LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFIA 86

28 marzo 2015 at 8:36 5 comentarios

Pocos han hablado del padre de Karl Wittgenstein, el padre de ocho hijos, cinco varones y tres mujeres. Poco se ha hablado de él, pero me doy cuenta que lo que se ha hablado de Ludwig parece inconmensurable. Ahora recuerdo una lejana invitación a la facultad de filosofía de la universidad de Buenos Aires, para comentar en una mesa redonda una película de Jarman sobre su vida, y estoy casi seguro que debí haber pronunciado algunas palabras como panelista. Tengo imágenes borrosas, oníricas, de lo que pasó. Leo que el filósofo británico Eagleton fue coautor del guión y que escribió una novela sobre W. En este momento estoy leyendo varios libros sobre la obra de Ludwig, uno de ellos descansaba en mi biblioteca después de una rápida lectura poco entusiasta, es el relato de dos periodistas de la BBC sobre el encuentro  marcial entre W y Popper atizador mediante.

Y antes de sucumbir ante una bibliografía que se multiplica con los días, y terminar sepultado una vez más por el loco de Viena, tomé a la desesperada un sendero marginal, una colectora que me aliviara del tránsito pesado, y me desvié por Thomas Bernhard, otro extraviado vienés que eligió la literatura para enfrentarse al mundo. Ya hablaré en su  nombre.

Todo esto lo hago por no poder leer a Wittgenstein y para no leerlo, como no lo vengo haciendo hace más de veinte años, y para decidirme, promesa mediante, esta vez, romper con el sortilegio. Pero del padre se habló poco.

Un artículo de los profesores Jorn K. Bramann y John Morai: “Karl Wittgenstein, Business Tycoon and Art Patron”, nos ofrece un precioso material.

Ludwig viene de una familia fascinante. Su padre es Júpiter. El padre de su padre, el abuelo de W, era un hombre próspero en el comercio de las lanas y quería que su hijo lo sucediera en el negocio. Pero Karl era un perro rabioso y quería estudiar ingeniería. Ante el choque irresuelto, huye hasta los EE.UU, en donde hace una vida nómade y trabaja de lavacopas y de lo que venga. Estamos a fines del siglo XIX. La hermana de Karl oficia de mediadora y logra que abuelo Wittgenstein ceda y acepte que su hijo estudie ingeniería.

La carrera de Karl en el rubro de la fabricación de metales para vías férreas es impresionante. Se emplea en empresas mineras, obtiene la confianza de sus superiores, se le ocurren innovaciones en el sistema productivo y un día consigue hacerse dueño de una patente que mediante el fósforo aligera el metal y abarata la producción de rieles que le permite ganar sucesivas licitaciones. Una de ellas al mismísimo Krupp. Aprovecha la necesidad de insumos de parte de la monarquía rusa por la guerra con Turquía, para ganar más posiciones en el mercado, la empresa para la que trabaja se agiganta al tiempo en que comienza a comprar paquetes de acciones hasta convertirse en un asociado relevante.

Hace todos los trucos del capitalista para presionar, apretar, y extorsionar competidores, es implacable con los obreros y los gremios que se resisten a mejorar la productividad, es miembro del consejo de administración de los principales bancos austríacos, y en el momento en que se produce un grave conflicto societario con la banca y los accionistas, se retira  como uno de los hombres más ricos de Europa.

Karl era un amante de las artes y favorecía las corrientes de vanguardia. Apoyó el movimiento que se llamaba “Secesión”; su parentesco por parte de su esposa con Brahms, le permite familiarizarse con los más prestigiosos compositores, se mueve como pez en el agua entre modernistas y dodecafónicos, y ese amor se difunde entre sus hijos. El mayor Hans es un talento musical, compone melodías a los cuatro años, y al ver en gérmenes a un pequeño Mozart, el padre decide embestir con toda su fuerza para desviarlo de ese camino y forzarlo a estudiar ingeniería para incorporarse en el futuro a la empresa familiar. Pero Hans es igual a su padre, otro perro rabioso, y él también huye a los EE.UU. Pero Hans no es igual a su padre, la angustia lo come, se desespera, ninguna hermana intercede por él, y se mata. Desaparece en el mar, y sus padres se enteran un año después que hay un hijo que les falta.

El que sigue se llama Rudolph, quería ser actor. Otra vez el padre arremete contra estas vocaciones magníficas para bohemios pero despreciables para quienes pertenecen al poder y tienen responsabilidades dinásticas. Huye, más cerca, a Alemania, a Berlín, otro centro cultural de vanguardia. Se dice que tiene “tendencias” homosexuales que son vividas como una maldición moral y divina. Se mata.

Al fin uno que se hace cargo del mandato paterno e ingresa al universo del patrimonio familiar, Kurt. En la primera guerra mundial es soldado, y asciende para comandar un batallón. Por unos problemas disciplinarios, el contingente por una escaramuza es diezmado. Kurt no lo soporta y se suicida.

Quedan dos varones, Ludwig y Paul. Papá, que lo sabe todo, lo puede todo, y mata a casi todos, se da cuenta que se está quedando sin progenie masculina y se vuelve más tolerante. Con todo, el joven Ludwig intenta en Manchester cumplir con el mandato ingenieril, y su capacidad, inteligencia y entusiasmo, lo hacen acreedor de una innovación en el funcionamiento de los motores a combustión que se usan en los aviones.

Pero el muchacho es impredecible. Llegará la guerra, será enfermero, no le teme a la muerte, y por alguna acción que no ha sido detallada con precisión por sus biógrafos, quienes dan diferentes versiones sobre su temeridad y arrojo, al gusto de una necesaria  leyenda, es condecorado.  Su ánimo es sombrío. Es el momento en que parte para las aldeas de la montaña para ejercer de profesor de primaria, allí se enfrentará con colegas, padres y alumnos y será expulsado.

En plena la guerra y durante su magisterio, continua con su interés por la lógica y la matemática, escribe el Tractatus, mientras lee a los rusos y a Schopenhauer.

Su hermano menor también es un talento musical, pierde un brazo durante una batalla, y será el famoso pianista de una sola mano, la izquierda, para quien Ravel compuso una obra.

Por lo visto, no sólo existe un carisma wittgenstaniano adjudicable a Ludwig, sino que toda su familia es protagonista de una épica ejemplar.

La vida de W es una materia prima muy valiosa para fantasear sobre ella. Es lo que ha posibilitado que los artistas le dediquen sus habilidades. Novelas, instalaciones, esculturas, películas, obras de teatro, pinturas, poemas, debe haber pocos, o quizás ningún otro filósofo, que haya concitado semejante interés. W es un seductor. ¿Qué es lo que seduce para que Bruce Duffy, Alan Davies, Steve Mccaffery, Tom Mandel, Ron Stillman, Keith Waldrop, Rosmarie Waldrop, Ingeborg Bachmann, Michael Palmer, Joan Reallack, Jan Zwicky, Chales Bernstein, David Antin, John Cage, Laurie Anderson, Johanna Drucker, Guy Davenport, Louis Zukofsky, Mary Luyten, Joseph Kosuth, Terry Atkinson, David Bainbridge, Michael Baldwin, Harold Hurrell, Thomas Bernhard, Terry Eagleton, todos ellos y decenas más, lo evoquen con tal fascinación?

¿Es el “Tractatus”?, algunos dicen que es muy estimulante para el arte modernista. ¿Serán las Investigaciones filosóficas? Muchos dicen que es muy estimulante para las artes posmodernas. Hasta aquí sólo nos referimos a las artes, ni hablar del mundo filosófico y ensayístico.

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5 comentarios

  • 1. magu  |  29 marzo 2015 en 14:13

    DON ABRAHAM: EL padre de W si era rebelde (contra su propio padre, el abuelo de W) no se notaba mucho porque uno se imagina a un rebelde estudiando arte, siendo bohemio pero, recibirse de ingeniero es algo de bastante esfuerzo como para tener a la familia en contra (y que su padre no quisiera que estudiase esa carrera, es inexplicable). Y que él, LUDWIG fuese un imán para escritores, como una especie de musa (si es que ud lo está preguntando a nosotros) creo que es porque dominaba algo que en ese tiempo era la herramienta para el futuro técnico innovador, (me parece) edificios muy altos, aviones, muchos cambios tecnológicos de gran avance, que antes no había (no sé, pienso) y él al ser simpático o carismático, hizo que la gente se interesara en esos cambios. Sino no lo entiendo. Es como el interés que despierta la vida (se hicieron varis películas) del actual físico Hawking. Podría ser eso. Lo de la guerra entre turcos e ingleses, hay un rumor, leyenda o como se llame, que dice que los ingleses (pero durante la guerra de Crimea) en vez de mandar unas prendas a los turcos, se las mandaron a los gauchos de las PAmpas, y fueron las Bombachas gauchas y los chiripás, no se si es cierta.

  • 2. Aldo  |  30 marzo 2015 en 14:17

    es cierto q la filosofia debe ser acopañada por la matematica y la fisica , las emociones , por ejemplo – me conmoví – deja claro que nuestras emociones son físicas también , el problema de la matematicas es la enseñanaza tampoco me convence Paenza la matematica misma nos da sospecha de que con las preguntas filosoficas esta nos saca de lugar para pensar , la matematica es para construir , pero todavia en filosofia no se sabe bien para que ? si es por cuestiones esteticas , morales , espirituales , entonces se genra una ruptura , hay una separación , que van al encuentro pero separadas

  • 3. jotache33  |  30 marzo 2015 en 21:52

    Reblogueó esto en Jotache33’s Weblog.

  • 4. magu  |  31 marzo 2015 en 12:43

    ALDO, perdón, pero la filosofía crece y se actualiza con lo que ocurre cada día. Por ejemplo, en el año 95, en un Congreso sobre Violencia Familiar, recuerdo que contaban, los serios problemas de bioética que se estaban debatiendo en COPENHAGUE, por unos huevos cigota, (miles) de niños, personas en POTENCIAL que habían sido “abandonados” en clínicas de fertilización asistida, por padres que se habían divorciado, y ellos quedaban ahi a la buena de DIOS. ¡Los tirarían, los seguirían guardando? nunca supe que pasó con ellos//////// LA VIDA HUMANA, LA VIDA ANIMAL, la especulación de la técnología y de la ciencia autónoma (enajenada) del dolor de las especies……..(por ejemplo: la experimentación sobre los animales para fines de investigación medicinal), el valor de la vida en sí. Son temas cotidianos, que a un chico discapacitado le quiten un subsidio, o que no le den una prótesis a una persona discapacitada mental porque no es “tan útil” por ejemplo, son temas tremendos con los cuales me he involucrado, Todo eso cruza lo filosófico. Y en lo ESTÉTICO, hace unos años, en algunos colegios se hablaba de SACAR LA MATERIA DIBUJO y poner técnicas “porque no era muy útil”, (creo que no se hizo, porque limitaría la cosmovisión del mundo de sus estudiantes, y sus búsquedas). Sin más: el talle EXTRALARGE, en las boutiques, parecen pavadas pero también tiene un trasfondo filosófico y sociológico, creo.

  • 5. Aldo  |  31 marzo 2015 en 20:46

    esta bien , yo me refiero al ” origen ” de alli la matemática y la filosofía se separan pero están unidas en esto que usted señala , por ejemplo , cuantas mujeres se consideran obesas ? ahi entra la matematica y luego entra la filosofía / sociologia , que hacer con las mujeres que se sienten mal con ser obesas ? de ahi que yo escribí “van al encuentro pero separadas ” ….. que la matematica sea la ultima palabra de todo es un gran problema , la matematica no necesita de espíritu , emocion , valores etc y alli esta lo que señala usted con la labor de la filosofía y si quiere optamos por una aclaracion mas humanista de la filosofia o mas matematica , alli entramos en la discucion de estos días que ya viene que ya viene desde lejos
    saludos


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