórico que es capaz de abastecer con ideas todo tipo de inquietudes, quien entra en la cueva ignora que no hay hilo de Ariadna que le muestre la salida.

Dice Deleuze en las primeras páginas de su estudio sobre el bergsonismo: “Creemos equivocadamente que lo verdadero y lo falso conciernen solamente a las soluciones (…) es un prejuicio infantil y escolar: es el maestro de escuela quien da los problemas y se supone que el alumno debe encontrar las soluciones. Desde ese momento estamos sometidos a una especie de esclavitud…” (“Le bergsonisme”, pag 3)

Bergson da los siguientes ejemplos de problemas falsos, son los que corresponden a las habituales ideas que tenemos del no ser, del desorden y de lo posible. Estos casos no son tanto relativos al habla cotidiana sino a ciertos hábitos del pensamiento filosófico que pueden trascender al lenguaje ordinario.

Hay más contenido en la idea de desorden que en la de orden ya que la primera supone la segunda. El desorden es un orden negado. La misma relación se mantiene entre el no ser y el ser, y entre lo posible y lo real.

Los primeros no son los fundamentos o latencias sobre los cuales se ordenan las positividades del orden, del ser y de lo real, sino, por el contrario, hay en Bergson una crítica al pensamiento de lo negativo que es enjuiciado como un diagrama de falsos problemas. (ibid, pag 7)

Retomando el tratamiento que hace Kant sobre las ilusiones de la razón, fantasmas que se generan en lo más profundo de la inteligencia y que no son disipables, a lo máximo reprimidos, en Bergson, un problema falso también es una ilusión fundamental que proviene de un movimiento retrógado de la razón y que oculta que el ser, el orden o el existente son la verdad misma.

También Althusser nos habla de problemas falsos. Llama “defasajes” ideológicos a los saltos argumentativos que con un ropaje aparentemente deductivo, disimulan los presupuestos de los que se parte. De acuerdo a esta idea llevó a cabo el análisis de la estructura problemática de “El contrato social” de  Rousseau, y el uso de la temporalidad en la dialéctica hegeliana.

Nuevamente Althusser habla de desconocimiento-reconocimiento, en un mismo acto epistémico, es decir, de un error, de una ilusión, que no hacen más que partir de premisas supuestamente evidentes.

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13 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  2 enero 2016 en 20:52

    Ref: Escasez.
    No es esta acaso artificialmente mantenida ? “Ganaras el pan con el sudor de tu frente” bien podria aplicarse a epocas biblicas, pero dificilmente seria entendible en etapas de automatizacion y super-produccion (voto a Kropotkin). El statu-quo de la escasez solo puede mantenerse a traves de la violencia. En fin, me voy a preparar una sopita 🙂

  • 2. marlaw  |  3 enero 2016 en 9:21

    Hay una articulación entre los conceptos de Sartre de totalización, proyecto, conciencia y porvenir. Este tandem teórico se opone a un fantasma negativo que Sartre tiene por contrario al pensamiento dialéctico y que llama “analítico”. La conciencia y la praxis son los ejes del primero, en el que cuenta la intencionalidad de los agentes; “el segundo por un método de descomposición y posterior rearmado, muestran un conjunto de acciones sin agente.”

    No hay modo de efectuar una crítica, sí se omite o se rechaza la posibilidad del análisis posterior.¿Sartre pretendía cerrarle el camino a la crítica, con esta ingeniosa frase?

    “Es una discusión entre dos formas de pensar que parece remedar la crítica que hacía Hegel de la crítica kantiana que se definía por establecer entre los elementos de un sistema relaciones de exterioridad sin exponer el proceso de transformaciones por las cuales las unidades están imbrincadas para dar lugar a nuevas entidades”.

    ¿Y la idéa que encierra esta frase, no es una manera de justificar la huída siempre hacia adelante, con lo cual la posibilidad de crítica, queda siempre clausurada en el pasado?

  • 3. r .nadaud  |  3 enero 2016 en 9:38

    con Kropotkin, a pesar del frío, sudaron sangre en Kolyma.

  • 4. marlaw  |  3 enero 2016 en 9:48

    “Este fenómeno se debe a lo que Sartre llama – de acuerdo al lugar común de la economía política – la “escasez”. Hay violencia porque hay escasez. Existe, por este motivo, un imperativo destructivo derivado de la necesidad.”

    En realidad lo que afirma cualquier tratado de Economía Política, casi siempre en sus primeras páginas y así lo expone Paul Samuelson en su obra, es que la Economía como ciencia, nace del problema de la “escasez” Sí no existiera este problema no habría problema económico.

  • 5. Marcelo Grynberg  |  3 enero 2016 en 11:22

    Tal vez no con Kropotkin sino a pesar de Kropotkin.

  • 6. r .nadaud  |  3 enero 2016 en 15:57

    atravesando el tiempo hay vidas impresionantes, lo ves así?

  • 7. Marcelo Grynberg  |  3 enero 2016 en 16:58

    Roberto: conozco muy poco sobre Kr. pero supongo que su vida fue muy interesante. No se si la trascendencia existe. Saludos.

  • 8. r .nadaud  |  6 enero 2016 en 12:27

    qué será la trascendencia? : un film, ruso creo: ‘Elevación Humana’ espero que ese sea el título.
    hay pueblos que han tenido ante sí terribles elecciones, empiezas a dar gracias por tu familia, tus amigos, este cielo, al parecer limpio de caranchos.

  • 9. Marcelo Grynberg  |  6 enero 2016 en 13:47

    Mencione la trascendencia porque te referiste a vidas que atraviesan el tiempo. Anyway, no se puede evitar buscar “el sentido”. Un libro que toca directamente estos temas es: “Sociologia de la Religion”, de Max Weber. Ver en particular el capitulo referido a la “esfera intelectual” y su relacion con la “esfera economica” (i.e. con la progresiva racionalizacion).

  • 10. r .nadaud  |  7 enero 2016 en 10:45

    quizá un tema sea cuando te equivocas de anaquel en tu biblioteca yen vez de tomar sociológicas el azar deja en tus manos un Esquilo o shakespeare, y en la calle sientes vocear flores para los muertos y en la esquina te espera un tranvia llamado deseo.
    el tema sería los límites de cada vida y qué hacer.

  • 11. philo  |  8 enero 2016 en 12:08

    que hacer?
    con lo correcto basta

  • 12. r .nadaud  |  8 enero 2016 en 15:17

    Ayax, Hipólito, Medea, y tantos otros haciendo lo correcto hallarán consuelo en saber que con eso fue suficiente.

  • 13. Sergio R.  |  9 enero 2016 en 11:46

    Muy bueno e interesante.


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