LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 128

14 agosto 2015 at 8:49 8 comentarios

Milner retrotrae su crítica al “saber” que fascinó y engañó a los judíos del siglo XIX, al encantamiento que él mismo tuvo con su generación con el nuevo aspecto que tomó el saber en la década de la que hablamos.

En los años sesenta, la palabra “teoría” traducía el vocablo “wissenschaft” mientras que `estructura´y `análisis´ se repartían el papel que había cumplido la palabra `crítica´ en las épocas inagurales del mundo del saber.

Ninguna disciplina estará ausente de los desarrollos en el campo del saber de aquellos   filósofos, y filosofantes del campo de la semiología, de la lingüística, del psicoanálisis, de  la historia, la filosofía. Las remisiones a ciencias duras y blandas serán constantes, el grado de formalización de los enunciados garantizará rigurosidad, el estilo de la escritura decorará con elegancia las sentencias taxativas, y un saber de nuevo tipo sellará la época.

Las remisiones a la ciencia de parte de los althusserianos, marxistas de nuevo cuño; el llamado a abandonar la fenomenología y todas las filosofías de la conciencia y de la representación; la crítica a la ideología y la degradación epistemológica de lo “imaginario”; el uso de las matemáticas para legitimar enunciados políticos; la biología, la etología, la mineralogía, para reforzar conceptos filosóficos; la meta final que Foucault denomina “la ciencia general de los signos”, así como la palabra que el mismo filósofo emplea: episteme, situada al lado de positividades y enunciados, que se sumarán a discurso, texto, escritura, significante, todo esta nueva nomenklatura definirá un campo de saber.

El cine, la pintura, los medios de comunicación, la moda, nada le será ajeno. Son las  novedades del `campo intelectual`, de acuerdo al vocabulario de Pierre Bourdieu, con sus atributos de autoridad y de verdad.

No se trata de las ciencias sociales, ya que este mundo del saber en su traducción francesa se yergue como crítica a las ciencias sociales o ciencias humanas, y desconfía de los sociologismos. Entre el área de la nueva historia y la lingüística, se teje su base epistemológica, ausente de lirismos al menos hasta mayo 68.

Luego, a los condenados de la tierra, al colonizado, el proletario, a los personajes conceptuales de los libros de filosofía en los tiempos en que Sartre dominaba la escena cultural, se le podrán sumar el esquizo de Deleuze, el preso y el delincuente de Foucault – que se agregarán a su loco de una etapa anterior- , el guardia rojo y sus brigadas de los lacano maoístas, un serie de oprimidos por el racionalismo occdiental – como sostiene Hanus – .

Después el desencanto, la aparición de los `nuevos filósofos´ y la denuncia de los campos soviéticos con el Gulag, la política de los derechos humanos generados desde los astilleros de Polonia, las masacres de Camboya, y las matanzas en la China de Mao.

Así como el poder nazi despertó aunque tarde a las minorías, como la judía, de la falsa universalidad, o “universalidad fácil” del humanismo racionalista ilustrado, la generación revolucionaria que aspiraba a anudar en la revolución, saber y poder, también quiere depertarse, no sabemos si lo consiguieron a tiempo.

En todo caso, Milner anuncia el fin del campo del saber, y la crisis en el campo del poder. En esta tierra baldía se situará en compañía de Benny Lévy. En ningún momento se dejarán seducir por el pensamiento débil y sus derivaciones escépticas ni por el nilihismo y su descreimiento generalizado. Y de todos los marginados y reprimidos de la historia que el campo del saber no había ignorado, les quedará el judío; en medio de todo aquello que lo querrá hacer desaparecer de la tierra, después de Auschwitz, la amenaza se llama “saber”.

El judío del saber lo quiere leer todo. En su libro “Las inclinaciones criminales de la Europa democrática”, dice Milner que el judío espera haber leído todo, hacérselo leer s sus hijos, ser inteligente, comprender más rápido que los demás, leer filosofía cuando ya nadie la escribe, escribir novelas cuando nadie las lee.

El saber es una entidad absoluta, no es relacional. No se trata de saber algo. Por eso dice que una cosa es el `savoir juste´ y otra `juste un savoir´; se ingresa en el saber. Es como ingresar en una lengua desde la extranjería y ser adoptado como un nativo. Y para compensar el cambio de identidad, ser más papista que el papa, ser un maestro de la lengua, un experto que la renueva, que la embellece.

En la página 35 de “El judío del saber”, ilustra esta exigencia que hace el judío para merecer la asimilación, escribe: “Los lectores de Chomsky reconocerán temas que les son familiares: hablar una lengua es ser capaz de producir frases que uno nunca ha escuchado”.

Al saber se ingresa recusando los clichés, removiendo lo establecido, despojándose de lo heredado. Pero si bien es cierto que los efectos de la asimilación pueden parecer similares a lo ocurrido con otros grupos culturales que se despojan de antiguas tradiciones, gracias a la herencia Ilustrada y al positivismo naciente, la equiparación es engañosa.

Dice Milner que en los cristianos hay una mutilación edificante. Da el ejemplo de Ernest Renan, el maestro de los estudios religiosos modernos. Su ejemplo no sólo nos habla de la batalla del siglo XIX entre el catolicismo y el racionalismo, o de los devaneos tensos entre la razón y la fe, porque se trata de saber y no de razón. El saber tambièn es absoluto, pero somos parte de él a partir del conocimiento positivo, de la lengua de la civilización, y del arte universal. La razón es una esencia sin cuerpo, mientras el saber se materializa.

La mutilación edificante que el cristiano hace sobre sí mismo, como lo hace Renan, consiste en volver a pensar lo sacro como un objeto más del saber. Se trata de una operación de crítica histórica que demistifica las versiones de la época teológica y pone el conocimiento de lo religioso al día, de acuerdo a los avances de la ciencia.

No se anula lo heredado, se lo integra en una nueva unidad. No hay trauma de identidad. Ni siquiera un abandono de la fe. Simplemente, la creencia no es un acto igual a sí mismo, sino una entrega que se adapta a los descubrimientos que aporta la filología, la historia, la arqueología. El supuesto Jesús `anarquizante´ de Renan, como su Job o su Marco Aurelio, son interpretaciones renovadas que refuerzan la vigencia de las figuras invocadas y les permiten habitar el panteón de la modernidad.

Dice Ernest Renan en su magnífica conferencia “¿Qué es una Nación?: “No abandonemos este principio fundamental: el hombre es un ser razonable y moral. Antes de limitarlo en una u otra lengua, antes de ser miembro de una raza, adherente a una cultura o pertenecer a la cultura francesa, a la cultura alemana, a la cultura italiana, es un representante de la cultura humana.”

Renan no es un comefrailes, su universalismo racionalista no excluye ninguna manifestación del espíritu, sólo quiere integrar todos los aspectos del quehacer humano en una unidad que no ignore los avances de la ciencia.

Esta mutilación edificante no existe entre los judíos, porque nada edificante se puede construir sobre un silencio. El judío mediante la asmilación ha decidido renunciar al pasado. Apuesta a un porvenir virgen, ser como cualquier otro, y no tener otra identidad que la de pertenecer al saber como en Alemania, o ser sujeto de derechos políticos como en Francia. El precio: dejar de ser judío y convertirse en un hombre universal.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 127 PAN RAYADO

8 comentarios

  • 1. Roberto Nadaud  |  14 agosto 2015 en 9:07

    a saber :qué opinarán los Palestinos de la Franja de Nuevo Hombre Universal.

  • 2. Marcelo Grynberg  |  14 agosto 2015 en 10:13

    Consultar una serie de ensayos reunidos bajo el titulo de “Judaismo y Limites de la Modernidad” editado por M. Beltran, J Mardones y Reyes Mate (Riopiedras, Barcelona 1998). Tal vez se pueda bajar de internet. Hay alli escritos de autores muy conocidos y otros no tanto. Vale la pena.

  • 3. Marcelo Grynberg  |  14 agosto 2015 en 10:19

    Mas sobre el libro: (cut and paste tomado de internet)

    Judaísmo y límites de la modernidad

    M. Beltrán, J.M. Mardones, Reyes Mate, eds.
    Barcelona: Riopiedras 1998
    ISBN 84-7213-147-5 – 286 págs.
    32,00 €

    Los 18 trabajos recogidos en este volumen tienen como telón de fondo una preocupación por la racionalidad occidental. Mucho se ha hablado de su crisis o de su fracaso. De ello se ha ocupado durante décadas la Escuela de Francfort, en sus distintas reencarnaciones, y, más recientemente, el pensamiento posmoderno. Lo que este libro pretende es enfrentarnos a la crisis de la razón pero desde un ángulo insólito, desde el pensamiento judío.
    El judaísmo hizo su experiencia de la modernidad. Sintió que no tenía sitio. Algunos de los autores aquí estudiados tuvieron que plantearse, en el momento de su madurez, que había que elegir entre ser moderno o marginarse. Durante siglos, la mayoría optó por lo primero, es decir, por la asimilación. Hasta que algunos plantearon y decidieron seguir siendo judíos sin renunciar a filosofar. Con ello el judaísmo se convierte en un lugar privilegiado para valorar el pulso de la razón occidental. El judaísmo era el límite de la Ilustración. Así lo planteaban los ilustrados y así lo vivieron durante mucho tiempo los propios pensadores judíos. Hasta que les dio por pensar por sí mismos. En este libro se reconstruyen algunos de esos memorables episodios.

  • 4. Di  |  14 agosto 2015 en 14:12

    Profesor.qie se puede aportar a este analisis tan profundo. Quizas alguna nimidad personal. Y a los que no que no queremos caer en eso….rros reduce al silencio.

  • 5. Aldo  |  14 agosto 2015 en 20:48

    hace poco estaba leyendo una enciclica de Benedicto 16 titulado «Fides et ratio» alli el anteultimo papa dice que lo unico que puede unir a estos ” contrarios ” es el cristianismo , ese es el legado historico del cristianismo , y advierte el hombre que por separados en esta carrera de fe y razon lo que muere es el cristinaismo , no dios ni otras religiones ,,, en Occidente esta en crisis el cristianismo , esto corre por mi cuenta ,,,, Dios es inevitable al pensar de los hombres

  • 6. Aldo  |  14 agosto 2015 en 20:51

    el crsitianismo mono-poliso todaa

  • 7. Roberto Nadaud  |  15 agosto 2015 en 16:37

    “nada edificante se puede construir sobre un silencio” : hay silencios y silencios dirán los pájaros luego que Goethe y Eckermann dejen el bosque cercano a ese Lager, que luego se poblará de otras voces rumbo a otros silencios.

  • 8. Diana  |  16 agosto 2015 en 19:11

    Los silencios estan hechos de palabras, las no pronunciadas, las que edifican el pensar. Las palabras escritas construyen una sintaxis única llena de sentido. Y esas palabras que escribo suenan diferentes en los otros. Pero cuando pronuncio las palabras que pienso o que escribo, suena a revolución .


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