LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 115

28 junio 2015 at 9:38 14 comentarios

Quisiera antes de acometer la pantagruélica tarea de pensar el pensamiento de Peter Sloterdijk como un ejemplo de insatisfacción de la filosofía sin por eso abandonarla a pesar de sus repetidas insuficiencias – y hablando de `serenidad ´-  dar una muestra de la sensatez de un filósofo que también ha diagnosticado el presente, y que, de acuerdo a Revel, lo hace con las limitaciones de una señora de provincia.

Con la salvedad de que, en este caso, esta limitación es provechosa, sensata, modesta, y le evita el ridículo de la ampulosidad erudita con la que los diagnosticadotes del presente nos aleccionan con lo que ya sabemos aunque con menos prestigio bibliográfico.

Esta señora de provincia, una madame Bovary de la filosofía, es Martín Heidegger, y su diagnóstico se presenta en una conferencia: “La serenidad”.

Aunque parezca una perogrullada, es, indudablemente, un texto sereno. No porque nos instruya en los beneficios de la meditación, a pesar de que nos diga:

“Hay dos tipos de pensar, cada uno de los cuales es, a su vez y a su manera, justificado y necesario: el pensar calculador y la reflexión meditativa (…)

“El pensar meditativo exige a veces un esfuerzo superior. Exige un largo entrenamiento. Requiere cuidados aún más delicados que cualquier otro oficio auténtico. Pero también, como el campesino, debe esperar a que brote la semilla y llegue a madurar.”

Heidegger invita a sus oyentes a meditar sobre lo que tienen más cercano, su tierra natal. Esta conferencia ofrecida en la posguerra durante la década del cincuenta – 1955 – luego de la derrota y la ocupación de Alemania, le hace decir al filósofo que sus compatriotas han debido dispersarse, abandonar su tierra natal, migrar a las ciudades y “establecerse en el desierto de los barrios industriales”.

¿Qué efectos produce en la subjetividad este traumático desplazamiento?: “Cada día, a todas horas están hechizados por la radio y la televisión”. Los instrumentos técnicos, nos dice, nos son más familiares que el caserío que rodea nuestra casa de campo, más que el cielo sobre la tierra, más que las costumbres del pueblo, más que las tradiciones. Define  este acontecimiento como `pérdida de arraigo´. Y se pregunta si el hombre podrá recuperar su fértil tierra natal y `elevarse al éter ´… “¿O es que todo irá a parar a la tenaza de la planificación y computación, de la organización y de la empresa automatizada?”

Después nos habla de uno de sus temas preferidos: la bomba atómica, de acuerdo a la moda de la época, sin mencionar a Hiroshima y Nagasaki, y remontando sus orígenes a la relación fundamentalmente técnica con el mundo elaborada en el siglo XVII (antes de Auschwitz, que tampoco menciona a pesar de sus instalaciones técnicas).

Percibe una agresión contra la vida y la esencia del ser humano, y lo comprende como un proceso irrefrenable. Dice: “Ningún individuo, ningún grupo humano ni comisión, aunque sea de eminentes hombres de estado, investigadores y técnicos, ninguna conferencia de directivos de la economía y la industria pueden ni frenar ni encauzar siquiera el proceso histórico de la era atómica. Ninguna organización exclusivamente humana es capaz de hacerse con el dominio sobre la época”.

Y agrega que el hombre está indefenso ante esta avanzada tecnológica si renuncia a poner en juego, un juego decisivo, “el pensar meditativo frente al pensar meramente calculador”.

Pero sería necio arremeter ciegamente contra el mundo técnico, o condenarlo como la obra del diablo. Por eso, meditación mediante, nos recomienda: “Podemos usar los objetos técnicos, servirnos de ellos de forma apropiada, pero manteniéndonos a la vez tan libres que en todo momento podamos desembarazarnos de ellos”. Sugiere decir sí y no, a los objetos. Lo que lejos de llevarnos a formas conocidas de histeria, nos permite gozar de un nuevo estado: “quisiera denominar esta actitud que dice simultáneamente `si y no ´al mundo técnico con una antigua palabra: la serenidad para con las cosas.

Gracias a esta serenidad, estaremos abiertos a lo que Heidegger llama `misterio´, aquello que se muestra a la vez que se oculta.

No sé si el lector puede llegar a medir el poco alcance de las conclusiones de Heidegger, su simpleza, su sabiduría de señora de provincia, su sensatez campesina, eso que le hace decir que en lugar de vituperar contra la idiotez universal que provoca el uso intensivo de las tecnología viejas y nuevas; del infierno de smartphones y los campos de concentración al que nos someten las nuevas formas panópticas de vigilancia y manipulación, lejos de abogar por un mundo de caza y pesca, o de recolección y fraternidad presencial, la meditación nos enseña que ante lo irrefrenable, hay que emplear la sabiduría frugal del “ un poco”, el “a veces”, el “ si y no”. A este temple no adictivo, lo llama serenidad, una forma de ser minimalista que se lee en este texto, manifiestamente, sereno.

 

Y ahora sí, llegó la hora señalada, se acabó el tiempo de la espera, no es posible postergar el encuentro con el filósofo más gordo, más grandote, más fecundo, más enciclopédico, más esférico, más global, y más espumante, que….Peter Sloterdijk, alias Grosse Wurst (Salchichón).

Esta presentación al estilo de Titanes en el Ring, es inevitable. Tomar en serio todo lo que dice el gran Peter, es ir en contra del mismo Peter.

Las imágenes risueñas surgen como una necesidad para lograr un acercamiento amistoso a un filósofo a quien consideramos como un Rabelais de la filosofía, aunque, con frecuencia, se parezca a Calvino.

Una mezcla de Rabelais con Calvino es rara; por un lado conforma una unidad liberadora, y por otro, una intimidante. La cantidad de hojas manuscritas, de tomos sucesivos, de desafíos en todos los frentes, de referencias infinitas…¿a quien dejó de citar nuestro filósofo alemán? Escribe: nulla dies sine linea. Esta frase latina – idioma o lengua muerta que vemos que disfruta – no sólo la escribe para definir la actitud de un humanista, sino la propia, a la que agrego: nulla dies sine sapientia, entendiendo por sabiduría el estar atento y al tanto de pintura, escultura, instalaciones, genética, políticas fiscales, pensamiento presocrático, novelística del siglo XIX, agricultura paleolítica, ecología dura y blanda, casi todos los nombres de la historia y de la filosofía, y, entre ellos, el de Nietzsche.

En especial, el de Nietzsche. Porque la pregunta que debemos hacer al pensar el pensamiento de Sloterdijk  es: ¿cómo ser Nietzsche en la actualidad? Un Nietzsche de fines del segundo y comienzos del tercer milenio.

Si el filósofo de Sils María, embistió contra la academia de Basilea con una tesis escandalosa para el doctorado de filología, en la que rendía homenaje al espíritu de la música, a Schopenhauer, a Wagner, y al carnaval orgiástico – por eso vivió el resto de su vida en pensiones italianas con lo que le aportaba su jubilación prematura – entonces ser hoy Nietzsche, debería ofrecer algo que rememore una actitud semejante.

¿Quién es el Nietzsche de hoy? ¿Cioran? ¿Foucault? ¿Sloterdijk?

Por su estilo aforístico y generación de pensamientos sin referencias externas: Cioran. Por su método genealógico, trabajo de archivista, y por su interés por la moral y el poder: Foucault.

Por todo lo demás: Sloterdijk. Quisiera bucear ahora en eso que es todo lo demás.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 114 Tomás Abraham: “Ética y Economía” (03-09-1997)

14 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  28 junio 2015 en 12:10

    Heidegger me parece cada vez mas pelotudo.

  • 2. philo  |  28 junio 2015 en 12:15

    “el pensar meditativo frente al pensar meramente calculador”

    Increíble hoy nos levantamos pensando en lo mismo, pero, yo intentando integrarlos.

    Mañana debo explicar función lineal, y si bien quiero que les quede claro a los alumnos que cuando nos subimos a un taxi se baja la bandera y empieza a correr el reloj eso se corresponde con una función, también quiero que sepan que eso va unido y no separado del pensar .

    Recurrí a un libro de Malba Tahan “El Hombre que Calculaba”

    Me gusta este párrafo y lo voy a usar de argumento.

    “La matématica es UNO de los caminos para llevar a los hombres a sentir el poder del pensamiento, la magia del espíritu.
    La teoría del científico soñador venció y vencerá siempre al oportunismo sin ideal filosófico.
    Sin el sueño y la fantasía la ciencia, es ciencia muerta”

    Mientras leía próximo párrafo me acordaba de usted que siempre dice que la matemática no le va bien , le tengo una buena noticia

    “FORMULAR ENTRE CUESTIONES RELACIONES DENOTA AGUDEZA MATEMÁTICA”

    Tal vez solo por esto en el frontispicio de la Academia Platón puso la siguiente inscripción: «Aquí no entra nadie que no sepa geometría»

    Los mecanismos de pensamiento son similares.

    Así que esta a tiempo estoy por abrir un curso, eso si cobro muyyyyyyyy caro,jajaj

    Con esta peco de atrevida pero yo creo que Heidegger es nieto de una Alemania feudal, y no se puede sacar los nemes de encima para pensar.

  • 3. Roberto Nadaud  |  28 junio 2015 en 12:55

    el N. de hoy: cioran, foucault, sloter : seguramente Pozzo, Estragón y Vladimir están a la altura.
    Han estudiado filología clásica en Bonn y tienen doctorados por Leipzig.
    Pueden hablar de música con Wagner con una profundidad luminosa y elevan el idioma alemán a nuevas alturas.
    Hacen gala de la amistad y el respeto intelectual de Burckardt,, Overbeck, Reé…
    Y poder entablar polémicas con von Wimamowitz y otros.
    Y renunciar a su ciudadanía, no ser turistas-becarios sino apátridas.
    y muchas cosas más.
    claro.

  • 4. marlaw  |  28 junio 2015 en 13:28

    Me causa mucha gracia la frase: “señora de provincia” para aludir de manera inesperada a Heidegger. Digo inesperada por que mientras leía esta clase, no imaginaba que sería Heidegger su destinatario. Recientemente leí la misma frase en otro texto, presumo que la misma debe ser de cuño bien francés.

  • 5. Aldo  |  28 junio 2015 en 18:18

    Hay que tomar las cosas con calma . Los que desesperan parecen ser los tipos que quieren que venga una nueva cabeza filosófica como Sartre en los 40 Foucault en los 60 etc , tranquilos muchachos , que les pasa ? necesitan del genio ilustrado que los venga a ilustrar ? que les de ” vuelta ” la cabeza ? son personajes que hasta detras del caos mas espeluznante ven aristas de la filosofia y le rinden culto , y se enamoran o renuncian , son unos vagos , ociosos , neuroticos sin psibilidad de redencion por mas que la busquen a toda costa por que ahora les aparece la duda de si era necesario desechar o sacrilisar el pensamiento mismo , la duda tambien peuede ser una tortura , y no nesesariamente por dudar vamos a llegar a un metodo cartesiano , se nos puede oscurecer el alma terriblemente

  • 6. Aldo  |  28 junio 2015 en 18:24

    o la conciencia mejor dicho ya que el alma la abandonamos hace tres siglos nomas ( continuado al mensaje que no salio )

  • 7. Roberto Nadaud  |  28 junio 2015 en 18:49

    Heidegger, un Maestro de Alemania: algunos abordan el tema con respeto, será que le han dedicado tiempo y esfuerzo.

  • 8. philo  |  28 junio 2015 en 18:49

    Que les pasa a estos tipos??? el otro día la costurerita, hoy la campesina…tuve una abuela costurera y la otra campesina, no saben las tremendas mujeres fuertes que fueron, una con la Singer y la otra con la zapa.

    Que no se me crucen, porque les coso la boca y luego con la zapa parto el espinazo

    Es que NO SOY YO CUANDO ME ENOJO!!!

    A usted marlaw lo perdono porque dijo señora de provincia, aunque he vivido en 5 provincias de este país, y le aseguro hay señoras muy cultas (verdaderas perlas ocultas en reconditos parajes)

  • 9. Roberto Nadaud  |  28 junio 2015 en 18:52

    hay un artículo de Guerriero : ODIADORES. Creo que es importante en ese camino del conócete a ti mismo, y de paso puede dispensar a los lectores de iracundias de pacotilla.

  • 10. Marcelo Grynberg  |  28 junio 2015 en 21:26

    Mantengámonos, junto a R\”udiger Safranski, en la escucha del ser (radiacion de fondo ?), la autenticidad, la vuelta a la pureza, la sangre, la tierra, … cuanto amor !
    Respetuosamente.

  • 11. marlaw  |  29 junio 2015 en 12:35

    Como se suele decir en el cinematógrafo, cualquier similitud con la realidad será pura coincidencia. El Asunto es que cuando Heidegger habla acerca del pensar calculador y la reflexión meditativa, esta misma cuestión también aparece reflejada en boca de uno de los personajes de la película Siddhartha en un diálogo que este mentiene con el protagonista principal. Me refiero a la película porque la acabo de ver, en cambio al libro por el paso del tiempo casi no lo recuerdo, y además se me confunde con otro de género similar de mismo autor. Me refiero a “Viaje a Oriente” Las coincidencias se superponen. Por un lado porque El Profesor está tratando el tema, y por el otro porque pareciera que Heidegger hubiera leído o copiado a Hesse.

  • 12. Roberto Nadaud  |  29 junio 2015 en 13:10

    Jung : Sincronía.

  • 13. marlaw  |  1 julio 2015 en 1:10

    Can be.

  • 14. Roberto Nadaud  |  1 julio 2015 en 8:49

    could be, mejor dicho.


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