LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 127

10 agosto 2015 at 15:49 7 comentarios

Milner traduce con la palabra “savoir” el vocablo alemán “wissenschaft”. La lengua alemana estará en la posición de lengua supuesta del saber. Con ella se ingresaba a la civilización, al orden universal más allá de las culturas particulares, al idioma de la humanidad liberada de las sujeciones del pasado. El saber no es la ciencia, la incluye, también abarca el universo de los valores.
Aquello que se hizo llamar `emancipación´, en el caso de los judíos se denominó `asimilación´. Milner situa este proceso en Europa Central, la `Mitteleuropa´, de 1815 a 1933. Del congreso de Viena al ascenso de Hitler en el tercer reich. Por el tratado firmado después de la caída del imperio napoleónico, los judíos aún sin poder incorporarse al poder político, encontraron una veta para ser parte integrante de la sociedad. Para que esta participación fuera posible, nace la figura del `judío de excepción´, diferente al judío de la corte. Si este último era un financista de la nobleza, en su versión emancipada junto al judío de fortuna, cuenta la singularidad que proporciona el prestigio, la influencia, y éstas dependerán en gran medida del talento.
El arte, la ciencia, el conocimiento en general, serán los igualadores que harán creer a los judíos que de pueblo elegido y perseguido, desde ese momento serán uno más, un cualquiera, sólo destacable por sus cualidades y aportes al saber.
Si los apellidos aún delataban un sello de origen, se corregía con la conversión al cristianismo. Los casos de judíos del saber son innumerables. Los que cita Milner son apenas una muestra: H.Cohen, E.Husserl, Aby Warburg, E.Panofsky, S.Freud, M. Bloch, E. Benveniste, M.Schowb. Suponemos que si no cita a Einstein o Chaplin, es porque acota el campo al segmento de lo que habitualmente se llama “cultura” – antes del acceso de las masas a lo que algunos con despecho llaman `entretenimiento´- que incluye las artes literarias, la filosofía y las ciencias sociales. Todo lo que remita a valores estéticos y éticos y a la conformación de la subjetividad.
Se pregunta Milner sobre las condiciones discursivas que hicieron posible el mito de la `wissenschaft´. Dice mito ya que ha dejado de ser una meta. Se arroga el derecho, así lo afirma, de demistificarla.
La reflexión que hago es la siguiente: más allá de nombrarla y citarla por algunas de las referencias históricas que se encuentran en sus libros, ¿cómo es posible que Milner no dé cuenta de que los desarrollos teóricos que presenta, no son más que una versión suscinta del pensamiento de Hannah Arendt?
La critica porque ella sigue creyendo en el `saber´ ya que insiste en pertenecer a lo que llama la lengua alemana. Milner dice que lo que ella llama “bildung”, cultura, no es el saber. Es cierto que Hannah no renunció a nada porque jamás perteneció a nada. Su judaísmo ha sido su única identidad siempre y cuando no le exigieran otras lealtades que las que le dictaba su conciencia. Es lo que les dice a Karl Jaspers respecto de la germanofilia cultural que él le reclama, y a Gershom Scholem que la acusa de falta de amor al pueblo judío.
Ella se relaciona con individuos y no con causas, y los filosofos franceses de los que comenzamos a hablar sólo se inclinan ante causas. Si una los desencanta, buscan otra. Y cada vez que encuentran una nueva, casi siempre lo hacen, les sirve para maldecir a quienes no son fieles a la misma.
Milner cita a H.Arendt que sostiene que la asimilación dura un siglo y medio, desde los orígenes de la Aufklërung de Lessing y Moisés Mendelsohn, los fines del siglo XVIII, hasta el primer tercio del siglo XX. Lo que introduce Milner como novedad es la asociación que hace entre este período que atañe al comportamiento y a la existencia del pueblo judío, con el desarrollo teórico que hace Michel Foucault en “Las palabras y las cosas”, en donde en el mismo período sitúa lo que llama `saber moderno´.
Milner hace la siguiente pregunta: “Entre asimilación y saber moderno, ¿hay una co-extención contingente o la relación es estructural?”. En todo caso, la primacía de la lengua alemana y su rol de guia de un saber civilizatorio pertenecen al `mundo del ayer`, como decía Stephan Zweig. Viena ya no se distinguirá por ser un centro radiante de cultura, y de sus vísceras emergerá el nazismo; Berlín renegará de su cosmopolitismo y de sus vanguardias estéticas, y culpará a los judíos de haber envenenado con un virus degenerativo al pueblo alemán y a la raza aria.
Lo curioso es que Milner sostiene que con su desaparición de la escena alemana, el ideal del “saber” resucita, migra, y se instala nuevamente en la cultura francesa de la década del sesenta del siglo pasado. Es decir, durante los años de formación del mismo Milner, bajo la influencia de Maurice Blanchot, George Bataille, René Char, Jacques Lacan, Claude Lévi Strauss, y sus continuadores como Althusser, Foucault, Derrida, Deleuze, Barthes.
La lengua francesa se escribe en esa época en términos de `savoir´y de `théorie´, y vemos a sus preclaros representantes, dar cuenta de referencias de una erudición enciclopédica.

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Sobre la animalidad en los cuentos de Kafka. “Josefina la cantora” LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 128

7 comentarios

  • 1. Roberto Nadaud  |  10 agosto 2015 en 20:33

    la vieja Francia de siempre, al acecho de los despojos, a por la revanche.

  • 2. Marcelo Grynberg  |  10 agosto 2015 en 21:51

    Me parece que la migracion del “saber moderno” se dirigio mas bien hacia el mundo anglo-americano, en particular hacia los Estados Unidos.

  • 3. philo  |  10 agosto 2015 en 22:33

    Emigraron a la fuerza. Que feo hablar de despojos (aunque coincido con la visión de Francia)

    Esto de lo que habla en este post venía dando vueltas en mi cabeza, tal vez por las lecturas previas. Tal vez por lo que simboliza un exilio por tierras tan hostiles como el desierto, tal vez tantas persecuciones a lo largo de los siglos, tal vez su misma base religiosa. Que pueblo aguerrido el judío!!!
    Buscando incansablemente su lugar.

    Y ahora transcribo un pasaje de un libro de Ernesto Sabato que yo siento lo expresa poeticamente:
    “También nos dijo que los vientos húmedos del Pacífico precipitan casi toda su agua del lado chileno, de modo que un incendio de esta parte es fatal, los árboles mueren y el desierto avanza. Nos llevó hasta el límite de la estepa patagónica y nos mostró los cipreses, casi retorcidos por el sufrimiento que, como dijo “cubrían la retaguardia” como una legión suicida dando combate contra la adversidad”

    buona notte, vado al letto a guardare tv

  • 4. marlaw  |  11 agosto 2015 en 2:02

    Lo que trasunta todo esto es la sempiterna rivalidad Europea. Sí no alcanzamos a la suela de sus zapatos a los Británicos, sì no podemos fundar un imperio, al menos demostrèmos con Fitche, Hegel, Goethe, Shopenhauer que en el terreno de la Cultura, del Espìritu somos los primeros.Al comenzar la Primera Guerra Mundial, los Alemanes como pueblo se veián culturalmente superiores a sus rivales.En 1933 veremos a donde fue a parar el idealismo Alemán.

  • 5. Roberto Nadaud  |  11 agosto 2015 en 11:51

    Frederick V. Grunfeld : Profetas Malditos. Ed. Planeta.

  • 6. Edson  |  12 agosto 2015 en 12:40

    ¿Qué tiene que ver Einstein con el entretenimiento? ¿o ud. habrá querido decir Eisenstein?

  • 7. Roberto Nadaud  |  12 agosto 2015 en 21:49

    Einstein, lo vemos en sus fotos, no podria ser entretenido o alegrar con su obra los espíritus.


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