LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 91

12 abril 2015 at 8:46 13 comentarios

Pero no sé qué sucedió, la vida cotidiana, las obligaciones de mañanas y tardes, me obligaron a posponer la tarea, y decidí subir nuevamente a la autopista hasta que aclarara.
Bajo por la colectora Lewis Caroll en dirección a San Andrés de Gilles Deleuze. Es una buena idea. La matemática demente del profesor de Oxford puede estar emparentada con la lógica exótica del filósofo de Cambridge. Los dos juegan con las palabras, es decir, con la superficie.
Llegué a la localidad de Gilles. Comarca más que conocida. Deambulé por ella tres cuartas partes de mi vida. “La lógica del sentido”, ¿qué mejor texto que éste para complementar el pensamiento de W? El problema es el sentido, ahí vamos.

Ludwig dice que sobre el sentido nada se puede decir. Lo único que podemos hacer es desbrozar los sin sentido. Sobre estas mismas cuestiones se inclina Gilles, y lo hace a su manera.
Que un filósofo de la academia, componga un libro sobre la base de sus lecturas preferidas, y que éstas le sirvan para elaborar su tesis, es llamativo. En realidad, los libros de los filósofos discurren por una bibliografía obligada por la temática y por los antecedentes en la materia. Hablar sobre Hume, Spinoza o Nietzsche, como el mismo Deleuze lo hizo, supone un conocimiento exhaustivo de parte de quienes escribieron sobre estos clásicos.
Pero esta vez, es como si el filósofo compusiera sus tesis sobre la base de sus lecturas queridas. Entre ellas, están las aventuras de Alicia. Escribir sobre el “sentido” eligiendo a un jugador de palabras como lo es el diácono, profesor de matemáticas y fotógrafo Dodgson, es una apuesta de riesgo. Confrontarlo con el poeta Antonin Artaud, lo es más aún.
“Volver”, palabra siniestra, antesala de la muerte, pero si no la melodramatizamos en demasía, volver a los pagos de Gilles, no es un retorno a un paisaje conocido, sino una nueva estancia en un lar que nunca se conoce del todo.
Estancia y lar, dos palabras adecuadas para describir este paisaje de suburbio una vez que nos hemos desviado de la autopista, para detenernos cerca del Sentido.
Imaginemos la siguiente escena. Una persona alta, un metro ochenta y siete, pasa por debajo de un pórtico y se golpea la cabeza, putea, enojado consigo mismo por su distracción. La forma arqueada de no mucha altura que corona el ingreso da a un jardín, atravesado el cual, llega a la casa de su prima. Una vez terminada la visita, sale a la calle, y nuevamente se golpea la cabeza. Reputea.
Este tropiezo que le acontece cada vez que visita a su pariente, cuyos hijos lo esperan con ansiedad porque el tío segundo les lleva caramelos, se repite siempre.
Es una torpeza inconciente, imposible de evitar. Como un precio a pagar si quiere tomar el té con el budín de mandarina que le preparan con cariño.
Espero que el lector se haga una idea lo más precisa posible de lo que siento cada vez que abro el libro de Gilles y me dispongo a golpearme con la lectura de lo que llama sus “series”. Nunca llego a probar el budín de mandarina por esos vahidos que me agarran cada vez que quiere explicarme que entre las palabras y las cosas, se desliza el sentido. Que no está ni en las palabras ni en las cosas, que tampoco está en un supuesto puente entre ambas que se hace llamar “el puente de la representación”.
Entre las palabras y las cosas no hay nada. Sin embargo, no hay sentido si no se dice algo, y ese algo que se dice no es una cosa, pero si no la hubiera, nada se podría decir.
Por lo que se ve, el modo en que Deleuze quiere introducirnos en este hermoso lar, no es menos intrincado que el presentado por nuestro hermano vienés.
El filósofo de los rizomas, nos hablará de lo que denomina el círculo proposicional.
Por un lado existe el mundo de lo físico, el de la materialidad. Lo que en él acontece nos da cuenta de un `estado de cosas´. Desde el punto de vista del lenguaje es suficiente con que una proposición designe aquello que sucede. Hay que dar ejemplos: la pared es blanca. Si es efectivamente blanca, lo que se dice es verdadero, si no lo es, lo dicho es falso.
Una segunda relación establecida por una proposición, es el de la manifestación, que vincula lo que se dice con el sujeto que habla. Tiene que ver con creencias y deseos. En este caso no se trata de lo verdadero o lo falso, sino de verosimilitud o de engaño.
La tercera dimensión de la proposición es la de la significación. En este caso nos referimos al aspecto conceptual de lo que se dice, a la relación de lo que se afirma con sus premisas, con lo que está implicado. Existe un articulación entre lo que se afirma y los conceptos generales que permiten la coherencia de lo dicho. En el orden de implicaciones conceptuales se trata de la verificabilidad de la proposición, de su demostración.
La demostración puede ser silogística, matemática, probabilística desde el punto de vista físico, y desde el punto de vista moral, concierne a compromisos y promesas, cuyo cumplimiento deberá verificarse.
El valor lógico de la demostración o significación, dice Deleuze, no se fundamenta en su verdad o falsedad, dado el modo hipotético de su enunciación, sino en la condición de verdad, el conjunto de condiciones que permite que una proposición sea verdadera.
Por eso esta condición que permite tanto la verdad o la falsedad de un enunciado sobre un estado de cosas, no se opone a un error, sino al absurdo. Aquello que no tiene significación alguna, que no es ni verdadero ni falso.
Deleuze se pregunta sobre la primacía de algunos de estos tres aspectos del mundo proposicional.
Por un lado la manifestación es primera ya que no hay implícito más obvio ni un aspecto tácito tan indiscutible como el que hay un yo que enuncia. Nada se enuncia si no hay quien lo haga. Deleuze reconoce esta primacía en lo que denomina “el orden de la palabra”.
Pero en “el orden de la lengua”, hay una primacía de la significación sobre la manifestación, ya que nada puede enunciarse sin un encuadre de significaciones que reenvían a un sistema conceptual antes que a un sujeto. La lengua permite la estabilidad básica que requiere el saber compartido acerca de lo que se está hablando. Deseos y creencias debe ser significativos.
Respecto a la relación entre la significación y la designación, Deleuze sostiene que es una cuestión delicada. Una vez que la significación cumple con los requisitos y la coherencia necesarias de acuerdo a un sistema de inferencias, puede, entonces, designarse el estado de cosas correspondiente. Pero la designación no puede desprenderse de las premisas que le dan significado a su mostración. Al decir que tal cosa es así porque me baso en premisas que me permiten tal afirmación, no hago más que enunciar una nueva proposición. Y de este modo cada paso que doy impulsa a otro nuevo, y el orden proposicional se vuelve infinito. Deleuze nos remite a la escena entre Aquiles y la tortuga narrada por Lewis Caroll.
No hay primacía en el orden proposicional, se trata de un círculo en el que los tres aspectos reenvían el uno al otro.
Deleuze pregunta, entonces, si no habría que agregar una cuarta dimensión, aunque fuere por una necesidad estratégica o económica. Nos referimos al Sentido.

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13 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  12 abril 2015 en 11:46

    Acerca de logica proposicional, consultar los teoremas de incompletitud de Gödel.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Teoremas_de_incompletitud_de_G%C3%B6del

    Si algiuen podria explicarnoslos aqui de una manera accesible y pedagocica, quedaria muy agradecido.

  • 2. Marcelo Grynberg  |  12 abril 2015 en 13:38

    Aqui va un link mas pedagogico al 1er. Teorema de Gödel

    http://gaussianos.com/que-dice-exactamente-el-primer-teorema-de-incompletitud-de-godel/

  • 3. R. Nadaud  |  12 abril 2015 en 21:32

    “entre las palabras y las cosas” no hay nada o sea yo : mi ficha del psiquiatrico, nombrado por el Dr K. : palabras designado fármacos, estados del DSM de turno.
    que tal encarnar la palabra”siniestro” : de lo impune de una distancia prudente a una jornada en la casa del sonido la furia.
    si bien el movimiento no existe es mejor no quedarse en pampa y en la vía.
    y si no preguntale al dolor.

  • 4. marlaw  |  13 abril 2015 en 0:05

    Muy buenas sus metáforas profesor ayudan a entender las idéas. Me recuerda a esa cita que hace Camus, no recuerdo de quién, solo me quedó en la memoria registrada la fecha: 1936 esta dice: que las personas piensan en imágenes, por eso recomienda a los filòsofos, escribir novelas.

  • 5. R. Nadaud  |  13 abril 2015 en 8:42

    y usar el cinturón de seguridad.

  • 6. philo  |  13 abril 2015 en 10:15

    Profe tengo prohibido por el oftalmólogo leer en la compu hasta que se me cure mi afección.

    pero tengo que saludarlo pues hoy es su presentación en DAIN USINA

    El lugar es muy agradable ( “da gusto “ diría mi mamá)
    Fui a la presentación de un libro hace unos meses que resultó un éxito.

    Me encanta que haya cambiado el formato de sus charlas y que haya democratizado el vino ( aunque cada uno deba pagar su copa) crea lo que se dice comunión. Jesús no era ningún gil.

    Seguro va a estar brillante!!! como cada vez que habla en público. Lamento no poder estar allí.

    La próxima organizamos con los muchachos y vamos en patota , va a estar la mesa de los bloggeros y yo voy a ir disfrazada de Philo ( me va a identificar rápido si me dejan entrar y no llaman a esa ambulancia blanca que odio)

    Que todos disfruten esta noche!!!

  • 7. Aldo  |  13 abril 2015 en 20:25

    El orden del lenguaje encierra en si el sin sentido de la realidad ya que esta depende de nosotros al clasificar y metabolizarnos junto a ella, el hombre incide con el lenguaje como la almohada con la cabeza , hay realidad no mas bien sentido , y alli lo unico que despolva a la sinrazon es el jubilo m,ismo de la palabra y la saña que esta provoca en los cuerpo , todo un faro para tan pequeños deseos , ” tenían las zapatillas mas no los cordones ” como podría decir Galeano en algun que otro cuento

  • 8. Juan Martin Masciardi  |  14 abril 2015 en 0:06

    lógica del sentido duerme la eterna siesta en mi biblioteca producto de mi incomprensión. no entendí literalmente nada, de hecho a la exposición del profesor algo, no mucho. casi nada. si alguno de los lectores me dice de algún librito mágico pedagógico que me de una mano, más que agradecido. a deleuze lo leo en registro-docente, en sus cursos porque a él, en sus obras, no la cazo. peor que el gol de palacios que no fue en el mundial. era por abajo¡¡¡¡ de boca tenía que ser. jajaja

  • 9. R. Nadaud  |  14 abril 2015 en 6:52

    agua que no has de beber…
    hay otros caminos, G.Steiner: Poesía del Pensamiento.
    y extremando la cosa: Saint John Perse: Señales de Mar, ed Sur.
    a farewell to logomaquias, y llegas al poema.

  • 10. magu  |  16 abril 2015 en 12:49

    DON ABRAHAM:

    Circunscribiéndonos específicametne a un ejercicio de lógica tradicional (aún sin el sentido deleuzeano) y como ejemplo didáctico para que los niños la comprendan (a la lógica) sin inmiscuirse en el análisis del contenido semántico ni ético, sino en sus relaciones (aún sin funcionalidad aplicada)……tomando estos inocentes versos de maria elena: PREMISA A: un ladrón es vigilante (en el Reino del Revés) PREMISA B: Otro ladrón es juez (en el Reino del Revés), cual sería el razonamiento deductivo partiendo de dos premisas individuales, ?su universalidad? …. Y COMO SE INTRODUCIRÍA LA LECTURA DEL SENTIDO DE DELEUZE (faltaría la PREMISA C) PREMISA C (invento cualquiera) C: Condenan y Castigan, Premisa D: Premian, pagan y liberan ¡y el sentido GILES…Deleuze cuál es?

  • 11. magu  |  17 abril 2015 en 14:42

    DON ABRAHAM: no es que esté obsesionada con esto, estoy comprometida con otros libros distintos que me llevan tiempo, pero al menos sobre lo que leí (lo que ud explica) de la cuarta dimensión, de EL SENTIDO, que incorpora DELEUZE. No sé si es lícito hablar de sentido lógico en la práctica judicial, lo médico, y lo policial. Estos casos que cuento tienen más de quince años, pero podrían tener cien o ser recientes. Es como LO ABSURDO COTIDIANO ocurre cuando las autoridades intentan apegarse a la letra, a la ley, a lo debido y a lo establecido (llamese protocolos, códigos, normas de admisión, etc, etc) y el mundo cae un vértigo de acción como esa peliculas de catástrofe. Fuí protagonista hace mucho, de un accidnete casero donde me desangré una arteria en la calle. La policía vino al minuto y vio como me desangraba, pero “por norma” no me pudo llevar al hospital, porque no le correspondía. La ambulancia que si correspndía jamás llegó, finalmente me llevó gente extraña, // la policía teniendo auto y viendo, no hizo nada porque no le correspondía pero si miraba/////////////Otro caso: una persona adulta en un establecimeinto mental le muerde la nariz y las orejas a otra paciente viejita, y como son ataques de agresión peligrosas la mandan a una unidad carcelaria (penal) por no tener su sentencia de insania actualizada, aunque se vieran en sus rasgos y conducta íntegra que se trataba de una persona débil mental/////////// El ejemplo de apegarse a protocolos y normas en medio de tsunamis. No hablo acá de ejercicios de LOGICA puros, didácticos en sí, sino, de los razonamientos lógicos de quienes siguen leyes, normas, manuales de instrucción donde cumplen ordenadamente algo auque la realidad apremienta pida SENTIDO.// Por ejemplo: dejar libre a un tigre hambriento y drogado porque asi se establece en determinado código, y se obra “de oficio” cumpliendo esa ley (o premisa).

  • 12. CLAUDIA GARCIA ASTORGA  |  20 abril 2015 en 22:53

    verdadero- falso o absurdo. Nuevos sentidos se abren . Claro ! Es la cuarta dimensiòn… (Què genial)Gracias…

  • 13. Marcelo Grynberg  |  21 abril 2015 en 20:06

    Si, todo es genial … 🙂


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