LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 142

28 septiembre 2015 at 8:02 9 comentarios

¿De qué estamos hablando? Volvamos a las fuentes, a la pregunta inicial, al mínimo racional que enuncia una pregunta. ¿Se trata de la violencia? ¿De la justicia? ¿De la moral? Los profesores discuten acerca de la pérdida en vidas humanas que conllevan los procesos históricos. Es obvio que a nadie se le ocurre que la relación entre los hombres se dirime conversando. El habla evita la lucha entre cuerpos pero no la elimina. La política se establece por la confrontación de argumentos pero no satura los medios de la lucha por el poder.
Desde el momento en que se afirma que el poder se conquista por la fuerza, y que el poder es imposible de ejercer sin represión, las acciones violentas son inevitables.
Badiou dice que para el pensamiento dialéctico no existe la unidad sino escindida. La particion es inicial. La lucha, la batalla, la guerra, la lista de términos confrontativos con los que podemos describir las relaciones no sólo humanas sino el proceso mismo de la vida, es larga. En el siglo XIX tanto Marx como Darwin y Nietzsche, dijeron que la Ser es lucha de fuerzas, que el ser es heraclíteo, una consumación de energías en conflicto.
La imagen del mundo de un gran reloj que funciona por el mecanismo de piezas ajustadas, esa gran armonía en la que pensaron los filósofos de la era clásica, es desplazada por la lucha de contrarios. ¿Quién es el generalista que nos pueda dibujar el Todo del que somos parte, que se haga cargo de la Totalidad?
Dicen que el universo está en expansión, otros que se condensa o que regresa, o tantos otros enunciarán hipótesis complejas no aptas para legos. El intento de Engels de justificar la lucha de clases con la dialéctica de la naturaleza, demostrar que el proceso mismo de la existencia da la razón del modo en que debemos concebir la historia y pensar la política, nos suena vacuo, astral, propio de un pensamiento esotérico.
Foucault parecía saber lo que decía cuando afirmaba que no hay que pensar la política en términos de verdad. Es propio de las teocracias fundamentar el poder en base a un dogma sobrenatural, y el hecho de que algunos intenten sumarle los resultados de la ciencia para que la creencia se sostenga en una verdad no sólo trascendente sino exacta, es una pretensión fáustica, diabólica.
¿Qué es un diablo? ¿Quién es el diablo? Es el que sabe.
Badiou nos dice que la naturaleza manda morir, y que la historia no hace otra cosa. La naturaleza manda matar, y que la historia tampoco hace otra cosa. ¿Qué tipo de filósofo es el que nos habla así? ¿Un filósofo serafín, querubín, elohim? ¿Unos de esos ángeles cercanos a la Verdad del Señor, que se sabe embajador del gran Ventrílocuo?
Si no establecemos una ley de la naturaleza o una ley de la historia, el pensamiento político ya no se escribe en términos de verdades filosóficas y pasa a depender del arbitrio de los hombres. Pero el callejón sin salida se cierra aùn antes si creemos escapar con el enblema d ela justivcia. Pensar la política en términos de justicia nos da uno de los nombres preferidos del Bien, del Absoluto.
Al agregarle a la idea de justicia el contenido de igualdad, no nos desprendemos del universo de los valores, por el contrario, no salimos del interminable debate sobre la idea del Bien.
Hablábamos de Sartre, y volvemos a él. Ha pasado más de medio siglo. Estas frases de los filósofos franceses del tercer mileno hacen eco a otras pronunciadas en la mitad del siglo pasado. Lo que es una muestra de que la filosofía no progresa, sin por eso estar estancada. Cambia el vocabulario de acuerdo al uso que hace de una epistemología renovada, y vuelve a preguntarse lo mismo.
El otro día, en una entrevista que le hicieron al filósofo Michel Onfray en el anfiteatro de la universidad de Niza, al preguntarle su anfitrión sobre la causa de su vocación filosófica, dijo que no hacía más que insistir con la preguntas que hace todo niño.
Los niños preguntan porqué sale el sol, porque se hace de noche, por qué nace un bebé, por qué es pequeño y su papá grande, adónde va la gente cuando muere, en dónde estaba antes de nacer, dónde acaba el mundo.
Dice que esa pulsión interrogativa y el despertar de la curiosidad, es obturado desde el momento del ingreso a la escolaridad, por el que se comienzan a recibir una serie infinita de respuestas a preguntas que nunca se hacen como la longitud del río Paraná, la fecha de la batalla de San Lorenzo, o la definición de isoyeta.
Preguntas que no se responden y respuestas a preguntas que nunca se hacen, trazan el círculo que Onfray divide con una bisectriz por la cual sigue preguntándose lo de siempre. Ese preguntar lo de siempre es otra de las definciones de la filosofia cuyo interés reside en la reformulación y la construcción de las formas verbales en las que se expresa.
En el año 1952 no se hablaba en filosofía del mismo modo que siete décadas más tarde. El mundo no era el mismo. Y la idea de revolución tampoco. Pero el preguntar puede que sí.
Sigamos con la cronología. En el año 1951 Albert Camus publica “El hombre rebelde”. Un año después la revista dirigida por Sartre “Les temps modernes”, edita un texto que inicia un célebre debate sobre el libro de Camus. En el año 1964, la revista “El escarabajo de oro” traduce para la Argentina los textos de la polémica. Se trata del artículo de Francis Jeanson, la respuesta de Camus, la carta de Sartre, un nuevo texto de Jeanson, y unas breves palabras finales de Sartre.
Abelardo Castillo, director de El escarabajo, junto a Liliana Hecker, directora de la colección en la que aparecen los textos, se situaban en la franja llamada `intelectuales de la izquierda independiente´, que bregaba para imponer su identidad, su libertad de expresión, y su investidura de interlocutor válido frente a los aparatos que decían representar a la clase obrera.
Ser de izquierda era pertenecer a una ideología que reinvindicaba los postulados marxistas sobre la lucha de clases, y que combatía al sistema capitalista y al imperialismo, sin por eso pertenecer al partido político de la revolución proletaria. ¿Por qué no se afiliaban al partido? Para no perder la posiblidad de la crítica, para no ceder en el uso de la libertad. ¿Para qué querían conservar ese uso? Para que no se les impusiera qué pensar, qué condenar y qué aprobar sobre el curso del mundo y de la historia.
A esta actitud se la denunciaba por su carácter pequeño burgués, lo que quiere decir individualista, egoísta, y en abierta complicidad de hecho con la clase dominante.
Corolario: el intelectual de izquierda es un enemigo de la clase obrera, un aliado de hecho del capitalismo explotador, y un representante y defensor de una clase social en vías de desaparición como lo es la pequeña burguesía.
Los intelectuales de izquierda tenían así el problema y el conflicto de la representación. No representaban a nadie, a nadie más que a sí mismos. Y no sólo eso, sino que inevitablemente estaban en una situación artificial, falsa, por lo que no eran más que una conciencia libre, tanto que podían inflarse sin límite hasta convertirse en conciencia universal, una especie de espíritu absoluto que en nombre de una verdad llamada `libertad´, legislaba sobre el mundo.
Era lo que Foucault desde su propia óptica llamaba intelectual general.
Ése era el problema de Sartre, y también, en nuestro país, de Abelardo Castillo, entre otros. En cuanto a mí respecta, que no era más que un lector de ambos escritores, mi deseo era el de pertenecer a la prestigiosa gama de estos seres que sólo se representaban a sí mismos.
Había una diferencia entre Francia y la Argentina. Una era que los intelectuales argentinos leían a los franceses, sin reciprocidad, salvo entre los tres mosqueteros que gozaban del privilegio de la traducción: Borges, Sábato, Cortázar, aunque ninguno de los tres podía ser clasificado como intelectual de izquierda.
La otra diferencia, de corte centrípeto, era que mientras en Francia el órgano político que representaba a la clase obrera era el Partido Comunista, en nuestro país ése lugar era ocupado por el peronismo. Lo que significaba algo bien concreto, y era que los obreros de carne y hueso, no en cuanto fantasmas invocados, siempre que podían votaban a su partido o movimiento, y no reconocían ninguna otra representación.
Por eso nuestros intelectuales debieron con el tiempo decidirse sobre su relación con el peronismo, a pesar de que tampoco faltaron quienes también se dedicaron a romper lanzas con el partido comunista argentino.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 141 LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 143

9 comentarios

  • 1. magu  |  28 septiembre 2015 en 22:03

    DON ABRAHAM, pero esto lo dice BADIU nomás, o BADIU y SARTRE, los demás no ¿o si? KANT no, al menos DESDE EL MOMENTO EN QUE SE AFIRMA QUE EL PODER……………….LAS ACCIONES VIOLENTAS SON INEVITABLES”- En cuanto a los intelectuales de izquierda, ABELARDO CASTILLO, etc. me parece que eran los más sensatos. Definitivamente, porque como comenté en la lección anterior ¡cómoooooooooo vannnnnnnnnnnn a venderrrrrrrrrrrrrrr su libertaddddddddddddddd a un verticalismo de políticos resentidos, que nada saben de la vida, sino querer imponer por su fuerza lo que ellos consideran justicia.
    Y si no en base a la línea de este hombre (perdóneme que siendo él un filo profesor lo llame asi) entonces es el el argumento de LA LEY DEL MÁS FUERTE, LA LEY DE LA FUERZA, LA LEY DEL QUE TIENE MÁS ARMAS O PELEA CON MAYOR FEROCIDAD. Esto no es filosofía (la de esas argumentaciones), es MENTALIDAD DE LA EDAD DE PIEDRA. Veo como en la tele, hay telenovelas narcos, se muestra la crueldad del asesino pero el público queda fascinado con eso. Y con los malvados en general, cuanto más perversos más lo ven. Ante esto, es LÓGICO que también la gente se prenda (como queriendo retomar la esperanza en el BIEN, en DIOS BIENHECHOR, a los mensajes papales, a los eclipses de luna que nos invitan a meditar). Estoy muy preocupada con estas afirmaciones, y con la gente que las enseña como BUENAS Y APLICABLES, ¡hay gente que haga eso aquí?, Da ganas de llorar, como quien puso LA ULTIMA CURDA, es claro GILES, lo oscuro es lo otro.
    Por útlimo solo quiero decir esto, (al menos es mi consejo), tanto cuando trabajaba en el instituto, como ahora, cada vez que veo a una persona joven o grande desamparada en la vida (sin familia, sin trabajo, sin salud, sin estudios, mal, muy mal) le digo que vaya pronto a una iglesia católica o protestante, y que concurra ahi, a todas las actividades. No le aconsejo un comité o una unidad básica, al menos no tiene que afiliarse, y no le enseñarán nada de GANAR EL PODER POR LA FUERZA.

  • 2. philo  |  29 septiembre 2015 en 8:59

    “insistir con la preguntas que hace todo niño” ——-►filósofo

    “seguir construyendo e imaginando como los niños”——–►artista

    SI PUDIERAMOS CONSERVAR AL NIÑO……..

    Este fin de semana me fui de misión pastoral con la escuela a un pueblito perdido en el espacio y abandonado en el tiempo, cuantas vivencias y experiencias, cuantas preguntas y reflexiones.(necesitaba saber en que consistía, pero no por lo que me contaban, necesitaba vivirlo)
    Ahora me pregunto, así como para cocinar nuevas recetas debemos conseguir nuevos ingredientes. Para tener nuevos pensamientos no debemos tener nuevas vivencias? con la cabeza sola se puede?
    Mirando el río sin sumergirnos en él, la apreciación que podemos tener es bastante límitada. Meras Especulaciones

    Cariños

  • 3. magu  |  29 septiembre 2015 en 9:47

    DON ABRAHAM, y pan rayenses, una cosa es usar la agresión en defensa propia, o en defensa del propio pueblo, de las invasiones externas o de la represión interna. Desde poner vayas, hasta tirar cacerolas de agua hirviendo desde los balcones, desde usar la rebeldía (huelgas, piquetes, etc) para pedir la INDEPENDENCIA DE UNA COLONIA, para volver a ser una NACIÓN LIBRE (ARGELIA, EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA, ETC). Lo que pasó con CUBA, quizá fue desmedido. Una cosa es DEFENDERSE, (tirar bombas para afuera de un gheto sitiado) otra cosa es INVADIR, y otra cosa es COMPRAR ARMAS, ENTRENAR GENTE, USAR MERCENARIOS, etc. Sinceramente, no sé si hubieramos conseguido la independencia con un GANDHI en vez de un GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN. Tengo la esperanza de que sí. Sobre nuestro país, yo noto que la gente es protestona y quejosa pero sumisa, (aguanta mucho, hace poco), y por otro lado hay sectores de violencia física (asaltos, secuestros, robos, asesinatos) importados de los modelos narcos (COLOMBIA, de hace veinte años). ES SINIESTRO el discurso que avive LA VIOLENCIA, la clasifique y diga que es LA UNICA SALIDA, porque eso da lugar a que todo termine organizándose pro la fuerza, como esa frase. TE LA PUSIMOS ADENTRO (tipo caballo de TROYA),,,,,,es decir: TE LA TENÉS QUE AGUANTAR, QUIERAS O NO PORQUE NOSOTROS SOMOS LA FUERZA BRUTA. Eso es injustificable. ¡No comprendo DON ABRAHAM (a través de sus lecturas solamente) las diferencias de posturas entre SARTRE y BADIU con respecto a LA VIOLENCIA?, pero SARTRE vio a la CUBA de los ppios de los sesenta y este otro la vio después. El daño que esas escrituras dialécticas hacen a la práctica popular es inmensa. El hecho es que lo que es revolucionario, (VENEZUELA, CUBA, EX UNIÓN SOVIÉTICA, ) terminan siendo luego LO CONSERVADOR y eterno (el anhelo de la mandataria de acá)……y hasta ahora no hay nuevo movimiento de ANTÍTESIS o NEGACIÓN…..(mismo En RUSIA, sigue un ex miembro de la KGB en una dictadura de hecho).

  • 4. marlaw  |  29 septiembre 2015 en 20:42

    Philo Uno se puede sumergir en el rio las veces que desee, pero según Heraclito, nunca es la misma persona la que se sumerge, ni tampoco es el mismo rio.

  • 5. philo  |  29 septiembre 2015 en 22:01

    Me gusto la forma poética en que lo dijo marlaw y es cierto, cada día somos otro y el río también lo es

    Pero mi pregunta es: ¿podemos entender ( en un determinado momento y lugar)que se siente sin sumergirnos? ¿con solo mirarlo de la orilla?
    creo que no

  • 6. Aldo  |  30 septiembre 2015 en 15:36

    La idea central del ser de izquierda en no aceptar como absoluto y eterno al capitalismo , después hay un montón de variaciones, lugares geograficos ,historia del momento ,la escolástica que revive o no , un montón de cosas , parece

  • 7. marlaw  |  2 octubre 2015 en 8:46

    El tema pasa porque a algunos chiflados se les ocurrió que la historía podía manejarse como sí fuera un colectivo. Ahóra aceleramos, ahóra frenámos, y ahora doblamos hacia la izquierda, y en la otra esquina, hacia la derecha.

  • 8. r.nadaud  |  3 octubre 2015 en 8:33

    Magu : algunos temas nos llevan al castillo de Barba Azul : aguantas el terror y luego vuelves a la familia, los amigos : Bolaño en Estrella Distante nos dice que ya se aleja del Planeta de los monstruos..
    un remanso en el rio.

  • 9. marlaw  |  8 octubre 2015 en 7:18

    El tema tratado, me insta a releer el libro de Francois Furet, El Pasado de una Ilusion. editado por el FC en 1995. El autor es un historiador francés de reconocido renombre internacional. El título de la edición francesa original, es al mas extenso. Según lo afirma el mismo autor en el prefacio del libro, este reconoce haber sido afiliado al PCF entre 1949 y 1956. Mas adelante en su obra agregará que el PC ha sido como una habitación por la que han entrado y salido varias generaciones. Tratando de adelantar el contenido y el objeto del libro afirma: que uno de los rasgos distintivos de la experiencia la experiencia soviética ha sido que esta fue “inseparable de una ilusión fundamental cuya evolución pareció validar su contenido por largo tiempo antes de disolverlo”

    Mas abajo continúa afirmando: ” No fue algo parecido a un error de juicio, que con la ayuda de la experiencia se puede reparar, medir y corregir; mas bien fue una entrega psicológica comparable a la de una fe religiosa (coincidiendo en este sentido con la afirmación del profesor T.A.), aunque su objeto fuese histórico”

    y prosigue: “La ilusión “no acompaña” a la historia comunista. Es constitutiva de ella; a la vez independiente de su curso, puesto que fue previa a la experiencia y sin embargo sometida a sus altibajos ya que la verdad de la profecia se encuentra en su desenvolvimiento. Tiene su fundamento en la imaginación política del hombre moderno y sin embargo se ve sometida a la modificación constante que las circunstancias le imponen como condición de sobrevivencia. Hace de la historia su alimento cotidiano con objeto de integrar constantemente todo lo ocurrido en el interior de la creencia. Así se explica que solo haya podido desaparecer al desvanecerse aquello de lo que se nutría: siendo una creencia en la salvación por la historia, solo podía ceder a un mentis radical de la historia, que le quitara su razón de ser a ese trabajo de remiendo esencial a su naturaleza”


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