LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 138

19 septiembre 2015 at 10:59 14 comentarios

Me remitiré ahora a un escrito personal acerca de esta cuestión. Intenté hace unos años diferenciar a tres categorías de sujetos que hacen del pensamiento una práctica explícita, una forma de expresión social: los intelectuales, los pensadores y los filósofos.

El intelectual tiene una actuación pública. Interviene en el mundo de la `opinión´. No sólo  hace su trabajo ya sea literario, artístico o científico, sino que asume posiciones sobre lo que atañe a su comunidad, ya fuere local o mundial.

Los llamados pensadores conforman una exótica categoría que a simple vista puede bordear el ridículo. Es la identidad que más se asemeja a la del poeta. Si en alguna entidad  vale agrupar a estos seres separados, como decía Sartre, a los individuos sacralizados por el mundo de la cultura, ésos son la del pensador y el poeta. ¿En qué categoría emplazar a Fernando Pessoa, por ejemplo? ¿Quién es Bernardo Soares, el heterónimo, autor de “El libro del desasosiego”? ¿Qué decir de W.H. Auden, Glenn Gould, D.Baremboim, Fernando Fader, John Cassavetes? Podemos ignorar todo sobre música, o ser espectadores rutinarios del cine, o ni siquiera gustarnos la poesía, o no saber nada de artes plásticas, pero cuando estos personajes citados, por ejemplo, escriben sobre su arte, van más allá de su arte, van hacia la vida, por eso son pensadores.

Michel Foucault en otro de sus movimientos tácticos para diferenciarse de la imagen del intelectual legada por Sartre, nos habla de una nueva categoría: el intelectual específico. Vale por su oposición a un intelectual general, o generalista, que se siente imbuído con el deber y la autoridad de emitir juicios desde una moral universal en defensa de valores imprescriptibles.

El intelectual específico no es un profesional independiente, no ejerce una profesión liberal, no es otro contribuyente ubicado en el rubro de los autónomos, su categoría profesional es la del funcionario, trabaja en una organización. Y en lugar de ocupar un lugar despreciado por la tradición burguesa e ilustrada que lo hace dependiente y burócrata – de acuerdo al académico y miembro del plantel universitario francés Michel Foucault –  es quien puede ocupar en el futuro el lugar de la rebelión contra el sistema de dominación impuesto por el mundo tal cual es hoy.

Esto sucede por una razón simple: tiene el saber que hay que tener. Posee el saber que tiene efectos de poder. Como los tienen los físicos, los biólogos, los informáticos.

Es posible decir que dada la especialización de tareas exigida por el modo en que se desarrollan las investigaciones, por la parcelación de las tareas y el atomismo del personal científico, es poco probable una acción política conjunta.

Pero justamente a esa posibilidad se refiere Foucault, no porque sea un hecho, sino porque puede serlo. No es el novelista exitoso ni el filósofo libre quien puede ser la voz de la consciencia colectiva, como lo fueron Voltaire, Zola y Sartre, sino aquel que es parte del sistema económico como productor de conocimientos necesarios, aquellos que pueden llegar a cambiar las cosas, si es que logran organizarse y llevar a cabo medidas programadas.

Hoy en día tenemos casos aislados como los hackers o los wikileaks, así como la acción de los científicos disidentes en la antigua URSS, y, como el ejemplo al que se refiere Foucault en un texto de hace décadas, el físico nuclear Robert Oppenheimer, artífice de la bomba atómica; con la categoría `intelectual específico´, Foucault piensa en nuevas formas de resistencia a partir del saber.

Sartre nos habla de la contradicción no superable del intelectual en tanto agente social del impoder. Quizás su pensamiento esté más cerca, en este intento de asociaciones que llevamos a cabo, con el `parrhesiasta´, que el mismo Foucault analiza en la figura del cínico antiguo.

El filósofo, el último de los oficios nombrados, combina ambas categorías – la del intelectual y la del pensador – con el agregado de que insiste en evocar a la historia de la filosofía como referencia al trabajo del pensamiento.

Nadie supone que la filosofía inventó el pensamiento, ya que pensar es un atributo tanto del funcionamiento de la mente del hombre como de las posibilidades neurológicas de su cerebro. Todos pensamos ya que todos hablamos. Somos seres de lenguaje y de pensamiento en un único acto vital.

Pero lo que la filosofía inventó a partir de la acción socrática, es la separación del pensamiento de la creencia. Cuando Nietzsche afirmaba que “no hay que creer en lo que uno piensa”, marcaba la línea de demarcación que hace del pensamiento una actividad de separación, y no de adhesión.

Sócrates fue sentenciado a morir por una comunidad que lo acusaba de increencia y de incitar a la nueva generación a cuestionar los valores tradicionales que sostenían el poder de sus mayores. La creencia tiene que ver con la obediencia, creemos en algo que dice alguien, es decir en una autoridad.

Sócrates en tanto personaje de Platón opone a la sumisión que exige el sistema de creencias de su comunidad, un NO con mayúscula que se define como “contradicción”. A la pretensión del saber que se fundamenta en una autoridad y que subsume el saber al poder, el filósofo introduce un saber de otra naturaleza que debe construirse con un lenguaje que tenga fuerza demostrativa, autónoma, objetiva, con el nombre de argumentación.

Pero dejemos por un momento este tema que gira alrededor del término `contradicción´.

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14 comentarios

  • 1. Gustavo Romero  |  19 septiembre 2015 en 14:19

    Muy bien.

  • 2. Elías  |  19 septiembre 2015 en 14:41

    Coloqué este texto en mi traductor español-chacarero y salió lo siguiente:
    un pensador es un filósofo que le faltan 5 para el peso y un filósofo es un pensador que le faltan 5 para el peso.

  • 3. magu  |  19 septiembre 2015 en 14:48

    DON ABRAHAM
    Creo que nos aclaró un poco, con estas distinciones, LA CONTRADICCIÓN a la que hacía referencia SARTRE. Pero es cierto, totalmente cierto que debemos ¡hacer epogé ? en nuestra propia creencia, (y agrego, en nuestra propia fe) mientras pensamos (o mientras piensan los filósofos). Porque sino, la propia creencia empaña, contamina y desvirtua todo lo que uno está pensando, investigando, observando. Hace unos días, oí la entrevista que le hacían a un escritor y periodista sobre su nuevo libro “HOMBRE DE MUCHAS MUJERES”, de RICARDO COLER. Y por como hablaba, (viajó por varios países de diferentes culturas, desde los centro mormónicos de EE UU hasta ORIENTE), pero se notaba que él mismo tenía una creencia “antes” y que la “mantuvo después de terminar su libro”, de todas maneras. Es decir; es como si hubiera escrito ese libro para corrobar su propia creencia a priori, que no modificó:…..”no se puede ser feliz en la poligamia porque es mucho lío”, bue, fue una entrevista corta, pero …A veces se nota en algunos intelectuales (no digo “filósofos”) que no pueden DESPEGAR SU CREENCIA, de lo que están pensando, por lo cual, no se arriba a algo rico, si hay un descubrimiento nuevo, no lo ven, lo empastan con lo que creen previamente.

  • 4. magu  |  19 septiembre 2015 en 18:13

    DON ABRAHAM: Pienso que a quienes primero se atacan en las revoluciones (libertadoras, liberadoras o tiránicas, populares o religiosas de Oriente y de Occidente) es a ese madeja de PENSADORES Y POETAS, porque son los que más influencia tienen en la gente. Por su misma imagen a veces, más que por lo que dicen o piensan, otras veces es por sus letras, y aunque sean autodidactas, aunque sean pura doxa, justamente son para el poder (cuando no lo sienten a su favor o de su lado) los más peligrosos (uf, Miguel Hernández, Federico García Lorca, Victor Jara, bueno, y exiliados mil: Mercedes Sosa (que ni siquiera tenía letras propias), Horacio Guaraní (por comunista pero no por sus canciones), Neruda, etc, etc. En cambio (es mi opinión) quizás….los filósofos no son considerados PELIGROSOS por determinados regímenes (siempre hablando de lo no democrático ni republicano), porque jaja, quizás los encargados del orden ni siquiera entienden sus libros. Y entonces los dejan vivos. Sobre los intelectuales específicos, según lo que usted explica de Foucault. O pueden ser buenos , o pueden ser perversos y malos ¿o no?. Sobre sus capacidades, formación o capacitación específica y sus posibilidades de cambiar a las instituciones, creo que se refiere, en base a la experiencia que tienen de trabajar en las mismas y a las necesidades que la sociedad va imponiendo. No sé, se me ocurre en este momento, que al término de la Segunda Guerra Mundial, se fueron poniendo en práctica las primeras terapias de grupo para ex combatientes (ya que tenían problemas comunes, iguales traumas) y era más fructífero que la psicoterapia individual, ¡podría ser un caso de implementación de algo innovador por parte de intelectuales específicos?……….ya se usaba para los alcohólicos anónimos, pero se implementó para otros casos. ¿Conocen, algún grupo de FILÓSOFOS EUROPEOS ACTUALES QUE ESTÉN ECRIBIENDO O HABLANDO SOBRE LAS CRISIS EN MEDIO ORIENTE (atentados, persecuciones, éxodos de poblaciones por miedo, etc, etc) ¿:

  • 5. philo  |  20 septiembre 2015 en 9:51

    Su escrito: “UNA PINTURITA”

    resalto ” la separación del pensamiento de la creencia.” y “no hay que creer en lo que uno piensa”

    Las ceencias son un cerco dificil de sortear

    Me dejo pensando Elìas, creo que a todos nos faltan 5 para el peso, yo sigo trabajando. Aunque tal vez la cosa es que siempre nos falten.

  • 6. Elías  |  20 septiembre 2015 en 11:42

    Philo, quizá la humanidad haya sido creada para que siempre le falte 5 para el peso. De otra manera, no se entiende por qué la ciencia del pensamiento -más allá de algún refinamiento del idioma- no haya avanzado mucho en los últimos 2.000 años. Por eso, como queda evidenciado en el texto del autor, siempre se regresa a Sócrates, Platón & Cía.

    Con respecto a “no hay que creer en lo que uno piensa”, podemos caer en la tentación de caer en la primera verdad de la política ( o mejor dicho, de los políticos): “no hay que creer en lo que uno dice”.

    Mejor sería creer en lo que uno piensa, nos otorgaría una leve autoridad para poder desarrollar otros menesteres.

    PD: con respecto a la palabra “intelectual” se trata de una voz tan vaga, que mi modesto traductor español-chacarero no quiso arriesgar definición alguna.

  • 7. Elías  |  20 septiembre 2015 en 12:57

    En el segundo párrafo léase ” podemos caer en la tentación de sucumbir a la primera verdad etc etc”.
    No mucho, pero queda un poco mejor.

  • 8. philo  |  20 septiembre 2015 en 13:11

    La primera verdad politica para algunos, los K fueron creyentes devotos

    Creo que es bueno cuestionarnos lo que pensamos y lo que creemos

    Eso no quita que tengamos principios rectores para vivir. Que si no resultan deben ser modificados.

    Atarnos a una creencia para vivir….mmmmm….NO. Es algo asì como fosilizarse, no es para mi

    Soy un ser afectado por el devenir

    Tal vez 2000 años es poco, creo que el Homo sapiens tiene 12000 años.

  • 9. Di  |  20 septiembre 2015 en 15:54

    Veo que este escrito continuará, al menos creo necesaria una segunda parte, de cierre o timágenes de posición;de su autor,claro

  • 10. Di  |  20 septiembre 2015 en 16:30

    Y estaba pensando en usted Profesor ,ya que los domingos los dedico
    a leer Pan Rayado, es decir a usted,de algún modo. Y lo que pensaba es en cual de estas categorías podría ubicarlo.Reconozco que estuve tentada, en un principio a ubicarlo entre los pensadores específicos, al decir de Michel. Por eso del pensamieto reaccionario capaz de realizar los grandes cambios.
    Pero enseguida me inclíne a ubicarlo
    entre los Filósofos; aquellos que no pueden desprenderse de los orígenes del prnsar y del análisis de la realidad con una mirada objetiva y aunque subjetiva, también más total ,más desinteresada, universal y siempre humana.
    Digame usted si me equivoco.

  • 11. rodolfo lópez  |  21 septiembre 2015 en 13:57

    Una variante de la duda es no creer en lo que uno “ve”, más allá de lo que se diga o se piense. Y es un recurso sano para los hinchas de Velez por ejemplo -el profesor-, o los de Racing, después de ver los partidos contra Independiente y San Lorenzo. ¡Ah, la Duda!

  • 12. Edson  |  21 septiembre 2015 en 16:01

    ¿Quién sería nuestro Sartre vernáculo? ¿El resultado de la cruza entre David Viñas y Sábato? Más una pizca del Rozitchner de Moral burguesa y Revolución. Con Sebreli como el eterno aspirante a ponerse la polera. O el primogénito de un crisol de todo el grupo Cotorno…digo, Contorno.

  • 13. Aldo  |  21 septiembre 2015 en 20:21

    toda esta superproduccion de lo audiovisual esta enterrando a pensadores , intelectuales etc , para que ? si el show de la noticia esta al tope todo el tiempo ,, veamos quienes son hoy los que estan en la escena local e internacional llevando los discursos ,, es otro tiempo,,,,, hay que encasillar en estos casillos ,,, las peleas van a ser mas chabacanas pero no menos ciertas

  • 14. Aldo  |  21 septiembre 2015 en 20:25

    el orden chabacan de las cosas


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