LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 148

21 octubre 2015 at 7:37 9 comentarios

Michel Foucault decía que lo que le interesaba analizar eran ciertas discontinuidades en la historia del saber. En los comentarios que hizo después de la publicación de “Las palabras y las cosas”, manifestó que siempre quiso averiguar la razón por la que en una época los enunciados tenían cierta forma, y sin solución de continuidad, emergía otro tipo de enunciados que componían nuevas epistemes y otros campos de visibilidad. Son fenómenos de ruptura que el filósofo analizó en períodos históricos que abarcan varios siglos.
Aquí lo que pretendo es algo bastante más medido ya que no pretende sistematicidad, se trata de al menos presentar el fenómeno de ruptura que se produce en el lenguaje filosófico del campo intelectual francés, en un período mucho más breve, en el lapso de unos pocos años, que van desde la posguerra a otro fenómeno político que tuvo gran incidencia, como fue la independencia de Argelia.
En el término de una década se pasa del existencialismo con sus variantes, al estructuralismo con sus otras variantes, un pasaje discontinuo que si bien no permiten dar una descripción infinitesimal del cambio, han dejado huellas que pretendemos auscultar.
Judt habla del temperamento de Camus al que no describe como Jeanson de mediterráneo, bronceado, solar, hasta perezoso, ni como Sartre de sereno, augusto, narcisista y adolescente. No por eso deja de admitir que ya en su tesis de filosofía sobre san Agustín, hay en Camus una espiritualidad a la que parece no renunciar y que lo aleja de todas las vindicaciones que se hacen en nombre de la justicia o de la historia.
Pero la espiritualidad no siempre es un fenómeno religioso, menos aún en el caso de Camus que critica una forma de adhesión militante que en la política se expresa de un modo religioso. Es lo que percibe en sus análisis de los fenómenos revolucionarios que adquieren un sentimiento de cruzada que parece no tener otro objetivo que eliminar el pecado del planeta.
François Furet en sus libros “El pasado de una ilusión” o “Pensar la revolución francesa”, habla del catecismo revolucionario con sus voceros que actúan como Savonarolas del marxismo, lo hace de un modo análogo a Judt que percibe la misma actitud en el comité de redacción de “Les temps modernes” ante la publicación del libro de Camus.
El escándalo que produce la muerte planificada de un hombre como forma de castigo, lo extiende Camus en su texto de 1957 “Réflexions sur la guillotine”. En este escrito Camus habla de la frivolidad y la hipocresía de la sociedad francesa ante la pena de muerte que siguió vigente hasta 1981 durante la presidencia de François Mitterand.
Si cundiera la eficacia basada en el ejemplo por el cual el castigo de muerte reduce el delito, entonces nada justifica que la ejecución se haga en el mayor de los secretos y que nadie quiera hablar del tema ni tenga la menor difusión.
Hay un pudor y una vergüenza colectiva que oculta el detalle del modo en que se lleva a cabo la sentencia. Camus recuerda que su padre indignado ante un hecho criminal que no merecía atenuante alguno, estaba de acuerdo con la pena de muerte aplicada al reo, y fue a presenciar la ejecución.
Recuerda haber visto volver a su padre con el rostro desencajado y un estado tal que no pudo hacer otra cosa que ir al baño a vomitar.
Camus insiste en que hay describir minuciosamente lo que sucede con la ejecución, tanto los preparativos como el procedimiento, y no ahorrar detalles en la observación del instrumental empleado como en las reacciones del cuerpo decapatidado. Sólo así la justificación de la sentencia cumple el requisito de ser un ejemplo que sirva para disuadir a futuros infractores.
Tony Judt comienza su libro “Past Imperfect” con una cita de Camus: “Toda idea falsa termina en un hecho de sangre, pero siempre se trata de la sangre de los otros. Es lo que explica que algunos de nuestros filósofos se sientan cómodos cuando dicen cualquier cosa”.
Judt que no dudó en denostar lo que llama la “irresponsabilidad” moral de los intelectuales franceses en varios de sus libros; dice en la obra citada que los textos de los escritores franceses de la posguerra que tanto hablan del sentido de la historia, no son ejemplos de análisis histórico sino `ejercicios de asesinato´.
La frase de Camus como la de Judt no hacen más que definir en pocas palabras, los extensos por no decir interminables argumentos de Merleau Ponty y Sartre a mediados de la década del cincuenta, en libros como “Humanismo y terror” o “Aventuras de la dialéctica” del primero, o “Los comunistas y la paz” del segundo, en el que justifican la sentencia a muerte de disidentes del stalinismo – el caso de Bujarín fue paradigmático – porque los hombres sentenciados se “equivocaron”, y el error cuando se trata de la supervivencia no de un individuo, ni siquiera de un pueblo, sino de un momento de la historia necesario parta la emancipación final, el error es considerado letal, y merece un castigo equivalente.
La sencillez, la claridad y la impunidad con la que un filósofo como Claude Lefort cuenta estas peripecias e interpreta en “Sur la colonne absent” el legado de su maestro M. Ponty, confirma lo que Judt define como irresponsabilidad y que los intelectuales franceses llamaban “compromiso”.
Judt sostiene que Camus se hallaba en una situación imposible. Como si siempre hubiera estado entre dos fuegos. O, como le gusta describirlo en “The burden of responsability”, en el Purgatorio. La sensación se estar siempre en el exilio es lo que lo define. Esta situación se agravó con la guerra de Argelia.
Camus siempre buscó una solución de compromiso entre el FNL y el gobierno francés. Una salida ideal alejada de la realidad. Los argelinos ponían bombas y los franceses torturaban.
Judt dice que Camus era un hijo de la Tercera República, por eso su idea de sociedad deseable es la que le permitió estudiar becado gracias a una educación libre y gratuita, bajo un gobierno republicano que otorgaba derechos a todo ciudadano por igual.
Lamentablemente, esta república había sido repudiada en la entreguerra tanto por la derecha como por la izquierda. Comunistas y fascistas coincidían en que el republicanismo liberal era una fachada detrás de la cual se ocultaba el poder de las finanzas, ya sea en manos de capitalistas burgueses o de judíos.
El gobierno de León Blum fue la síntesis de esta denunciada decadencia que agrupaba a los extremos, y que creó el ambiente tanto para la aceptación del pacto entre Stalin y Hitler como para acomodarse o alegrarse con el gobierno del Mariscal Pétain.
Camus no era partidario de los nacionalismos árabes, no estaba de acuerdo con Nasser ni con Mossadeq. Quería que los valores de la república rigieran también en Argelia.
La posición de Judt no es ningún misterio. Respeta a Camus a quien considera “un hombre marginal, quizás el mejor hombre de Francia”, y a pesar de reconocerle a Sartre talento literario y sobrada capacidad intelectual, es el mejor ejemplo de lo que llama “un irresponsable moral”.
Una de los conceptos claves de Judt es el de “intelectual tangencial”, se trata de quien respecto a un grupo de pertenencia, tiene una actitud crítica, nunca de organicidad e integración. No se trata de mayor o menor compromiso sino de la necesidad de ejercer una lengua franca en especial con quienes se tiene algunos valores en común.
En una entrevista que le hacen al historiador François Furet, que con sus escritos sobre los ideales inspirados en la revolución francesa y en la rusa, hace un recuento detallado del costo moral y biológico – vidas humanas – del extremismo político, se define como anticomunista de izquierda. Agrega que le es suficiente estar departiendo con un hombre de la derecha para darse cuenta de que es de izquierda. En nada esta actitud se contradice con el hecho de que haya dedicado su obra al estudio de los crímenes perpetrados en el siglo veinte en nombre de la “ilusión” revolucionaria.
Judt también es progresista. Definimos al progresista como aquel que ante un hombre de la derecha se siente de izquierda, y frente a un izquierdista se irrita y lo critica. Esta combinación entre el sentimiento que expresa Furet y la idea de intelectual tangencial, nos da la imagen y figura de un individuo en apuros ideológicos.

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Una eventual presidencia de Scioli LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 149

9 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  22 octubre 2015 en 10:32

    Pregunta: existe algun paralelismo entre Judt y Camus respecto a las posiciones del primero en relacion al Sionimso, y del segundo hacia el PCF ?

  • 2. marlaw  |  22 octubre 2015 en 13:23

    Lo que yo llegué a leer es que Judt era visceralmente anti-comunista.

  • 3. Marcelo Grynberg  |  22 octubre 2015 en 16:01

    Si, pero tambien (segun Wikipedia):

    In October 2003, in an article for the New York Review of Books, Judt argued that Israel was on its way to becoming a “belligerently intolerant, faith-driven ethno state.”

    Me parece injusto. Al menos quisiera entender que razones tenia para pensar asi.

  • 4. Sergio R.  |  23 octubre 2015 en 21:56

    Los anuncios de las salchichas y la depilación contrastan con el sofisticado análisis intelectual de la nota… Me gustó lo del intelectual tangencial…el Sol, la Tierra, somo tangenciales…el creernos el centro solo es producto de nuestro ego…como cuando creemos que rezando mucho Dios nos va a privilegiar…

  • 5. marlaw  |  24 octubre 2015 en 7:22

    “No por eso deja de admitir que ya en su tesis de filosofía sobre san Agustín, hay en Camus una espiritualidad a la que parece no renunciar y que lo aleja de todas las vindicaciones que se hacen en nombre de la justicia o de la historia.”

    Me pregunto sí la palabra: “espiritualidad” guarda relación con la búsqueda de Dios, o bien con la justificación de su existencia.

  • 6. marlaw  |  24 octubre 2015 en 8:08

    Tratando de comprender el texto que citado mas arriba, comencé con San Agustín y terminé en Zaratrusta. Deberé volver a leer a Nietzsche, porque la primera vez que lo leí debo haber comprendido muy poco.

  • 7. r.nadaud  |  26 octubre 2015 en 8:51

    mejor “responsable moral” que los asesinos de Charlie Hebdo y
    Estado Islámico bien lo habrían hecho a-sentir.

  • 8. r.nadaud  |  26 octubre 2015 en 9:07

    “irresponsabilidad” vs. “compromiso” : cuando llegue el turno a los Maoistas háblanos de la farsa.

  • 9. philo  |  26 octubre 2015 en 9:31

    PROFE

    esperamos sus consideraciones sobre las elecciones.

    sin chicanas por favor


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