LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 154

13 noviembre 2015 at 7:35 8 comentarios

El “saber” es fundamental en Soljenitzyn. Aquello que, antes, al saberse, paralizaba con el miedo, una vez acontecido el llamado “deshielo”, es necesario sacar a la luz para que no vuelva a suceder.
No el saber como cuerpo de conocimientos, sino la información y la verdad de lo que sucedía y que fue monopolizado por el poder. El saber se opone al secreto. No se trata solamente de lo no dicho, sino de la sustracción del saber. La burocracia se especializa en este tipo de apropiación mediante el secreto del sumario, el espionaje, los códigos de acceso, el silencio sobre las fuentes, y la demora en las respuestas.
El novelista ruso dice que el totalitarismo burocrático monopoliza el saber, administra la mentira, y oculta la verdad. Por eso pide que se sepa todo respecto del Gulag, no sólo eso, que se juzgue a todos los culpables y a los cómplices de la sociedad de exterminio. Da la suma de los que se deben ser acusados: un cuarto de millón de funcionarios.
Por eso no se trata de acotar lo revisado a un “nunca más” vuelva a suceder lo sucedido, sino al hecho justificable de por sí, el de saberlo todo para transformar la relación que la sociedad mantiene consigo misma, independientemente de que la eficacia real sea limitada respecto de su eficacia simbólica.
Resumanos la posición de Merleau Ponty en “Humanismo y terror” en el momento en que habla de los juicios de opositores a Stalin, no lejos de las tesis de Sartre en la misma época. Afirma que en la sociedad del futuro en la que reinará la fraternidad y en la que el hombre reconocerá al otro como su igual, en la que no habrá clases sociales ni explotación, en la que los sujetos no estarán alienados; en una sociedad en la que no son considerados como mercancías, esa sociedad que es el resultado de la marcha de la historia determinada por leyes objetivas; en la que el desarrollo de las fuerzas productivas – capital, tecnología, recursos humanos (fuerza de trabajo) – es irrefrenable, por lo que las relaciones de producción basadas en las apropiación privada de los medios de producción se vuelve inadecuada para la prosecución de la creación de riqueza…esa sociedad tiene como paso previo un acto revolucionario de conquista del poder del estado. No nace por una maduración natural sino por un golpe de timón, ya que la burguesía no dejará su sitio sin violencia.
Por lo que se hace necesaria una primera fase que es la dictadura del proletariado. Pero la clase obrera no ejerce el poder en forma directa, sino por medio de una organización política.
Dice Merleau Ponty: “la sabiduría marxista que normaliza el conocimiento mediante la praxis y aclara la praxis mediante el conocimiento, forma al proletariado mediante la discusión teórica y somete los puntos de vista teóricos al consentimiento del proletariado organizado” (cf “Un hombre que sobra”, 130).
El Partido es quien manda. Los intelectuales que se ofrecen como `compañeros de ruta´ al criticar al partido, se hacen cómplices del enemigo de clase. No hay opciones. La crítica desde el exterior del proletariado organizado lo debilita.
No se trata de maniqueísmo, no es una postura dogmática e intolerante, ni es antidemocrática. Aquí no caben los pruritos del liberalismo. Se vive una guerra civil en la forma en la que la historia dispuso a sus protagonistas en las funciones y los lugares de la contienda. Hay clases, hay explotación, la injusticia no es un problema moral sino histórico, es decir, económico y político.
La propiedad no es un robo, Marx calificó a esta postura de índole anarquista como propia de la miseria de la filosofía. La propiedad no es un acto delectivo. No hay contrato moral regenerador posible que haga de los hombres mejores ciudadanos y seres más generosos.
La estructura de la sociedad capitalista hace de la división en clases un dispositivo de poder indispensable para el funcionamiento de la división del trabajo. Sólo con una revolución es posible una transformación de las condiciones de existencia de los hombres que viven explotados en el sistema capitalista.
Y la revolución necesita de una conducción.
Repito estos lugares comunes del comunismo tradicional con la finalidad de mostrar la coherencia de una política que se basa en una filosofía sostenida por una verdad inmanente a la historia, y que hoy, a pesar de los cambios políticos y el derrumbe del sistema soviético, sigue sosteniendo la estructura política de un nuevo poder mundial: la China.
El Partido siempre tiene razón… “right or wrong, my country”, recuerda Lefort. Sin el `talisman´del Partido se está perdido.
En una entrevista que le hacen al historiador François Furet que se puede ver en you tube, cuenta que en momento en que decidió desvincularse del Partido, debió mudarse con su familia. Ser parte de la organización, no era una actividad política sino una forma de vida. Involucraba a todos los suyos. El retiro del saludo, la denuncia por traición, el cierre de todas las puertas que le podían permitir continuar una vida normal, incluídas las laborales, más aún si se toma en cuenta el poder del comunismo en el andamiaje cultural francés, todo esto nos recuerda al “jerem” sentenciado contra Spinoza por la dirigencia judía de Amsterdam.
Criticar los procesos a opositores durante el stalinismo sin tomar en cuenta el curso de la historia, es, para Merleau Ponty, lo que hace Arthur Koestler en “El cero y el infinito”. La novela que narra lo padecido por un personaje sentenciado por la burocracia del régimen comunista como resultado de juicios fraguados, es calificada como la historia de un individuo solitario y desarmado, que es la contracara de una posición humanista y burguesa.
No se trata, para el filósofo, de juicios monstruosos, sino de comprender la dialéctica que no suprime la incertidumbre, ni la ambigüedad, pero que tampoco puede negar que el soviético es el único régimen que defiende al socialismo, cuyo partido es la cabeza conductora de la praxis proletaria, y que, al negarlo, “nos alejaríamos del marxismo, y, por eso, de la idea de un sentido de la historia” (ibid, 134)
La función ideológica del Partido es la de ser el elemento rector de la teoría, por lo que hay una verdad que condiciona el acceso a la interpretación.
Ésta es la posición de M. Ponty en momentos en que publica “Humanismo y terror”. En el año 1948, todavía el clima de la posguerra y de la hegemonía ideológica del partido comunista francés está vigente. El socialismo en un solo país no sólo tiene prestigio, sino que hay acuerdo en que la URSS debe ser protegida de las embestidades del capitalismo occidental.
Pero dos años después, llega la información de la existencia de los campos de trabajo forzado en la URSS. Todo el comité de Les Temps Modernes, tiene conocimiento del hecho. M.Ponty era hasta ese momento el responsable político de la revista. Sartre, según el mismo lo confiesa, en materia política aún divaga sobre los temas de actualidad sin mayor consistencia.

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entrevista con fantino (10/11/2015) La mentira llamada “menemismo”

8 comentarios

  • 1. marlaw  |  13 noviembre 2015 en 11:18

    Si bien el Comunismo Sovietico aspiraba a establecer una sociedad sin clases sociales, la propia “nomenclatura” del Partido, aunque minoritaria, se erigía como una clase que detentaba y monopolizaba mayores privilegios, con respecto al resto de los ciudadanos. En esto tampoco se diferenciaba en demasia de lo que sucedía en otros regimenes autoritarios.
    Asimismo respecto del Gulag el escritor Ernesto Sabato, quíen a mediados de los años 30s, llega a ser Secretario General de la Federacíon Juvenil Comunista, y posteriormente enviado por el Partido a las Escuelas Leninistas de Moscú, a causa de una “desviacíon” refiere su experiencia con la siguiente frase:” Era un lugar en donde uno se curaba o terminaba en un gulag o en un hospital psiquiátrico”.

  • 2. marlaw  |  13 noviembre 2015 en 11:35

    Las cuestiones que se rigen y se encuentran sometidas a una “fe” no pueden admitir una crítica recional. Cualquier atisvo de crítica se convierte o bien en un “desviacionismo” o en “una crisis de conciencia”

  • 3. Diana  |  13 noviembre 2015 en 13:22

    Aspectos interesantes refreja este escrito, sin duda, como nos tiene ya, acostumbrados, Profesor.
    Por eso voy a retomar sólo uno de estos y es el que se refiere al matemático y escritor Alexandr Solyenitsyn. Otro Premio Novel de Literatura , por su particular narrativa, en 1970; con su novela “En el primer círculo “.Impedido por la Union Soviética de publicar sus obras y aún de viajar a recibir su premio novel a Estocolmo, sin embargo su disertación (para este acontecimiento ) se conoció en varios idiomas en toda Europa occidental. Solyenitsyn, ha conocido todas los secretos de lo que fue la verdadera Administracion Estatal de los Campos de Concentración (Gulag). Muchas de sus obras son el desenmascaramiento de estos sistemas, en las mas cruentas de sus formas. Lo testimonia en su novela Un dia en la vida de Ivan Denisovich , donde narra sus años transcurridos en la helada Karaganda; un campo de trabajos pesados, donde estaba en la brigada de albañiles, donde fue liberado coincidentemente con la muerte de Stalin, en 1953. Fugas y reveliones, con datos biograficos, relatara en Agosto 14; primera parte de lo que será su gran novela con reveladores relatos sobre la Guerra, en la cual participó en los frentes, junto con su padre. En ediciones posteriores, de esta publicación, revela los momentos mas dramáticos de la Revolución Rusa, documentando detalles de las invasiones y nombres .Pero fundamentalmente es el Archipiélago de Gulag ,un documento verídico, con nombres y lugares de gran realismo, donde su prosa , a veces ironica cuenta la vida en lo que el denomina Archipiélagos; los campos de concentración inventados por Lenin y prosperados por Stalin, en la mas cruenta forma en que el Imperio Ruso, avasalla la ciudadanía. Una denuncia del sistema carcelario, desenmascara los métodos de poder, los juicios armados, el espionaje, las condenas , las torturas , la hambruna y lo que hoy llamamos impunidad. El valor testimonial de sus desgarradores recuerdos.del regimen comunista, contado y mostrado al mundo. Alli, el nunca más se muestra, se enarbola la conciencia del nunca más, se sabe por que nunca más. Toda inteligencia, quedaba reducida a “la tujta” , cuando en un régimen totalitario, no habia autoridad a quien recurrir.la tujta, era ka manera de adaptarse a las circunstancias, para sobrevivir.
    El valor de no sustraer la verdad, sus recuerdos , la prosa irónica, agil, poética y romántica , todo está aqui.

  • 4. Claudia  |  13 noviembre 2015 en 15:11

    “La función ideológica del Partido es la de ser el elemento rector de la teoría, por lo que hay una verdad que condiciona el acceso a la interpretación.” Tomás Abraham. Es la fe, es religión. Los demás son pecadores, herejes, no iluminados, ateos, etc.. Me asusta este tipo de pensamiento de partido único. Muy claro como siempre, profesor .
    Claudia

  • 5. Aldo  |  13 noviembre 2015 en 15:20

    el partido puede engañar a las ideas o hacerlas mal , de alli que se controle …. esto fue utilizado por pensadores del siglo 20 como pecaminoso , desdeñoso , se quedaron en esa critica y siempre lo mismo , se cuestiiona el control como buen liberal Fpucault por ejemplo ,,, pero este aqui no se fue a Rusia o China , describio el control occidental europeo del medioevo para aqui ,,, y valla que hubo control en todos estos siglo de occidente capitalista
    Control y Libertad deberían moderarse entre ambas ,pero como es dificil , bueno , alguien tiene que tomar el poder ? , sino seria todo una anarquia punk

  • 6. philo  |  13 noviembre 2015 en 21:55

    Me gusto, lo seguí con soltura , sin tener que releer.

    Saber/Secreto….

    El Gulag….hace dos dìas estuve con uno de mis hijos conversando del tema, y terminamos hablando de la Camboya Comunista, Pol Pot y su reino del terror

    Supongo la buena intención de Marx…y luego en lo que derivo

    y resuena en mi mente el refrán “de buenas intenciones esta empedrado el camino que conduce al infierno”

  • 7. Diana  |  14 noviembre 2015 en 8:03

    Ayer envíe un comentario, respecto de este interesante tema y señalé algunas obras de uno de los escritores más grandes del S. XX :Alexandr
    Soljenitsyen, pero no se ha publicado , decia publicando. ….pero no se subió al Blogg, ya me ha pasado antes.

  • 8. Juan Chaves  |  25 diciembre 2015 en 23:02

    La ideología del PCUS no era una verdad: era un discurso al que los partidarios pretendían por verdadero y que tenía algo de verdad, pero también falsedades.


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