LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 90

11 abril 2015 at 8:46 13 comentarios

Volver a Sartre, no es actual, decía, nada se actualiza con su relectura, hoy tampoco, quizás sólo por ahora. Hablo de un universal negativo, eso por un lado, y del rito de sacar y volver a poner libros en la biblioteca. Pongo a Wittgenstein y saco a Sartre. Dejo de leer al loco de Cambridge, y leo al bastardo de París.
Dejo al filósofo que quiso barrer con la confusión generada por la lengua filosófica, y sigo el pensamiento del filósofo que quiere matar el símbolo del Artista-Escritor y masacrar a cada uno de los sosías que se escabullen bajo el manto de la literatura.
Wittgenstein gritaba y amenazaba a esos idiotas de la filosofía que nada entendían de lo que se trata. Todo es tan simple, estaba a la vista, pero el rumiar académico es pastoso y continuo, no se deja interrumpir. No hay salvación con los ingleses de pipa y los escoceses piperos. Agachan la cabeza y vuelven a masticar.
El francés hace rato que ha dejado de pelearse con los `chiens de garde´. Es cierto que los estructuralistas de los sesenta y setenta hacen su fiesta. Discurso, texto, significante, sistema, están embelesados con la lingüística. Son burbujas, se evaporarán pronto, eso piensa.
Flaubert es lo que nutre a Sartre. El idiota de la familia. El perejil del establishment. Carlomagno mandó a cultivar esta planta que tenía usos medicinales. Hoy es un condimento. Como los intelectuales. Somos un condimento para periodistas y políticos. Necesitan un perejil que les hable del Bien. Mientras tanto ellos siguen con el negocio. Almuerzan en Puerto Madero, se mandan watsapps, trafican información, y juntan las monedas de una propina retenida, y la depositan en pago a proveedores, en este caso, gente de la cultura que les habla de lo justo y de lo injusto.
Sartre analizó esa realidad y la puso por escrito. Miles de páginas le dedicó hasta que murió sin poder agregar otras tantas. Ya desde su último texto – ¿de ficción? – “Las palabras”, y de acuerdo a lo que ya escribía en 1947 en “¿Qué es la literatura?”, Sartre batalla contra su oficio. No escribe más novelas ni obras de teatro. Su propósito es mostrar al idiota de la familia, un ser nacido en el siglo XIX, y que se llamó Artista, y sus descendientes entre los que figura un prototipo que lo inquieta: el escritor.
Las palabras. La última carta del humanismo según Peter Sloterdijk. Pero, para Sartre, el artista niega al hombre, es decir, niega la praxis. El hombre es acción, es decir trabajo y dinero. Eso es el Parnaso del capitalismo. El otro, el de la poesía, vuelvo a decirlo, es la verdulería de don Manolo, en donde los perejiles se venden barato.
El burgués es la negación del artista. Y el artista la negación del burgués. La Bohème. El burgués es Prometeo, Hefaístos y Eolo. La tierra, el fuego y el aire. Falta Neptuno, el agua, que es subsidiaria de los otros tres elementos. Moldear, fraguar, soplar, luego, la nave va, toda ella vestida de imperio. Sartre utiliza términos complejos y feos. Hay una estética conceptual, y la crítica de la razón dialéctica emplea una terminología retorcida. Realizar-desrrealizar, totalizar-destotalizar, progresar-regresar, es un yoyó conceptual que va de lo infinitamente enorme a lo infinitamente pequeño pero sin el apoyo de la ciencia como en los tiempos de Leibniz.
Neurosis subjetiva-neurosis objetiva, etc. Ni la frescura, ni la claridad, ni el don literario de los tiempos de “El ser y la nada”, nada de aquel estilo perdura. Enreda y desenreda un ovillo interminable, pero si se lo lee de a ratos, y buscando un poco al azar los temas que nos interesan, sin atarse a la sucesión de cientos de páginas, se vuelve más tolerable, y hasta sugerente. Es lo que he hecho al abrir el tercer tomo en la página 133. Son las elaboraciones que hace Sartre sobre el glorioso fracaso del artista frente al grosero éxito del burgués, el de la perecedera fama que da el presente, frente a la memoria póstuma que da la eternidad. La nueva religión del arte del posromanticismo de la era Flaubert.
El fin de la literatura, el fin de la filosofía, el fin de la religión, el fin del arte, no sigamos con esta patraña narcisista. Lo que no excluye que hay algo en ciertos escritores y filósofos que bordea el límite del género. El optimismo de los tiempos de la Ilustración explica que Kant pensara en una moral universal, una ciencia rigurosa, un arte sublime, una política cosmopolita. O que Hegel diagramara una historia universal omnisciente, circular y total.
Comparemos esa brillante aurora con los filósofos de nuestros días. Podemos incluir en aquel optimismo a Nietzsche y su superhombre artista, o a Comte y el poder de la ciencia positiva.
Comparemos. Wittgenstein que señala el lugar del silencio. Foucault que a su vez señala que no hay nada más que lo que se dice. Heidegger que mantiene la llama para que no se apague, y combina silencio y palabra con la escucha, mezcla de palabra y silencio.
¿Son tiempos de pesimismo? ¿Seguiremos con la tramoya anímica de los que ven rosa y los que ven negro? Creo que una vez que la filosofía dejó de ser un emblema de un posible saber absoluto, vuelve a sus orígenes, al “sólo sé que nada sé”, punto inicial, que se completa con el “no hay que creer en lo que uno piensa”. Es decir, la filosofía nacida en Atenas que dice lo que no sabe. Que dice porque no sabe: ¿warum?
Quizás vuelva a Wittgenstein, es lo que intenté estos días cuando tomé un desvío, elegí una colectora que se llama Thomas Bernhard, doblé por la avenida Viena, hacia la casa de un escritor de los buenos que hace del odio una literatura.
Me dije que la insoportabilidad de vivir como sus semejantes, la irremediable necesidad de vivir contra sus semejantes, la búsqueda de desiertos humanos para no quedar sofocado, el celibato, la misoginia, y el carácter de cuervos vieneses que picotean sobre aquel fin de siglo, que se cagan en el mundo del ayer que entristecía a Zweig, pensé que Ludwig y Thomas, podían habitar el mismo infierno.

Anuncios

Entry filed under: General.

LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 89 LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 91

13 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  11 abril 2015 en 10:10

    Mi hijo menor (17), siempre enfrentandome y burlandose, me dice: “si no sabés no hablés …” . Todo un W.

  • 2. marlaw  |  11 abril 2015 en 14:33

    Buenas reflexiones profe. Usted pone en palabras, muchas de las cosas que algunos de nosotros sentimos.

  • 3. marlaw  |  11 abril 2015 en 14:35

    Todo un capo su pibe Marcelo. jejejeje

  • 4. marlaw  |  11 abril 2015 en 20:13

    Profesor antes de bajarle definitivamente la persiana a Wittgenstein, tengo un paper que a lo mejor a usted le interesaría leer: Está en Inglés, es de un autor de la Universidad de Budapest
    Géza Kállay
    Eövös Loránd University, Budapest
    Su título en español es:PONENTES IMPOSIBLES «Y lo que es más»:
    CAMUS y Wittgenstein COMO LOS MAESTROS DE LO ORDINARIO

  • 5. Juan Martin Masciardi  |  11 abril 2015 en 21:26

    hay un texto de sartre leído por el mismo en un documental que dieron en encuentro y se puede ver en youtube: la segunda parte de sartre por el mismo. escucharlo leer ¨la república del silencio¨ junto a las imágenes de la francia ocupada es fascinante. tengo libro: situaciones III. es lo más ponente que leí en filosofía, apenas tres páginas. el texto que me hubiera gustado escribir. sartre nunca deja de estar vigente, más allá que la jerga filosófica hoy sea otra, sartre es el filósofo por el cual estudio filosofía.

  • 6. Aldo  |  11 abril 2015 en 21:47

    Sartre supo entender una época que fue muy especial , un estudio de mercado hizo, como se dice,,,, del Ser y la Nada a la isla con Fidel , es este ultimo Sartre el que hay que releer con atencion , se le reprocha no haber hecho algo mas accesible , hubo mala fe en Sartre , repartir volantes , muy bien , pero la obra debe estar a la luz del entendimiento , una cosa que llega por presisamnetnet politisar las cosas y no ceder a la complejidad

  • 7. Sergio R.  |  11 abril 2015 en 22:05

    Marcelo, bienvenida la rebeldía adolescente, no tanto la soberbia, sobretodo si proviene de alguien que aun no subsiste por su propios medios y no tuvo que “elegir”.
    La inteligencia y lógica de un niño y un joven son iguales o mayores que la de un adulto, pero aún no eligieron, no resignaron, aún no negociaron los placeres vs ideales con la vida, por lo menos los de clase media y alta, ahí es donde veo mas que nada la diferencia con el adulto y el origen del respeto.

  • 8. Marcelo Grynberg  |  12 abril 2015 en 0:03

    Sergio: supongo que el “tener que elegir” del hombre se relaciona con el viejo dilema de la auto-conservacion (o adaptacion al principio de “realidad”), frente al de la critica o no-apologia de lo existente. En fin, todo es antagonico y contradictorio a cualquier edad. Saludos.

  • 9. marlaw  |  12 abril 2015 en 3:04

    Para alegría de todos y de todas, cito este pàrrafo, del paper que menciono mas arriba con relación al Tractus.
    ” Esta es la razón por la que Eli Friedlander golpea el clavo en la cabeza cuando, en su brillante interpretación del Tractatus, dice: »Lógicamente hablando, el Tractatus no existe. […] Aquí encontramos la primera razón por la que es necesario que el Tractatus se escribiera. No existe en el reino del pensamiento; tiene una existencia ficticia o literaria «(Friedlander 2001: 14

    Como colofón de todo esto me pregunto, si cuando W aconsejaba “tirar la escalera” ( y se mataba de risa del lector) no lo hizo, porque en un rapto de lucidez, tuvo conciencia del ABSURDO.

    Y otra vuelta de tuerca; ¿ Cuando el autor dice que la necesidad de escribir el Tractus, proviene de que este no existe en el reino del pensamiento, que este solo tiene una existencia ficticia o literaria, y vinculamos esta afirmación, con aquello que enseñaba Giorgio Colli, cuando este nos decía que los Presocráticos denostaban la escritura, habría que pensar que solo se escribe, aquello que tiene existencia ficticia o literaria ?

  • 10. marlaw  |  12 abril 2015 en 3:15

    Sergio Al final de mi adolescencia ( no digo que sea usted un adolescente), yo también me planteaba esa cuestiones, pero como en esa época yo ya había leido la Edad de la Razón, de Sartre que se encuentra dentro de la serie de los tres libros:”Los caminos de la libertad” en lugar de vincular todo lo que usted enumera, con el respeto, yo lo vinculé: con el compromiso ( o la falta de él)

  • 11. R. Nadaud  |  12 abril 2015 en 21:11

    si no queda otra, mejor Perejil que Forro de los boys de turno.

  • 12. R. Nadaud  |  12 abril 2015 en 21:15

    si pienso en los Perejiles bajo la especie lirios del campo me mandan a Siberia.

  • 13. marlaw  |  8 mayo 2015 en 11:38

    Hablando “del loco de Cambridge”, anoche, 7 de Mayo del año 2015, a las 20.30 hs. en la sala:Adolfo Bioy Casares, de la Feria del Libro, José Pepe Nun, presentó su libro: “El Sentido Común y la Política” .editado por el FCE. En esta obra se re-vitaliza el pensamiento de Wittgenstein, en la medida que se analiza el vínculo entre “los juegos del lenguaje”, el sentido común y su vinculación con la política. Aunque en esta obra el autor trata de interrogar a .Gramsci, por detrás de la escena, también se encuentran presentes obras como:”Marx and Wittgenstein: Knowledge, Morality and Politics” entre otras.


Categorías

Comentarios recientes

rodolfo lópez en Bitácora 77
Aldo en FELIZ DÍA DE LA MILANESA!…
marcelo en Bitácora 78
Gustavo en Bitácora 78
Laura en Bitácora 78

Calendario

abril 2015
L M X J V S D
« Mar   May »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

A %d blogueros les gusta esto: