LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 105

30 mayo 2015 at 14:38 10 comentarios

Bartleby parece un ser inútil, pero, a pesar de la apariencias, de su escasa vida terrestre, ha sido fértil en grado sumo para la disquisición filosófica.

Me refiero a la interpretación del filósofo italiano Giorgio Agamben, a su texto “Bartleby o sobre la contingencia”. Texto hábil y erudito, nos dice que la posición hablante y existencial de Bartleby pertenece a la constelación filosófica aristotélica, que se prolonga en la escolástica medieval.

Con eses fin nos remitirá a la “Metafísica” en los párrafos en los que se habla de la distinción entre potencia y acto. Para el filósofo estagirita la potencia es la capacidad de hacer algo, que de concretarse, se actualiza. Si no lo hace la potencia permanece como tal. Esto parece sencillo, pero no es así, carecería de toda gracia una afirmación banal sobre la mera relación entre una cualidad latente y otra manifiesta. Para que durante dos mil años – como lo comprueba Agamben – se multipliquen las disputas sobre el sentido de esta entidad llamada potencia, es porque lo  que está en juego es el mismo Dios, también el pensamiento, y si prolongamos la espera, sumamos cinco siglos, y llegamos a Melville, también la vida y significado de nuestro personaje.

Hablemos de la potencialidad del pensamiento. Pensar es una actividad, pero antes es una posibilidad, una potencia. De serlo, el pensar puede pensar o no pensar, por eso es potencia. ¿Qué hace el pensamiento cuando no piensa? Ahí los quiero ver, lindo tema nos han propuesto…¿vieron que las cosas si quieren complicarse se complican? A esto de se dedica la filosofía, a complicar.

Sigamos. Dios creó al mundo, antes de crearlo podía crearlo o no crearlo, por ahora vamos bien. Pero Dios al ser una realidad potencial, podría no ser, por lo que llegaríamos a una paradoja.

Dice Agamben que dice Aristóteles que el pensamiento puede no pensar. Pero si el pensamiento quiere gozar, llegar al súmmum de su actividad, ser un pensamiento divino,  entonces no hay nada mejor que el pensamiento sobre el mismo pensar.

Hay gente que cree que esto es una broma, y se equivocan. Foucault denominó a su curso en el College de France: Historia de los sistemas de pensamiento. La palabra “historia” indica la dirección y el método que pretendía implementar para estudiar el funcionamiento del pensamiento. Por un lado periodizarlo, y por otro, remitirse a analizar su expresión escrita. Textos y discursos.

A esta perspectiva se la llama nominalismo histórico, así es como el mismo filósofo la definió. Pero hay un pensar el pensamiento, de otra índole, de cualidad ontológica, y se llama meditación, pero lamentablemente, no podemos precisar sus atributos por el momento ya que se trata del último paso de la filosofía occidental antes de arrojarse al vacío, mejor dicho, no es un acto impetuoso de la filosofía, sino de los filósofos.

Este pequeño y enorme paso, como el de Amstrong en la Luna, citamos: “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad” ( “That’s one small step for a man, one giant leap for mankind”), es el que proponen quienes anuncian el desplazamiento a otra tradición de pensamiento, la oriental, como aquellos, críticos de la modernidad,  que dicen remontar al origen del  que provienen.  Pero ya advertí que es necesario un poco más de paciencia antes de proponerse un viaje al nuevo Este del paraíso.

Volvamos a Agamben. Afirma que la tradición ética quiso reducir la potencialidad a la dupla voluntad/necesidad. Creer que la voluntad tiene poder sobre la potencialidad, y que puede forzar el pasaje a la actualidad, eliminando así la ambigüedad de la potencia, es una ilusión de la moralidad. Sabias palabras dirigidas a todos los que aún creen en la ley del esfuerzo y en un orden meritocrático.

En Bartleby, como dice Deleuze, hay una voluntad de nada, parece una persona pasiva, entregada, además de pintoresca. Lo es por ser testarudo, obstinado, y lacónico.

El filósofo italiano sostiene que en lugar de la operación hamletiana que sólo distingue entre ser o no ser, Bartleby propone un tercer término que la trasciende, gracias al “rather”. “I rather prefer no to…o I prefer no to…”  o “I would prefer no to”, en realidad el “rather” de la traducción inglesa del texto no existe en el cuento de Melville.

Que un filósofo contextualice la frase de Bartleby en el marco de las reyertas medievales que agrupan a Abraham Abulafia con sus tratados cabalísticos entre 1280 y 1290,  a Averroes, Alberto Magno y Duns Scotto, no significa que al escritor norteamericano le interesara en lo más mínimo lo que sí parece desvelar a Agamben. Pero ese no es el `punto´,  como gusta decir en los doblajes al castellano de palabras corporativas.

Un dios de la indiferencia, que puede querer o no querer, una divinidad neutra que suspende sus juicios, que aplana el universo de los valores, una trascendencia tan lejana como chata, de una profundidad hueca, pusilánime, bien puede enloquecer a sus criaturas. Ninguna acción ha de ser premiada, ni siquiera temor alguno se debe tener ante una transgresión cuyo castigo ha sido establecido. No hay tablas de la ley ante un dios potencia.

Esta divinidad de la que hablamos no es una entidad numerada entre tantas que inventó el paganismo, hablamos del dios monoteísta, de este nuestro único Dios de las tres religiones universales al que le hemos adjudicado varias teologías pero una moralidad exclusiva: la de la obediencia a un mandato de un ser superior que dicta justicia, con o sin amor. Y que “nos” habla.

Pero el dios potencial que puede querer o no querer, tiene las mismas características que todo ente que puede ser o no ser, definido como contingente. Una divinidad así es el Azar, la “Tyché”, la Fortuna, una deidad que se entromete en el destino y nos lo hace imprevisible.

El monoteísmo nos ha enseñado a tener una relación personal con un dios padre. Nos sería inconcebible que nuestras oraciones dirigidas al Señor poco le importaran, o nada, dada su indiferencia a los dolores y esperanzas de las pequeñas criaturas perdidas en el cosmos. Las discusiones escolásticas relativas a la función divina, de acuerdo a cada una de las posiciones esgrimidas, se distribuyen sin solución de continuidad. Unas la hacen cargo de la existencia humana y por lo tanto deben explicar la existencia del mal, y, en caso de sostener lo contrario, el de un dios no hacedor, si se trata de una divinidad indiferente, deberá justificar la decisión inconsulta de una creación originada en la parsimonia.

Por eso la invención de un Doble, del Demiurgo o creador, esa suerte de administrador del universo, que permitía que su Majestad parasitara perezoso a su antojo, mientras el delegado se ocupaba de los menesteres que nos atañen.

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Entrevista Wainracih a Tomás Abraham LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 106

10 comentarios

  • 1. maria  |  30 mayo 2015 en 16:10

    Por eso la invención de un Doble, del Demiurgo o creador, esa suerte de administrador del universo, que permitía que su Majestad parasitara perezoso a su antojo, mientras el delegado se ocupaba de los menesteres que nos atañen……………

    ………esa suerte de administrador parasitario del universo……es el Humano …..el llamado genero humano!!!por su raciocino,ambicioso de Poder………de Poder y Destrucción………..Crea y destruye su propia imagen………..pero…..segun su conveniencia…..que cae por su propio peso……………

  • 2. Marcelo Grynberg  |  30 mayo 2015 en 16:25

    El retorno de la Edad Media y su imagineria absurda ?

  • 3. Aldo  |  30 mayo 2015 en 17:49

    ojo con esa insistencia de que la divinidad es el relato del hombre que lo es en gran medida pero yo seria mas “cuidadoso” , ¿como entra la divinidad a un hombre-mono sin llegar a un choque que seria de por si absurdo ? el ser es choque pero la divinidad tiene el rasgo de separar , distribuir justamente o injustamente , es decir aca el hombre levanta el brazo para llevar a cabo el plan o le llega ,,, justicia o injusticia , esa es la meditacion que deviene de la divinidad si esto no es asi estamos complicados ,,, si de alguna manera hay divinidad es algo que trasciende al ser , por que ser es pero divinidad ? claramnete de que si no hay divinidad y solo hay ser fueron 5000 años de misterio a contrario de los que peinsan que sin divinidad todo se explica antropologicamente

  • 4. Aldo  |  30 mayo 2015 en 17:56

    claramente que pensarlo antropologicamnete es lo mas adecuado para esta época y quizás para todas

  • 5. philo  |  30 mayo 2015 en 21:14

    En uno de esos libros que son furor por esta época sobre el cerebro ( no quiero desmerecerlos, pues si bien están basados en importantes estudios empíricos hechos por científicos, a mi criterio en la divulgación la idea científica masticada en poder de mentes no doctas se distorsiona con respecto a los verdaderos trabajos que estos desarrollan) leí que cuando el cerebro “NO PIENSA” (en forma consciente) toma el mando el inconsciente, momento en el cual consume más energía.
    Y este hace algo así como el trabajo de mayordomo que limpia, pone orden, busca y trata de establecer conexiones para resolver problemas y organizar las respuestas del que “piensa”

    Y ahora que lo pienso idea análoga a la suya “un Doble, del Demiurgo o creador, esa suerte de administrador del universo, que permitía que su Majestad parasitara perezoso a su antojo, mientras el delegado se ocupaba de los menesteres que nos atañen”

    En cuanto a las creencias hay una pregunta a la que le estoy buscando infructuosamente respuesta ¿porque creemos? y no hablemos solo de los dioses, hay cantidad de supercherías y devociones . Como respuesta he obtenido variedad de especulaciones .Nada me conforma

    Hoy trabaje mucho, me toca salir con mis amigos dentro de un rato por su barrio profe, los sábados se pone un loquero, pero es uno de los loqueros que disfruto y más luego de un par de mojitos.
    Son compensaciones para mantener el equilibrio.(APOLO Y DIONISIO)

    Me pregunto cual será su Dionisio?

  • 6. marlaw  |  31 mayo 2015 en 13:13

    Dentro del Cristianismo el Catolicismo, resuelve el tema de los Demiurgos, con los Santos, que son una suerte de divinidades menores, encargadas de hacer las tareas de las que un Dios displicente deja de lado. Pero sí es por tener dioses comparto la idéa de Borges de tener varios. No hay como Baco (Dionisio) para que la botella de vino que estamos por beber nos reconforte el corazón

  • 7. rodolfo lópez  |  31 mayo 2015 en 14:17

    Leer esta Enseñanza me causó un profundo desagrado, frustración, ¿por qué?, intento una respuesta, no me tranquiliza, pero es algo.
    La “potencia”, no convertida en actividad concreta, es el 99% de mi vida. Más o menos. Lo malo de la enseñanza es que con crueldad me lo hace notar: hijos, amores, viajes o empresas que no me animé a construir -y hoy no tengo-. Lo bueno es que le da cierto valor a la llamada “potencia”; dice que la conservo todavía en algún lado.

    El miércoles paseamos con Nora por el barrio “La bota” de Maschwitz; a diferencia de otras veces no me quedé en ese barrio sino que seguí la calle asfaltada en dirección incierta del río; cruzamos una barrera y nos internamos en un laberinto de barrios cerrados, la mayoría con nombre de santos, y con lagos artificiales en el interior.
    ¿Donde estaba el río verdadero? lo buscábamos y encontrábamos sólo lujosas entradas, guardianes atentos y firmes nos negaban cada vez el ingreso. Uno se animó: -“el río”- se iluminó su rostro -“sí, claro, sorteen Nordelta, sigan por allí, luego por allá…”-

    Cien metros de bella auténtica costa de río Luján estrecho. Nuevo y desconocido para mí: A la derecha, viejo puesto Dique Luján de la subprefectura, enfrente del río, Canal Arias, que comunica a 11 km con el Paraná de las Palmas, y de este lado del Luján, Canal Villanueva. Teníamos detrás una guardería náutica vetusta, que novedosa ayer miraba hoy -mientras se derrumbaba- los finos yates y los veleros amarrados en el finísimo Canal Villanueva, anexada ahora a Nordelta.
    ¡Qué mates nos tomamos!

  • 8. Juan Martin Masciardi  |  1 junio 2015 en 11:56

    profesor, miró el partido de vélez ayer? partidazo¡

  • 9. Marcelo Grynberg  |  1 junio 2015 en 20:29

    El tema de la “potencia”, me remite un poco al primer Sartre que decia que uno es el unico responsable de lo que le pasa (creo que despues corrigio esa postura un tanto exagerada). Como si, no importara lo que la vida hace con uno, sino lo que uno hace con la vida (de la potencia al acto). Uno es libre … Es cierto, en el medio del oceano uno es libre de tirarse del barco que lo lleva hacia donde no se quiere ir. Solo hay que nadar un poquito … 🙂

  • 10. Alejandro A  |  2 junio 2015 en 10:56

    Los que primero creyeron, en realidad entendían. Para que la estirpe sobreviviese era necesario tener hijos y para tener hijos, rogarle al toro que propiciara la fertilidad. El chivito asado tenía proteínas, agrupaba a la gente en la comida, y brindaba momentos de esparcimiento. ¿porqué no agradecerle con unas oraciones? Viene tormenta? porqué no rezarle al rayo? La que se cree primer ciudad de la historia, crece en torno a una capilla donde ardía una lámpara votiva, La encontraron despues de la II guerra dentro de lo que creían era un fuerte. Entonces el Dios no era castigador ni justiciero era el Dios del progreso que protegía los cultivos. Hlal Ben Sasson atribuye al pueblo judío la invención del monoteísmo, surgido en principio de la convivencia de varios dioses de los cuales se prefiere a uno, que despues exíge la exclusión de los otros. Zweig dice que este proceso es político y basado en la necesidad de preparar al pueblo para la huida de Egipto. El Dios único es invisible para que no se parezca ni al toro ni al becerro, y todopoderoso, para conjugar las capacidades de los otros. En fín hay que evitar los disensos internos y bajar una tabla de leyes para que con normas como por ejemplo “No desear la… etc” los hombres valiosos para pelear con el faraón no se mataran entre ellos. En algún momento el pueblo judío comienza a creer mas en su intelecto y en sus capacidades que en la potencia de ese Dios. Los católicos somos mas tradicionalistas y vinculados con nuestros orígenes. Comemos el cuerpo y bebemos la sangre de alguien que resulta mejor persona que nosotros mismos.
    “Anoche pasaron con bandejas repletas de carne humana” le hace decir Céline a su personaje exiliado en las nacientes del congo. El mal no es imputable a Dios en modo alguno. Se trata de un defecto de la razón, una emergencia de la Libertad…
    Dios, como bien explica Abraham tiene la potencia de no ser (toda potencia es impotencia, falta de) particularmente en tiempo de vacas gordas y salud.


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