LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 144

4 octubre 2015 at 8:19 17 comentarios

La respuesta de Camus publicada en la misma revista, no está dirigida a quien escribió la crítica sino al director de la publicación: Sartre. Por eso la encabeza con un “señor director”. Su respuesta es larga, y desde mi punto de vista anodina y confusa. Se coloca en el lugar de una víctima que ha sufrido un ataque personal y que es objeto de difamaciones. Además, no toma en cuenta a su interlocutor, a quien, aún sin decirlo, lo trata de sirviente y heraldo de su patrón. Está ofendido, y lo está porque se siente traicionado por quien consideraba un amigo.
Pero hay una sola frase, no más que una, que vale todo su texto. Se queja del comportamiento maniqueo de sus críticos, quienes dividen el mundo entre el bien y el mal, o entre la derecha y la izquierda. Quien no está de un lado, está del otro. Esta queja es conocida y repetida a través de los tiempos. Lo que agrega Camus y convierte el lamento en una idea, en un concepto, un instrumento analítico, es cuando dice que este modo de maniobrar se ha convertido en un “método intelectual”.
La palabra “método” es definitiva. Ya sabemos que no se trata de hablar desde una supuesta neutralidad; no apunta a una referencia valorativa desde una perspectiva epistemológica ni desde una voluntad de consenso liberal. No es otra crítica más a la objetividad del conocimiento, sino de un modo de pensar calculado con fines de penalidad.
Este nuevo discurso del método nos sirve para analizar sobre el modo en que operan las ideologías. La adscripción de un sujeto a una ideología puede hacerse de diversas maneras. Los ideólogos del siglo XVIII, basados en una filosofía atomista, pensaban que las ideas seguían vías asociativas que podían modificarse mediante la acción pedagógica. Las ideas están inscriptas en nuestra mente, tienen el poder de guiar nuestra conducta y son modificables.
En el pensamiento marxista la ideología designa, por un lado, el uso vulgar de la filosofía, como lo hicieron los jóvenes hegelianos con la filosofía de su maestro que les servía de soporte conceptual para elaborar nociones que no iban más allá de una mala divulgación del sistema hegeliano, y, por el otro, se la define como un sistema de representaciones que los sujetos tienen sobre sus condiciones de existencia.
La ideología en cuanto representación ya no tiene que ver con la mente sino con la conciencia, pero ésta, a su vez, puede estar condicionada por la estructura de poder de una sociedad, por lo que la ideología deja de ser un asunto individual y circula como una entidad colectiva. Se habla de ideología de una clase social, y de ideología dominada y dominante.
La ideología en cuanto tal no tiene un alcance preciso. Puede incidir en las formas del saber hasta el punto en que se interpreta a la historia de la ciencia como un reflejo de la lucha de clases y se divide el conocimiento de acuerdo a la oposición entre ciencia proletaria y ciencia burguesa. Esta concepción de la historia del saber fue usual en tiempos en que regían las consignas del aparato educativo en la URSS de Stalin. Pero la ideología también puede determinar nuestra forma de amar, de comer, de hablar.
De este modo la ideología queda convertida en un frasco moral en el que los individuos viven y piensan, con la libertad de elegir, permanecer, o cambiar de envase a través de una conversión personal por la militancia revolucionaria.
Hay un aspecto inconsciente de la ideología porque que todos nacemos en una de ellas por pertenecer a una clase social, con su lengua y sus valores, y otro voluntarioso, ya que es posible traicionar a su clase, o liberarse de ella y adoptar otra ideología.
Por lo general no se ha clasificado a las ideologías por docenas, ni se les ha reconocido una variedad inconclusa. La tradición la ha dividido en dos ya que se calca sobre una visión del poder en el que hay dos grupos que se enfrentan: los explotadores y los explotados. No es fácil encontrar eslabones intermedios ni mediadores entre los extremos, y la producción de conceptos como fracción de clase, puede llegar a enriquecer la clasificación, aunque no mucho, ya que estos desprendimientos se integrarán en conjuntos más abarcativos.
¿Creemos en nuestra ideología? ¿Cuál es la relación entre creencia e ideología? ¿Se tiene distancia respecto de la ideología? Paul Veyne escribió “¿Les grecs ont cru á leurs mythes?”, los griegos, ¿creyeron en sus mitos?
Si hay un libro de Veyne en el que el contenido es difuso, es éste. Todos los otros son maravillosos, incluso el que dedica al poeta René Char, aunque sólo fuere por su ingenuidad generada por una incondicional admiración. Sin embargo, Veyne sostiene en otros libros y podemos interpretar que en éste también, que los griegos creían en sus dioses pero no de un modo absoluto sino conveniente a la vida cotidiana.
Michel Houellebecq en sus conversaciones con Bernard Henry Lévy recordaba que para Chesterton – un católico errante entre anglicanos – las religiones servían para confeccionar un calendario. Establecer una rutina, organizar ceremonias, ritualizar la existencia, es indisociable de los actos de fe, y digo “actos”, porque la creencia no puede sostenerse si no es en una materialidad elaborada y trasmitida entre generaciones.
Por lo que “creer” no es imaginar una posibilidad o corroborar una certeza, como quien dice creo que podré ahorrar este mes, o creo en lo que veo, sino cumplir con un sistema de percepciones programadas que constituyen cada día del existir.
Para Veyne, la creencia, por lo general, es un sentimiento que se sobrelleva sin demasiados sobresaltos. ¿Qué sucede cuando la creencia se convierte en una pasión, cuando nuestra adhesión es simbiótica? Para comenzar, cualquier evento o persona que intente despegarnos de nuestra creencia, hacernos dudar de ella, se convierte en un enemigo, potencial o real. ¿Qué quiere decir pasión en este caso? Es muy difícil nombrar el baile de fantasmas que pueblan la mente de un cruzado de una causa cualquiera. Los fantasmas de violación, de terror recibido e inducido, de muerte propia y ajena, nada tibio ni moderado caracteriza este sentimiento, es la furia de la fe.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 143 LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 145

17 comentarios

  • 1. Di  |  4 octubre 2015 en 11:28

    Este escrito.y los dos anteriores, me han recordado y hecho pensar sobre Camus, sobre la Izquierda y algunas reflexiones ,aunque mucho se ha dicho; acerca de la dialéctica .
    Pero estoy co ci nań do y con todas estas ideas en la cabeza…mejor macerarlas un poco y si estoy a tiempo, participo con un comentario. .
    Buen domingo .

  • 2. philo  |  4 octubre 2015 en 16:04

    Profe

    me gusto su escrito

    Hizo que se me despertara el indio, me fui a releer dos textos uno de Geertz y el otro de Althusser, voy a resumir en extremo, aunque es para leerlos completos

    El de Geertz tiene como titulo:” La ideología como sistema cultural” (el titulo ya nos dice algo)
    Habla de la dificultad de su análisis
    Distingue dos aproximaciones de los determinantes sociales de la ideología:
    Una como máscara y arma (lucha) persecución del poder.
    Otra como remedio( corregir desequilibrios sociopsicológicos )huir de la ansiedad.
    Habla de tramas simbólicas vagamente definidas pero emocionalmente cargadas.
    Y las creencias que se desprenden las considera como afanes personales.

    Y ahora que lo pienso Althusser sin profundizar en su texto ( es mi análisis puede estar errado) de las dos aproximaciones estaría hablando de la primera. El titulo del texto es “Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado”

    Ahora hay dos fragmentos de su nota con los que quiero delirar
    1- “Las ideas están inscriptas en nuestra mente, tienen el poder de guiar nuestra conducta y son modificables”
    La neurociencia afirma la primera parte, en donde no se ponen de acuerdo es en la segunda. (parece que algunos cabeza dura no pueden ser modificados)
    2-CREER. Usted sabe que es un tema que ocupa mis pensamientos, tal vez tenga que ver con huir de la ansiedad.
    Se habla que las certezas nos dan tranquilidad y la no certeza desasosiego y angustia.
    Tengo la impresión que los creyentes se convencen que son certezas para aliviar sus días.

    Que hermoso día se ve desde mi ventana, los domingos son mis preferidos

    cariños

  • 3. magu  |  4 octubre 2015 en 16:34

    DON ABRAHAM:
    Si ud no quiere, le pido a algún comentarista, si quiere, si puede responderme ¡por qué CAMUS estaba enojado con SARTRE?, no es que SARTRE luchó a favor de la independencia de ARGELIA?….Fue mucho después de eso esta respuesta a la revista ¡……..si la palabra MÉTODO remite a experimento y castigo, o punición …¡la palabra PROYECTO (además de verso, en algunos casos) a qué remite ideologicamente ?……..Es difícil persuadir (obligar es más fácil, jaja,usando la fuerza, la amenaza) a que alguien deje de profesar una creencia o concurrir a actos que asi lo exige su ideología. , pero es imperdible, ver como una persona joven o grande, por motus propio va saliendo de su propia cuevita (llamesé catolicismo practicante, amish, opus dei, judaismo ortodoxo, marxismo heredado por los padres, capitalismo) y va yendo con curiosidad a un lugar prohibido (como un cachorro escapando del regazo cucha de su mamá) …”a una obra de teatro, a una iglesia jamás antes visitada, a un tugurio donde se toca jazz negro, etc, etc, etc”, a esas personas que nadie obliga, y que de a poco incursionan espontaneamente (por amor a alguien, admiración a otro, afinidad, etc) por otras orillas, dificilmente luego se las pueda obligar a militar en algo o a actuar según un manual, un manifiesto, o un método.

  • 4. magu  |  4 octubre 2015 en 19:39

    DON ABRAHAM: le dejé una respuesta a Rodolfo López y a Nadau en el post anterior. Y en éste le pregunté sobre ¿por qué CAMUS estaba tan enojado con SARTRE?. La palabra MÉTODO, salvo que sea el de CZERNY para aprender a tocar piano, da un poco de miedo como da sospecha la palabra PROYECTO, hoy en día. Ahora, para medir el GRADO DE UNA IDEOLOGÍA Y SU FANATISMO (sobre todo, cazando al que no quiera rendir sumisión o LEALTAD)….vea: LA CORTINA DE HIERRO, antes del 89, (un tío mío comunista, hermano de mi padrastro nos decía que habían hecho el muro de BERLÍN para que no se colara gente de OCCIDENTE, y era tan crédulo en su comunismo que soñó toda su vida con visitar MOSCÚ, como si fuera el PARAISO). Una cosa es cuando “no dejan salir a nadie, y nadie quiere entrar a ese país”, y otra cosa es cuando “todo el mundo, aunque sea en balsa o arriba de un tiburón, están desesperados por pisar costas de ese lugar”, y no se encierra a nadie (salvo a criminales). Creo que no existe la ideología IMPERIALISTA o CAPITALISTA, existe un modo de vivir, que a mucha gente le gusta y cree que es bueno (para ellos)…. El equilibrio que pide GUSTAVO, se mediría entre LAS VARIABLES: Grado de LIBERTAD de sus ciudadanos, pero también: grado de cuidados de ese Estado para con los mismos.

  • 5. marlaw  |  5 octubre 2015 en 0:20

    En uno de los pàrrafos de esta nota, que cito a continuación el Profesor plantea la grán cuestión:

    “Hay un aspecto inconsciente de la ideología porque que todos nacemos en una de ellas por pertenecer a una clase social, con su lengua y sus valores, y otro voluntarioso, ya que es posible traicionar a su clase, o liberarse de ella y adoptar otra ideología.”

    Con respecto al aspecto “voluntarioso” yo no sé sí es realmente posible traicionar nuestro propio origen. Desde luego que se puede intentar, pero en última instancia “esa traición” implica negarnos a nosotros mismos dejar de ser lo que realmente somos.. El cuerpo de idéas que se encuentra en el hogar y en el medio donde nacemos y nos criamos es constitutivo de nuestra personalidad, forma parte de nuestro yo en el sentído acotado que el psicoanálisis le otorga a la palabra yo. El conflicto que este intento provoca en nuestras conciencia, se suele exteriorizar a través de las contradicciones de la conducta del sujeto, hasta que la tensión generada resulta insostenible y algo estalla dentro de èl.

    La imagen que me aparece, para tratar de representar lo que sucede cuando tratamos de “traicionarnos voluntariosamente” aunque en este caso no intervenga la política (o quizás sí) son los últimos días de la vida de León Tolstoi.

  • 6. marlaw  |  5 octubre 2015 en 12:43

    Magu: No necesariamente el Jazz negro se ejecutaba en los tugurios. Por ejemplo: Duke Ellingtong siempre actuó con su banda en grandes escenarios. Por otra parte, si bien es cierto que por su propio origen las personas de color, en los Estados Unidos se encuentran entre los sectores menos favorecidos por la economía de ese país, y los lugares en los que se ejecutaba el Hot Jazz se correspondía mayormente con la condición social de estas personas, no se pueden asimilar estos, por su ostensible ausencia de lujo, a la indecencia. Tugurio es una palabra muy desagradable.

  • 7. marlaw  |  5 octubre 2015 en 17:08

    Como expresaba mas arriba la traición a nosotros mismos nos crea un problema de conciencia. ¿Pero cuando aparece el problema de conciencia?
    En primer lugar cuando nos desconocemos a nosotros mismos, es decir cuando no sabemos a ciencia cierta quiénes realmente somos, y qué es lo que realmente podemos y qué es aquello que no podemos. Pero por supuesto que nó todo el mundo tiene problemas de conciencia que le permitan sentir que se está traicionando, porque no todo el mundo llega a la vida con los mismos grados de conciencia. Existen quienes poseen conciencias robustas, difíciles de someter, quienes poseen conciencias mas “vulgares y corrientes” y quienes poseen conciencias lábiles, raquíticas, que se pueden llegar a convencer con un caramelo; y por último también existen aquellos que carecen totalmente de conciencia, para quienes los problemas son siempre del otro.
    De este modo queda claro que el tema de la traición a uno mismo, como asimismo otros problemas que atañen a la conciencia, también van a depender de nuestro grado de conciencia.
    En medio de todo esto aparece el ecléptico que es una suerte de indeciso. Es alguién que como se afirma en la Física se encuentra en un punto de equilibrio inestable, cualquier viento lo puede llegar a inclinar hacia un lado o hacia el otro.

  • 8. marlaw  |  5 octubre 2015 en 17:47

    Philo Muy bueno el comentario.

  • 9. marlaw  |  5 octubre 2015 en 20:27

    No sé sí el Profesor o alguien de quienes participan de este foro llegarón a ver la película: ” El Francotirador” Aunque la ví varias veces no estoy muy seguro del origen de esta película. En principio diría que se trata de una co-producción franco-européa en la que inclusive actuan protagonistas rusos. Se trata de la historia de un joven campesino, que por su participación en la batalla de Stalingrado adquiere el rango de héroe nacional de la Ex-Unión Soviética. En la película se presentan múltiples escenas de combate, pero en medio del fragor de la guerra aparece el amor entre este combatiente y una joven soldado del ejercito rojo. Aparte de estos dos protagonistas principales, también aparece un tercero en discordia, se trata de un jovén comisario político encargado de la propaganda del Partido que traba amistad con el campesino desde el comienzo del film quién a la vez de encargarse de promocionarlo como héroe, también se sirve de él. El jovén comisario a su vez también se enamora de esta joven, y con el objeto de conquistarla hace valer su poder para retirarla de la zona de combate y ubicarla en un lugar mas protegido exento de riesgos y mas próxima a él. No obstante sus esfuerzos la joven continúa enamorada del joven campesino, y le pide al Comisario que la retorne a la zona de combate para estar cerca del campesino quién a su vez ya había cobrado fama de héroe por la cantidad de oficiales alemanes que llevaba abatidos en combate. El comisario político intenta rivalizar por el amor de la joven con el héroe campesino y trata de perjudicarlo en lo que puede hasta que en un momento del film comprueba con sus propios ojos la pasíon que une a la joven pareja y advirtiendo la imposibilidad de su intento renuncia a su propósito en medio de obscuras reflexiones, acerca del socialismo, el partido, el poder y todo lo demás.

  • 10. marlaw  |  6 octubre 2015 en 18:51

    “”Por lo que “creer” no es imaginar una posibilidad o corroborar una certeza, como quien dice creo que podré ahorrar este mes, o creo en lo que veo, sino cumplir con un sistema de percepciones programadas que constituyen cada día del existir.
    Para Veyne, la creencia, por lo general, es un sentimiento que se sobrelleva sin demasiados sobresaltos. ¿Qué sucede cuando la creencia se convierte en una pasión, cuando nuestra adhesión es simbiótica? Para comenzar, cualquier evento o persona que intente despegarnos de nuestra creencia, hacernos dudar de ella, se convierte en un enemigo, potencial o real. ¿Qué quiere decir pasión en este caso? Es muy difícil nombrar el baile de fantasmas que pueblan la mente de un cruzado de una causa cualquiera. Los fantasmas de violación, de terror recibido e inducido, de muerte propia y ajena, nada tibio ni moderado caracteriza este sentimiento, es la furia de la fe.””

    Sin llegar a los extremos, en cuantas oportunidades una idéa, una ideología, se encuentra al servicio de enmascarar nuestras bajas pasiones. ¿En cuantas oportunidades una ideología sirve para canalizar nuestros viejos rencores, nuestra insatisfacción con nosotros mismos, nuestras envidias y resentimientos?

    Lo que sucede muy a menudo es que quién profesa una ideología, se ubica asimismo de manera inconciente (algunas veces) en la parte superior de la pirámide, y sí hay que mandar a matar, o hacerle beber a alguién un buén trago de aceite de ricino, nunca se colocará él en el lugar de los muertos, o de los bebedores. Y sí el Partido decide alguna purga, nunca se verá tampoco asimismo en el lugar de los purgados.

    Por esta razón en mi caso, es que resolví yà hace tiempo adherir a la doctrina liberal, que tendrá sus defectos, no lo dudo, pero es la única doctrina política que me va a proteger, sí a algún iluminado/a que en principio contrae con la ciudadanía un compromiso para gobernar por cuatro años, luego que se hace con el poder, pretende quedarse 20 años, o quizás aún mas, tratando de prorrogarse a través de sus descendientes.

  • 11. r.nadaud  |  7 octubre 2015 en 9:32

    “pretende quedarse 20 años” Joe Kennedy & Cia. Bush & Bush : además en la Meca del liberalismo, USA y Europa los gobiernos pasan y las Agencias quedan : CIA y sus metamorfosis :elije el idioma que quieras y suerte en la tierra prometida a los chicago boys.

  • 12. philo  |  7 octubre 2015 en 20:30

    marlaw (a propósito de su relato de la película) seria tanto mas fácil nuestra vida amorosa si pudiesemos elegir de quien enamorarnos.

    Me gusta esta frase de Cortazar:
    ” Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio”

  • 13. Alejandro A  |  9 octubre 2015 en 12:11

    Marlaw:
    La película se conoció con el nombre de “Enemigos al acecho” Las reflexiones sobre el socialismo a mi me parecieron más bien luminosas; del comisario politico: +-….”el estado pretende que seamos todos iguales…ya ves, mi novia se enamoró de tu sonrisa…”

  • 14. Diana  |  12 octubre 2015 en 19:50

    Izquierda, Derecha y Centro, son términos que le debemos a la Revolución Francesa. Los historiadores cuentan que cuando se reúnen los franceses en aAmblea Constituyente para formular la nueva Constitución, después de los sucesos irreversibles de la Toma de la Bastilla, del 14 de Julio de1789. Los diputados convocados, o autoconvocados,se ubicaron en función de su ideología. ,en principio solo por afinidad, pero posteriormente, conservaron esta ubicación, que correspondía de uno y otro lado del Presidente . Quedando a la derecha, los girondinos; de Gironda y a la izquierda los Jacovinos; los de la montaña. Un grupo existente, indecisos aún, quedaron en el centro, conocidos estos, como la Marisma. Como sabemos, los primeros querían la monarquía parlamentaria y los segundos, los Jacovinos; solo por referirme en °cierto orden; eran partidarios de la República. De ahi que se identifique con la Derecha a los conservadores y con la Izquierda a los más progresistas. Este significado se ha mantenido, aunque con otros rasgos. Hoy, todo lo que es de izquierda es inquietante para algunos y la derecha parecería no agitar a nadie. Hoy, en nuestro pais, no es posible no ser otra cosa, que de izquierda, si vemos la poco célebre trayectoria que han seguido las ideas conservadoras de lo que llaman derecha. A esto le siguieron diversas clasificaciones o divisiones que parecen confundirse o bien, diferenciarse en aspectos particulares. Y de centro hoy, en cuanto a indecisos y confusos, son por mucho mayoria. Tenemos un pais, de raiz conservadora, (conservar que)y más nos alejamos en el tiempo, de nuestros inmigrantes, que arribaron casi juntos, en dos períodos, antes y después de la Guerra, tildados de agitadores, por la claridad de sus ideas y su forma de reunirse y expresarlas a la manera europea; eran los disidentes, de esta forma de gobierno, bueno, fuera de ellos, no hay una izquierda pura en nuestro pais.
    Y gracias por alcanzar a participar.

  • 15. magu  |  14 octubre 2015 en 9:09

    DON ABRAHAM: Réplica para MARLAW; por favor publíquela

    MARLAW, disculpame, fuí irónica, amo a SATCHMO, colecciono todo de él, FUE IRONÍA perdoname, saludos a RODOLFO también que respondió en anterior post., gracias.

  • 16. marlaw  |  16 octubre 2015 en 19:44

    Gracias a vos Magu por tu aclaración. No creo necesario que me tengas que pedir disculpas. En muchos casos el idioma no termina de ser el instrumento adecuado para trasmitir todo aquello que pensamos o sentímos y se presta para dar lugar a situaciones equívocas.
    Saludos cordiales, para vos y tu esposo

  • 17. marlaw  |  16 octubre 2015 en 21:12

    La cosa es como en el cine Nadaud: “Toda semejanza con la realidad es pura coincidencia”


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