LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 149

26 octubre 2015 at 10:08 11 comentarios

En su libro “Past imperfect”, Judt expone un análisis detallado del campo intelectual de la posguerra francesa. Parece haberlo leído todo. Libros, revistas, discursos, congresos, declaraciones políticas, alianzas, acuerdos, expulsiones, condenas, posiciones ideológicas de partidos, movimientos, frentes, toda una vida intelectual es analizada en el período de la posguerra que va de 1945 a 1956, no más de una década.

A pesar de la distancia temporal de un hecho acontecido hace años, no parece constituir un fragmento de un pasado que hay que reinterpretar para traducirlo en nuestros términos.

Judt es un conocedor del tema. Es inglés, emigrado a los EEUU. Educado en instituciones  anglosajonas con estadías en Francia. ¿Por qué condena de un modo tan drástico la actitud que califica de irresponsabilidad moral, de los intelectuales franceses?

Para quien piensa que Stalin fue igual a Hitler, imaginar que escritores y filósofos, apoyaron a semejante asesino y genocida, imposibilita cualquier discusión. Nos quedamos sin palabras. ¿Qué más se puede agregar? Judt no sólo las encuentra sino que las acumula en sendos libros.

Sin embargo, hay algo en toda la demostración que hace Judt sobre la conducta de los intelectuales franceses que – como se dice en nuestro lenguaje coloquial –  “hace ruido”. El mundo no es un solo, hay mundos. Reconocerlo es un punto de partida para un intento de comprensión más allá de lo que nos pasa a nosotros mismos. Para evitar que no hagamos más que proyecciones y nos convirtamos en esos locos que hablan solos.

No hace falta ser un etnólogo para reconocer que hay una pluralidad de experiencias. Ni es necesario ser un comparatista especializado en estudios culturales, para medir distancias y defasajes entre percepciones de la realidad, además de la diferencia de las mismas realidades.

Judt vivió en Inglaterra y en los EE.UU. Es hijo de la posguerra. Sartre, Camus, Merleau Ponty, y otros, vivieron su juventud  en la entreguerra europea. Sus antecedentes no son los mismos, pero además, las posguerras de ambos poco tenían que ver.

 

 

EE.UU había triunfado, era el gran ganador. Sus muchachos encantaban a las italianas, sus dineros recuperaban el poder alemán, habían liberado París a la que inundaron con su música y su cine, fueron los salvadores de sus hermanos ingleses. En una palabra: su sistema era el mejor. El capitalismo era pujante, la democracia republicana parecía indiscutible.

The American way of life, era hegemónico. Los beneficios de la contienda superaban con amplitud los costos en vidas norteamericanas. Vivian con alegría lo que prometia la nueva era.

La situación de Francia era diametralmente opuesta. Humillada, por un lado, su dignidad podía rescatarse por la Resistencia;  la guerra de guerrilas librada contra el ocupante había sido conducida por los comunistas. Fueron ellos los que mayoritariamente lucharon contra los nazis. De Gaulle en Francia, organizaba desde el exilio la lucha, buscando aliados y bregando por ser reconocido como un participe más de los victoriosos.

Sólo por su modo de presentarse a sí mismo, sus aires de grandeza, disimulaban el pobre papel al lado de los verdaderos triunfadores. Además, la derrota nazi, era vivida en Europa como una gesta que tanto se debía al desembarco de Normandía, como a la batalla de Stalingrado Los veinte o más millones de rusos muertos de un ejército que derrotó a los nazis, eran los protagonistas de una epopeya cuyo sacrificio no tenía comparación.

Admirar al comunismo, respetarlo, tomarlo en cuenta, recuperar gracias a su gesta la dignidad nacional, reconocer su espíritu combativo y ver en él al verdadero adversario del fascismo, fue un hecho lógico, casi necesario

La excepción confirma la regla, es el caso de Raymond Aron, el más inteligente y erudito entre quienes se separaban del vasto grupo de filocomunistas de la posguerra. No era gaullista, tampoco comunista, durante la ocupación había vivido en Londres al servicio de las fuerzas de la Francia libre. Su batalla ideológica y teórica comienza unos años más tarde con “El opio de los intelectuales” (1955)

Comprender no es justificar, es cierto, pero ¿por qué juzgar con una tabla de la ley republicana? ¿Quién tenía razón? La repetida frase de Jean Daniel, director del Nouvelle Observateur, de que prefería haberse equivocado con Sartre que tener razón con Aron, es otra trampa. Todos estos juicios son morales, desde una moralidad presentada como un legado sacro cuando no son más que opiniones personales. Morales subjetivas que pretenden fortalecerse con ejemplos de la historia.

¿Por qué pensar que los valores de Sartre son mejores, mas humanistas, universales, o lo que fuere, que los de Aron? ¿Por el hecho de que defendía a los vietnamitas del Norte contra el imperio yanqui? ¿Por prologar en nombre de la lucha contra el colonialismo racista, un libro de Franz Fanon?

¿Por qué pensar que Aron era superior moralmente a Sartre? Por haber sido quien desde un primer momento jamás justificó ninguna tiranía en nombre de la historia y de la lucha de clases? ¿Por nunca dejó de denunciar los juicios fraguados, las ejecuciones y las víctimas de la dictadura stalinista?

¿Cuál de los genocidios puede servir de escudo legitimador o blanco de condena, para justificar a cada uno de los fiscales devenidos críticos literarios y especialistas en sociología de la cultura? ¿Con qué criterio seleccionar a Aron o a Sartre como los visionarios de la era de la guerra fría? ¿En dónde está el mal? ¿En el crimen perpetrado por los imperios europeos en sus colonias, o en los asesinatos cometidos por los soviéticos en su propia tierra y en países aledaños?

La decepción francesa es conocida por Judt. Es un estudioso de la figura de León Blum. Dice que los franceses nunca conocieron una democracia feliz. Sus pares yanquis, incluso sus correligionarios ingleses, parece que sí.

La distancia entre la amargura y el buen humor, parece dar la diferencia anímica entre pueblos. Sería cómico que una batalla cultural en la que sus protagonistas pensaban que era el destino de un mundo compartido el que se jugaba, se redujera a un estado de ánimo polarizado.

Cuando se tiene un ideal de vida que se expresa en el plano político, o, si se quiere, en la vida colectiva, y se juzga a partir de él, es posible que no se tome en cuenta las opciones reales, concretas, de las que disponen los hombres en un momento determinado de la historia.

Es cierto que la acción, la praxis, no tiene porqué conformarse con lo que ofrece la actualidad, que los hombres pueden jugarse por un porvenir, pero el idealismo, o el espíritu utópico, no tiene porqué ser delirante, piensa en los medios con los que cuenta para transformar la realidad de acuerdo a las finalidades concebidas.

El comunismo para muchos intelectuales franceses con espíritu democrático, es decir, con valores igualitarios, de libertad y justicia, era la realización de los mismos. La experiencia republicana y democrática que Judt califica de no feliz, no fue sólo consecuencia de la ignorancia de los franceses, o de su irresponsabilidad moral, sino de la demolición de todos los valores republicanos basados en el positivismo, en el laicismo, que se derrumabaron con la primera guerra mundial.

A lo que hay que agregarle que la insignia de orden y progreso, tampoco era fácil de enarbolar – para los espíritus más lúcidos – cuando se era ciudadano de un imperio colonial que sojuzgaba a millones de hombres y mujeres a condiciones de servidumbre, para beneficio de los habitantes de la metrópoli.

Desde Victor Hugo a Émile Zola, los intelectuales franceses habían dado el ejemplo de una tradición emancipadora, sin que por eso anulara los movimientos nacionalistas, los de la extrema derecha, hasta los monarquistas.

Pero el fascismo no sólo fue un fenómeno europeo. No sólo Stalin pactó con Hitler, Franklin D. Roosevelt, tuvo con el Tercer Reich no sólo un diálogo diplomático, sino que bajo sus presidencias, los capitales norteamericanos se invertían en Alemania, y, además, tuvo que acontecer Pearl Harbour para que el presidente pudiera convencer a la opinión pública de la necesidad de participar de la contienda.

Los sectores más radicalizados de la intelectualidad de izquierda de la Costa Este de los EE.UU – leamos los análisis y las observaciones que hacer un escritor y pensador respresentativo de esos años como Edmund Wilson – se oponían a la participación de los norteamericanos en la guerra, a la que consideraban “interimperialista”.

El calificativo de “irresponsabilidad moral” de los intelectuales franceses, al menos de muchos entre los notorios, se les puede adjudicar si se quiere, pero puede desplazarse por los mares.

Es probable que los intelectuales anglosajones se acomodaran sin tanto dramatismo a la condición imperial de sus naciones, y que los franceses no pudieran digerirlo con tanta facilidad.

No por eso queremos disculpar conductas o compensarlas con otras, no se trata de relativismo moral, sino de precisar el contexto en el que los hombres toman decisiones para no catalogarlas de un modo definitivo con una palabra como “irresponsabilidad”.

La pregunta que hago tiene que ver con qué actitud tomar ante los fenómenos de violencia.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 148 ENTREVISTA Maxi Montenegro PLAN M (22 de octubre 2015)

11 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  26 octubre 2015 en 11:52

    “La pregunta que hago tiene que ver con qué actitud tomar ante los fenómenos de violencia.”

    En ese sentido, tan recurrente, pareceria que “el hombre es una pasion inutil” (Sartre).
    “No hay progreso en el Espiritu” (Freud).

  • 2. philo  |  26 octubre 2015 en 21:22

    Que quiere que le diga Marcelo, para mi siempre el hombre siempre fue una pasiòn tan ùtil, es màs para esas ocaciones lo que menos me preocupa si su espiritu progresa, cuanto màs animal mejor.

  • 3. Marcelo Grynberg  |  26 octubre 2015 en 22:05

    A lo que me refiero es a que frente al problema de la violencia, siempre presente desde la pre-historia hasta hoy en variadas formas, uno se pregunta si el progreso existe o ha existido alguna vez. En fin, perdon por el pesimismo …

  • 4. marlaw  |  27 octubre 2015 en 3:12

    La post-guerra Norteamericana, no fue tampoco un lecho de rosas, sí se coloca el focus (como dicen ahóra) hacia el interior de los Estados Unidos.Es decir a su política doméstica Después de la rendición de Japòn en 1945, La firma de la Carta de las Naciones Unidas, su ratificación en noviembre de ese año y la creación de la Organización Internacional, hacía pensar en un largo período de paz, que resultó demasiado breve, con relación a las aspiraciones y deseos que se plasmarón en ese documento. Wikipedia ubica el comienzo de la Guerra Fría en el año 1947 Pero casi con el comienzo de esta, al poco tiempo se originó en el Interior de los Estados Unidos una incalificable “caza de brujas” que se prolongó entre los años 1950 y 1956, cuya cabeza visible fue el Senador Joseph McCarthy. El vendaval macarthista, causó mucho daño, con sus listas negras, la persecusión de intelectuales, políticos, artistas, y la muerte del matrimonio Rosenbeg en la silla electrica, acusados con dudosas pruebas de espías de la ex Unión Soviética. Cito estos hechos, porque mientras Judt miraba hacia Francia, en su país de residencia, se estaban llevando puestas a muchas personas. Con relación a estos hechos bien conocidos Arthur Miller escribió la obra: “la brujas de Salem”

  • 5. r.nadaud  |  27 octubre 2015 en 9:06

    “i-responsables” suena como que fueron despistados o poco informados, como está bien, tengan cuidado para la siguiente
    catástrofe : ego te absuelvo.

  • 6. Manuel  |  28 octubre 2015 en 9:24

    El desarrollo del artículo me resultó artificial. Pero con respecto a la pregunta del final, para mi es fácil: siempre (sin excepción) hay acompañar al más débil, darles voz a los que no la tienen, a los olvidados y los que sufren.

  • 7. Marcelo Grynberg  |  28 octubre 2015 en 9:42

    Tal vez, los olvidados, los que sufren, si pudieran tambien tendrian el mismo desprecio por sus congeneres. “El hombre es una pasion inutil” … Voto por el matriarcado y las mujeres. Por lo menos son mas lindas 🙂

  • 8. magu  |  28 octubre 2015 en 21:58

    DON ABRAHAM

    ¡Qué actitud tomar ante fenómenos de violencia? (siendo intelctual, humanista, profesional o habiendo egresado de una universidad en carrera humanistica)

    Es una pregunta que (Como ud describió, al intelctual francés de la post guerra, al intelctual del este de EE UU, etc)
    depende de Dónde esté esa persona que DEBE TOMAR PARTIDO
    Y POR QUE COSAS EN CONCRETO.

    UNIVERSALMENTE: Un intelectual debe estar en contra de LA PENA DE MUERTE, LA ESCLAVITUD, Y DE LA TORTURA, como condición permanente. Jamás debe pronunciarse en contra de LA DIGNIDAD DE UNA PERSONA, ya sea éste un genocida como HITLER, o como catalogaron a VIDELA, etc. Que la gente se ría de que un octogenario preso muera en el baño, me parece ATROZ.

    LA PENA DE MUERTE, TORTURA, ESCLAVITUD Y HUMILLACIÓN DE un criminal o de un enemigo (humillación física o sobre su familia) es deshumanizante para cualquier pronunciamiento de un intelectual. Hablar de COLONIALISMO, ya no existe, (salvo a MARTE)…….hablar de INVASIÓN (única cosa que justifica la AGRESIÓN), ahi, si, ya hay diferencias.

    EL COMPROMISO DEL INTELECTUAL debe ser consigo mismo desde su lucha por la no violencia propia, de su DESEO DE CONSTRUIR PAZ (a pesar de pronunciar su bronca algunas veces).
    No callarse, ni haciendo un chiste (CHARLY HEBOO) ni ocultando lágrimas ni matar sus convicciones (si las tiene) por un sueldo o ser integrante cómodo de alguna asociación de intelectuales oficialistas (en todo tiempo)
    censure esto tambióen don abraham,

  • 9. marlaw  |  30 octubre 2015 en 9:07

    “La pregunta que hago tiene que ver con qué actitud tomar ante los fenómenos de violencia”

    Así como en ocasiones, nos encontramos frente a cuestiones, que resultando abordadas, desde distintos lugares del conocimiento científico, encontramos una mayor o menor semejanza, en los enunciados, que las aluden, o las definen; o bien verificamos como con distintas palabras, se está afirmando algo similar o coincidente; sin ànimo de abogar por un relativismo moral, y motivado mas bien por lo que suele acontecer en el mundo real, creo que es muy dificil coincidir de manera unívoca con el alcance de la palabra “violencia” porque este significante casi nunca aparece solo, sino que en la práctica aparece acompañado por una importante carga política, o ideológica, e inclusive emotiva, que termina dificultando, cuando no impidiendo, la consideración de un alcance unívoco La violencia, o el adjetivo que califica a una acción como violenta siempre es mas fácil de advertir cuando quién ejecuta el acto violento es alguién que es o resulta ajeno a nosotros o bien cuando se trata de una definición en abstracto.
    Hace ya mas de 30 años atrás, me enfrenté, como abogado, con una dificultad similar cuando en el lugar donde me desempeñaba se me solicitó que redactara una monografía sobre “terrorismo de estado” para ser presentada en un foro internacional.
    Terrorismo de Estado, era en ese momento una frase de reciente acuñación y no existían ni en el ambito local, ní en el internacional, antecedentes judiciales sobre el tema.Se me había proveído de un libro en inglés, proveniente de un autor Norteamericano que pertenecía a la Universidad de Stanford C.A. que según se me informó habría sido utilizado por el Fiscal Strassera en el Juicio a la Junta de Comandantes. El libro en cuestión era mas bien un trabajo sociológico, que desde un punto de vista jurídico, poco y nada podía aportar a la taréa encomendada.
    Entonces resolví abocarme al estudio de la palabra “terrorismo” a secas, en la inteligencia que resuelto este aspecto de la cuestión, el resto de la frase, o sea la vinculación con el Estado ofrecería menores dificultades. Pero las cosas no ocurrierón como yo esperaba. En paralelo con la palabra terrorismo existe un concepto acuñado por el Derecho, muy poco difundido en los medios de comunicación masiva, denominado Delito Político, y este a su vez guarda una estrecha relación con dos institutos del Derecho Internacional Público. Uno de ellos es el llamado Derecho de Asilo y el otro la contra-cara de este la Extradiccíon. A su vez la palabra terrorismo no se corresponde y tampoco resulta acuñada por el Derecho Penal, en el sentido que esta por una parte comprende una variedad de hechos criminales que van desde el delito de homicidio, o de lesiones graves hasta el delito de daño o daño agravado, entre otros. Pero además, en el plano objetivo, lo que diferencia en el caso de un homicidio (o de varios) como en las demás figuras penales, a un homicidio simple de un acto terrorista, es la “intención” del sujeto que lo comete, pero como se puede apreciar la intencionalidad es algo que en principio se esconde en la mente del autor del hecho criminal Con el Delito Político que tiende a reducir considerablemente las penas ocurre algo similar Es la intención del sujeto lo que “en principio” hace que un asalto a un Banco pueda ser considerado un Delito Político o un delito común. A su vez en el plano Internacional tampoco existen coincidencias acerca de la palabra terrorismo, porque con la misma vehemencia que en Occidente se aluden a ciertos y determinados hechos, en el resto del Mundo y especialmente en el mundo musulman, se apunta hacia otro lado.

  • 10. magu  |  30 octubre 2015 en 20:38

    No sé si puedo responder esta inquietud sobre TERRORISMO DE ESTADO con otra pregunta. Hace dos o tres años no sé si llegó a salir una ley, (o la querían sancionar) sobre LOS PIQUETES, LAS MANIFESTACIONES de obreros o de ciudadnos y de gente de diferentes agrupaciones o de reunión espontanea contra el gobierno nacoinal o provincial, ´se que de hecho protestas de tobas o quom, y de población en general fueron reprimidas y tomadas como HECHOS TERRORISTAS. y También algunos escritores fueron tildados de TERRORISTAS por dar opiniones (no sé si acusados legalmente). Sobre EL TERRORISMO “FÍSICO; no bullyng, no verbal, etc”, pienso que es cuando la violencia física sobrepasa la territorialidad de una nación, porque las agrupaciones que se autoinculpan y atribuyen de decapitaciones, bombas, etc (pero siempre encapuchados), tienen seguidores o adeptos en otras partes del mundo, y no se entiende bien por qué (que atrae a esta gente a sumarse a esta locura). Sobre los jóvenes norteamericanos voluntarios (porque no sé si los jóvenes rusos son voluntarios o son obligados) tampoco sé que los hace sumarse a la lucha antiterrorista cuerpo a cuerpo en Siria, ahora, y antes en Vietnam, ……..no sé si les pagan un sueldo. Los terrositas no sé si quieren invadir tierras, o dominar al mundo, con sistemas de gobierno mundial y totalitario, dominar las consciencias, no se entiende. Coincido con Rodolfo López en el post de Montenegro, se vota por la mejor opción real y posible, no se traiciona a ningún familiar del pasado, se es realista.

  • 11. rodolfo lópez  |  5 noviembre 2015 en 10:43

    Hola Magú, me alegra que coincidamos. Tal vez sería bueno que Ud prepare un par de rimas (para ganador y perdedor) de tiempo post electoral deseable, con buen humor y sabia amabilidad. Saludos


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