LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 85

25 marzo 2015 at 8:55 6 comentarios

Detengámonos un breve momento en el Tractatus. Está escrito de un modo extraño, no sabemos cómo llamarlo, algunos le dicen aforismos, aunque no es del todo cierto, son verdades, dicen las cosas como son, y una vez dichas, detalla una serie de cuestiones que están implicadas, hasta la próxima verdad. Como un oráculo.
Comienza así:
1. El mundo es todo lo que acaece.
En alemán es así: Die Welt ist alles, was der Fall ist.
1.1: El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.
(Dejo de traducir al idioma original)
Ahora escribiré el último aforismo:
6.54. Mis proposiciones son esclarecedoras del siguiente modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe, pues, por así decirlo, tirar la escalera, después de haber subido).
Debe superar estas proposiciones; entonces tiene la justa visión del mundo.
7. De lo que no se puede hablar, mejor es callarse.
En alemán es así: Wovon man nicht sprechen kann, darüber mub man schweigen.
Fin del libro.
Concluyamos: del mundo nada se puede decir. Este libro no tiene sentido. Una visión justa del mundo es inexpresable. Las palabras no sirven. Lea este libro y podrá, finalmente callarse. Si no lo lee, seguirá, como toda la humanidad, desde siempre, hasta hoy, hablando como un loro.
Por eso me gusta W, es original, hasta excéntrico, no en el sentido pascaliano sino más bien anglosajoniano, un dandy filosófico. Dice que no se puede trazar un límite en lo posible de pensar, porque significaría que se está de los dos lados del umbral, y ese otro lado si existe, no es expresable. Pero lo que sí puede sostenerse, es que hay un límite en la expresabilidad del pensamiento, en el lenguaje, y que lo que está más allá, si se pretende enunciarlo, es un sinsentido.
Lo que no puede decirse, se muestra. Gesagt y gezeigt, son las dos palabras en alemán que designan esos los verbos decir y mostrar. Monk dice que el Tractatus es como el Tao te king. En él se dice que el tao que puede expresarse no es el verdadero tao. Así son las paradojas místicas a las que Ludwig también era afecto.
Ramsey, colega y amigo de W, decía que aquello que no puede decirse tampoco puede silbarse, y esta famosa afirmación fue discutida con ahínco. Nosotros los argentinos, podemos hacer nuestro aporte al asunto. Durante muchos años fue prohibida la palabra “Perón”, y para reforzar la censura, también se prohibió cantar la marchita. Pero había quienes la silbaban. Por lo tanto, aquello de lo que no se puede hablar, se puede silbar.
Claro que es una broma, pero hay un fondo humorístico en estos galantes “fellows” que se trenzan en este tipo de discusiones. Pueden llegar a provocar escenas violentas como el superestudiado ataque de Ludwig a Karl Popper a quien le quería clavar el atizador en la cabeza, un 25 de octubre de 1945.
Russell le decía a W que decir que hay al menos tres cosas en el mundo, era una proposición verdadera, y ante la réplica de que una afirmación de tal índole era un sinsentido, con un recipiente hizo tres manchones en un papel y se lo mostró a Ludwig que impertérrito sostenía que nada nos decía sobre el mundo ni sobre los manchones. A la presunta aserción de que siempre es verdadero decir que “o llueve o no llueve”, Wittgenstein responde que decir eso nada nos dice sobre el clima. “Llueve y no llueve”, por otra parte, no es falso sino una contradicción. La lógica que es el estudio de las relaciones inferidas entre proposiciones, o es tautológica, o contradictoria.
Monk dice que para W, la lógica es una colección de tautologías, es decir, de pseudoproposiciones.
En el Tractatus se dice que un hecho no es un objeto, sino una relación entre objetos, pero no es cualquier relación, sino la establecida por una estructura. Una proposición no es una frase ni un juicio cualquiera, sino una relación entre nombres. Por lo que una proposición también es un hecho. Si el hecho proposicional es verdadero, es porque retrata al hecho objetivo La forma de nuestro lenguaje y la forma mundo, se muestran en la lógica, pero son inexpresables, W dice trascendental.
La ética, la estética, la religión, no pueden expresarse en proposiciones. Los valores no están en el mundo, por eso no hay hechos éticos ni proposiciones éticas.
A esta especie de callejón si salida nos lleva la versión pictórica del mundo. Se parece a la de Hegel en el sentido que hay un final después del cual nada nuevo acontece. Con la salvedad, que para el filósofo de Iena, lo racional es real y lo real, racional, cuando se cierra el proceso de la dialéctica especulativa. El espíritu es absoluto.
En el caso del filósofo de Viena, cuando se cierra el círculo no hay totalidad pensable, sino exclusión de lo verdadero por limitación del lenguaje. El absoluto es espiritual, y no decible.
También se parece a Kant, para quien el valor, las cuestiones metafísicas como el alma, el mundo, o Dios, no pueden ser objeto de conocimiento, o de proposiciones, como dice W, sino que son necesarios y no cognoscibles. Para W, tampoco son objetos teóricos, sin ser por eso, ficciones segregadas por la condición humana. La ficción, en este caso, es un sinsentido.
Wittgenstein es un desclasado de la Ilustración, a pesar de que en aquellos primeros años del siglo XX, sus amigos positivistas lógicos, veían en él a un colega.
El librito de Monk que debería enseñarnos a comprender la filosofía de W, no podía dejar de lado lo que se considera la actualidad de su filosofía, su vigencia académica y su sitial en la historia de la filosofía, es decir, al segundo W, autor de “Las investigaciones filosóficas”. Sin embargo, poco y nada nos dice al respecto. Tampoco lo hace en su biografía en el capítulo que le dedica.
En pocas páginas, nos enteramos de que para el segundo W, la filosofía ya no es un cuerpo doctrinario sino una actividad de esclarecimiento. Se resuelven problemas y se despejan confusiones. Hay que dejar esta vez de lado la pureza cristalina de la lógica, ese espacio in vitro en el que todas las variables están neutralizadas. Desde el nuevo punto de vista, la lengua a estudiar no es la proposicional, sino los juegos de lenguaje empleados en la vida ordinaria. Para caminar, poetiza Monk, dar un paso tras otro y no caernos, necesitamos las fricciones de un camino rugoso. Por donde andamos cada día.
Monk no nos ha ayudado con este agregado a su espléndida biografía, aunque sí nos presentó a una personalidad interesantísima además de un esbozo de sus pensamientos.
¿Por qué W es tan interesante?
Por la luminosidad de sus ojos azules, por el estado de espasmo de todo su cuerpo, por ser un poseído, por lo cortante de todo su ser, por todo lo que dicen sus alumnos y colegas, por su familia, y, suponemos, por lo que ha escrito y pensado.
Sus discípulos se vestían como él, lo imitaban. Lo mismo pasaba con Gombrowicz y su séquito argentino. Estos dos excéntricos, solitarios, terminantes.
Además es interesante porque fue compañero de clase de Adolph Hitler. La foto de fin de curso de 1901 de la Realschule de Linz es un prueba irrefutable de estos dos alumnos que nacieron el mismo año, el mismo mes – Hitler era seis días mayor – , y basta ver la foto para corroborar que a veces en los niños ya está todo el desarrollo al menos fisionómico de su edad adulta, el rictus de odio del pequeño Adolfo es toda una anticipación.
Existe un testimonio no corroborado de que en momentos en que Hitler presidía el Reich, W le escribió una carta, pidiéndole a su ex compañero consideración por sus hermanas que corrían el riesgo de ser deportadas al descubrirse sus orígenes judíos ocultos por generaciones de conversiones esta vez infructuosas. Lingotes de oro viajaron de Suiza a Alemania para que este pedido pudiera ser tomado en cuenta.

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6 comentarios

  • 1. magu  |  25 marzo 2015 en 12:17

    DON ABRAHAM:
    Si, es cierto, por lo que usted ha descrito hasta ahora sobre el TRACTATUS, es como el TAO TE KING, igual, porque se puede SER Y NO SER AL MISMO TIEMPO, y el universo, algunos sentimientos, algunas cosas del mundo son tan inconmensurables que no pueden describirse con palabras, porque se lo haría en forma parcial e injusta. Y sobre “EL LLUEVE O NO LLUEVE” (que no se falso sino “una contradicción”, discusión RUSSEL, W) a veces ocurre con el MULTIPLE CHOICE (no para exámenes de facultad de medicina o el programa ESCAPE DE ACCION que ahí están bien l) que no sirve para TEST médicos, psiquiátricos, alimenticios, etc. es más lo que uno queda sin explicar que lo que se puede explicar. Pero aunque MONK (el que yo conozco es TELONIUS nomás) diga que la lógica es un conjunto de tautologías, y que W diga que no nos dice nada sobre LA VERDAD, si nos dice sobre el estado de ánimo de quienes enuncian esas proposiciones, (jaja, cuando se equivocan) me divertía ver LAS PATAS DE LA MENTIRA, lástima que ahora no hagan con los políticos actuales (de todas las corrientes). Yo creo que las proposiciones solo (aunque sean falsas o verdaderas, con sus lógicas o sus contradicciones) pueden HABLAR SOBRE LA VERDAD, cuando las dice alguien (en su lenguaje corporal, mirada, emoción, etc) podemos ver algo más (aunque también si son buenos actores, nos persuaden y engañan, y uno cree en las lágrimas de Leonardo Di Caprio que solo recita un diálogo del guión. Por eso (¡en eso se parece W a Kant ¿, modestamente nos decía: nosotros al mundo –tiempo y espacio, solo lo podemos conocer así con estas categorías a priori, como es verdaderamente no lo sabremos, escapa a nosotros –como los misterios de DIOS, los porqué del dolor, de la muerte, de la injusticia divina, de los accidentes fatales de aviones, etc). Y cuando PERÓN era una palabra prohibida (en los setenta) mamá me contaba que algunos compañeros oficinistas ponían en su escritorio PERAS de plástico o metalizadas, y afiches debajo del vidrio. Pero al final volvió. Como el chiste de DON RAMÓN que le dice a los chicos: no digan nada sobre narices a ese señor porque es narigón, y al final el mismo le dice: pase SEÑOR NARIGA

  • 2. Sergio R.  |  25 marzo 2015 en 12:53

    Hay un libro que se llama “El atizador de Witenstein”, no logro conseguirlo, lo busqué hasta en la casa del libro en España.
    Al tractatus lo leí el año pasado, una version con la introducción de un tal Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera. Dicen que según W, el pensamiento supone un paso intermedio entre el mundo y el lenguaje. Actualmente, algunos neurolinguistas dicen que el lenguaje no es el “medio” con el cual se piensa sino que es el pensamiento mismo ya que es inconcebible pensamiento sin lenguaje.

  • 3. Sergio R.  |  25 marzo 2015 en 13:16

    Ahora que lo tengo enfrente lo escribo bien: Wittgenstein. Marqué algunas cosas pero no entendí mucho el Tractatus. Por ejemplo, ¿qué significa que una proposición es una “función de verdad” de las proposiciones elementales? Además, dicen que W nunca dio un ejemplo de proposición elemental.
    O que el pensamiento es la proposición “con sentido”. ¿A qué sentido se refiere? ¿Sentido lógico?
    Mas adelante aclara algo: dice que la verificación de una proposición viene dada por su sentido, y ese sentido es el que le da la posibilidad de verdad.

  • 4. marlaw  |  25 marzo 2015 en 17:04

    Sergio me parece que todo esto procede de la lógica matemática. Las proposiciones elementales que creo que en el libro que usted menciona se señalan con la letra “F” vendrian a ser verdades absolutas, pero a su vez indemostrables, como lo es por ejemplo el símbolo de infinito, que se escribe como un 8 acostado, u horizontal. En matemàticas siempre se parte de un supuesto, que algunas veces también se llama “postulado” En la Teoría Pura del Derecho de Hans Kelsen , que es un intento de racionalizar el Derecho, Kelsen establece la Pirámide Jurídica, partiendo de Primer Constitucionalista, que se ubica en el vértce superior de la pirámide.Desde ese punto, se desarrolla toda la Teoría, pero ese primer constitucionalista aparece colgado de un pincel. Se parte desde ese supuesto para luego organizar toda la pirámide. Cuando se comienza a estudiar matemáticas, uno se encuentra muy a menudo, con estos supuestos, como por ejemplo el número cero “0” y como todo lo demás que le sigue se comprende sin mayores dificultades, uno se termina acostumbrando a trabajar, o y/o a dar por válidos estos objetos. Creo que algunos les llaman: “verdades intuitivas” O sea, que en este caso, no se apela a la razón, sino a la intuición.

  • 5. Sergio R.  |  27 marzo 2015 en 21:24

    Sí, seguro que la lógica esta en el fondo del Tractatus o en su superficie… pero su sentido último aun me resulta oscuro… hay una esencialidad que este tipo parece haber planteado que se me escapa… tiene que ver con la idea de verdad y con lo que él llama proposiciones elementales…

  • 6. Marcelo Grynberg  |  28 marzo 2015 en 10:00

    Ref: Origenes
    Segun Wikipedia: “According to a family tree prepared in Jerusalem after World War II, Wittgenstein’s paternal great-grandfather was Moses Meier, a Jewish land agent”. Eso de llamarse Wittgenstein es pura indignidad, odiarse a si mismo. Me recuerda a la pelicula “Sunshine” de 1999 (Sonnenschein).


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