LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 159

3 diciembre 2015 at 10:09 18 comentarios

Dice Sartre en “El ser y la nada”: “la conciencia es un ser para el cual se da en su ser la cuestión de su ser en tanto que este ser implique otro ser diferente de él” (edit, cast, pag 33). Pero ya en sus primeras cuatro obras teóricas de la década del treinta “La imaginación”, “Lo imaginario”, “Bosquejo para una teoría de las emociones” y “La trascendencia del Ego”, define a la conciencia como un incondicional sin contenido, una pura forma intencional. Dice en “La imaginación” (1936): “Se llama espontánea a una existencia que se determina por sí misma a existir” (pag 102). Esta espontaneidad, la cualidad `irreflexiva´, es otro atributo de la conciencia. Sartre la llama “la gran ley ontológica de la conciencia”, que define a un absoluto no sustancial.

Durante años, cada vez que se le señalaba a Sartre la contradicción entre su obra ontológica y la posición ideológica y política que asumió en los años cincuenta, debía explicar que la conciencia no era un hueco autosuficiente que se vaciaba sino una criatura habitante de un mundo sin el cual jamás podría existir.

No hay conciencia sin mundo. Es lo que dice Simone al recordar que Sartre era fiel a la idea heideggeriana del condicionamiento recíproco del mundo y del Yo. Insiste en que superar el mundo (al leer la versión castellana imagino que la palabra superar traduce “dépasser”, en el sentido dado por la dialéctica hegeliana: contradecir e integrar), no quiere decir sobrevolarlo sino comprometerse con él para luego emerger. En este sentido, agrega Simone, la idea de “finitud” es una condición necesaria del proyecto del Para Sí.

Hay que acostumbrarse al vocabulario de la ontología fenomenológica sartreana. De las categorizaciones habituales en la lengua filosófica, estimo que la de Sartre es sencilla, sin recovecos, ampliaciones excesivas, meandros infinitos, o una jerga imposible. El ser y la nada, el para sí y el en sí, la mirada del otro, la exquisita mala fe. No hay mucho más que sumarle a su teoría que gira alrededor de su obsesión con la figura de la conciencia.

La conciencia es el agujero del ser. El ser no se aleja como en Heidegger, no necesita que lo llamemos, no se caracteriza por la escucha, nada tiene que ver con un estado contemplativo, una pasividad atenta.

Sartre es un guerrero, la conciencia vacía definida por su intencionalidad se hace cargo de su movimiento. Por esa razón estará comprometida en sus decisiones. Por más que diga que elegir no es decidir, porque sería irrisorio negar al condicionamiento de la cosas, o de la historia, o de la lengua materna, o de la sociedad, nunca podríamos decir que se decide por nosotros. Eso es lo que llama mala fe.

Simone dice que Merleau podría haberse ahorrado todas sus advertencias sobre la realidad de la dimensión intersubjetiva. Sartre no ignora el peso existencial del Otro, basta extraer todas las consecuencias de su concepto de “situación”. Tampoco ignora los efectos que producen en el sujeto las ideologías.

Señala que la ideología de una clase social es la que conforma la realidad intersubjetiva. Está dotada de energía propia para producir ideas. Pero no vienen como avisos publicitarios ni como un sistema de obediencia. A las ideologías, ni las sentimos. Penetran como el aire que respiramos, dice Simone, se leen sobre las cosas, el alfabeto es necesario pero no imprescindible, pero se aprenden con el lenguaje.

Jamás pensamos en ella, pero siempre por intermedio de ella, pues es la que produce y gobierna las ideas.

Nos detenemos por un momento en lo que dice Simone de Beauvoir respecto del funcionamiento de las ideologías. ¿Qué tipo de entidad es ésta que nos maneja sin que nos demos cuenta, y cómo se compone con la filosofía de Sartre que nos habla de una conciencia vacía, intencional, que supera los condicionamientos en general?

Sartre al no poder responder a esta pregunta, inventa la palabra “situación”. Es una palabra `ganzúa´, sirve para todo tipo de uso. Trocha ancha. “El hombre está en situación”, ¿qué quiere decir? Nada. Es una solución negociada. ¿Podemos traducirla por “nos pueden pero no del todo”? ¿Será ésa la idea?  Sartre es optimista. Podemos elegir aún obligados. A esto se lo llama “proyecto”. Luego, nuestro filósofo, hablará de praxis, una vez que la idea de libertad no alcanzaba para completar la de “compromiso”. Y la praxis siempre activa y cambiante, no está generada por la conciencia intencional, sino por el denominado “grupo en fusión”.

Sin embargo, quizás, estos dos lenguajes, uno ontológico, otro ético-político, puedan componerse en una misma partitura. Simone dice que la conciencia no es un saber que puede abarcar el mundo. Nunca tenemos conciencia del todo, ni de todo. Es una fracción. De ahí salta a la dimensión macro, y dice que para Sartre lae sociedad es una totalidad que se destotaliza. Nunca se reune para completud de un sujeto. Ni es una realidad a la que pueda accederse por una inmediatez originada en una intuición.

La sociedad está inmersa en la historia de un modo dialéctico. Se despliega en el tiempo. Pero no por eso es una entidad indefinida. No se dispersa en un devenir multicolor en la que las opciones no parecen acabarse nunca. No es una fuga hacia la multiplicidad.

“Todo será racional”, dice Simone que dice Sartre. Suponemos que no es en un sentido robótico del término, sino en el de un final esperado y resuelto: un mundo de fraternidad históricamente constituída. Con esta hermandad ni hace falta la libertad, se la goza hasta extenuarla.

¿Es un amor universal? ¿Sartre cristiano? Es demasiado racional para serlo. No tiene fe. No puede dejar de pensar en el aspecto comediante del hombre. Su “actuación”. Le ha dejado las mejores páginas. Es cierto que busca un valor absoluto que se convierta en Causa. Lo llamará marxismo, y su portador: el proletariado. El conductor: el Partido Comunista.

¿Cómo se compone una conciencia fractal, con un grupo masivo en permanente ebullición, y con la idea de un final preestablecido y un mandato generado por una instancia institucional?

Toda la obra de Sartre desde “La crítica de la razón dialéctica” hasta “El idiota de la familia”, busca despejar esta incógnita filosófica. Lo hace hasta el momento en que Sartre ya no puede leer ni escribir, y conoce a Benny Lévy.

La filósofa cita a Sartre que habla de un Mí. Ese “mí” es una referencia de la que dependen los actos de la persona, pero no flota en el vacío, su realización depende de una coyuntura histórica. Son otras formas de fijar las dos puntas de un ovillo que permanecerán desanudados hasta que una totalidad dialéctica los cruce.

Simone marca la diferencia entre un filósofo que lucha por un final como Sartre, y otro que se esmera en la tarea de un desciframiento infinito, a la manera de Merleau.

El paso de la conciencia al grupo se lleva a cabo mediante un axioma: toda demostración de masas es revolucionaria. Es lo que dice Sartre. Y su compañera extrae las consecuencias: “si no hay historia, ni verdad, ni temporalidad, ni dialéctica, el sentido de los acontecimientos se convierte en una imposición forzada por decreto, y la acción se reduce a una serie discontinua de decisiones arbitrarias”.

No estamos lejos del “sin Dios todo está permitido” de Dostoievski. La `Historia´ en Sartre es una figura hegeliana, la epopeya de una metafísica con final feliz.

Un producto llamado Sartre podría ser jarabe, o una loción, elaborados con dosis de  hegelianisno y un suplemento heideggeriano.  El ser en sí, el ser para sí, el ser en el mundo, esta conceptualización se reconoce en ellos. Pero no participa de esta mezcla otra figura que en Sartre es definitiva: la conciencia. Ella no se deja apresar. Horada toda entidad. No reconoce paternidad.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 158 Entrevista de María O`Donnell

18 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  3 diciembre 2015 en 10:53

    A ver si entiendo. La conciencia, para Sartre seria algo asi como el “Ello” (Es) Freudiano ? Puro impulso irreflexivo ? Una fuerza ciega ?
    Pero: “Wo Es war, soll Ich werden”

  • 2. philo  |  3 diciembre 2015 en 18:10

    Disculpe pero el trabalenguas con el que comenzo su escrito me causo gracia y me trajo al recuerdo otro

    LA UNICA RAZON DEL SER ES SER, jaja
    Hernri Laborit

    yo soy como usted, le doy vuelta a lo que piensa toda esta gente y de pronto me cruzo con alguien que jamas leyo un libro y me dice algo genial….

    y me deja pensando…¿donde estan las respuestas a esas preguntas que aún no me he formulado??

    a veces pienso que cuanto más leo, más me enriedo en el ovillo, y menos tiempo me queda para pensar libremente, para hacerme preguntas

    y si es cierto lo que dice Laborit, tal vez no importe mucho nada

  • 3. marlaw  |  3 diciembre 2015 en 19:09

    Enunciados como los que determina la lògica Aristotélica, trascendierón a su tiempo porque se trataron de juicios colmados de objetividad.

    ¿Se puede llegar a crear una escuela de pensamiento, a partir de las percepciones ” subjetivas” del sujeto que las enuncia, como sí estas se trataran de juicios dotados de una cuestionable universalidad?

    Que sentido tiene especular sobre la “conciencia” desde la filosofía cuando existen ramas del conocimiento mas acotadas como la psicología o el psicoanálisis que en sus diferentes vertientes se ocupan del mismo tema con mayor especificidad

    “la conciencia es un ser para el cual se da en su ser la cuestión de su ser en tanto que este ser implique otro ser diferente de él”

    Sí en lugar de este complejo juego de palabras, Sartre nos hubiera hablado sencillamente “del reconocimiento del otro” o de la “necesidad” de su reconocimiento, como “seres sociales” que somos, el enunciado quiza hubiera resultado mas inteligible para el lector.

  • 4. marlaw  |  3 diciembre 2015 en 19:31

    Como en las palabras finales de esta clase reaparece la palabra Dios, me tomo el atrevimiento de preguntar sí la mentada cuestión de “la caída de Dios”, tan enunciada durante el Siglo XIX no obedece en realidad a una cuestión de carácter político derivada de la Revolución Francesa. Esta es la caída de la Monarquía fundamentada en el Derecho Divino.

  • 5. marlaw  |  3 diciembre 2015 en 19:56

    Asimismo me pregunto sí “Ser y Tiempo” y “El Ser y la nada”, no significan cada una desde su lugar, de dos emergentes, de dos esfuerzos paralelos para tratar de suturar las tremendas herídas físicas y morales que dejó como saldo en la sociedad Europea la Primera Guerra Mundial.

  • 6. Tomás Abraham  |  4 diciembre 2015 en 8:17

    desde el siglo XVIII, hay dos modos de distinguir al hombre entre los seres de la naturaleza. los dos se refieren a la libertad. sólo el hombre puede ser libre. uno es el de la Ilustración, cuando Kant afirma que el hombre se da así mismo fines no determinados por la “necesidad”. Sartre, de acuerdo a la fenomenología, elabora su ontología de la libertad, sobre el modo en que se constituye la conciencia. la intencionalidad, el modo en que se proyecta, marca una fisura en el Ser. El hombre no es un ser en sí, su esencia es su existencia, el hacer, lo inacabado de su constitución.
    El ser es una manzana, la conciencia su gusano (recomiendo el trabajo Sartre, un pensador bajo, que se puede bajar desde la página y se encuentra en el libro “Pensadores bajos”.

  • 7. r .nadaud  |  4 diciembre 2015 en 10:06

    “el hacer” en Bioy Caceres, en la Invención de Morel, ‘Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro.´ : nuestra constitución , a qué acabar nos lleva?

  • 8. magu  |  4 diciembre 2015 en 10:52

    Perdón DON ABRAHAM: pero ud adhiere a ese concepto ?………….el hombre que no toma determinaciones, el hombre más taoista, es decir, el que hace menos acciones, toma menos decisiones ¿ valdría menos¡, sería menos persona ?…………..quizás esto no salga pero espero que de algún modo me dé una respuesta. Cuando MERTON dice que EL HOMBRE no se encuentra en sus obras (que ya serían como una manifestación muerta, como si fuera el cabello, ) en lo externo, no se encuentra a si mismo allí, sino adentro, y que no hay que afanarse tanto por hacer y hacer para SER, sino por el contrario, hay que encontrarse desde dentro (él habla de encontrar a DIOS desde dentro), parecería aconsejar, no obrar por demás, sino lo justo y necesario. (Supongo que indica a los humanitarios, a los voluntariosos a no hacer por hacer, si están confundidos, que no hagan algo para encontrarse a si mismos, pero no habla de los que saben bien definidadmente su vocación).

  • 9. Marcelo Grynberg  |  4 diciembre 2015 en 15:15

    Respecto a: “El hombre no es un ser en sí, su esencia es su existencia, el hacer, lo inacabado de su constitución.” Podriamos identificar el hacer con el trabajo ? Si asi fuera, no remitiria eso a la Dialectica del Amo y del Esclavo ? i.e. con su trabajo el Esclavo se libera, o mejor dicho, se desentiende del Amo. (Hannah Arendt creo que a su vez hace una diferencia entre Labor y Trabajo). Perdon por mis divagues y asociaciones libres.

  • 10. r .nadaud  |  5 diciembre 2015 en 12:48

    un lugar en el Mundo o en el Camino?

  • 11. marlaw  |  5 diciembre 2015 en 16:18

    Profesor: Anoche después de presenciar virtualmente su entrevista, que me dejó bastante preocupado, siguiendo su sano consejo, me bajé una cincuenta páginas de Pensadores Bajos. En ese lapso habré consumido unos 5 cigarrillos que son muchos, para mis 73 años y mis pulmones averiados. Yo también padecí tuberculosis a los 27 años (pero esa, ya es otra historia) En realidad cada vez que enciendo la computadora, detrás viene el cigarrillo, probablemente se trate de la manera habitual con la que trato de controlar mi ansiedad. Como vivo en soledad, los únicos que se molestan por el humo son los gatos, que se las ingenian para pedirme a su manera que les abra la puerta del fondo para respirar aire puro y hacer cosas de gatos.

    Yo ya había bajado y leído Pensadores Bajos, pero ahora, después de sus 159 clases virtuales, después de Shakespeare, Kafka, y otras tantas lecturas que vengo haciendo desde que participo en este Blog su libro: “Pensadores Bajos” me resultó sensacional .Sus palabras cobraron otra dimensión. Lo que alcance a leer me pareció brillante incluida la disputa o las tensiones entre Sartre Vs. Bataille.
    Bueno en definitiva me habré acostado a las 4 de la madrugada, que para ser un día viernes por la noche, para mi esta bastante bien.

  • 12. philo  |  5 diciembre 2015 en 21:32

    Un lugar en mi casa, en mi cuadra, en mi barrio, en mi ciudad, en mi pais, en mi continente, en mi planeta, en mi sistema solar, en mi galaxia, en mi universo ,
    NO SOMOS NADA!!!!
    sin embargo nos damos dique!!!
    dudo que el hombre tenga alguna injerencia

    Estoy desojando margaritas entre Einstein y su “DIOS NO JUEGA A LOS DADOS CON EL UNIVERSO” Schrödinger y “SU GATO” solo por ponerme en un bando, en ambas el hombre y la mujer no tocan pito

    ojo!!! con malas interpretaciones

  • 13. Marcelo Grynberg  |  6 diciembre 2015 en 10:11

    Marlaw: trate de fumar menos y no preouparse tanto.
    Respetuosamente.
    Saludos

  • 14. rodolfo lópez  |  6 diciembre 2015 en 11:08

    Marlaw, me gustó su amable comentario 11. El tono en que narra esa noche de lecturas filosóficas, humo de cigarrillos disfrutados a pesar de malas consecuencias -y de antecedentes-, gatos que hacen de las suyas a las cuatro de la matina; en fin dan ganas de seguir leyendo lo que parece un cuento de misterio ja ja . Saludos

  • 15. marlaw  |  6 diciembre 2015 en 23:03

    Gracias por el consejo Marcelo La otra noche también me acordaba de usted, por su alusión a los Hippies en uno de sus comentarios. Según afirma Marx en la Ideología Alemana, Enrique VIII, se cargó con la vida 72.000 Hippies. Bueno el el Siglo XVI se les llamaba: vagabundos a secas.
    Gracias Rodolfo Usted me ve de ese modo porque tiene toda la imaginación de un escritor.

  • 16. Marcelo Grynberg  |  7 diciembre 2015 en 9:21

    No conocia ese dato, es terrible. Pasan los siglos y el hombre sigue actuando como “el lobo del hombre”. Pero insisto en que no debe Ud. (ni yo tampoco) preocuparse tanto.
    Saludos

  • 17. r .nadaud  |  9 diciembre 2015 en 15:24

    batalla de Kleidión.
    Basilio II.

  • 18. Marcelo Grynberg  |  9 diciembre 2015 en 22:22

    Nadaud: siempre tan optimista … 🙂 Misma sugerencia para Ud. tambien. Saludos


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