LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 117

10 julio 2015 at 11:48 6 comentarios

Resumo el trayecto. Hemos recorrido el trayecto de la filosofía de nuestros días en las siguientes etapas. Los límites de la filosofía elaborados por Heidegger, Cioran, Foucault, Wittgenstein. Los excesos en grasas saturadas de la filosofía con la literatura ilustradas por la conversación entre B.H.Levy y M.Houellebecq. El sobrepeso interpretativo de la filosofía en los casos de la obra de Kafka y el personaje de Bartleby en el cuento de Melville, y la despedida de la filosofía de P.Nizan, C.L.Strauss, J.F.Revel y Salchichón Sloterdijk. Estas despedidas, estos “farewell”, todos distintos y con horizontes plurales.
Ahora la dieta. Ayuno. Penitencia. Dios.
Una vez abandonada la filosofía, iniciamos la última fase que consiste en el encuentro con la espiritualidad y la supuesta despedida de la filosofía occidental. Adiós a los griegos, bienvenidas Jerusalem, la Meca y la Ciudad Celeste. Quienes han iniciado ese camino son el marxista maoísta Benny Lévy con el judaísmo; el nietzscheano Eugenio Trías con la cultura sufí y el islam, el marxista althusseriano Christian Jambet, también con el islam, y el egresado de filosofía sin ideología conocida pero con fundamentos aristotélicos, François Julien, con la sabiduría china.
Benny Lévy. Se lo conocía durante los acontecimientos de mayo 68 como Pierre Victor. Fue jefe de la Gauche proletariènne, o Izquierda proletaria, jóvenes maoístas inspirados en la revolución cultural de los guardias rojos.
Sus principios eran simples y contundentes. Estaban ellos y el resto. No había lugar para ambos, el resto sobraba. Ingresaban a las fábricas a romper, y a la facultad a romper. No distinguían entre sus enemigos de clase a una patronal sádica de un psicoanalista progresista, un tibio socialdemócrata, que daba clases sobre el complejo de Edipo en la Universidad de Vincennes. Los dos debían ser eliminados si no podían ser reeducados.
Para resistir a la represión no escatimaban la preparación en artes marciales, a veces se presentaban en la facultad acompañados de karatecas. El profesor revisionista daba sus clases mirando a la puerta de ingreso al aula. El grupo de músculos con maxilares cuadrados lo esperaba a la salida. Su complejo de Edipo volaba mientras su expositor sudaba en invierno. Tan sólo describo las clases que tuve con el psicoanalista Serge Leclaire.
El diario del movimiento se llamaba La cause du peuple (La causa del pueblo). En China, los creadores del modelo, mataban a una cantidad innúmera de traidores a la causa.
A comienzos de la década del setenta del siglo pasado, el grupo de choque había pasado a la clandestinidad y a las golpizas se sucedieron secuestros. Hubo muertos como el de un joven obrero de la tendencia revolucionaria. Los atentados y los asesinatos de miembros de la delegación israelí a los juegos olímpicos de Munich, decidieron a Pierre Victor a renunciar a la consigna: el poder está en la punta del fusil. Y en esa época su diálogo con Sartre ya era frecuente, comprometido. Sartre participaba del movimiento y repartía la publicación en la calle rodeado de fotógrafos.
Según cuenta la esposa de Pierre Victor, Léo Lévy en su libro “Á la vie”, Sartre explicaba de este modo en un reportaje las razones de su adhesión militante a la causa maoísta:
Con los maos el acuerdo es inmediato basado en principios fundamentales de la acción política de acuerdo a los siguientes items:
-La exigencia moral, la rebelión contra la injusticia considerada como el principal disparador de la acción:
`Los maos me rejuvenecen con sus exigencias…lo que fortalece nuestra relación es la idea que ustedes tienen de la moral, la idea de que el amor por la justicia y el odio a la injusticia son fuerzas reales que impulsan a la acción del pueblo. Nunca caigan en el maquiavelismo…
-El ejercicio de la soberanía popular, incluso sobre sectores limitados – adaptación libre de la táctica maoista de la zona liberada:
“Estoy con ustedes porque al menos aparentemente quieren preparar una sociedad que no se fundará en la autodomesticación del hombre…
-Todo es política:
“Todo es política, es decir todo pone en tela de juicio a la sociedad en su conjunto y culmina en la protesta y en la movilización…”
A pesar de la convergencia ideológica, Sartre y Victor no estuvieron de acuerdo en la posición acerca de los atentados a la delegación israelí en la sede olímpica de Munich porque el filósofo justificaba el terrorismo mientras la opresión de los palestinos y de otros pueblos sojuzgados no fueran liberados de sus cadenas.
Pero Pierre Victor no acepta esos términos, ya no cree en la lucha armada y duda sobre los beneficios políticos de la revolución. Renuncia a la dirección de su movimiento y así nace Benny Lévy, recuperado su verdadero nombre, nacido en El Cairo, naturalizado francés durante la presidencia de François Mitterand.
No es el primer marxista en arrepentirse de su pasado, ni de su posición política; ni siquiera es el primero en dejar su militancia revolucionaria por un camino religioso. Roger Garaudy, filósofo en jefe del partido comunista, volcó todas sus energías en el Islam después de convertirse al catolicismo. Pero lo que se destaca en Benny Lévy es el camino intelectual por el que transita su cambio. No se trata de haber visto la luz ni siquiera de la necesidad de ciertos espíritus fanáticos de esposarse siempre al poste de algún absoluto. Sin duda de que la necesidad de encontrarle un sentido a la vida y que ese sentido tenga un nombre, es un motor de búsqueda. En su caso, más allá de haber encontrado una respuesta en un más allá, vale la pena seguir el trabajo de lectura y sus comentarios sobre la tradición que abandona.
Lévy lleva a cabo una intensa labor de examen de conciencia paralelo a una crítica de su formación intelectual, que nos sirve para pensar en las relaciones entre filosofía y política, y en ciertos ejes del pensamiento occidental.
Como de lo que aquí se trata es de interrogar ese apelativo llamado Occidente, en momentos en que la reflexión sobre las bases morales y filosóficas de una civilización con ese nombre están bajo la lupa de sus mismos ocupantes, el testimonio de Benny Lévy es importante.
Lo es por dos razones. Una porque ha meditado sobre los rasgos singulares de la herencia ateniense y de su relación con el otro polo civilizatorio del área occidental: Jerusalem. Pero además, porque lo hace de acuerdo a un pensamiento en diálogo con los principales filósofos franceses del siglo XX. Bastan tres nombres: Louis Althusser, Michel Foucault, y Jean Paul Sartre. Ellos tres, además de Jacques Lacan, son peldaños sucesivos que lo llevarán al descubrimiento del filósofo que hará de puente entre los dos espacios geográficos de pensamiento ya mencionados: Emanuel Levinas.

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ENTREVISTA DE DOLORES PEREIRA IRAOLA LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 118

6 comentarios

  • 1. philo  |  10 julio 2015 en 16:35

    Visto el viraje del texto corresponde que por este fin de semana lleve una vida religiosa: ASCESIS; ANACORESIS Y MÍSTICA.

    Por fin terminó con Peter, lo llegue a odiar

  • 2. Marcelo Grynberg  |  10 julio 2015 en 18:55

    Recomiendo la lectura del “pesado de Habermas”, en particular la de una serie de ensayos publicados por editorial Trotta bajo el tiutlo de “Israel o Atenas”, donde estos dos polos (no necesariamente excluyentes), son examinados en variados estilos que van desde 1964 hasta 1993.

  • 3. Roberto Nadaud  |  10 julio 2015 en 20:08

    “Adios a los Griegos, bienvenidas…” salen de una Escuela, cruzan la calle y adhieren a un Movimiento, dejan una militancia y curten una religión : parece que solo se puede ser teniendo un Carnet.
    y, lo que es importante : agitar el diploma en la cara de los tontos, o sea nos.
    y mejor así, pues en los senderos sin cartografías grandilocuentes ni peroratas atentas transitaron poetas y músicos trasegando el abismo del siglo XX, obreros del silencio.
    que no se enteren o encontraremos a estos ejemplares que el Profesor menciona batiendo el bombo con tal poemario o cual opus de Messiaen; con perdón de Olivier que lo meto en el enredo.
    cualquier cosa les viene bien con tal de no quedarse callados, pero las miles de páginas que publicaron son del olvido en los que las leyeron, estan en los muebles por pura nostalgia y dormitan sin pena ni gloria en las librerías de viejo.
    ah, el idiota de la familia sigue en la liza.
    y el resto de los condenados al inferno mao gozan de buena salud.
    os envían saludos.

  • 4. Diana  |  10 julio 2015 en 21:42

    Y ahora qué Profesor. Qué espacio le queda reservado a la filosofía contemporánea de este occidente que nos atraviesa, al decir de Foucault. Esperemos que ee espacio actual nos depare un nombre paradigmatico? Usted sabrá.

  • 5. Marcelo Grynberg  |  11 julio 2015 en 17:00

    Platon queria desterrar a todo los poetas.
    Ya no se puede escribir poesia … (TWA)

  • 6. Roberto Nadaud  |  12 julio 2015 en 19:28

    y Koba los mandaba al Gulag.
    pero ellos son la Memoria.
    haciendo carne la Palabra, como el Pianista en las ruinas del gueto, es lo que nos queda :ojalá seamos dignos de sus trazos.


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